ANTOLOGIA TEATRAL

Esta es la primer Antología teatral de la Asociación de dramaturgos de Córdoba.

viernes 3 de octubre de 2008

PROLOGO

Esta Antología Teatral, es editada con el firme propósito de estimular a nuestros autores, para que se difundan sus trabajo en la provincia de Córdoba, Argentina y el mundo, de esta manera, es posible que conozcan a nuestros obreros de la dramaturgia. Como socio fundador me enorgullezco de participar en ella como autor y Editor con "Ediciones del hombre solo", con tan célebres autores que se plantan en la misma lucha por difundir su trabajo autoral en la gran Argentina. Hace algunos años, en la provincia de Córdoba, los dramaturgos no tenían un espacio en donde hacer participes y públicos sus trabajos. A partir de la creación de la Asociación de Dramaturgos de Córdoba, nos vimos en la necesidad de convertir ese sitio en una agenda informativa del teatro y de la propia actividad autoral en dicha provincia y hasta si se quiere el país. La ¨Antología Teatral¨ partió también de una necesidad y hasta de una urgencia y no exagero, el hecho de presentar a los autores de Córdoba en una Asociación nos volvía exigentes y ambiciosos, es por ello que esta pequeña recopilación de obras de teatro, será no solo un sitio de internet, si no, un espacio cultural, artístico, un servicio más al usuario en general. En cuanto a los agradecimientos no puedo nombrar demaciados, claro que me encantaria nombrar al INT (Instituto Nacional del Teatro) también a ARGENTORES (Asociación Argentina de Autores de teatro, radio, y television) pero la Asociacion de Dramaturgos de Córdoba se ha valido de un trabajo integro en donde no depende hasta hoy, de los fondos del estado, sin bien, es una Asociación sin fines de lucro, todavía sobrevive en medio de tanta indiferencia. Doy gracias a la Comunidad Teatral de toda la provincia de Córdoba, esta Asociación de Dramaturgos puede dicir hoy con más fuerza que nunca que sigue en pie a pesar de los distintos obstáculos que se fueron suscitando en el camino.De esta Antología Teatral participan los siguientes autores: Alejandro Finzi, Pedro Ruggero, Lourdes Flores, Roxana Sella, Oscar Bazán, Marcos Marleta, Fernando Zabala, y Salvador Enriquez de España, Alberto Drago de Buenos Aires como autores invitados.

Editor: Fernando Zabala

LA AUTORA

Lourdes Flores es estudiante de la Licensiatura en Teatro de la Universidad Nacional de Córdoba, su primer obra de teatro como dramaturga es ¨La Plaza¨ que sigue a continuación.

LA PLAZA

Primera Escena
Dos Jóvenes en un banco en una típica plaza sostienen una cita, pero no es la primera.

Joven: A mi no me interesa realmente si nací en Siberia o en cualquier país tropical. Da igual.

Mujer: ¿No le interesa?

Joven: No. Mi madre igual que la suya hizo lo que pudo.

Mujer: Mi madre hizo lo que pudo. Es cierto.

Joven: ( Se saca el zapato) Mire, que objeto tan ridículo este. Pretende reemplazar a nuestras madres. Protección, confort.

Mujer: Por fin alguien se ha dado cuenta. Todo lo que ha desarrollado la humanidad tiende a remplazar al vientre materno.

Joven: ¡Que cosa esto del origen! A veces me aburre. Somos predecibles. Es cierto. La Historia se repite. Una y otra vez buscando las mismas cosas. Confort. Placer. Amor. Comodidad. Compañía.

Mujer: Algunos eligen el dolor y el sacrificio. "La sal de la Vida". "El valle de lágrimas" "La culpa"

Joven: ¡Que cosa con la culpa! ¿Gusta un refresco?.

Mujer: ¡Siiiiiiiii! ¡Que emoción!!! Algo refrescante para el cuerpo y para el alma. Si es posible efervescente, por favor.

Joven sale de escena precipitadamente. La Mujer espera. Joven regresa precipitadamente con dos gaseosas.

Joven: Brindemos por favor!!!

Mujer: ¿Por qué razón brindaríamos? ¿Tiene usted algún motivo en particular?

Joven: No tengo ninguno. ¿ A usted se le ocurre alguno? ¡En realidad si!. Tengo ganas de brindar porque se me ha manifestado un descubrimiento importante. Por ejemplo estoy convencido de que ignoro muchas más cosas de las cosas que se. Ojalá supiera lo que quisiera saber. ¿Qué saber? ¡Que saborrrrr tienen esas palabras!. Mmmm, se me hace agua la boca. La s tiene gusto agridulce. Me comería las eses de las palabras, o mejor, me comería todas las palabras. Hace tanto que no como torta, tarta, tarteleta de batata!!!!. Imagino una tarde lluviosa comiendo torta frita. No me dirá que la torta frita es un manjar burgués. Usted lo sabe bien. Es comida populosa, de gauchos o de guachos. Guacho es aquel al que no se le conoce padre alguno. O sea ateo, alguien que está fuera del reino de los hombres o de los dioses. Espero no haberla aburrido. Usted sepa disculpar. Le repito ¿A usted se le ocurre algo por lo cual brindaríamos dos personas como nosotros?

Mujer: Si, brindo por el monolito nuevo que han colocado allí. Me parece hermoso. Es más es muy poderoso. Fíjese bien. Tiene una virtud; ha logrado soslayar a las viejas estatuas. Muy virtuosamente ha logrado borrar la memoria. Perdón!. Me refiero a ese pasado turbio y oscuro. El de los márgenes de la plaza, el de los rincones delictivos. Miré allí en la esquina oeste, se juntaba un grupete de ladrones a planear sus robos. En la esquina norte, la prostitución. Y justo en la esquina del monolito el Estado. Hizo de todo, pero en éste caso, nadie se enteró, o bueno, como decirlo, apenas escuchaban los ruidos o los gritos, los vecinos bajaban la persiana. Por eso creo que ha venido muy bien ese monolito que todo lo borra. Es tan bonito, con esos motivos manieristas, hermoso, hermoso, hermoso!!! Un chiche de la historia del arte. A la ciudad le vendría muy bien, un poco más de arte.

Joven: Entonces brindamos por eso. ( entrelazan los brazos y beben las gaseosas, luego de tragar, expresan la satisfacción)

Joven y Mujer:( simultáneamente) Ahhhhhhh!!!!

Joven: Esto es realmente exquisito.

Mujer: Lo es.

El joven luego de una pausa, súbitamente intenta besar a la Mujer.

Mujer: Deténgase ( lo ataja con una toma de karate, el joven se retira y se arrepiente) Sabía que íbamos a llegar a esto. No es que usted no me atraiga, pero no creo en éste tipo de vínculos entre un hombre y una mujer. Siempre igual. Erotismo, erotismo y erotismo. ¿A caso no podríamos ser amigos?. Usted hombre, yo mujer. No necesariamente tendríamos que acabar utilizando nuestros genitales para construir algo. Le explico; nos ha confundido la media, creemos que necesitamos el cuerpo del otro. ¿Verdad?. No es eso lo que quiero. Imagino un mundo de hombres y mujeres elaborando sistemas mixtos. Que hermosa palabra, mixto. Colegio mixto. Salsa mixta. Leyes mixtas, baños mixtos...

Hombre: Pero si sólo le intenté dar un beso. Nadie dijo o pensó en utilizar los genitales. Además los genitales no "se usan". Se relacionan. No me va a decir ahora que a usted no le agrada. ¿No tiene fuego adentro?.

Mujer: Por supuesto, tengo fuego en todos mis bolsillos, fuego de encendedor, de cigarro y arden todos de la misma manera. Pero ésto es diferente. No importa. Mejor hablemos de otra cosa. Espero que no se ofenda por mi rechazo.

Hombre: No, su represión no me ofende. Sólo la limita a usted.

Mujer: ¿Represión?

Hombre: Represión. ¿Timidez?, ¿Histeria?.

( La incomodidad entre ambos se evidencia en un largo silencio.)

Mujer: Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!,(enloquece) Mándeme a un hospicio para locos si usted prefiere. Es inútil. A veces los veo a todos ustedes, como primates. Se acuerda cuando nos encerraban por histeria pronunciada en los nosocomios...( se ríe a carcajadas). ¡Qué ignorantes! Uster, útero, hister, histeria: enfermedad causada por la posesión de útero; condición por la cual, la mujer no logra ser completamente racional. ( sigue riendo a carcajadas). Derramamiento de sangre... emociones, reacciones de subversión a la sujeción, todo en la misma ensalada de la histeria.

Joven: Usted conoce de Historia ¿Verdad?

Mujer: Lo que la memoria me permite.

Joven: Recuerda la Historia de las guerras. La carne de cañón. Jóvenes e inocentes. Temblábamos. ( se para en el banco y canta ) “Por Dios, por la Patria y el Rey murieron nuestros padres. Por Dios, por la Patria y el Rey moriremos nosotros también”. ( se sienta nuevamente) La debilidad nunca. Privilegio de doncellas o mujeres de primera clase. Mi padre, como el suyo, hizo lo que pudo.
Mujer: Mi padre, hizo lo que pudo, es cierto, o quizás un poco más.

(Silencio. La mujer se recuesta en el regazo masculino. El hombre acaricia su cabello. Ambos se duermen. )


Escena Segunda
Un hombre y una mujer viejos sentados en una galería

Mujer: ¿ Otra vez despierto?
Hombre: ¿ Y que hacemos sino?
Mujer: Dormir un poco más.
Hombre: No puedo.
Mujer: Lo entiendo.
Hombre: Recordé que el foco de la galería se quemó y me desperté para cambiarlo. Esta noche podríamos cenar allí.
Mujer: ¿Invitamos a alguien?
Hombre: ¿Para celebrar esta vigilia?. Resignados a continuar.
Mujer: ¡Si! ¿Porqué no?. Para entretenernos.
Hombre: Sale el sol por el este. Mire se está aclarando sin que nos demos cuenta. Años atrás mi día estaba fragmentado en segundos y minutos. El día se me acababa, como cuando la arena se escurre entre los dedos. Al final sólo la deseaba a usted y arremolinarme en las sábanas.
Mujer: Lo recuerdo todo. Por eso debemos celebrar que el día esté continuado, entero para hacer lo que nos plazca. ¿Desayunamos?
Hombre: ¡ Ay si! Para despabilarnos. ¡Café con leche y medialunas!
Mujer: ¡Mmmm, huevos revueltos con tocino, jamón, queso, jugos y licuados de frutas, una pastelería variada en galletas de manteca, panes y facturas. Mermeladas de frutos del bosque, quesillos para untar en las tostadas. Todo mezclado con dos o tres tazas de café con leche. ( Silencio) Sería un suicidio. ¿ Te de hierbas?
Hombre: Mejor.
Mujer sale a buscar el desayuno.
Hombre: Es que eso es lo que no entiendo. ¿ Porqué procurar sobrevivir si ya sabemos que debemos irnos?
Mujer: ( se asoma) Para seguir amaneciendo juntos y disfrutar el día sin jaqueca. (sale)
Hombre: ¡Y a seguir esperando la muerte!. ( grita).
Mujer: ( regresa con una bandeja y dos tazas de te) No hay razón para alarmarse. ¿O no es eso lo que hemos hecho durante toda la vida?
Hombre: No. No lo admito. Uno vive creyéndose inmortal. Sería una tragedia rendirse por completo en la juventud.
Mujer: Tragedia es vivir como usted sugiere; creyéndose inmortal y desperdiciar momentos valiosos, añorando el sueño de otros, cumpliendo con todo, siendo eficiente, obedeciendo infinitamente y... reflexionando estupideces. Creyendo en la vastedad de un tiempo tirano, que no devuelve ni un segundo echado al desconcierto o a la tristeza. Y cuando uno se despierta, la muerte, casi en la nariz. ¿Habremos sido felices?. Esa es la cuestión. No se trata de la preocupación por el final. Desde mi perspectiva me ocupa más la mente ésta pregunta. De la felicidad me refiero.
Hombre: Mejor tome un trago más de te. Le va a hacer bien. Este té se produce en Inglaterra es el llamado earl gray. Creo que significa hebra gris. Según me informaron tiene un dejo a bergamota. Sofisticado ¿Verdad?.
Mujer: Usted sabe que mi paladar jamás acompañó las excentricidades culinarias. No es que no me interese, pero al final, la verdad, no distingo los sabores pequeños.
Hombre: Se da cuenta. Hecho por la borda mi sutil intento de cambiar el tema. Imagínese que podríamos regresar fácilmente a la muerte, una y otra vez. Y yo me estoy poniendo un poco paranoico. Por momentos me imagino a San La Muerte detrás de cada puerta. Incluso a veces me da la sensación de haberlo visto mirándome. Guiñándome un ojo y sonriendo. Le ruego, le imploro que haga usted todo lo posible para distraerme de este suplicio. Me ataca la ansiedad y temo cometer un suicidio para terminar con este enigma.
Mujer: Yo no soy su payasa. Póngase a ver televisión. Fíjese que el huidizo es usted. Yo empecé a hablar de la felicidad y usted me tapó la boca con un traguito de Earl gray. Usted tiene miedo a hacer un raconto de su vida y encontrarse con momentos... ¿ Desperdiciados ?. A ver, para disuadirlo de la muerte, contésteme; ¿ Ha conocido la tristeza?.
Hombre: Pero, ¿Qué manera es esa de disuadir un tema tan escabroso como la muerte, evocando uno peor como la tristeza?. Esto me aburre. Prefiero tocar la ocarina. ( saca de su bolsillo una ocarina y toca una melodía) No se si he conocido la tristeza pero el vacío seguro. Por suerte con el tiempo pude colmarlo.
Mujer: Hermoso lo que ha hecho con ese instrumento. No conocía ese don. ¿Cómo dijo que se llamaba?.
Hombre: Ocarina. ¿Quiere que le cuente el origen de este útil? Espero que no me diga que tampoco tiene oído para sonidos pequeños.
Mujer: No he sido formada en una cultura musical pero me gusta escucharlo. Toque un poco más.
El hombre sigue tocando. Luego se detiene.
Hombre: Le cuento algo. Este instrumento musical de viento de forma alargada, a veces redondeada, contiende ocho agujeros y produce sonidos diferenciados según se tapen o destapen los mismos. ( silencio)
Mujer: ¡Chocolate por la noticia! No me ha informado nada nuevo. Es más también suele llamarse flauta, pipa, cornetín.
Hombre: Pero que tecnicismo,¿no?. Produce sonidos diferenciados según se tapen o destapen sus agujeros... Me aprendí la definición del diccionario. Soy un enamorado del diccionario. Es que allí todo es tan, sintético que a uno lo ayuda a expresarse con mayor claridad. He pasado tardes enteras buscando palabras desconocidas y aprendiendo su significado, memorizando lo que pude.
Mujer: A ver... Foliación.
Hombre: Uno: Serie numerada de folios de un escrito. Dos: Acción del brote de hojas en las plantas.
Mujer: ¡Wuauuuu! Sorprendente. ¿Garza?
Hombre: Ave de patas y picos largos y silueta esbelta. En Europa existen dos especies: la garza real y la garza imperial.
Mujer: ¿Y en el resto del mundo?
Hombre: A no lo sé. Al resto del mundo ni lo mencionaba la definición.
Mujer: ¡Que raro!. Como si no existiesen garzas más que en Europa. O quizás en el resto del mundo existan garzas republicanas. O porqué no proletarias. Claro allí en Europa si no son monárquicas, seguro son expansionistas, perdón digo, democráticas, como los franceses en África.
Hombre: La verdad no lo sé. Le repito que la definición no mencionaba más de lo que dije.
Mujer: Para el caso es lo mismo.
Hombre: Sigamos con más palabras, me entusiasma poner a prueba mi memoria.
Mujer: Déjeme pensar. Amor.
Hombre: Esa me la aprendí. Escuche. Uno: afecto por el cual busca el ánimo el bien verdadero o imaginado y apetece gozarlo. Dos: Pasión que atrae un sexo hacia el otro. Tres: Persona amada. Cuatro: Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella. Cinco: Objeto de cariño especial para alguno. Ahí tiene, bien completa.
Mujer: Para mí se quedó corto. Le sugiero que se aprenda una nueva.... El amor es la capacidad de una persona de darse a otra, de ofrecer todo lo que puede hacer, o sea hay que ver la cosa en términos de acción. Yo amo, porque hago algo por esa persona y porque juntos nos hacemos el bien, construimos un presente para compartir. No se trata ni de una pasión desenfrenada e incontrolable, ni tampoco de una admiración que nos provoque una simbiosis sombría hacia otra persona.
Hombre: ¡Que conciente! ¡Felicitaciones!.
( relatan un monólogo a dúo)
Mujer: Siempre que llueven las hojas en otoño...
Hombre: Sale el sol en primavera...
Mujer: Nada hay nuevo bajo el sol...
Hombre: Ni arriba de él...
Mujer: Arriba nuestras creencias...
Hombre: Arriba el poder...
Mujer: Y abajo también el poder...
Hombre: Y los sueños? Arriba con los sueños!
Mujer: Soñar no cuesta tanto, la realidad un poco más, un poco, todos los días...
Hombre: Los días son nuestros, los sueños también...
Mujer: Los errores y las palabras mal usadas también son nuestras...
Hombre: Y nos dominan...
Mujer: Y nos ultrajan...
Hombre: Y nos quedamos chiquitos, como pollos...
Mujer: Indefensos...
Hombre: Esperando, la misericordia, el perdón, de aquellos que nos aman.
Mujer: Si es que nos aman. O nos soportan. O nos toleran...
Hombre: La magia del amor tiene escaso alcance. Ilusión de pardos.
Mujer: El amor, alcanza. Es lo único que alcanza.
Hombre: Todo lo demás es aburrido. Y pasajero.

Escena Tercera

Mujer: Usted me interesa. Hábleme de usted.
Joven: ¿Yo?. Yo… he viajado mucho. Come le dije antes, no me interesa mucho donde nací. Ya crecí. Soy un muchacho fornido de bellos oscuros. Superé la infancia y la adolescencia. Hoy deseo algo así como experimentar el amor. Tuve una familia grande. Amigos para todo. He vivido en los acantilados del Norte. Me he recostado en la arena desde los siete años de edad y he fumado tabaco a los 14. No tuve sexo hasta los 23, con una mujer me refiero. Antes lo hacía solo. Mi primera cerveza acompañó el festejo de un matrimonio cercano. Luego siguieron las bebidas fuertes y las borracheras. Los amigos de la noche, y las mujeres, y las mujeres, y las mujeres. Las mujeres que no se quedaron nunca. Rostros, cuerpos, sudores y luego el asco. El arrepentimiento a veces. El deleite otras. Cada vez menos el deleite. Y ahora, la repetición. La vida me sabe a círculo. A ciclo. Cada semana la rutina me recuerda que tengo una vida sin sorpresas.
Antes todo tenía sabor y color a nuevo. A descubrimiento. La sonrisa de mis amigos, el rostro de mi padre, la serenidad de mamá. El visitante. El extranjero. Todo aquello me sacudía. Me sentía acompañado. La vida me abrazaba. Pero ya no es así. Subo y bajo escaleras. Bebo metódicamente mi café. Los horarios se anuncias de la misma manera. Comer, trabajar, dormir. Los fines de semana, matar el tiempo en entretenimientos y el aburrimiento llega en cada paso. Lo previsible presiona mis ojos y duelen. A veces pienso que voy a enceguecer. Juro que haría lo imposible por sentir algo de vértigo; de esos que se sienten en el estómago y luego nos elevan.

Mujer: ¿Gusta algo dulce?

Joven: ¡Siiiiiii! ¡Algo dulce, mmmmm, para el cuerpo y para el alma!

Mujer sale precipitadamente. Joven espera. Mujer regresa precipitadamente con dos chupaletas gigantes. Le da una al joven.

Mujer: Debe tener cuidado. Hay que sacar todo el celofán. De lo contrario se confunde con el caramelo. Como también es dulce.

Desenvuelven los dulces. Lamen simultáneamente y exclaman: mmmmmmmmmmmmmm

Joven: Esa es la idea que todo se confunda.
Mujer: Por eso hay que prestar atención.
Joven: Cuando era niño éstas cosas me parecían gigantes.
Mujer: Como nuestros padres. Enormes.
Joven: Como la vecina de 13 años. Pecas, senos creciendo. Sin mirarnos, nos convulsionaba.
Mujer: (se para y utiliza la chupaleta como espada. Amenaza en pose de esgrima) No empiece nuevamente con sus indiscreciones.
Joven: Disculpe. No lo puedo evitar. ¿Sabe esgrima? ( amenaza con su chupaleta en pose de esgrima).
Mujer: Algo, lo que el cuerpo me permite.
Mujer y Joven juegan con las chupaletas mientras dicen los textos. Pretenden una contienda de esgrima.
Joven: ¿Tiene acaso alguna razón por la cual luchar?
Mujer: Muchas
Joven: Arrójelas
Mujer:¿ Soportaría usted en una tarde como hoy, escuchar la narración de mis batallas?
Joven: Ya le he dicho que me atormenta el aburrimiento. Eso sería encantador.
Mujer: ¡Gracias público! ¡Loados sean los plásticos! ¡Aplausos! ( sugiere al joven)
Joven aplaude
Mujer: Gracias a la providencia o a la ciencia hemos logrado insertar sin peligro alguno, plásticos en nuestros senos. Innecesarios. Pero quedan una pinturita. ¡Que curvas! Hemos logrado una vez más enfatizar nuestro rol en la Historia; el de la obediencia. Aplausos.
Joven aplaude.
Mujer: Con nuestros nuevos métodos quirúrgicos podremos obtener múltiples ventajas, claro no espirituales, pero a quien le importa. ¡Ya no te atormentes mujer! ¡Provéete de una nueva ingesta!; la de los tratamientos. Consérvate inmutable, esbelta, sexual. Doncella Forever. Ingenua. Minimiza tu conciencia. No te angusties. Se sutil. Nada de reír como una hiena desencajada. Calladita. Sentadita en su lugar. Hermosa…
Joven: ¡Bravo!, ¡Bravo!, ¡Bravo!.
Mujer: No terminé.
Joven: Perdón, pero no entiendo bien a donde apunta.
Mujer: Estoy ironizando. No me interrumpa. ¡Provéete mujer de ésta nueva ingesta y come, consume todo lo que puedas!. Aplausos.
Joven aplaude.
Joven: ¿Terminó?
Mujer: Si.
( El cansancio se evidencia, se sientan en el banco y lamen las chupaletas)
Lentamente el joven trata de acercarse a la mujer. Cuando llega a aproximarse demasiado…
Mujer: Se ha dado cuenta de que nuestro peor enemigo es el ego. Nos empuja irrefrenablemente a obtener lo que se nos antoja.
Joven: Siiiii, es una porquería. ( regresa a su sitio)
Mujer: Nada cambiará en este mundo si no eliminamos el egoísmo.
Joven: Para ello deberíamos comenzar con el mundo todo de nuevo.
Mujer: ( parándose en el banco, grita) ¡ Y para ello, La Revolución!
Se rompe una pata del banco y queda ladeado. La mujer se baja. El hombre se para.
Joven: Nooo. ¿Qué dice?. La Revolución está demodé. Un fetiche. Fíjese que sus líderes se han convertido en héroes románticos de souvenir y camiseta. Encima ha roto el banco.
Mujer: Es cierto, pero hay otras luchas. Hay resistencia.
Joven: Mire. Ahora no tenemos donde sentarnos. Parados e incómodos. Usted le recomienda a sus mujeres no reírse como hienas y aquí usted grita como un demonio.
Mujer: ¿Un demonio rojo, quizás?
Joven: Por lo menos podría haber advertido que esto tenía una pata flaca.
Mujer: ¿Esto de la Revolución?
Joven: Todo esto.
Mujer: Por lo menos le quedan sus zapatos. Por lo del confort, digo. ( canta) Casi todo en éste mundo se parece a la mamá. Condición sine qua non.
( silencio)
Joven: ¿Aplausos?
Mujer: No es necesario. (Saca un papel de su bolsillo, lee) “Nos hacemos un deber comunicarle que su vehículo ha sido informado a la municipalidad como infractor / evasor a la obligación de realizar la inspección técnica vehicular”. Eso es lo que soy para el Estado, una simple contribuyente, y para peor infractora barra evasora. ¿Se da cuenta? Me siento estafada. Una rata.
Joven: Yo soy…. Contribuyente eventual. ¡Que ridiculez!
Mujer: Por eso sugería lo de la Revolución.
Joven: No redundemos por favor. Usted me ha agotado. No entiendo como sigo aquí.
Mujer comienza a reírse.
Mujer: Discúlpeme.
Joven: Está disculpada.
La mujer retira las chupaletas y las envuelve nuevamente en celofán. El joven se cruza brazos y mira hacia otro lado. La mujer lo mira.
Joven: Le repito. Usted me interesa.
Mujer: Usted me ha gustado siempre. Desde que lo imaginaba. La belleza que me ocurre tiene mucho que ver con usted. Pero el miedo es tan fuerte, que me confunde y tengo la sensación de que al final se asoma inexorablemente el dolor. Como un preludio. ¿Comprende?
Joven: ¡Por fin bajo la guardia! Claro que la comprendo. Pero déjeme acercarme. (ruega)
La mujer se acerca despacio y lo besa. El beso se profundiza en un abrazo apasionada. El joven se desmaya.
Mujer: Nooo! ¡Justo ahora que me animo!. Por favor reaccione. No me deje. ¿Qué voy a hacer sola?.
El joven yace en el suelo sin reacción.
Mujer: ¿Por qué pasa esto?. He sido brutal con usted. Discúlpeme. No deseaba vencerlo de esta manera. Cuanta calamidad. Otra vez. El desencuentro. ¿Respira? Menos mal. ¡Por favor, reaccione!. ¡Recupérese! No tiene sentido esto sin usted. Necesitamos trascender. Juntos. Haga un esfuerzo. Acompáñeme por favor. A mi lado. Eso es todo lo que le pido. Tengo que llegar a casa antes de las ocho. Está oscureciendo y la noche es como una aguja insoportable que me recuerda lo vacía que estoy. Tantas palabras, tantos discursos, y lo único que quiero es llegar a casa. ( llora).
Joven: ¿Qué pasó? Se me aflojaron las piernas y no recuerdo más nada. ¿Por qué llora?
Mujer: ¿Se siente bien?
Joven: Creo que me dio un golpe de calor. La verdad no me había imaginado que usted fuera tan apasionada. Por alguna razón perdí la esperanza y cuando usted me besó ya no pude aguantar.
Mujer: Tendrá que aprender a resistir un poco más. De lo contrario me hará sentir sola.
Joven: La petit morte que le dicen. Lo importante es que no he tenido tiempo de aburrirme. Quisiera seguir.
Mujer: ¿ Cómo lo hacemos?. Se me fue el entusiasmo.
Joven: Sería mejor relajarnos un poco. Tirarnos a mirar las estrellas.
Mujer: Mientras no se duerma o se desplome nuevamente.
Joven: Recuéstese. Aquí. Confíe.
Se recuestan juntos en el suelo.
Mujer: ¿Le teme a la noche?
Joven: Jamás he tenido miedo a la oscuridad. De niño, quizás, un poco.
Mujer: No, me refiero al ocaso, al final.
Joven: Si, pero mientras usted siga aquí...
Se duermen
Fin de la obra.

sábado 29 de marzo de 2008

EL AUTOR

Renzo Fabiani nace en Río Cuarto, provincia de Córdoba, Argentina. Es actor, director, autor, escenógrafo, docente teatral y arquitecto. Desde 1985 hasta la fecha desarrolla su tarea como actor en numerosas y destacadas obras teatrales, de variados estilos y recorre diferentes festivales nacionales e internacionales. Es distinguido con el Premio Federal en Artes Escénicas y la Mención Especial Federal, en Buenos Aires, año 2004. En cine, actúa en largometrajes, cortometrajes y publicidades, con roles importantes.
Dirige obras infantiles y para adultos y se desempeña como diseñador escenógrafo, gráfico y de vestuario con diversos elencos. Es autor de obras estrenadas, entre las que se encuentra Ortóptero (Operativo Encendedor), y El Cetro.
Como docente se desempeña en institutos con emergentes sociales especiales, en situación de exclusión y vulnerabilidad social y en Tecnicatura Superior Teatral. Realiza la curricula de educación teatral para escuelas de adultos que dependen de la Dirección de Educación Media y Superior de la prov. de Córdoba.

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ORTOPTERO

(En el espacio una silla que porta un bastón. Entra actor.)

Actor: Que se vayan ellos, que se vayan. Todos sabemos de quienes estoy hablando. No los queremos... siempre hicieron lo mismo, siempre. Cobardes insignificantes criaturas que pretenden cargarnos su miedo. Ruines y servidores... Pueden ser cualquier cosa, pero hombres no, no pueden ni quieren serlo. Es que hay personas que tienen un fuego tan chiquito que no calienta ni puede alumbrar. Decrépitos burgueses de apellido. Carroñeros. Pobres, pobres, pobrecitos ignorantes. Abnegadamente ostentan su poder sin darse cuenta que es tan diminuto como ellos y visiblemente cloacal.
(Actor repara en la silla y emprende la acción de defecar sobre la misma. Se transforma en niño y danza, se transforma en un insecto, un insecto-milico, un insecto cura, insecto que ataca)
Apagón.

Niño: Ayyyyyy....¡¡¡Prendan la luz! Ta’ oscuro aca, me asusto, prendan la luz, vienen todos bichos, los monstruos, cuco caca, cuco caca
(Comienza a tener hipo, los espasmos se manifiestan fuertemente)
Ufa, hipo, y el hipo me da asma, mami vení, mami, donde estas mamita, dame el chuf
(Como si se aspirara un medicamento en aerosol) mami...

(Actor toma un pañuelo y se transforma en abuela)

Abuela: Te parece bien.
¿Te parece bien maleducado?
¿Te parece bien eso, maleducado? No entiendo como podes ser tan odioso.
¡No digas nada, no quiero escucharte! No tenes vergüenza.
Ojala tu cabeza pudiera sacar la caca que tiene adentro. Además, si hiciste eso es porque querías hacerlo.
No, no te justifiques!!! No intentes dar lastima porque producís asco, y no me jodas
mas, porque me vas a hacer calentar y te voy a cagar a palos; te lo mereces por
sorete.
Quiero reventar esa deformada cara. No me mires así, con esos ojos de sapo maricón...
(Sonríe) Bien, ahora si... ¿como se dice?...gracias, se dice. ¡Gracias!
¡Te cure el hipo!
Así me gusta, me lo merezco; te cure el hipo, graciasss.

Niño: ¡La abuela era maga!

Actor: ¡Y yo la admire!
(Se traslada hasta la silla)
Siempre llegaba yo a las 9 PM. Abría la puerta de atrás de la casa de mi otra abuela, entraba, cerraba, prendía la luz y allí estaba. Allí estaba la asquerosa cucaracha, arriba de la radio vieja. Entonces yo, repleto de asco, buscaba el bastón de mi abuela, que colgaba de la mesada sobre la cual se hallaba la radio y ella.

(Inicia ataque)
Se fue. Siempre se iba por algún pequeño lugar en donde yo no podría jamás encontrarla.
(Abandona la silla)
Esta historia se convirtió en rutina, se repetía, se repetía como tantas otras cosas, bichos, telarañas de mi vida: siempre llegaba yo a las 9 P.M y nos empeñábamos en repetir, ella y yo, la misma coreografía.
(Danza)
Coreografía en la que no se ausentaban nunca el asco, la burla, la frustración.
Los roles eran definidos: Allí la ganadora, aquí...
(Camina y explica)
Pero un día, porque siempre y por suerte así lo necesito creer, hay un: ‘’pero un día’’, ese momento se dio, y fue así, quizás una especie de táctica inconsciente aunque motorizada por una conciente sensación de miedo y/o hartazgo. Sea como sea, ese día llegué antes o después.
Antes, después, antes, después...
(Duda reiteradas veces, luego pasa su mano por la cabeza y huele)
Dudar no, dudar no sirve, dudar: caput.
Cuando los gusanos se apoderan del trono, sea cual sea, huele feo...Pero lo se, lo se. Es hora de que tiemblen y corran, el cuerpo tiene hambre y los ojos están abiertos.
(Va hacia silla)
Franquee la puerta y esto tiene siempre un significado importante, prendí la luz, observé la radio y ¡Oh sorpresa!, sobre la misma nada.
Movido por mi intuición, mi cuello hizo girar a mi cabeza hacia la izquierda y apuntar
su mirada hacia delante y abajo. La adrenalina saltó a borbotones, la temperatura corporal saltó hasta la nuca...y el miedo... y la repugnancia se fundieron en un acto.
(Deja la silla)
Estaba allí, el monstruo, mirándome, en el piso, observándome, descubierto, esperándome, desafiante.
Entonces el duelo empezó y mis zapatos llevaron a mi desgarbada figura danzando zancadas y pisotones torpes por el pasillo, el comedor diario hasta el comedor no diario. Probablemente su fortaleza macabra o su manera de decirme algo que yo en ese momento no estuve condiciones de entender. Lo cierto es que llegó a un punto estratégico, también de mis pesadillas y finalmente se entregó, o así lo quise entender yo.
Levanté bien alto mi pie derecho, lo dejé caer presuroso sobre ella y la aplasté.
Con el sabor dulce de la victoria que dio alivio a mi estómago relajado, me fui a dormir, y como suele ocurrir en esos casos, me dormí.
Pero, y siempre lamentablemente hay un pero, tuve la masoquista actitud de pensar en
la existencia de un cucaracho, pareja de la desaparecida victima, y tuve que tener esa imagen justamente ahí, en el momento en que lo despierto se transforma en lo dormido y nos volvemos negligentes y desarmados.
Y se vengó... (Lucha contra la silla), a la media hora se vengó implacable, a la media hora tenía un cucaracho así de grande todo sobre mí. El impulso defensivo fue tan grande que no se si volé o salté a una velocidad excesivamente superior a la del sonido y por supuesto, me desperté.
Como resultado: quince días de tratamiento fisioterapéutico debido que el potente esfuerzo defensivo fue tan grande que quedé duro, rígido, con la espalda crispada...Como un insecto. La maldita, con su carcajada de bisagra, otra vez me venció... Otra vez.
(Abandona la contractura. Canta)
‘’Loco, loco, loco,
Trepate a esta ternura de locos que hay en ti
Lara, lara, lará
Volá conmigo ya,
Vení, volá, vení’’
(Nuevamente se contractura)
Otra vez.
(Abandona la contractura y levanta la silla, busca el bastón)

Dejo constancia y pretendo que se interprete: ’’ Dije otra vez, no finalmente’’
(Apagón)

Niño: Cortaron la luz, otra vez, otra vez, mamáaaa...cuco, cuco, asma, hipo, abuela (Saca el pañuelo). No está, ayyyyy. (Inicia llanto que de a poco se transforma en carcajada)
Mi papá me dijo que así puedo salir a asustar a los fantasmas, ellos quieren venir a jugar pero a mi no me importa, que se caguen, mierda, carajo... Mi papá es Batman.

Actor: (Toma fósforos que prende y entrega al público)
Hay fuego, al fuego, recién elaborado el fuego, aproveche señora, aproveche. Hay fuegos grandes, hay fuegos chicos. Soberbios fogonazos prepotentes que encandilan y se apagan ahí nomás. Son mejores las chispitas saltimbanquis, barulleras, están aprendiendo, quieren jugar. Acá tengo llamitas, sencillas, humildes, pero que si se juntan son fogón. Por eso, creo, es bueno avivar el buen fuego, por Prometeo que nos lo dio. Por nosotros, que estamos. Por tantos otros que siempre en nosotros seguirán estando Para compartir un mate y para que nadie se quede sin guiso.
Bueno, el poeta pide eso, que el mundo sea un mar de fueguitos. Así que vamos, pongamos ganas, dejemos de ser cómplices, salgamos del sótano, entremos a la cancha con el pecho caliente y...prendamos... la lamparita.
(Luz cenital se enciende) Gracias (Al iluminador)... y muchas gracias a ustedes (A público)


Telón.

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EL CETRO

Obra pensada para ser interpretada por un solo actor…o no.
Relator: Mi mamá, mi papá. La nona… Ella reza el rosario, siempre, todos los misterios (Uno, dos, tres, cuatro...) Y hace ravioles.
Mi mamá, mamita, (Como dirigiéndose a su madre) mami, tan bonita... degusta los ravioles, uno a uno, después sube a la Zanellita 50 y sale a buscar el sustento diario con una 38, que adquirió en el club del trueque por un plato de pasta casera y dos almohadones hermosos que aprendió a hacer en un curso para jubilados.
Mamá: A ver (Dirige su mirada a un espectador), si usted tiene una billetera con plata, vengo yo, le apunto y le saco toda la plata, cuanta plata le queda...
Nada... Bien, pero repase, no se estanque. Sobre todo si usted es de buena familia debe aprobar Ciencias Sociales. Desde el jardín que insistimos acerca de izquierda, derecha. La derecha arriba...arriba el cielo, los rascacielos, los aviones que explotan y se vienen abajo. Abajo todos explotados, los pedazos, miles de pedazos, y entonces hay que saber Matemática, para poder contar, gastar y cuidarse de los que le quieren afanar. Bueno, en orden, váyase despacio, tome distancia... de mí, mire solo hacia delante, no se distraiga sino la seño le vuela la tapa de los sesos. Una docente aun en tareas pasivas siempre será docente.
Relator: La nona amasa, cose y teje. Teje para los hijos de los vecinos, a los que de tanto en tanto extorsiona. Se asoma a su ventana, sabe a que hora, en que estado y con quien llega esa manga de degenerados.
Tiene muy buen corazón mi nona, es el que adquiere cuando asesina con una sartén a ese pobre muchachito
Nona: ¡Negrito de mierda!
Relator: Que viene todos los lunes a pedir alguna monedita o fruta. Lo hace pasar con el noble gesto de entregarle algo... su cuerpo... pero inmediatamente se horroriza. No fornicaras, se recuerda
Nona: ¡Menos con bestias!
Relator: Con intención de alejar al objeto de pecado le asesta un duro golpe en la nuca y se exorciza.
Nona: ¡Aleluya! (Ríe y luego llora)
Relator: Se emociona, y eso le produce taquicardia. Pero es práctica, toma el cuchillo de picar cebolla y le extirpa el órgano bombeador.
Ahí recuerda, le baja el cierre de la bragueta y espía al otro órgano, organito que otrora fue bombeador.
(Baila)
Nona: Fuera bicho, fuera bicho pecador.
Relator: Mi papá es distinto, el no se lleva bien con mi nona, ella blasfema. Como mi papá tiene un gallinero, con gallinas, lo cual habla de un ser criterioso y normal, ella blasfema y a todos los vecinos, a los que extorsiona y a los otros, les dice que papá junta plumas porque quiere ser vedette y trabajar en el Maipo y conducir un programa con invitados en la Tv. abierta.
Abierta deja la puerta mi nona cuando se encuentra trabajando sobre el fiambre del muchachito negrito, y ese vecino metido, chusma, entra. ¡Este barrio es un conventillo, una orgía, un bacanal! Mi mamá, que mamita distraída. Ha dejado la 38 sobre un pañal de la nona.
Mamá: Por suerte para la nona, porque debe tener derecho a defenderse.
Vecino: Disculpe abuela. ¿Pasa algo, está usted bien? Vengo a buscar lo que le encargué, paso sabe y...
Relator: Queda duro, tieso... Esto le pasa a todos los que prueban lo ravioles de la familia, pero esta vez es distinto porque el vecino bigotudo se caga. Ve la escena en la que la nona chapotea sobre ese charco de sangre que va ensanchándose, mientras la misma sale chorrito, de la cabeza del negrito.
Nona: Si no me promete que mañana va y paga la boleta de luz, que ha venido con un 10% de aumento, mañana usted va a ser boleta.
Vecino: ¡Tranquila abuela!
Relator: No solo promete, sino que lleva, impulsado por la vieja, todo el despojo de tripas y el envoltorio de las mismas, el pobre negrito pobre, al gallinero para enterrar todo y así poner un poco de orden. Pero las gallinas lo atacan y le arrebatan el intestino delgado del difunto negro y dos de ellas se empiezan a enredar y no tienen mejor idea... Se muy bien que las gallinas no tienen ideas, son bastante pavas, pavotas… aunque gallinas. Cacarean como locas... a toda voz.
Y papá que en ese momento duerme la siesta y sueña que desciende por una escalera y es sostenido y aplaudido... por el tremendo barullo se despierta. Al darse cuenta que proviene del gallinero, como está, medio desnudo corre hasta allí.
Ve a las gallinas, sus gallinas blancas, incólumes, impolutas ponedoras, con las plumas manchadas, mancilladas. Ve también al inadaptado que seguramente debe pertenecer a alguna secta satánica de dudosa reputación.
Papá: ¡Re-puto!
Relator: Le grita, y preso de ira toma la pala de punta, que está apoyada al alambre tejido perimetral del recinto y se la arroja certeramente a la frente. El vecino cae junto al negrito, como abrazándolo, como solidarizándose... como, como...
Papá: ¡Como pollo al horno mañana!
Relator: Les espeta mi papá a dos o tres plumíferas desleales, que huyen cual bailarinas de cabaret a la escalerita.
Papá: Cuando uno es un laburante, arremangarse y empezar, esto es así, no cambia, nada cambia (Mira el espacio donde supuestamente están los dos cuerpos) Rateritos... Linda parejita, servirán de abono... eso lo dijo un *garca, ¿no? ¡La barbarie de los civilizados es la peor! Pero bueno, sigamos... Hay que emprolijar el lugar… Eso lo dijo otro garca.
Relator: Jacinta... o Raúl, Jacinta ahora, es que hace poco que mi hermano decide dar de baja a sus calzoncillos y utilizar un nombre más acorde a todos los cambios anatómicos realizados con silicona y colágeno.
Ya hace bastante tiempo que la familia ha asumido sus distintas apetencias... menos la nona, ella no, ella lo incluye en el grupo que denomina: jóvenes degenerados
Nona: Non’ai respeto, non che vergoña, porca putana.
Relator: Desde hace poco tiempo, empieza a llamarse Jacinta, que a juzgar por la vestimenta que usa, es más razonable que llamarse Raúl... pero igual, a nosotros, al nombrarlo se nos hace un despelote.
Raúl, Jacinta, entra a casa y le cuenta a mami que está de novio, novia con un tipo especial, que nosotros conocemos.
Vecino: ¡Abuela!
Jacinta: El que vive al lado de la casa de la nona, ese tan seductor, serio, sensible... centímetros varios. Me pega, pero sólo cuando lo muerdo y yo la verdad que lo masticaría todo. Me hace sentir que soy, lo que no soy, pero un poco sí, aunque no tanto. Descubro mi identidad sabes, me llena de sabiduría que yo re- recibo. Soy su discípula y él mi Aristóteles.
Relator: Mi mamá lo observa, está distraída. Fuma... fuma, e higieniza una 45 caño recortado, que utilizará en la víspera de un nuevo encuentro de enseñanza, guión, aprendizaje.
Mamá: (Como fumando porro) Si uno tiene pasión puede dictar cátedra en cualquier lado: en un maxi kiosco, una tienda, un supermercado. A ustedes les gusta el rigor… sino no aprenden (Empieza a cantar la marcha ‘’Aurora’’)
Relator-expositor: La nona en su casa ha puesto el corazón del negrito en un frasquito con formol y por precavida lo guarda en la heladera para alguna futura venta para transplante. Porque ella no sabe, pobrecita, como se hace. Toma su bastón, con caminar pausado y tarareando una alegre cansoneta (Canta), va hacia el gallinero.
En el camino hacia allí, en el patio, se encuentra con Jacinta, que la saluda y le cuenta con ojitos brillosos, que está relacionándose con su vecino el Oscar.
Vecino: ¡Abuela!
Nona: El metido.
Jacinta: Tan hombre
Nona: Pelotudo
Jacinta: Simpático
Nona: Miserable
Jacinta: Divino
Nona: Stroncito
Relator: (A público) Soretito en dialecto.
Jacinta: Dios del Olimpo
Nona: Molesto filio de putana
Relator: Y estuvieron así casi media hora.
Nona: Bueno, vení, lo voy a buscar, está en el gallinero haciendo un trabajito para mí.
Jacinta: Ay mi cosita, siempre tan servicial. ¿Que trabajito? Lo estás explotando, seguro.
Relator: Mi papá descansa apoyando un brazo en la pala, cuando mi abuela llega y como forma de saludo, lo insulta.
Papá: Vieja sorete, mala, la pala, donde dejé la pala. Anulo ya mis votos de aguante. Me crispa la fruncida.
Relator: Mi hermano que se va dando cuenta de lo compleja de la situación dice a mi papá hola, y a la nona, por lo bajo la manda a la mierda.
Entonces Jacinta avanza por el piso del gallinero para saludar a papá con un abrazo. El piso, siempre resbaladizo no es propicio para su humanidad sobre tacos altos, que se entierran, le hacen torcer el tobillo y trastabilla.
Cae pesadamente y en el instante del estruendo producido por la caída, las gallinas se alborotan e impulsan un pequeño vuelo. La nona se despacha con una carcajada y mi viejo es totalmente dominado por la ira.
Al caer, mi hermano remueve la tierra y las gallinas aprovechan en avalancha la exposición de lombrices, ahora en la superficie.
Mi hermano llora… Ha perdido su compostura, su línea, su estética, y uno de sus tacos.
(Se escucha sonidos estruendosos)
Esa es mi mamá, que llega a toda prisa con su Zanellita, que carece de buenos frenos. Se zambulle con moto y todo en el chiquero- gallinero y se desparrama de panza. En el camino atropella a la nona que de esa forma silencia su carcajada
Mi viejo quiere poner orden y empieza a darle a quien esté a su alcance.
Dos gallinas emiten su cacareo final y el *despiplume es general.
En afán de huir, la nona tira tierra y bosta removida y remojada por las lágrimas de mi hermano a los ojos de mi viejo.
Mi mamá, a todo esto, nada. Descansa y fuma, descansa y fuma.
Tanta tierra desparrama la nona que pone al descubierto el miembro masculino del vecino, que ella estando agazapada agarra.
Todos quedan tiesos. Esta vez sin pasta. Tiesos ante esa imagen... La cara de asombro de mi hermano, barra, a. Queda como dibujada sintetizando la situación.
No solo ha perdido su taco.
Toma la pala que aún tiene mi viejo, que está medio ciego de tanta tierra y de plano, con toda fuerza, se la estampa en la cara a la nona. Acto seguido, rebana con una de sus uñas largas, el trozo de hombre que asoma y sale rápido del gallinero rumbo al baño en busca de alcohol.
Jacinta: Porque lo último que se pierde es la esperanza... limpio y con torniquete, quizás... (Llora)
Relator: Y sigue llorando y llora tanto que inunda todo el baño y gracias a las grandes tetas que se ha puesto no se ahoga.
(Música) Actor mira, sale del escenario, vuelve.
Mi viejo, mi querido viejo, niño grande, que le gusta hacerse el duro pero le dura poco, porque enseguida, le tiembla la pera y se derrite de emoción, mi viejo observa todo... y tiene ganas de ponerse tierra en los ojos nuevamente. Sin embargo, caballerosamente ayuda a levantarse a mi vieja. Mi mami, protectora, generosa, despistada, hacedora, que se olvida de ella y se ocupa de todos... que está. Mi viejo y mi vieja se encuentran en dulce mirada y abrazados se van a la cocina a preparar unos mates y comer galletitas de salvado con dulce hecho por mamá con tomates de la quinta de papá, y nos llaman, a Jacinta y a mi, y nos abrazamos fuerte
La nona, poco a poco comienza a despertarse, se soba la cabeza y va parsimoniosamente a su casa, con algún rezongo de vez en cuando. Llega, toma aire y pega un grito enorme a mi vieja para que vaya a bañarla. Aunque esta vez mi vieja y mi viejo fuman, descansan, matean, charlan… se aman y mantienen los ojos abiertos.
La nona busca el frasco con el corazón del pobre negrito pobre. Del resto del mismo y del otro, el vecino, que se hallan en el country de las gallinas, salen gusanos hambrientos, que se alimentan de ellos… y van ahora en busca de las gallinas.
La nona, con el corazón en formol y su corona de chichones, sonríe y en voz alta, como buscando escucharse y que la escuchen, dice:
Nona: ¡Al control lo tengo yo!
Relator: Toma nuevamente el rosario, el palo de amasar y… reza, reza, reza.
(Música y apagón)
Telón.


Garca: Estafador, vividor, aprovechador. (En lunfardo, dialecto usado en Buenos Aires en la década del veinte y que llega hasta nuestros días)
Despiplume: Acción de desplumar. (En cocoliche, dialecto usado por los primeros inmigrantes italianos)


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lunes 10 de marzo de 2008

EL AUTOR

Marcos Marleta es actor, y dramaturgo. Actuo en radio, cine y television. Es licenciado en Cine, Teatro, y psicologia, además de haber estudiado la carrera de abogacia, realizo talleres de fotografia. Escribió de "Con los pies frios" que estreno en el año 2000, además de haber escrito conjuntamente con Rodrigo Cuesta y Maximiliano Gallo. Tambiés es autor de "Ysov omoc sente le otro", "El arte de caminar", "Rogeliou", "Al pan, pan, y a la torta con clara".

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AL PAN, PAN, Y LA TORTA CON CLARA

(La acción transcurre en una humilde e improvisada panadería de barrio. Marta esta amasando pan, mientras tararea y canta “tus labios de rubí” de Sandro. Se entusiasma con la canción mientras moldea la masa con forma de fálica como micrófono y se delira. Entra Clara con un rosario en la mano, su atuendo de Monja, se queda dura por unos segundos y luego empieza a cantar ella también pero…. Una canción de Iglesia.)


Clara y Mara : Que lindo que cantas….!

Clara : No; vos.Mara : No, vos.

Clara : No no, vos.

Mara: No no no , vos .

Clara y Mara : Bueno , las dos .

Clara y Mara : Bueno , las dos

Mara : Pasa Clarita .

Clara: Bueno , permiso….Estas sola?

Mara: Y sí...como de costumbre...

Clara: Que hermoso día que hace , no? (pausa) se ve que el señor se

levanto alegre hoy .

Mara: Pero que se va a levantar ese atorrante , si todavía no se acostó

(mira la hora) a esta hora debe estar buscando las llaves por ahí .

Clara : No , perdón . No me refería a ese tu señor , sino al otro .

Mara: Ahhhhh discúlpame Clarita claro , hermoso día, si... es que me esta

volviendo loca . Mira anoche llego a las 4 de la mañana , se tropezó con el

gato y me despertó porque se callo encima del cactus que me regalaste

vos.Le pregunte de donde venia y no me quería decir ...de por ahí , ahí

decía hasta que lo amenace con la plancha y sabes lo que me dijo .?

Clara: No , que?

Mara: De un velorio , me dijo .

Ah si le dije yo . Que gente tan macanuda y moderna esa . Porque por lo

que veo el típico café no estaba en ese velorio . Y se puede saber de quien

le dije? Tengo terminantemente prohibido dar nombres ,y plánchame de

paso la camisa amarilla para mañana, me contesto ese atorrante , podes

creer? Ya no sé que hacer....bueno , en fin , que vas a llevar Clarita , lo de

siempre?

Clara: No , no . Hoy estamos de celebración . Dame 4 vigilantes....2 caras sucias...y una flauta bien larga para la madre superiora..(en ese momento suena el celular que lo tiene escondido debajo de la toga con el ringtone de “I like it movet moved”
Discúlpame...ah un mensaje de texto de la madre superiora...(lee)tráeme dos flautas bien largas mejor .Muchas Gracias .

Dos dame mejor . De vez en cuando hay que darse algunos gustillos , no?

Marta: Si , por supuesto ...y seré curiosa...cumple años algún santo o algo?

Clara: No , celebramos un nacimiento,

Mara: Pero si no es Navidad... y ahí adentro?

Clara: Si es preciosa...Mariposa le pusimos .

Mara: Pero como? No estaba prohibido que Uds....

Clara: Estaba , antes . Ahora , desde que lo trasladaron al padre Grauzzi , el padre Fransisco no hace mas que estimularnos y alentarlo a que lo hagamos todos los días.

Mara : Y están todas de acuerdo Clara?!

Clara: Claro , es hermoso ver como se humedece todo el lugar , después se entierra bien , bien hasta el fondo y al poco tiempo...florece...vive..cobra vida...sentido . Al padre Grauzzi le daban alergia después de una mala experiencia que tuvo con una chiquita y que le costo muy cara , por eso lo trasladaron .Pero ahora el padre nuevo adora las flores y plantillas .

Mara: Ahhhhhhhh flores , plantas....claro Clara...que lindo .

Clara: Si y tenemos de todos los colores .

Mara: Ah como el camaleón ¡!!

Clara: Como quien?

Mara: No..una broma . No importa .

Clara: No la entendi muy bien , pero suena lindo... a Florencia le escribí un poema . Quermes que te lo lea?

Mara: Claro , Claro .

Clara: (saca el cel y lo lee) Florencia mitad flor mitad esencia . Habrá mas paciencia que la ciencia? El amor es un aprendizaje a conciencia . El gusano una mariposa . Si me enamoro de un gusano , seré media mariposa? Si mariposa ex gusano es lo que amo, estaré amando a una rosa con esencia a mariposa? No será todo un gran cuento color de rosas? O serán solo mariposas bailando un vals en mi jardín de rosas? No lo sé . A veces solo es cuestión de ser mariposa , mitad flor y mitad rosa .Que te pareció?


Mara: No la entendí muy bien , pero suena lindo...

Clara: A vos no te gustan las pantitas , las flores..?

Mara: Si , me gustan pero...

Clara : Y si te gustan porque no lo haces?

Mara: No , ya no tengo tiempo para esas cosas ..(pausa) a mi me la entierran todas las noches , pero nunca crece nada , nada.. Me gustaría tener mi plantillas para regar y cuidar todos los días ...

Clara: Si queres té presto una para que cuides .

Marta: No gracias , jamas será mía . Además con tanto trabajo , ni tiempo tengo . ahhhhh no (mira el televisor que esta arriba a un costado como en todo negocio)

Clara: Si ..hay que tener fe . >Yo voy a rezar por vos Marita...

Mara: Rezar por mi??? Mas vale que empieces a rezar por ese infeliz que tengo por esposo . Porque te juro que esta vez lo mato .>Hay perdón , lo que dije , ...Míralo , como yo dije , buscando las llaves totalmente alcoholizado.Pero no se da cuenta que esa no es su casa , que es al lado , que esta en la puerta de la parroquia del barrio , o sea su casa?

Clara: Ah pero entonces no le hace falta llave para entrar , las puertas siempre están abiertas en la casa de Jesús .

Mara: Mírelo , que hace? Ahhhh nooooo , no mire madre . Que ordinario , hacer pis en la puerta de una Iglesia , que falta de respeto , que atropello a la razón .

Clara: Nooooo

Mara: Como que noooo? Si es un degenerado .

Clara: Florencia...justo ahí ...no

Mara: Ah no se preocupe por eso madre , les hace bien el orín .

Clara: Si?

Mara: Claro , clara .

Clara: Como dijo?

Mara: Que si .

Clara: No se puede quitar el mute..? Digo , por ahí te quiere decir algo a vos Marita .(mara saca el mute)

En off

Gordo: (Boracho) Tus labios de rubí...

Clara: Hay tu canción , que tierno .

Gordo : de rojo frenesí , me hicieron bostezar mil veces y una mas y ahora que estas aquí parada frente a mi....no puedo...(lo interrumpe un periodista)

Periodista: Estamos transmitiendo en vivo y en directo para todo el país desde la mismísima parroquia del ex padre Grauzzi , quien fuera noticia días atrás por un caso menor , conmovedor , sorprendente...en estos instantes estamos siendo testigos de un acto que rosa lo pagano se podría decir . Estamos ante un individuo de sexo masculino de unos 40 años de edad quien se encuentra en un estado dudoso , con su miembro entre sus ambas manos dedicándole una de las grandes canciones del maestro , Sandro . “Tus labios de rubí” , ah casi me olvidaba....por cierto ....también se encuentra orinando . Todo esto en la puerta de la parroquia del Padre Fransisco. Vamos a intentar acercarnos a el para hacerle algunas preguntas ...

Periodista: Buenos días , nombre?

Gordo: mmmm?

Periodista: Para las cámaras para?

Gordo: mmmm? , gordo bala .

Periodista. Gordo Bala , dijo?

Gordo: Si , gordo Bala , me lo puso Marita , mi mujer .

Periodista: Profesión?

Gordo: Amante....a sueldo .

Periodista: Es usted consciente que esta frente a una Iglesia cristiana realizando este espectáculo pagano?

Gordo: Quiiiii? Hay que pagar? La casa de quien?

Periodista: Esta Ud. frente a la parroquia del Barrio del cura Fransisco .y esta saliendo en vivo y en directo para todo el país .

Gordo: En vivo...guauuu....Marita , mi amor , cucurucho, ya llegue ...estoy bien...no te preocupes . En lo de quien me dijo?

Periodista: Del padre Fransisco

Gordo: Ahhh del Pancho....un troesma las polleras que usa , si lo viera por la calle , aprende Marita . Yo sabia que si no era esta la puerta estaba al llado...permiso señor noticioso , voy a jugar una manito de truco con mi amigo el pancho....hasta luego....

Periodista: Bueno , hay vemos como este hombre guarda su miembro y se dirige hacia el interior de la Parroquia. Seguiremos informando desde acá para todo el país después de estos comerciales....


Mara: Que increíble....antes todo era diferente . EL gordo trabajaba y me ayudaba . Ahora te juro que no aguanto mas , no se que hacer con el. Es como un pato , un paso , una cagada .

Clara: Como dijo?

Mara: No . nada . es un dicho . Todo empezó desde que trajeron al verdadero oso Panda africano al Zoológico y lo despidieron . Tan lindo que le salía ...ahhhh

Clara: Debe haber sido difícil , pero no hay que `perder las esperanzas.

Mara: Me acuerdo que antes todo era distinto , con el primer sueldo me llevo de vacaciones....

Clara: Que lindo ..ah donde fueron???

Mara: Ah cacrl paz...

Clara: A donde?

Mara: A cacrl paz...

Clara: No te entiendo ...

Mara: Bueno , A CARLOS PAZ fuimos , los dos solos .

Clara: Ah donde vive el cucú?
Mara: Si , pero no estaba , lo habían afanado mientras cuqueaba ..

Clara: Queee choros ¡!!!

Mara: Todo era hermoso... llegamos y el gordo solo armo la carpa , todo , todo , y hasta tuvo ganas de hacerme un ratito de panda , porque se había llevado el disfraz....ah que lindo . Después esa misma noche , me dice : Cucurucho , esta noche te invito a comer afuera... Que lindo le dije yo.
Ayúdame armar la mesa acá debajo del sauce por los mosquitos me dijo ...

Clara: Que linda acción la de el .

Mara: Si linda...y cuando volvimos ahí fue cuando lo despidieron...desde ese momento no hago mas que amasar y amasar ....Ah nooooo Míralo ahí vuelve , mas vale Clara que rece mucho , mucho por este desgraciado...


Clara: Después Marita , a esto no me lo pienso perder por todos los santos....suba suba...

Continuara.

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YSOV OMOC SENTE LE OTRO

-Una pequeña mesa y una silla – El señor Goñez viste pantalón de vestir verde loro , camisa marrón caca , corbata amarilla a rayas cruzadas y saco color crema – todo su aspecto es desgastado aunque intenta disimularlo-Esta durmiendo parado abrazado a un maletín de cuero.- De repente se escucha una voz por alto parlante , empieza la acción _


Off : “Señor goñez , goñez! Ya están los del ultimo grupo y apúrese que es tarde”

Goñez : Si me deja las llaves yo puedo cerrar por ud...

Off: “Cierre el orto goñez , haga Ud. Su trabajo y déjeme hacer a mí el mío . No pierda mas tiempo goñez hágame el favor!

Goñez: No , no..tiene razon..tiempo..

Off : Empiece .( se oye platillos y música expectante , goñez realiza una coreografía)

Goñez : Tengan la plena seguridad que no es casual que estén Uds. aquí esta noche , se los aseguro yo . Uds vinieron aquí con un objetivo muy claro y yo no seré mas que un simple medio para que uds puedan conseguirlo . Quedo claro? Claro!?
Bien , no perdamos mas tiempo y vayamos al grano . Algún voluntario esta noche que sea portador de un envidiable y pusiento grano que quiera venir aquí al escenario? (pausa , se ríe) Es una broma que siempre hago , a veces funciona a veces no , como todo en la vida , no?
Pero no nos vayamos del tema por el que estamos aquí reunidos . Damas y caballeros , ladies and gentelman , madame e missieu tengan uds muy buenas noches , Soy Oscar Goñez de Thirth , rosca goñez para los amigos y estoy aquí esta noche y uds están ahí , la misma noche , no otra porque si fuese otra ninguno de nosotros estaría aquí , soy claro , no? Nada mas y nada menos que para ser testigos del invento mas extraordinario y envidiado de todos los tiempos , que si el gran creador Don Leonardo estuviera vivo , al descubrirlo cambiaría de profesión . Mi objetivo esta noche será que uds puedan descubrirlo y ese será su objetivo . No todos podrán descubrirlo , serán solo unos pocos , se los digo por experiencia . Pero aquellos que no lo logran , afortunadamente , se irán de aquí pensando , que hice mal? , en que me equivoque? , porque la o el de al lado pudo y yo no o mi plata acaso no vale? Entonces volverán aquí nuevamente para intentarlo otra vez . Aquellos que lo logren no harán mas que recomendarlo por todo el mundo a este producto de uso diario y de fácil aplicación .
Damas y caballeros , Ladies and Genttelman , Madame e Misseour .......Dejen sus problemas afuera , dejen que las estrellas iluminen la noche , aquí dentro todo es hermoso yo soy hermoso , uds son hermosos , la vida es hermosa. Con uds y desde lo mas profundo y confuccio de mi (platillos) el: “YSOV OMOC SENET LE OTRO” ( abre maletín arriba de la mesa , luz sobre el maletín sin nada adentro)
Veo sus rostros sorprendidos , es comprensible yo tambien tendría la misma cara en su lugar , no es para menos , pero como no estoy en ese lugar tengo esta cara y no esa . Déjeme aprovechar este momento para citar al gran volador..”LO ESCENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS” que frase que tiro no? Como uds podrán ver , el “YSOV OMOC SENET LE OTRO” es invisible a simple vista . Jamas ocurrió que alguien llegue a descubrirlo a primera vista . Pero es mi deber preguntarlo para que aquel virtuoso que lo haya conseguido , no pierda mas tiempo y pueda retirarse a disfrutar de este maravilloso y único descubrimiento . Hay..bingo..en la sala..(se interrumpe) viejos vicios. Hay alguien aquí presente que lo haya descubierto???????????
Permítanme que lo saque del maletín , puede resultar una ayuda para uds , eso .

Off : “Ya esta Goñez , no insista. Nadie lo vio nadie . Termine de una vez quiere .”

Goñez :No querido amigo mío , así sea solo uno el que lo consiga , estoy echo . Porque el “YSOV OMOC SENET LE OTRO” es tan contagioso como el amor , me imagino a ese contagiando a las personas por la calle....toma un poco del “YSOV OMOC SENT LE OTRO” para a vos , para a vos ..., también para a vos... ahí va....toma y así se hará una cadena interminable....cruazaria ciudades, mares , montañas, fronteras.....for you...yes...(varios idiomas).....perdón me colgué .

Bien ,continuemos . Segunda fase. Viendo y considerando que a una primera vista, los resultados no son tan alentadores procedamos a la segunda parte. En este caso voy a citar otro grande de los grandes “LA MADUREZ DEL HOMBRE ES HABER VUELTO A ENCONTRAR LA SERIEDAD CON LA QUE JUGABA CUANDO ERA NIÑO” toma. (pausa) Tampoco....Bien no pierdan la paciencia . Este es mi trabajo y gustoso estoy de hacerlo... no se preocupen por mi... estoy bien.

Cuando era niño solía preguntarme si papa noel, tenia hijos. y si ellos quisieran ser mis amigos y así poder jugar todos . Solía pasarme que cuanto más lo deseaba, mas cerca estaba de conocerlos.Me acuerdo una Navidad que estuve muy, muy cerca de jugar con ellos. Llevaba varios años deseándolo, entonces aquella noche fui corriendo hasta la puerta, ellos estaban ahí, del otro lado, me subí a un banquito que me habia regalado mi mama para poder llegar al picaporte pero crecí tanto, tanto, que ya el picaporte me queda muy bajo y no pude abrirles.Y me quede ahí mirandolos a travez del vidrio como se marchaban , tristes . Perdón, me colgué de nuevo.

Off: “Dele goñez, no se da cuenta que el que cree en esto es ud nomás”

Goñez: No querido amigo. Creer es saber y el que sabe, sabe. El que no, revienta. Usted escucha a alguien reventar? Ehhh? Bue..Si usted me interrumpe se hace mas lento .

Off: “Violento! Va a ser la patada en el orto que le voy a dar si no se apura . Dele continúe.”

Goñez: Sigamos...ehhhh no se me depriman che. A ver...que son esas caretas de adolescentes frustrados . Vamos ...vamos..arriba che...vamos por buen camino . La diferencia de lo posible a lo imposible es que lo imposible lleva un poco mas de tiempo , nada más .
Tercera Etapa : Vuelvo a recurrir a otro clásico : “NADIE ES CAPAZ DE EVITAR EL AMOR Y NADIE ES CAPAZ DE EVITAR QUE SU AMOR ACABE” (PAUSA)
Ya lo tienen no?...no???...No. Bueno.
Cuando era adolescente adolecía de muchas cosas , sobre todo de aquellas que desconocía. Me acuerdo que un día fui a la casa de mi prima , ella cumplía años...15 años....y de repente así ..Estaban por cortar la torta todos alrededor de la mesa y a mí como torpe que era a esa edad , se me cayo el cuchillo al piso . Me agache a buscarlo y enfrente las piernas más hermosas que había visto en mi vida , interminables eran , color miel...me quede como 2 minutos disfrutándolas hasta que mi tía se dio cuenta y me metió una patada para que me levantara. Pero el recuerdo ya era mío . Volví a pasar por la torta seguí pecho previo paso por su pancita y termine en sus ojos , color miel también . Justo ahí apagaron la luz para soplar las velas.Yo no podía dejar de pensar en ella . Después al rato , ella se me acerco...Sentía miedo , me sentía otro. Me pregunto mi nombre , mi edad ,....16 le dije , como pidiendo disculpas , ella tenia 18..sabia lo que hacia . Después al rato me pregunto si era virgen...de cáncer le conteste..Y se fue alejando mientras se reía...tenia la sonrisa mas autentica que la de mi prima , que cumplía 15. Cuando me di cuenta mi error la busque desesperado por todo el cumpleaños para decirle la verdad ...pero ya no estaba , se había ido . Fue todo un segundo que no pude evitar que sucediera y mucho menos que acabara .Jamas la volví a ver..(pausa) Que si la agarro ahora sabes que no..uyyyy perdón otra vez me colgué . Hoy me estoy colgando mucho...no se si seré yo o serán Uds. Bue...sigamos...

Off: “Goñez...”

G: Si

Off: “Sabe que estoy haciendo Goñez?”

G: No..no

Off: “Me estoy poniendo los zapatos Goñez”

G: Si...linda costumbre la suya .


Bien continuemos: Cuarta fase . En esta fase siempre cito a un grande “SERAS LO QUE DEBAS SER O NO SERAS NADA” eh..un grande o no es un grande? Si. Ahora quien lo dijo ..no sé..seguramente debe tener un nombre grande grande por eso nadie se lo acuerda..no?
(Pausa) Y ahora , que? Y? Tamoco?
Bien , a esta altura debo admitir que ta jodida la cosa ..pero todo bien eh...ya va a llegar ..paciencia . Mitad paz y mitad ciencia....no?
Me acuerdo cuando estaba en el ultimo año del colegio secundario y tenia la obligación de pensar que iba a seguir estudiando y en donde . Cuando era chico un día mi papa me pregunto:
“Que vas a ser cuando seas grande”
Viejo ,le dije...y como en ningún lado se estudiaba ser viejo se me armo el quilombo..claro..no?
En mi familia todos eran artistas . Mi abuelo era actor , payaso de circo criollo , posta eh . 1930 por ahí .Su hijo , o sea , mi viejo , músico y actor. Mi vieja , bailarina clásica...
Yo no sé si la música o el teatro a mi viejo le hicieron mal o que carajo...pero queria que yo sea abogado...ja . Así que con mi vocación frustrada por ausencia de la Licenciatura en vejez y esta mezcla familiar llena de contradicciones no termine siendo ni una ni otra cosa ... Vendedor me hice , que tal eh..? Que como uds verán no es nada fácil a veces..eh .
Siempre me quede con la duda si me hubiera dedicado al arte ...actor me hubiera gustado ser...aunque yo me pregunto como hacen para salir así ante un montón de desconocidos . No les da vergüenza pienso .Hay que ser cara dura para ser actor no??? Pero debe ser lindo che..no? Levantarte tarde , acostarte temprano...que la gente te aplauda , firmar autógrafos , fotos...va... como se ve en la tele no???(pausa) Las minas que tienen papa!!! Una vez leí en un diario que tenia guardado mi viejo que decía “ El artista esta solo en el mundo atravesado por un rayo de sol y justo cuando atardece” No sé si hablaba de los actores o que pero yo dije . El que escribió eso , no ve televisión o que ¿? no? Pero después encontré otra cosa escrita que me gusto mas , decía “los actores y los padres no mueren . Los actores van a los títeres y los padres a las estrellas “ta buena ..no? ahora mi abuelo y mi viejo no sé donde están. Si en los titeres o en las estrellas....no?
Perdón , perdón .... me colgué . Ultimamente me estoy colgando mucho eh...(pausa) Háganse cargo uds también che...claro .

Off: “Me estoy atando los cordones goñez”

Goñez: Bien ...Quinta Fase : Voy a citar a un tuerca , tuerca . “Nadie cambia si no tiene necesidad de hacerlo” Henry Ford
Levanten la mano de a uno que hay para todos .....eh nadie...nadie..ni uno?

(Mira la hora , hacia arriba , su buen humor cambia –Se toca el culo sintiendo dolor)

Me acuerdo esa época que les conté cuando andaba sin saber que estudiar ....les voy a confesar algo .Hice un taller de teatro..y si tenia que probar para descartar.Pero no ,no era lo mío me di cuenta a tiempo . Nunca le conté a mi viejo . Me acuerdo del profesor ..se llamaba ...se llamaba..ayyyy como se llamaba.....INAI ...ahí esta! Como para que me salga ...no?
No sé de donde era ...porque la verdad ese tipo era raro , va....como todos los que hacen teatro . Pero no, este tipo era más raro todavía , cuanto más lo conocía más raro me parecía . Me acuerdo de una vez que llegue contento a clase de teatro , temprano . Le digo...
INAI . Que?. Me contesto ...eran esos que que da la gente rara...porque te asustaban y a la vez te invitaban a preguntar . Vio que linda la fiesta apertura de los juegos olímpicos en Atenas , las carrozas , los dioses , todo ? Hizo una pausa y me dijo . Si utilizaran la mitad de ese dinero para comprar comida , le darían le comer a todos los niños del Africa..no cree usted?
Un amargo , no? Yo les dije que era raro . Fue como una patada en el orto y ahí me acomode , hice click yo y me dije . Yo con este tipo raro y sus respuestas raras no tengo nada que ver y de ahí salía a vender . Menos mal que me di cuenta a tiempo no? Si me viera ahora de vendedor no ..ja Tengo el video de los juegos olimpicos , lo queres??? Te lo vendo INAI....ja!!!!
Yo en ese momento me dije ..que tengo que ver yo con todo esos chicos con hambre ah???ni siquiera sabia donde quedaba eso en el mapa .Para eso esta dios que todo lo sabe y que todo lo puede .claro , tengo razón o no? Gracias a mis padres yo me hice católico...menos mal que ellos sabían lo que querían para a mí ..no? y si Yo no tuve que pensar . Gracias a Dios , ellos pensaron por mi . Era muy chico para decidir y hoy gracias a ellos hoy encuentro respuestas a preguntas como las de ese tal INAI... (imitandolo) no cree ud??? Creo en dios . Salame! (Pausa)
Bueno , entonces como vendedor quise ser y soy ¡Zapatero a tu zapato!

Off: “Termine de lustrarlos y voy por el moño Goñez eh...”

Goñez: Me a costado vender pero como esta , ninguna eh .

Sexta Fase . Cuando pasa estos casos , recurro a mi ultimo cartucho como quien dice en la jerga comercial y estratégica así que no voy a citar mas que a mi .Entre nosotros :”VINIERON A COMPRAR O A VER NADA MAS”
Claro porque después el que tiene que poner el orto soy yo ...que fácil es no? Y todavía nadie descubrió ni sabe de que se trata el “YSOV OMOC SENET LE OTRO .”(se lo nota cansado , se afloja la corbata) La verdad que los envidio saben...Están en su casita decidiendo que van hacer esta , se ponen la mejor pilcha , un poco de perfume importado ..se suben al auto , vienen , se sientan calladitos , brazos cruzados, piensan , escuchan , ven ....Todo ..sin moverse de su silla y yo acá , de este otro lado todas las noches , sin poder sentarme intentando vender algo (Pausa) que ni siquiera yo tengo , algo que no se ve ... pero esta eh . Yo estoy convencido que esta . Si no estaría del otro lado ahí , sentado al lado suyo . En verdad no he vendido ni uno solo en 20 años . Saben como tengo el orto . Pero es lo que me toco , que voy hacer . es lo único que me hace sentir bien , no pienso renunciar . “El que renuncia a sus sueños que vaya buscando dueños” anónimo . Y el orto esta para eso , el orto ...esta para levantarlo y aguantar las patadas que vengan , porque si vienen por algo será y si hace 20 años que no me siento , cuando vean mi silla vacía , llévensela nomás ya no la extraño saben....ni siquiera los domingos a las seis de la tarde . (Pausa)
Como dice??? Que que es muy facil decirlo y que la que le toca le toca?
No , si . Eso no se lo discute nadie . Como? Que que haria yo en su lugar?
Y..si yo pudiera…(pausa) me aferraria con todo a la semana , al cafecito , las medialunas ,al sol , a un poema , una mujer ,alzaria una lagrima., una sonrisa , un besol…digo ..no..si yo pudiera… sublebaria sueños , velámenes , canciones diria , NO ME RINDO y a mi nadie me lleva. Y andaria por las calles gritando como loco …!Morirse es claudicar , prostituirse , desertar , ..que pongan el cuero otros . La muerte es una puta que con todos se acuesta . ¡No hay que morirse , nunca ,nunca hay tantas formas de morirse todos los dias! Defendamos la vida , la vida..la vida es a mansalva y hay que pelear la muerte . Digo no ,si yo pudiera…

Off : “Que hermoso moño que me salió....lastima que ud Goñez siempre lo tiene que arruinar....cambie de profesión Goñez , ya me duelen los pies .

Probable FIN

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jueves 20 de diciembre de 2007

EL AUTOR

Salvador Enriquez es director y dramaturgo Español, es editor de el sitio de información de artes escénicas de España y Latinoamerica "Noticias Teatrales" . Ha escrito cantidad de obras teatrales con diversos premios en su país. estreno de "La cuchara" en Salta - Argentina, "El ascensor", en Sabadell - Barcelona y "Reality Show", en Jalisco - México). Ha escrito centenar de cuentos, y ha colaborado en medios de difución. En el año 2005, se le entregó una distición en el IV Encuentro de Teatro del Mercosur en Eldorado por su aporte al Teatro del mundo.

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LA CUCHARA

Estrenada el 31 de agosto de 2002 en la Sala Juan Carlos Dávalos de la Casa de Cultura de Salta (Salta - Argentina) por el Grupo de Teatro "El Altillo" dentro de la Fiesta Provincial de Teatro con arreglo al siguiente


REPARTO


Gran hombre: Diego Fadel


Pobre hombre: Javier Villagra

Equipo Técnico
Asistente de Dirección: Liliana García
Escenografía y Diseño Gráfico: Claudia Oliver
Vestuario y maquillaje: Marisa Ruiz

Dirección: Marisa Ruiz y Claudia Oliver

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La acción en un lugar remoto de un mundo desolado

Términos del público



Estreno es España

El 21 de abril de 2007 en la Casa de Cultura “Juan de Mata Carriazo” de
Quesada (Jaén)

REPARTO
Gran Hombre: Antonio Ramón Gázquez “Ñofo”
Pobre Hombre: Helena Izquierdo
La Humanidad: Isa, Lía, Noelia, Pili, Virginia y Yolanda

Equipo técnico
Sonido: Isa y Noelia
Música: Ñofo
Maquillaje y vestuario: Rosa Valiente
Iluminación: Benjamín Manzano Badía
Escenografía y cartelería: Helena y Nofo
Asesor de dirección: Benjamín Manzano Badía
Dirección: Helena y Ñofo



ACTO ÚNICO



Un ciclorama negro cubre todo el fondo del escenario. A los lados, en primer término, dos columnas truncadas dan sensación de destrucción. En el centro hay un velador, con dos tazas de café, y dos asientos.
Al alzarse el telón, la escena está en oscuro; lentamente entra un foco rojo que sube de intensidad mientras suena una música de batería, similar al ruido de un bombardeo.
Dos hombres, casi desnudos, en cuclillas, manosean sendos puñados de barro, tratando de hacer cada uno una figura, un muñeco.
La música baja de intensidad; entra luz blanca que funde con la roja, hasta que ésta última desaparece.

GRAN HOMBRE.- (Mirando con recelo al Pobre Hombre) ¿Qué es eso? ¿Qué tiene entre manos?
POBRE HOMBRE.- (Tímidamente) Pues... barro, solo un poco de barro; algo sin importancia.
(Siguen manoseando el barro, esforzándose cada uno en conseguir la máxima perfección)
GRAN HOMBRE.- (Orgulloso) Esto ya va tomando cuerpo, empieza a ser una obra de arte.
POBRE HOMBRE.- Sí, pero... ¿para qué? ¿Cree usted que hacer esto va a servir de algo? Tengo la sensación de que todo lo que hacemos es inútil. Seguimos amasando el barro, sí, pero...
GRAN HOMBRE.- (Rabioso) ¡Pero... que!
POBRE HOMBRE.- (Tímido) Nada, no dije nada. No tiene importancia. Son cosas mías.
GRAN HOMBRE.- ¡Siempre los eternos “peros”!
POBRE HOMBRE.- Mi muñeco (Por la figurilla que está haciendo con el barro) tampoco está mal, ¿verdad?
GRAN HOMBRE.- ¡Bah! Todo depende. El artista no se hace, nace. No basta con mezclar agua y tierra... es necesario añadirle espíritu... algo que no todos pueden, o podemos, hacer.
POBRE HOMBRE.- (Por su muñeco) ¡Aquí está naciendo algo! Aunque, como usted dice, aún le falta el espíritu. Pero... ¿quién se lo puede añadir? usted o yo, nadie más. (Señalando al público) ¡Estamos solos en este inmenso cataclismo!
GRAN HOMBRE.- El cataclismo fue lo que ocurrió; esto ya no es un cataclismo, esto es la desolación. (Pausa) Cuando consigamos terminar estas figuras, cuando finalicemos este trabajo, estaremos más acompañados (Alzando su muñeco) ¡aquí ya hay una obra de arte!
POBRE HOMBRE.- (Humildemente se levanta y compara los dos muñecos) Sí, efectivamente; el de usted es más bonito, quizá sea una obra de arte, pero... a los dos les falta vida.
GRAN HOMBRE.- ¿Vida? ¿qué es eso?
POBRE HOMBRE.- Pues... el espíritu de que hablaba antes, lo que nosotros dos teníamos... o tenemos, lo que hace que vivamos... si a esto se le puede llamar vida. Lo que nos hace andar, hablar... ¡amasar el barro!
GRAN HOMBRE.- (Malhumorado) ¡Y qué! (Dudando) Aunque la vida, sí, es importante, pero lo que cuenta es la hermosura.
POBRE HOMBRE.- (Pensativo) Sí, aparentar, aunque por dentro se esté vacío. (Da unos toques a su muñeco) Ahora sí que está mejor ¿verdad?
GRAN HOMBRE.- (Se lo quita) Sí, no está mal; pero... el mío... tiene mejor aspecto; el mío...
POBRE HOMBRE.- El suyo... ¡claro! el suyo lo único que tiene es ser hijo de un Gran Hombre.
GRAN HOMBRE.- (Con un muñeco en cada mano) ¡Acaba de intentar ofenderme! Efectivamente, soy un Gran Hombre... pero no puedo aceptar que me lo diga con desdén; precisamente por ser yo un Gran Hombre me debe respeto. No crea que por estar solos (Señalando con las manos abiertas al público y a la escena) en todo este espacio... ¡vamos a comer en el mismo plato! De modo que... cuando pronuncie mi nombre ¡hágalo con respeto!
POBRE HOMBRE.- (Tembloroso) Así lo he hecho...
GRAN HOMBRE.- Lo ha dicho usted en tono ofensivo. No lo puedo permitir. No lo puedo permitir. No puedo consentir que un Pobre Hombre, como usted, trate de alzarme la voz, que pretenda igualarse a mí... ¡que pueda ser superior a mí!
POBRE HOMBRE.- (Cauteloso, señalando al público) Cuidado, le pueden oír.
GRAN HOMBRE.- No emplee trucos; sabe, como yo, que estamos muy solos, que nadie nos puede ver ni oír. Aquí no hay nadie. Sólo hombres de barro, muñecos, (Mezclando el barro) se acabó, aquí no hay nadie y... ¡usted no tiene barro! (Gritando) ¡Todo el barro es mío! ¡Todo el barro es mío! (Sudoroso. Al Pobre Hombre) De aquí en adelante, cuando lo quiera, cuando lo precise, me lo tendrás que pedir.
POBRE HOMBRE.- Bien, se lo pediré; aunque no me parece justo. Yo tenía una porción de barro, yo era propietario de ese trozo que tiene en la mano y... me lo ha quitado violentamente.
GRAN HOMBRE.- (Enérgico) Insisto: me lo tendrá que pedir. ¡Ah! y eso no es todo. Usted me lo pedirá, pero yo se lo daré o no (Dándole unas palmadas en la espalda) según me plazca o... según se porte, mi querido Pobre Hombre. Ahora todo el barro es mío. No queda más barro en el mundo... ¡todo lo que hay es de mi propiedad!
POBRE HOMBRE.- (Enfadado) ¡Pero hay tierra! ¡hay agua! ¡Aún se puede hacer más!
GRAN HOMBRE.- (Irónico) Pobres esperanza de un pobre ser. Antes, en aquello que dejamos atrás...
POBRE HOMBRE.- Querrá decir que “nos llevó adelante...” pues aquello nos empujó hasta aquí, hasta esta situación de la nada infinita.
GRAN HOMBRE.- Como quiera, pero el sentido es el mismo. La esperanza allí servía para levantarse todos los días. Era una virtud. Ahora puede ser una mortificación; ya no se debe esperar. No se puede. La esperanza quedó truncada... como esas dos columnas.
POBRE HOMBRE.- (Tratando de convencer) Insisto en que aún queda tierra y agua, se puede rehacer...
GRAN HOMBRE.- (Le interrumpe) Eso, en todo caso, lo decidiré yo. No, no basta con que usted lo desee. ¡No! no es bastante. La tierra y el agua son de mi propiedad. Usted, Pobre Hombre! No tiene barro. Sólo yo puedo dárselo. ¡Todo el barro es mío! Ahora tendrá que mendigar, pedirme, llorar a mis pies.
POBRE HOMBRE.- (Con falso orgullo) No lo haré. Resistiré.
GRAN HOMBRE.- Se agotará, perderá la paciencia. Ahora quien pone los “peros” soy yo. (Amasa el barro entre sus manos) ¡Las decisiones las tomo yo!
POBRE HOMBRE.- (Suplicante. Señalando a los muñecos que amasa el Gran Hombre) Por favor, no haga eso; los va a destrozar. No conviene amasar demasiado el barro, puede llegar a quebrarse y... a fin de cuentas eso vale mucho ¿no? Compréndalo, por favor. Puede llegar a ser una obra de arte para deleite de los que puedan venir después.
GRAN HOMBRE.- ¡No vendrán! Creo que no vendrá nadie.
POBRE HOMBRE.- (Sin prestarle atención) Puede resultar una obra de arte, le insisto, y si tuviera vida... ¡hasta podría ser un hombre! En la escuela me dijeron, recuerdo, que nosotros empezábamos así, de un poco de barro.
GRAN HOMBRE.- ¿Qué ha dicho? ¿Un hombre? (Con desprecio) Los hombres (Filosófico) esos muñecos de arcilla...
POBRE HOMBRE.- ¡De barro!
GRAN HOMBRE.- Bueno, ¡barro! Esos muñecos que camparon por las ciudades, por los pueblos... los montes... por el espacio...
POBRE HOMBRE.- ¡Por la Tierra!
GRAN HOMBRE.- ¡Bien! Por la Tierra; hace millones de años luz...
POBRE HOMBRE.- ¡¡Oscuridad!!
GRAN HOMBRE.- (Nervioso) ¡Basta! ¡Millones de años... oscuridad! Esos muñecos ya desaparecieron. No volverán, no pueden volver. Regresaron a lo suyo, al sitio de donde habían salido: a la nada. (Pensativo) Quizá ahí está nuestra tremenda confusión; alimentar la esperanza de que todo puede volver a ser como era y... presentir que nada de ello es posible. Es la gran confusión que nos hace divagar, dudar; ser, en fin, una evidente y rotunda contradicción.
POBRE HOMBRE.- Pero de ahí (Señalando el barro que el Gran Hombre tiene en las manos) es posible que salga una nueva vida.
GRAN HOMBRE.- ¡Barro, solo barro! ¡No hay más!
POBRE HOMBRE.- Entonces... ¿por qué lo quiere tanto? ¿porqué me lo quitó?
GRAN HOMBRE.- Considero que es mío. Simplemente por eso. Además, como usted lo desea y hasta me atrevería a decir que lo necesita... Pero me da igual que sea barro o que sea... ¿cómo se decía?
POBRE HOMBRE.- Oro.
GRAN HOMBRE.- ¡Oro! Eso es: oro. Pues sí, me da igual que sea una cosa u otra; la importancia no está en “la cosa que es”, sino en la escasez de ella. Ahí está su valor. Pero sí, lo triste es que estamos solos en el... el...
POBRE HOMBRE.- En el mundo.
GRAN HOMBRE.- En el... ¡aquí! (Irónico) Lo importante para mí es que yo tengo lo que usted necesita y que, mi querido Pobre Hombre, precisa de... (Por el barro) de esto, y solo yo se lo puedo dar.
POBRE HOMBRE.- (Suplicante) Por favor...
GRAN HOMBRE.- A cambio de algo, naturalmente. (En tono paternalista) Usted haría igual, compréndame; yo no quiero presionarle, simplemente que se dé cuenta de lo que vale (Alzando el barro) esta mezcla de agua y tierra.
POBRE HOMBRE.- (En un acceso de orgullo) Nada, no vale nada. ¿Para qué puede servir aquí? Es un amasijo asqueroso de tierra, agua y manos sucias... ¡como las suyas y las mías! (Despectivo) No lo necesito para nada. ¿De qué me podría servir?
GRAN HOMBRE.- No sea orgulloso, de nada le va a servir. (Transición) Posiblemente lo de las manos sucias se podría evitar.
POBRE HOMBRE.- ¿Lavándolas... o con unos guantes? Como hacían aquellos burgueses que nos precedieron...
GRAN HOMBRE.- (Insinuante) No, mi Pobre Hombre; se puede evitar con algunas herramientas que ayuden a batir, con algún instrumento... (Pensando) ¡Ya está! ¡Ya lo tengo!
POBRE HOMBRE.- ¿Qué tiene?
GRAN HOMBRE.- ¡Una genial idea! ¡Un instrumento para batir el barro! Las manos pueden no ensuciarse si se dispone de una buena cuchara. Verá, espere un momento.
(Sale de escena con el barro entre las manos. Vuelve al momento empujando un grotesco trono dorado y en él coloca el pegote de barro)
POBRE HOMBRE.- (Asombrado) ¿Eso es..? ¿Eso es para batir? ¿Para amasar?
GRAN HOMBRE.- No, espere, aún no he terminado, espere. (Vuelve a salir)
POBRE HOMBRE.- (Solo en escena, mira al trono. Con tristeza) Es triste, pero... por absurdo que parezca, lo necesito; a pesar de esta infinita soledad... no se pueden tener las manos vacías... es preciso crear, hacer algo... ¡intentar que alguna cosa surja, que algo tome vida! Y esa necesidad... ya es parte de mí... (Dudando) bueno, digamos que parte de mi vida (Continúa mirando ansiosamente el barro que hay en el trono) pero... no, (Gritando) ¡no lo puedo coger con estas manos de Pobre Hombre!
GRAN HOMBRE.- (Entra. Ha puesto sobre su desnudez un pecherín, una pajarita y un sombrero de copa. En la mano lleva una enorme cuchara) Con esto (Mostrando la cuchara) lo podemos arreglar todo. Será la forma de llegar a un acuerdo y dejar de discutir.
POBRE HOMBRE.- No lo comprendo, no entiendo nada. Estoy confuso.
GRAN HOMBRE.- Es muy fácil, tan sencillo como nuestra inexistencia. (Señala el trono) Ese barro que nuestros predecesores, hace millones de años oscuridad, guardaban en cajas fuertes, es preciso amasarlo; y para hacerlo sin usar las manos, que pueden ensuciarse o estar sucias, como sugería antes, lo mejor es usar una herramienta práctica; por ejemplo: una buena y hermosa cuchara.
POBRE HOMBRE.- ¿Para qué?
GRAN HOMBRE.- ¿Y usted lo pregunta? ¿No ansiaba hace un rato tener una buena porción de barro? y... ahora ¿no sabe para lo que vale?
POBRE HOMBRE.- Es que estoy confundido; las ideas van y vienen en mi cabeza sin un orden concreto; estoy como si hubiera tenido una tremenda resaca. En fin... explíquese: ¿para qué ese trono, el barro y... esa cuchara? ¿Para qué batirlo, amasarlo?
GRAN HOMBRE.- ¡Para que aumente de volumen, idiota! Así se mezclan fácilmente la tierra y el agua (Lo mezcla) ¿ve? Así no es preciso lavarse las manos. Quizá los guantes se puedan ensuciar y manchar... sí, se pueden ensuciar todo lo que a uno le convenga, pero... luego se cambian... y ¡nadie lo nota!
POBRE HOMBRE.- (Ansioso por alcanzar la gran cuchara) Creo que voy comprendiendo... sí, comprendo algo... Déme, déme un poco... ¡lo necesito! ¡A fin de cuentas la mitad de ese barro es mío! (Gritando) ¡Usted me lo quitó! Era mío, (Casi llorando) ¡Claro! a cambio de eso ha conseguido ese pecherín, la pajarita y el sombrero. ¡Soy un desgraciado! Déme algo de barro, lo necesito para pasar esta eternidad; sin él no puedo vivir... o morir, déme un poco... aunque sea lo que queda de la cuchara.
GRAN HOMBRE.- Delira. (Riendo) Ya le dije que lo necesitaría; esto es algo (Levantando la cuchara) que millones de células, como usted, necesitan diariamente.
POBRE HOMBRE.- ¡Yo no soy una célula!
GRAN HOMBRE.- No, perdone; usted tiene millones de células. (Sarcástico) Pero esto es de mi propiedad (Abrazado al trono) solamente puedo, por ahora, hasta ver su comportamiento, dejarle lamer la cuchara... tenga en cuenta que es solamente un aprendiz.
POBRE HOMBRE.- Sí, se lo agradezco; algo es algo. Peor es no tener nada...
GRAN HOMBRE.- Parece que empieza a razonar (Le da la cuchara). Tome, puede lamerla hasta dejarla bien limpia. (Ríe) Es simpático este ser. Así me gusta, que razone. Lo importante no es tener mucho... sino lo preciso.
(El Pobre Hombre, tirado en el suelo, lame la cuchara con gula, echa trozos de barro en sus manos y va haciendo una bola con él).
Comprenda, mi querido Pobre Hombre, que no se lo puedo dar todo; yo me quedaría en la ruina y... (Amasando el barro en el trono) a mí también me gusta macerarlo. A fin de cuentas es la única riqueza con la que contamos.
POBRE HOMBRE.- Yo no le pido tanto... (Sigue lamiendo la cuchara) solamente lo que me corresponde, la mitad, lo que me quitó.
GRAN HOMBRE.- ¡No puede ser!
POBRE HOMBRE.- (Rebelde) ¡Era mío! ¡La mitad era mía!
GRAN HOMBRE.- Solamente la mitad, (Irónico) pero si se la doy...
POBRE HOMBRE.- Mío, era mío... ¡con él quería hacer un hombre!
GRAN HOMBRE.- (Despótico) ¡Un simple monigote! Y si le doy la mitad, iba diciendo, los dos seríamos iguales; romperíamos el justo equilibrio natural. En el mejor de los casos usted robaría mi parte.
POBRE HOMBRE.- Nunca pensé en eso.
GRAN HOMBRE.- ¡Porque no puede! Pero si pudiera lo haría, estoy seguro. Y... (Sonriendo, con preocupación) si lo tuviera todo... me tocaría a mí el bonito papel de chupetear, como un niño desamparado, la gran cuchara.
POBRE HOMBRE.- Se trata de igualdad.
GRAN HOMBRE.- No, no se quiere dar cuenta. No es posible que todos tengamos lo mismo. Alguien ha de ser el más fuerte, alguien tiene que repartir, (Tratando de convencerle) distribuir los bienes y los males...
POBRE HOMBRE.- (Alzando la cuchara contra el Gran Hombre) ¡No es justo! ¡No puede ser!
GRAN HOMBRE.- (Le tiemblan las manos de ira. Traga saliva y pretende mantener su postura) ¿Cómo se le ocurre hablar así? ¡Insolente! Cuando deberías de estar agradecido a todo lo que he hecho por ti... ¡te has rebelado! ¡Se acabó mi paciencia! (Le quita la cuchara) Ahora te retiro la cuchara... lo único que tenías, (Le amenaza con ella) y sin ella solamente podrás chuparte los dedos durante unos minutos.
POBRE HOMBRE.- (Sin escucharle) Todos somos iguales, (Mirando al trono) eso que hay ahí es solo barro... ¡y por eso luchamos! Pero... no es por eso solamente, es por la igualdad. ¡El barro, por sí mismo, vale poco! ¡Es únicamente un símbolo!
GRAN HOMBRE.- (Codicioso) ¡Eso es oro! ¡Idiota!
POBRE HOMBRE.- (Reaccionando, tiembla) ¿Es oro? ¿Usted cree? (Pausa) Es cierto, me lo dijo varias veces: es oro, el símbolo para medir la riqueza; y... ¿dónde está mi cuchara? (Mirando con angustia al Gran Hombre) Déme la cuchara... ¿no ve que tengo las manos vacías?
GRAN HOMBRE.- Esta cuchara es de mi propiedad, hijo; te la daré cuando lo merezcas. Tu gesto de insubordinación debe ser castigado...
POBRE HOMBRE.- ¡Canalla!
GRAN HOMBRE.- (Sin haberle oído) Un castigo... pero no para mortificar tu espíritu, sino para que te sirva de lección. Me gustaría que comprendieras mis razones, el por qué lo hago. Debes dominar tu cuerpo y aceptar el castigo como una enseñanza que te beneficiará.
POBRE HOMBRE.- ¡Ladrón!
GRAN HOMBRE.- (Sin escucharle) A mí también me servirá de ejemplo. No debí confiar en ti. En un gesto de... (Dudando) gallardía, te dejé la cuchara y el resultado es que me has querido agredir con ella.
POBRE HOMBRE.- (Tratando de justificarse) Fue un mal momento. No comprendo cómo se me ocurrió hacerlo.
GRAN HOMBRE.- (Tratándole con falsa benevolencia) Olvidemos lo ocurrido. Tampoco tiene tanta importancia. (Transición) Los buenos colaboradores en un negocio... discuten, pero... ¡hasta pueden tomar café juntos! Quizá quede café... podemos tomar una taza.
POBRE HOMBRE.- Bueno, gracias, pero... ¿me deja la cuchara?
GRAN HOMBRE.- Aún no; deberás ganarla con el sudor de tu frente... ya te he dicho: es una lección que me agradecerás. Y... permíteme que te tutee, llevamos tanto tiempo juntos...
POBRE HOMBRE.- Sí, señor; ya he observado que me habla de tú desde hace rato, pero... ¿cómo le voy a decir que no lo haga ... si tiene en su poder la cuchara? ¡Mi cuchara!
GRAN HOMBRE.- No solo de pan vivimos, hijo; no deberías hacerlo todo por la cuchara que, al final, no es lo más importante, sino para desarrollar tu espíritu de colaboración y sacrificio, por alcanzar una autodisciplina y...
POBRE HOMBRE.- Y... ¿después?
GRAN HOMBRE.- Sentirás la satisfacción del deber cumplido. Posteriormente vendrá lo demás. Puede que te dé un poco de barro, que te devuelva la cuchara para que puedas comer sin ensuciarte las manos...
POBRE HOMBRE.- Bueno, como quiera... si es mejor así...
GRAN HOMBRE.- Pero... ¡vamos! Habíamos quedado en tomar café ¿no?
POBRE HOMBRE.- (Con timidez) Sí, claro (Se acerca al velador. El Gran Hombre se sienta) Yo creo que debería arreglarme un poco ¿verdad? Para tomar café con usted...
GRAN HOMBRE.- (Paternalista) No importa, hombre; pero, en fin, si lo hace sería más prudente.
POBRE HOMBRE.- (Fingiendo alegría) Enseguida vuelvo. (Sale).
GRAN HOMBRE.- (Se levanta sigilosamente, va al trono y empieza a remover el barro con la cuchara) Esto se está endureciendo. No se puede quedar abandonado, hay que amasarlo continuamente; enriquecerlo con... ¡con algo! Quizá con los brazos de un hombre. Yo no puedo con todo. (Sigue amasando, pero se siente cansado) No, no puedo, me agoto. (Pensativo) Si ese... Pobre Hombre me ayudara... Yo le cedería la cuchara un par de veces al día. Si él colaborara conmigo... digamos que... ¡trabajara para mí! (Pausa) Creo que sometiéndolo a una estrecha vigilancia... no se podría alzar sobre mí. (Deja de amasar y vuelve al velador con la cuchara bien sujeta) Así es más cómodo... mientras yo descanso o, simplemente, doy ordenes, ese hombre podrá trabajar para mí. Veremos si acepta, pero sin rebelarse, sin poner condiciones. Por un momento me he sentido bueno y pienso que hay que ayudar a los demás.
POBRE HOMBRE.- (Vuelve a escena muy orgulloso, con un sombrero y una corbata sobre la primitiva indumentaria) ¡Ya estoy aquí! (Ríe) ¡Qué bien se siente uno vestido de Gran Hombre! (Se sienta junto al velador y observa al Gran Hombre, al que se le va notando cansado) ¿Qué le ocurre? Le noto jadeante...
GRAN HOMBRE.- No es nada. Quizá un poco de cansancio. Nuestros predecesores también se cansaban; sobre todo los grandes hombres de negocios. Hubo una enfermedad que acabó con muchos: el infarto. En cambio los pobres hombres... ¡solo vivían con hambre! Pero resistían.
POBRE HOMBRE.- (Cáustico) O morían. Pero... ¿qué era eso?
GRAN HOMBRE.- (Alarmado) ¿El hambre?
POBRE HOMBRE.- No, el hambre la conozco. Me refiero al... infarto.
GRAN HOMBRE.- (Sigue hablando sin hacerle mucho caso) Otros pobres solo morían de viejos.
POBRE HOMBRE.- (Tímidamente) También he oído decir que morían de hambre.
GRAN HOMBRE.- ¡Tonterías! Es la leyenda negra que llegó hasta este rudimento de vida. Ya ni lo recordaba. Posiblemente alguno muriera de eso, pero... (Con evidente falta de sinceridad. Paternalista) debes olvidar esas fantasías. (Se lleva la taza a la boca, como sorbiendo un buen café) son tan perjudiciales como los cuentos fantásticos para los niños: crean infantiles ilusiones.
POBRE HOMBRE.- Ya no existen niños.
GRAN HOMBRE.- (Irritado) ¡Ni pobres, ni ricos! ¡Caramba!
POBRE HOMBRE.- (Tomando el café) Eso no es cierto. Yo, respecto a usted, soy pobre. Usted tiene barro, cuchara... yo no tengo nada.
GRAN HOMBRE.- (Tratando de convencerle) Sí, sí tienes, hijo; tienes corbata, sombrero... y si quieres puedes conseguir aún más.
POBRE HOMBRE.- ¿Cómo?
GRAN HOMBRE.- Verás... (Amistoso) colaborando conmigo.
POBRE HOMBRE.- (Orgulloso) ¡Claro! se siente cansado y precisa ayuda.
GRAN HOMBRE.- (Con enfado) ¡Ni mucho menos! Lo que quiero es favorecerle. (Se levanta muy nervioso y va al trono, amasando con furia el barro) ¿Ves? ¿Lo ves, cretino? Tengo fuerzas suficientes para mover esto yo solo. ¡No necesito de ti! Solamente quiero ayudarle.
POBRE HOMBRE.- (Algo convencido) Bien, bien; no se enfade. ¿Qué debo hacer?
GRAN HOMBRE.- (Deja de amasar) Verás... dos veces al día te daré la cuchara; amasarás sin cesar para que esto, (Por el barro que hay en el trono) que es mío, aumente cada vez más.
POBRE HOMBRE.- Y... a cambio ¿qué me dará?
GRAN HOMBRE.- Ya te dije: un poco de barro. El que en justicia necesites. El que quede en la cuchara, pero nada más. No debes de ser ambicioso, la ambición es un pecado.
POBRE HOMBRE.- (Desconfiado) ¿Dice... que en justicia?
GRAN HOMBRE.- Sí, ¿es que dudas de mí?
POBRE HOMBRE.- No, pero...
GRAN HOMBRE.- ¿Entonces? (Pausa) Bueno, empecemos. Toma (Dándole la cuchara) comienza tu labor. De ti espero trabajo y fidelidad. Posiblemente así puedas redimirte de esa vida que llevas.
POBRE HOMBRE.- Esto no es vida.
GRAN HOMBRE.- (Con evidente falsedad) Entre tú y yo podemos rehacerla.
POBRE HOMBRE.- (Sin hacerle caso. Intentado chupar la cuchara) ¿Puedo tomar algo?
GRAN HOMBRE.- ¡Aún no! Primero debes de trabajar. Está visto que no se os puede dar confianza. Antes pasaba igual.
POBRE HOMBRE.- Necesito fuerzas para trabajar.
GRAN HOMBRE.- Siempre fue lo mismo; ¡las dichosas reivindicaciones! Bien, accedo, pero solo un poco... toma lo preciso.
(El Pobre Hombre come un poco de barro y empieza a trabajar amasando sin cesar. Entre tanto, el Gran Hombre le observa con desconfianza).
Esto podría ser el principio de una nueva generación; un volver al mundo que pasó, del que solo quedan como restos (Por el Pobre Hombre) eso y yo. Yo cuento con los elementos necesarios: oro, trabajo y... un hombre que necesita comer. Nada mejor para llegar al progreso propio que el hambre de los demás. Hace millones de años, cuando la gente, mucha gente, tenía hambre... trabajaban para comer y comían para trabajar. Así se montaron las grandes industrias, los enormes complejos de negocios, las inmensas cadenas de comercios... Algunos nos censuraban a nosotros, a mis antepasados, los poderosos; pero a fin de cuentas era un mal necesario. Todo estaba basado en la envidia y la ambición. Decían algunos profetas que el mundo terminaría por la ambición... pero no, finalizó por un enorme cataclismo.
POBRE HOMBRE.- ¡Mentira!
GRAN HOMBRE.- (Sin escucharle, continúa su discurso) Y solo ese (Por el Pobre Hombre) y yo, en forma de células, quedamos para contarlo. Pienso que es preciso rehacer lo destruido.
POBRE HOMBRE.- Sí, pero con igualdad. (Deja de amasar) Ya es hora de que usted, mi Gran Hombre, mueva esto. Yo me empiezo a cansar. ¿Por qué no implantamos un sistema de turnos? Los dos trabajaríamos en beneficio común, nos cansaríamos por igual, pero los beneficios también serían iguales para los dos. Uniendo nuestras fuerzas podríamos rehacer los destruido, como dijo.
GRAN HOMBRE.- ¡Ni hablar! ¡Lo tuyo es trabajar! Llegamos a ese acuerdo (Muy irritado, se acerca y le quita la cuchara) Trae esto, ¡insolente! ¿Dónde has aprendido esas estúpidas ideas? Desde que te senté a mi mesa fui bueno contigo. Te permití usar sombrero y llevar corbata... pero ya no hay quien te soporte. En tu boca tienes la protesta; te niegas a trabajar, renunciando a un compromiso contraído, y pretendes hacerte con el poder que sólo a mí me pertenece. ¡Fuera! ¡Te has quedado sin cuchara!
(El Pobre Hombre, asustado, tembloroso, se retira hacia el velador, mirando fijamente al Gran Hombre)
¡Y no se te ocurra sentarte ahí! Es mi mesa; todo esto es mío, me pertenece porque tengo el oro ¿lo has oído?
POBRE HOMBRE.- Sí, pero...
GRAN HOMBRE.- ¡A callar! Pagarás tu culpa; no hay en el espacio más cuchara que la mía... ¡a ver qué haces ahora!
POBRE HOMBRE.- (Horrorizado) Yo... yo... creo que es... injusto. Yo... (Desfalleciendo) yo...
GRAN HOMBRE.- ¿Injusto? ¿Quién eres tú para hablar de injusticia?
POBRE HOMBRE.- (Despacio) Quien mejor...
GRAN HOMBRE.- (Con desprecio) ¡Justicia!
POBRE HOMBRE.- (Cae lentamente en el suelo) La cuchara... necesito la cuchara... Aunque sea dos veces al día... la necesito. Por favor... démela, de lo contrario... el hambre... ¡el hambre! (Cae al suelo)
GRAN HOMBRE.- (Excitado. Gritando) Canalla, hasta el último momento has sido insolente... ¡solo te preocupaba comer! (Va al trono) Ahora lo haré yo mismo, (Amasa el barro) yo solo... ¡no necesito a nadie! Todo será para mí. (Repitiendo insistentemente) ¡El hambre, el hambre, el hambre..! (Empieza a sudar. Respira con dificultad) ¡Insolente..! El hambre... ¡solo pensar en comer! Otros murieron de infarto... (Jadeando) de infarto... (Se lleva las manos al lado del corazón) ¡Ay! ¡ay! La historia... ¿se repite? El hambre... (Aprieta las manos sobre el lado de corazón) el... ¡ay! el infarto... pero todo es mío (Se va dejando caer, abrazado al trono) sí, sí... mío... tengo la cu-cha-ra... (Cae fulminado. Baja luz blanca; entra lentamente un foco rojo intenso. Hay un silencio y se hace un
OSCURO

Salvador Enríquez
Apartado de Correos 16.187
28080 Madrid (España)
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sábado 24 de noviembre de 2007

LA AUTORA

Roxana Sella es profesora de Teatro en el Profesorado de Teatro de Villa María, es dramaturga y actríz. Dicta clases de Teatro en su propio taller "La luna Violeta", además de dictar clases en "La Sala Mandra". Estudia dramaturgia con Soledad Gonzalez y con Ariel Dávila en Córdoba capital.
Presenta para esta Antología Teatral un monólogo titulado "Me cago en..." y una obra de Teatro titulada: "Dias enteros".
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DIAS ENTEROS

Días…enteros sin hacer nada. Hay días enteros sin hacer nada. Sin que mi boca pronuncie una palabra.
Doy vueltas en mi habitación… pienso, pienso… y no hablo. Días enteros.
Me quedo quieto mirando ese cuadro, mirando y pensando, pensando y mirando.
Y punto. Se acabó.
No debo ser el único que pasa días enteros sin hacer nada… días enteros, pero no puedo más que pensar.


Hay noches enteras que pienso en vos.
Te me aparecés como un nudo en el estómago que me desgarra, como un dolor intenso en medio de mi cabeza, atravesando mi cuerpo, atravesando…
Te quedás dormida en mi, atravesada desde la cabeza a los pies, dentro, muy dentro…tranquila.




Iván: ¿qué pasó con ese tipo?

Carolina: ¿qué decís?

Iván: no te hagas la boluda. Se te tiró.

Carolina: no entiendo que decís. Dejá de maquinar cosas

Iván: y vos te dejaste, no?

Carolina: Yo le hablé

Iván: la próxima vez que lo vea cerca…

Carolina: ¿qué? Controlate!!

Iván: si, me estoy controlando… pero la próxima vez te cago a trompadas.

Carolina: hacé lo que quieras

Iván: ¿y vos que harías si te cago a trompadas?

Carolina: me voy

Iván: ya se como sacarte de encima. Te doy un puñete en medio de la cara y te rajás para siempre.

Carolina: hacé lo que quieras. (Pausa) Morite

Iván: La que se va a morir sos vos, tarada.

Carolina: no se… no se…
A veces te extraño.
No por vos, sino por tus abrazos. Esa extraña costumbre de necesitar abrazos.
Nadie me abraza. Hoy. Antes lo hacías vos, abrazos, abrazos más abrazos. Quiero uno.
¿A quien se lo pido?
¿Hay que pedirlos?
¿Por qué no vienen solos?
¿Por qué?
Me siento rara suplicando un abrazo en silencio.
Me siento rara…pero todos los días lo hago, me despierto y necesito uno, miro a mi lado y no hay nadie.
Salgo a la vida y necesito… pero no están.
¿Cuánto sale un abrazo?
¿Tienen precio?
Por favor, alguien puede contestarme.


Día normal. O no tanto. Es jueves. El día en la semana que te veo.
Me levanto, me lavo la cara, los dientes, tomo café, preparo mis cosas y me voy.
Subo al auto esperando que no esté frío, que arranque. Arranca después de varios intentos.
Me voy. Llego con esperanza. Pasan las horas, hago mi trabajo, lo gozo. La esperanza se va, (pausa) y yo me voy sin ella.

Pasa el día, hago cosas, me miro, me escucho, quiero estar distinta. No puedo.
Se hace la hora, ya viene, ya falta menos, menos, menos….
Un llamado apura todo. Me voy, me voy con esperanzas.
Todo perfecto, la hora, el día, el lugar.
Te veo, el corazón se dispara, ametralladoras de latidos, me convierto en un corazón abierto,
Escucho
Miro
Aprendo
Ayudo
Entiendo
El tiempo pasa, el tiempo pasa, fugáz.
La hora. (Pausa) No, no quiero que sea la hora de irme, tengo miedo.
Tus palabras.
Decepción, angustia enojo, eso siento. Chau, me voy.


- esperá, no te vayas
- me voy
- vení a casa y cenamos
- vení vos, te invité hace una semana
- no puedo
- yo tampoco
- dale
- no
- dale
- no
- te pasa algo?
- No. Chau.


Angustia, apretar el acelerador, salir cagando, irme tratar de no pensar, y pensar en todo, torbellino de imágenes, cabeza, me duele la cabeza.
Mirar para atrás, soñar que me seguís.
Andar como loca. Angustia. Me tiemblan las manos, los pies, telarañas de agua caen de mis axilas.
Frío, calor, frío, calor. BASTA.

Llegue. No tengo las llaves. No puedo entrar.
¿Estoy soñando?
No, llegaste vos. SOS VOS. ESTOY DESPIERTA. Pienso rápido, que haces, que querés, porque viniste, porqué???

-¿qué haces acá?
-¿Qué te pasa?
-Nada
-Te fuiste enojada, como loca, tenes un problema con el embrague?
-No, no estoy enojada
-te pasa algo
-No, te digo!
- Vamos a casa a comer algo?
-no
No no no no no

Está bien. Voy. Esperame en media hora.


Me llamo Carol, es un nombre común, no? No se porque no me pusieron Carolina y listo.
Cuando me preguntan como me llamo, digo, carol, me contestan, ¿carolina?, NOOOOO, me llamo Carol, CA- ROL es tan difícil?
No me parece difícil de recordar.
CA-ROL
CA-ROL
Le quedó claro señora?
Le quedó claro señor?
No se porque no recuerdan bien mi nombre, creo que tampoco recuerdan bien mi cara, creo- muchas veces- que nadie es capaz de recordarme.
Soy una mujer común, tengo las piernas lagas y flacas, demasiado flacas y demasiado largas.
La cara es como una luna, una luna tostada. Mi cuello es largo, se asoma para ver el mundo. Pero nunca veo nada.
O veo y no es.
O quiero y no puedo.
O estoy y no estoy.


Esto está sin concluír, estoy trabajando en este texto…

TELON MOMENTANEO

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ME CAGO EN...

Me cago en el cajón, en los cajones, en tu cara y en tu voz.
Me cago en haberte conocido y que me haya pasado esto. Esto de no poder olvidarme ni un segundo de tu cara y de tu forma de caminar, de tus manos tocando el cajón, de tu manera de hablar y retar.
Estoy enojada con el mundo. Con alguien. Con la vida.
¿Por qué te conocí?
¿Por qué?
Porque mil y una vez me lo pregunto y no obtengo respuestas.
Te vi y se me paralizo el alma. Te vi. Nada más.
El tiempo pasa.
Te veo cada vez, te veo y tiemblo, y ya no se si es emoción o angustia, ya no se si es alegría o dolor.
Todo lo que sueño es contrario a lo que soñás.
Todo lo que busco es del otro lado de donde estas buscando.
Sueño con cajones, ritmos, melodías, sueño con tus ojos y con tu cara, con tu nariz, y tu espalda, eso; siempre sueño con tu espalda.
Será porque es lo único que me das?
Será porque no te intereso?
Será porque lo único que tengo es eso. Nada.
Te veo y tiemblo. ¿Te lo dije no?
Y si no te veo tiemblo de ganas.
De ganas de verte. Y me enojo. Vivo enojada. Vivo con bronca. Porque no puedo hablarte y decirte “loco, te quiero”, porque creo, creo, no estoy segura, pero para vos el amor es otra cosa, no?
Conocerse.
¿Conocerse?
Cuando te conoces el amor se va. Fluye como si estuviera en el cordón de la vereda, como si fuera agua que se va por las cañerías.
Tal vez te quiero porque no te conozco, y porque lo que conozco de vos me hace temblar, y a lo mejor, si te conociera, no te querría, o te querría menos, o te querría de otra forma.
Pero lo mismo,
El amor, para vos y para mi, son cosas distintas.
Pasan por otro lado.
Necesitamos algos diferentes.
Vos, no compromisos, yo abrazos, vos no noticias y yo mil diarios, vos viajar por el mundo y yo encontrar mi lugar en este mundo que es imposible cambiar.
Distintos.
Edades distintas, pensamientos distintos, búsquedas que nos alejan.
Palabras, que salen de tu boca como un vómito, que salen de la mía en cuenta gotas, porque no puedo hablar cuando te veo, porque tu presencia me bloquea, porque te quiero
¿Te jode que te diga esto?
A mi me jode sentirlo,
Me jode hasta el alma.
Yo que creí que no creía en nada, creo en vos.
Que loco!
Porque no querés que crea en vos, y haces lo imposible para que no crea.
YO, la incrédula, estoy acá, sentada, escribiendo, por dos razones.
Porque te quiero como sos. Porque aunque nadie lo crea, ni siquiera… ni siquiera…Creo en vos, Juan Pablo

Y es como que las palabras no bastan, y la cabeza se aturde, de remolinos de pensamientos desordenados, de cosas, si de cosas que no tienen que estar.
Pero es un lío esto de pensar, porque uno, o por lo menos yo, no pienso lo que quiero, pienso lo que siento, y lo que siento me bloquea.
Bloqueada,
Por un par de ojos,
Unas manos,
Una mirada furtiva,
Un silencio,
Palabras y más palabras, que trato y no puedo entender, o que se yo, no quiero.
Encontrarte en el mundo, en mi realidad, fue terriblemente hermoso, fue horrorosamente fantástico, alucinante, genial.
Descubrir que el mundo no es solo sombras.
Que hay luces, y vos sos una.
Un flash.
Pero los flashes duran segundos, es un clic, primero ese de volar y volar y pensar que es eterno, después reventarte contra una pared, darte la cabeza sobre ese muro duro y decir, YA ESTÁ, fue un flash, que infeliz.
Sentimos distinto,
Yo por vos, vos por mí.
Mejor dicho, siento por vos, creo que no sentís por mí, o si… pero no lo mismo, entendes?
Hay nene grande! Si supieras como late este corazón roto, si pudieras entender que no se busca sentir, simplemente se siente, y porque si, sin ninguna razón.
Conocer, desconocer, saber, no saber, estar, no estar.
Me devolviste algo que ya no tenía. Creo que te lo dije.
Me diste ganas de creer.
También volvió la vergüenza por sentir.
Está todo, todo junto,
Admiro de vos lo que conozco de vos, no solo lo que vos queres que yo conozca, sino lo que puedo conocer sin que te des cuenta, tus ojos que dicen muchas palabras, tu pelo, tus manos que cuentan historias.
No puedo decirte en la cara, lo que ya sabes que siento.
Te quiero, entero, sueño con vos dormida y despierta, sueños dulces, sueños bravos, sueños cortos y largos,
Sueños…
Cuando me despierto, me doy cuenta que son eso, mil sueños, mil irrealidades, y que estoy y que estás lejos.
Pero te siento cerca, muy cerca, dentro, muy dentro. Y lo disfruto.







Creo que a la pregunta de si te voy a escribir todos los días respondo por ahora que si, y si no son todas las noches, serán las siestas o siiiiiiiiiiiiiiiiiii, todos los días,
No puedo para de pensarte…
El otro día sentí tanto tanto, y no se va esto que siento, es como tenerte dentro mío aunque no estés,
Y no es solo eso de estar, y poder besarte o no.
Es más.
Es mucho más
Un beso es tocar la luna
Un fuego que me lleva y me estrella en vos.
Estoy peleando conmigo para ya no sentirte, pero sabés algo???
No puedo
No loco, no puedo
Tenés, esa extraña energía que me hace falta, que quiero y que deseo,
En este momento te comería, te besaría hasta enloquecer, te daría todo lo que me pidas, y solo te pediría, que no te fueras tan pronto.


TELON FINAL

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martes 17 de julio de 2007

EL AUTOR

Músico, carpintero y lector de cuentos latinoamericanos asoma a la democracia del ´83 interesado en el teatro. Tras leer algunos clásicos rioplatenses y participar de sus puestas en un Grupo Vocacional, asiste a los primeros Talleres dictados en los Festivales y Encuentros de la provincia de Córdoba. Miguel Iriarte es el primer maestro que lo estimula en la Dramaturgia de Creación Colectiva y llega a escena “Gastada la Esperanza” un relato sobre un clásico linyera de su pueblo. Le siguen “Voces del Pasado” vivencias de los pueblos asentados en el Sud Este de Córdoba.
Con el deseo de dramatizar relatos que hablen de su lugar de origen (el interior del interior) trabaja, el cuento de Jorge Taggina – Lucía Giudicatti de profesión televidente- y llega a escena “Amor sin guardabarreras”, la realidad y la fantasía televisiva en la vida de los abuelos.
Con el Grupo Teatro del Interior, que todavía dirige, abordan la obra infantil de Bachi Salas – Brujita sin escoba- en la versión libre de “Bru, Bru, Brujita”. En esta instancia accede a la ISTA dictada por Eugenio Barba en Londrina Brasil donde recibe conocimientos sobre Teatro Antropológico.
Entusiasmado con la platea infantil, rescata leyendas del norte argentino y escribe para títeres “Los cuentos de Don Pirulero”. Los títeres ocupan su lugar en la dramaturgia de este autor y se acerca a dos escritoras Cruzalteñas, escribiendo “Aserrín” estimulado por la poesía –Espantapájaros – de Ayelén Bruno y luego “Había una vez ¿Y después?” versión libre del cuento – Había una vez – de María Inés Rossi.
Llegan a la Región Sud Este de Córdoba con sus talleres Andres Vasallo y Alejandro Robino los que muestran otros caminos en la construcción dramática. También Silvina Reinaudo, en Cosquín, deja ver las fuentes de estimulación para la dramaturgia infantil.
Su último trabajo en el año 2005, es “Chicha y Aloja”, que trata de los mitos, las creencias y la cosmovisión actual del pueblo Calchaquí. En esta puesta actúa este dramaturgo y la dirección y puesta en escena es de María Elena Yapura. Y su último maestro en el 2007 es Mauricio Kartun con el taller “La Escena Viviente” dictado en Rosario.
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CHICHA ALOJA

PERSONAJES:

CALCHAQUÍ

PUCLLAY

CHIQUI



En la mitología Calchaquí el Pucllay es el Dios festivo, a quien se agradece una vez al año las buenas cosechas y las abundantes crías de animales (como en carnaval). El Chiqui es el dios de la fatalidad y la mala suerte, todo lo adverso que sucede es obra de él.

(Situación escénica, ha terminado la ceremonia del entierro del Pucllay.)

CALCHAQUÍ - Pachamama, madre tierra
(hombre) No me comas, todavía
Déjame cantar de noche
Y mañana todo el día.

(transición hombre-títere)

CALCHAQUÍ - Pachamama, madre tierra
(títere) no me comas todavía
Déjame cantar de noche
y mañana todo el día,
déjame cantar de noche
y mañana todo el día.

(transición, títere-mascara)

CHIQUI - ¡Siempre lo mismo!... El alcohol, el baile, la comida.
¿De donde creen que sale todo esto?...
¡De la madre tierra!... ¡Siii ¡... , Tienen que protegerla...
Trabajar, sacrificarse.
No van a lograr nada con fiestas y bebidas...
Nosotros somos los elegidos... Nosotros indicaremos el camino
Deben obedecernos... Deben obedecernos...
¡Tienen que obedecernos!...

(transición mascara-Pucllay)


PUCLLAY- Ya me voy, ya me voy iendo’,
Ha iegau’ la despedida.
Hay de esperar un añito
Pa’ desenterrar la alegría.
Un añito de dar frutos,
y de parir las crías.
Cuando iegue’ el calorcito,
volveré por unos días,
volveré por unos días.
¡Haaa!... Yo no pedí nada, a mi ya me conocen...
¡Tranquilo!... ¡Déjalos tranquilos!...
Sos exigente che...
La verdad que no te entiendo...
Cuando dicen mi nombre, mi espíritu los alegra y festejan
como locos, agradeciendo lo que la Pachamama les ha dau’.
¡Déjalos vivir tranquilo!... ¡Basta!... ¡Déjalos vivir!...

(transición Pucllay-títere)


CALCHAQUÍ - Pachamama, madre tierra
(títere) no te enojes con nosotros
Hoy festejamos un poquito,
mañana será otro día.
Que no venga el Chiqui,
con sus vientos y sus sequías,
Que no mate las cosechas
y deje parir las crías...

(transición títere-mascara)

CHIQUI- ¡Que bien!... ¿Ahora se quejan?…
¿ No están conformes con lo que les da la Pachamama?...
Lo único que saben hacer es... Pedir, pedir, pedir
¡Deben agradecer lo que reciben!...
¡El sacrificio los pu-ri-fi-caaaa!...

(transición mascara-Pucllay)

PUCLLAY- Jijijiji… ¡El Chiqui es exigente!... ¡Que bien!...
Para protegerlos hay que sacrificarlos...
¿Esta bien o esta mal que festejen?...
¿Heee?....
¿Esta bien o esta mal que festegen?...
¡Que festejen carajo!... ¡Siii !... ¡Que festejen!... (baile con harina)

(transición Pucllay-hombre (pintura del paisaje)

CALCHAQUI- Velay’ mi almita Pachamama
(hombre) yai’ empesau’ a trabajar,
Si viene la iuviecita’,
la tierra ay’ de acariciar.
Pa´ que crezcan los zapallos
y el maicito’ empiece a brotar.
Habrá pasto pa’ la hacienda
¡Esto hay de festejar!...

(preparación del ritual)

Hay viditay’, viditay’,
parece que todo ha cambiau’
Tenemos buena cosecha
y el ganado se ha criau’...
El Chiqui ya se ha calmau’,
contento se va ha poner.
Nosotros le obedecemos,
ofrendas va ha tener...

(reflexiona, elige)

¡Nooo!... No tienemos que sufrir tanto para vivir...
No nos equivoquemos...
A él tenemos que ofrendar... ¡Al Pullay!...
¡Tomen... Tomen en su honor!... ¡Chicha y aloja!...
¡Canten!... ¡Canten y bailen!...

(baile vestido de Pucllay)

Pucllaycito, Pucllaycito,
sos mi único señor.
Vos entendes nuestras ruegos,
nosotros cantamos por vos...

Pucllaycito, Pucllaycito,
nadita ha sido mejor.
Tomando chicha y aloja
y a vivir para el amor.

(desorientado en el piso)

¿Qué paso?... ¿Qué estoy haciendo?... Pucllaycito, Pucllaycito……
¿Dónde te hay metido?... ¡Pucllaycito, Pucllaaaaay!....

Pachamama, madre tierra,
no te enojes con nosotros
Déjanos cantar de noche
y dormir durante el día...

(transición hombre-títere)

CALCHAQUI- Velay’ mi diosito Chiqui,
(títere) no te enojes con nosotros.
No puedo darte mi sangre,
tey’ de dar mis alegrías...

(el titere se sienta, después el hombre)

CALCHAQUI- ¿Qué ha pasau’ con nuestros ruegos?...
(hombre) ¿En que nos equivocamos?...
Pachamama sea’ enojau’, nos dejó al Chiqui acá arriba pa’ que
cuide nuestras vidas. Y al alegre Pullaycito, que nos deja festejar,
lo mando bajo la tierra pa’ que cuide las cosechas y se ponga a
trabajar...

Pucllaycito, Pucllaycito,
Hay’ de pasar un añito
Pa’ que te desenterremos
y volvamos a festejar...
En solsticio de verano,
cuando iegue’ el calorcito,
cavaremos un hoyito
pa’ sacar nuestro viejito...

(invitación a la ofrenda)
Andaremos unos días
corriendo por todo el valle...

(invitación a la ofrenda)
Con el Pullay festejando
hasta que el pueblo lo entierre...

(baile y ofrendas)

Pachamama, madre tierra,
no me comas todavía,
Déjame cantar de noche
Y mañana todo el día.-


Fin
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HABIA UNA VEZ ¿Y DESPUES?

Don Carlos - Barro que te barro, barro que te barro, barro que te barro.... ¡Vamos camina! ¡No te
cruces que me puedo caer! Todavía se mantiene hermoso este parque. Todos pasamos
alguna vez por aquí. Te acordás lo que pasó cuando yo era chico. ¡Que lío se armó!...
Tengo que terminar de barrer y después te cuento... ¡No te cruces que me puedo caer!...
¡Correte, Correte!...
Aquí jugábamos con Federico... ¡Que tiempos aquellos!... Entonces Federico siempre....
Federico – (entra buscando algo) ¿Dónde estará?... ¿Dónde la habré puesto?... Si yo la usé ayer...
¿Por acá la habré dejado?... ¿O por acá?... ¡A ya se, por aquí!... No, no esta.... ¿Dónde
estará?... (Cae una pelota de un árbol y se desespera por agarrarla, juega con ella)
Maestra - ¿Qué raro, me parece que a ese niño lo conozco?... A ver, a ver... ¡Siii!... ¡Es Federico, mi
alumno de segundo grado!... Voy a darle una sorpresa. Federico, Fedeee.... Iujuuu,
Fedeee...
Federico - ¿Quién me llama?...
Maestra – ¡Fede aquí estoy!... Soy yo, tu maestra de segundo grado... ¡Te acordás!
Federico - ¡Señorita!... ¡Que alegría de verla!...
Maestra – Yo también estoy contenta de verte, veni dame un abrazo y un beso
Federico - ¿Cómo esta usted señorita? Seguro que esta disfrutando de su jubilación y su tiempo libre
Maestra - ¡No me hables de mi jubilación!... Todavía no me acostumbro a estar sin dar clases a mis niños. Extraño mucho a mis chiquitos.
Federico – ¡Pero señorita!... Ahora no tiene que trabajar, puede viajar, reunirse con sus amigos, tomar mate...
Maestra – Por eso estoy un poquito triste... Desde que me jubilé no has venido a visitarme un solo día.
Federico – No se enoje señorita, lo que pasa es que ahora nos dan mucho de estudiar y no me queda tiempo para jugar.
Maestra - ¿Es verdad lo que me decís?...
Federico - ¡Si señorita!... Soy el mejor el grado...
Maestra – Vamos a ver, te voy a tomar una prueba....
Federico - ¿Acá en el parque?...
Maestra – Si, acá en el parque
Federico - ¡No señorita!... El parque es para jugar, no para tomar pruebas...
Maestra – Te voy a preguntar la tabla del dos... Decíme dos por uno ¿Cuánto es?...
Federico – Dos por uno... Dos por uno... Dos por uno ¡Dos señorita!...
Maestra – Muy bien... Ahora decíme, dos por dos. ¿Cuánto es?...
Federico – Dos por dos... Dos por dos... ¡Cuatro señorita!...
Maestra – Y decíme... Dos por tres....
Federico - ¡Llueve señorita!...
Maestra - ¿Cómo?....
Federico – No señorita es una broma. Dos por tres es seis señorita... Vió como se, lo que pasa es que yo estudio mucho.
Maestra – Bueno, esta bien, por todo lo que sabes voy a darte un premio.
Federico - ¡Un premio señorita! ¿Y que premio?...
Maestra – Te voy a invitar a tomar la leche en mi casa.

Federico - ¡Que bueno!... La leche en la casa de la se-ño-ri-ta. La leche en la casa de la se-ño-ri-ta. La le...
Maestra – Bueno, esta bien... Y también te voy a invitar con esos ricos pastelito que tanto te gustan. De membrillo, de batata....
Federico - ¡De batata señorita! ¡De batata!...
Maestra – Ahora decíme, podes venir a mi casa esta tarde...
Federico - ¡Uyyy, señorita! Esta tarde no puedo, tengo que ir con mi mamá al médico, me duele la pancita...
Maestra - ¿Y mañana, que te parece?...
Federico - ¡Mañana si señorita! ¡Mañana si señorita!
Maestra – Esta bien, pero con una condición... Me tenes que ayudar a llevar las bolsas del almacén que yo no puedo cargar. ¿Tenes tiempo?...
Federico - ¡Si señorita!... ¡Vamos señorita! ¡Vamos Señorita!...
Maestra – Espera Federico, no vayas corriendo, tené cuidado con los autos al cruzar la calle...
Federico – Tiene razón señorita, mi papá siempre me dice,”Federico, cuando cruces la calle, mira bien. Primero para un lado y después para el otro. Que no venga ningún auto, si no, te pasan por arriba y te dejan chatito, chatito... ¡Vamos señorita!... (sale corriendo)

(Aparecen las mariposas y se escucha...)
Carlitos – Huyy.... Casi te agarro.... Jo jo jo... Te pase serquita.... Ay ta, ay ta, ay ta…
Quietita, quietita que te agarro... Shsss... Silencio... (la mariposa se escapa) Buaaa... Que
mala suerte que tengo, no pude agarrar ninguna... Buaaa....
Federico - ¿Qué te pasa Carlitos?... ¿Por que lloras?... ¿Te golpeaste la cabeza?...
Carlitos - ¡Noo!... Buaa...
Federico - ¿La rodilla?...
Carlitos - ¡No!... Buaa...
Federico - ¿Seguro la cola?...
Carlitos - ¡No! Lo que pa-sa que no pu-e-do a-ga... Buaaa....
Federico – No llores Carlitos, no te entiendo lo que decís.

(la mariposa se posa en la cabeza de Federico)
Carlitos - ¡No te muevas!... ¡Quédate quieto!...
Federico - ¿Por que? ¿Qué pasa?...
Carlitos - ¡No te muevas!... ¡Ni pestañees!... (Carlitos le pega en la cabeza a Federico con la red de cazar mariposas)
Federico - ¡Hay me pegaste!... ¿Por qué me pegas?...
Carlitos – Lo que pasa, es que yo quería cazar la mariposa y se me voló... Buaaa...
Federico – Me moliste la cabeza y sos vos el que llora...
Carlitos – Buaaa... No tengo suerte, no pude agarrar ninguna mariposa...
Federico – Carlitos, deja las mariposas tranquilas y vamos a jugar ...
Carlitos – No, no... No quiero...
Federico – Veni, vamos a jugar a, a, a.... A la pelota....
Carlitos – No, a la pelota no por que me ensucio la ropa y mi mamá me reta...
Federico – Bueno, entonces vamos a jugar a, a, a, a... A las bolitas...
Carlitos – A las bolitas no, por que vos tenes el bolón mas grande y me rompes todas las bolitas...
Federico - ¡Ufa, bueno!... Entonces vamos a jugar a, a, a, a las escondidas. ¿Qué te parece?...
Carlitos – Eso si me gusta...

Federico – Entonces contás vos. Allí en ese árbol...
Carlitos – No, no. Vos invitaste, vos contás...
Federico – Sos jodido... Te propongo un juego para ver quien cuenta... Pone el pié derecho adelante, y decís pan.
Carlitos – Pan...
Federico – Y yo digo queso... Ahora el pie izquierdo y decís pan...
Carlitos – Pan
Federico – ¡Queso, te gané!
Carlitos - ¡No, así no vale!... Yo tengo otro que me enseño mi abuela.
Federico – No, si te enseño tu abuela debe ser muy viejo.
Carlitos - ¡Para che!... Con mi abuela no te metas...
Federico – No te enojes Carlitos, quiero decir que tiene mucho tiempo, ya no se usa mas...
Carlitos – Dale, ponete allí delante. Es así... Tengo polvo en la polvera. Tengo alguien que me quiera. Pin pon dentro y fuera. ¡Gané yo! Vos contás...
Federico – Me hiciste trampa.... ¡Me hiciste trampa!...
Carlitos - ¡No! (je,je,je) No te hice trampa...
Federico – Esta bien, por esta vez voy a contar yo, pero si perdés, contás vos... Ojito,ojito...
¡Espera!... ¿Hasta cuanto cuento?...
Carlitos - ¡Hasta cien!...
Federico- Me parece mucho....
Carlitos- Dale, dale no arrugues...
Federico- Esta bien, pero después vos también contás hasta cien. Un, dos, tres, cuat......
Carlitos- No espíes, no hagas trampas.
Federico- Ya está, ya terminé... Carlitos... Donde te metiste... Carlitos....
¡Acá esta!... ¡Te vi!... Pica, pica, pica... Ahora te toca contar a vos, y hasta cien...
Carlitos- Bueno. (con rapidez) uno, dos, tres, cuatro, cin....
Federico- ¡No, no, así no vale! Tenes que contar mas lento...
Carlitos- Bueno. (muy lento) uuunooo, dooosss, treeeessss...
Federico- ¡No!... Es muy lento. Canta bien y deja de perder tiempo que se pasa la mañana.
Carlitos- ¡Ufa che! No hay quien te conforme.

(fuera de escena se escucha la vos de la madre)
Voz en off Madre de Federico - Federico, veni a casa que es hora de comer. Lavate las manos que
ya está tu papá sentado a la mesa. Apurate...
Federico - Viste, perdimos tiempo y ahora no podemos jugar, chau.
Carlitos - Que bueno, me quedé solo y voy a jugar con la caja esa que mi mamá siempre dice
“Carlitos no toques esa caja que es peligroso” Y yo la voy a agarrar, yo la voy a agarrar.

(aparece la caja de fósforos y la mano de Carlitos)
Mano- Por fin la encontré y mi mamá no está
Fósforo 1 - ¡Deje, deje, no moleste, no me agarre!...
Mano - Este no sirve, no enciende...
Fósforo 2 - ¡No moleste, déjeme dormir que estoy tranquilo....
Mano - Este tampoco enciende. ¿Qué pasa?...
Fósforo 3 - ¡No, no me agarre, no quiero!... ¡Hay, no me raspe la cabeza, me duele! ¡No me aspe que
me quemo, noooo!...
Mano - Por fin... ¡Este prendió, este prendió!...

Lenguas de Fuego- ¡Quemen todo, quemen todo!.... Jajajaja... Jijijiji... Jojojojo...

(suena la sirena de los bomberos)
Lenguas de Fuego- ¡Quemen todo que nos mojan! ¡Hay que nos mojan, nos mojan, nos moj....
Manguera - ¡Uf!... por fin termine. ¿No queda mas fuego?... Entonces, derechito al cuartel.

(suena la sirena de los bomberos)
Federico- ¡Cuánto humo que hay!... Cof,cof,cof... ¡Se ha quemado todo!... Cof,cof,cof...
Maestra- ¿Qué paso Federico, se quemaron todos los árboles?... Cof,cof,cof...
Federico- Respire señorita, respire. Hay mucho humo...
Maestra- Viste lo que hizo tu amigo Carlitos por no ir a la escuela y quedarse a hacer travesuras
Federico- Señorita, no puede ser, si Carlitos es bueno...
Maestra- Mira, no lo estés defendiendo y anda a tu casa a terminar los deberes. Aquí con los
vecinos vamos a arreglar lo que quedo del parque.

(vuelve Don Carlos y el gusano)
Don Carlos- Eso es todo lo que paso. Por eso he decidido cuidar los parques y todos me llaman Don
Carlos el cuidador del parque.-

- FIN -

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sábado 7 de julio de 2007

EL AUTOR

"Pedro Ruggero es un médico psiquiatra egresado con la medalla de oro de la Universidad Nacional de Córdoba en 1969. Trabajo en Buenos Aires hasta 1974 colaborando con el Dr. Miguel Angel Materazzi y otros. Luego emigro a Estados Unidos adonde dirige la Mental Health Crisis Clinic, Clinica de la Crísis de Salud Mental, de la ciudad de San Antonio. Se ha desempenado en numerosos cargos en Nueva York y Austin y es docente en la University of Texas Health Science Center en San Antonio. Reside actualmente en Austin, Texas, y ha participado y participa en multiples congresos internacionales de Psiquiatria, desempenandose entre otras cosas como Secretario de la Seccion de Mass Media y Salud Mental de la Asociacion Mundial de Psiquiatria. En sus ratos libres le gusta escribir poesía y pequeñas obras de teatro, y soñar con regresar a la Argentina que nunca pudo olvidar."
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EL MILAGRO DE JESUS CASTILLO

Escena 1

(Jesús Castillo (J.C) sentado en un banco con una manta sobre sus hombros. Pasa un desconocido temblando de frío-. J. C le da su manta. El desconocido camina fuera de escena)
Aparece Fidelio.
FIDELIO: Oye, chico ¿Tú que haces? ¿Por qué le das tu manta a ese infeliz? No ves que antes que termine la noche la a de tirar por ahí? Vivimos en el capitalismo. Chico. Yo te voy a explicar como funciona el capitalismo. Acá no puedes ayudar a resolver los problemas de nadie hasta que nos resuelvas los tuyos propios. Y como todos los días tenemos muchos, muchos problemas, pues chico, no puedes ayudar a nadie.
Fidelio pide un cigarrillo y camina fuera de escena-
J. C se queda solo, cabeza entre las manos.
Voz en OFF: No es tanto así, Jesús, aún puedes ayudar. Pero algo de razón puede tener Fidelio.
VOZ: La primera vez que yo hice un milagro para ayudar fue en Canaan, ya sabes la historia, hice del agua vino, los novios y sus padres se pusieron muy contentos porque hubiera sido avergonzante quedarse en la boda sin vino.
Los huéspedes pensaron lo mejor de la fiesta. Caramba, dejaron el mejor vino para el final, el revés de lo que hacen en general, dijeron, sin embargo algunos se emborracharon, y hubo peleas y riñas, y gente que se indispuso, vómitos, ¿Sabes? Y otros que no llegaron esa noche a su casa, pero la Biblia no dice nada de eso, para que, si, ya se sabe.
En la última cena hice del vino mí sangre pero un poco, es cuestión de cantidad, y en esos cálculos está la virtud.
¿Cuánto puedes ayudar, Jesús, cuando puedes ayudar?
JC: Pues, fíjate, Sr., a mí no me gusta esa matemática, como tu decías, al que no tiene, se le da.
VOZ: Es verdad, Jesús, pero como dicen Uds. Los Mexicanos: Que le de luz al santo pero que no se arda.
JC: Pues me falta tanto, Sr. Deje a mí familia allí en Tenochiplan, para conseguir algunos dólares, sabes, y no tengo papeles, ni casa, y trabajo, unos días si y otros no. Y ahora ya no tengo manta ¿pero sabes? Por un momento me sentí muy bien, porque pienso que ese que pasó temblando necesitaba más que yo de aquella manta.
VOZ: ¡Ha hijo, cuanto frío falta hasta la mañana!

Escena 2

JC y María están a cada costado del escenario dándose la espalda. JC tiene un teléfono en su mano. María espera. JC disca.
VOZ EN OFF: Ud, tiene 5 dólares. Podrá por 114 minutos.
Suena el teléfono, María levanta el tubo.
MARIA: Bueno, Jesús, esperaba tu llamada. Josecitos está enfermo. Tiene fiebre hace dos semanas y una tos que no se le va.
JC: ¿Lo llevaste al médico?
MARIA: Si, pero no está seguro que es. Me ha dado unos remedios pero no parecen trabajar.
JC: Llévalo de nuevo. Yo acá, tu sabes, corriendo de la migra, trabajando en lo que puedo, ni modo que pueda ir para allá.
MARIA: Lo sé, pero te necesitamos tanto, los chicos te extrañan, la cerca de la casa voló en un viento y no tengo a nadie para arreglarla, deberías volver, Jesús.
JC: Pero como, María, no hay trabajo allá.
Necesitamos los centavitos que me puedo ganar por acá.
MARIA: Debes volver, Jesús. Tú hijo está enfermo.
VOZ EN OFF: Ud. ha usado todo su tiempo. Le queda solo un minuto.
MARIA: Vuelve, Jesús, por favor, vuelve, te necesitamos.
La comunicación se corta. En su rincón, María cuelga el teléfono y llora.
JC: Rompe y tira la tarjeta de teléfono con rabia. Que 114 minutos, ni cinco me dieron estos canallas.

Escena 3

JC está cpm ima escoba un trapo limpiando. Es de noche. La oficina está vacía excepto por el Jefe, en un escritorio, escribiendo y haciendo cuentas con una calculadora. Hay un teléfono en el escritorio. Son las 11 de la noche.
JC se acerca limpiando.
JEFE: ¿Qué hace usted aca tan tarde? Son las once.
JC: Me mandaron de la agencia de limpiezas, Sr.
JEFE: Pues limpie esta oficina mas tarde. No me moleste, que estoy muy ocupado.
JC se aparta hacia el otro extremo del escenario y continua fregando con un trapo, echando limpiavidrios con una botella. Suena el teléfono del escritorio.
JEFE: ¿Como? ¿Qué está diciendo? ¡No, no puede ser! Sálvenlo, sálvenlo por favor! No importa lo que cueste, un millón, diez millones, a mí hijo lo quiero vivo. ¡Sálvenlo por Dios! Como que ya murió ¿Qué, el cerebro está muerto? No por favor, tienen que hacer algo. ¡No importa lo caro que sea, sálvenlo!
El JEFE se desploma llorando sobre el escritorio. JC se acerca. Esta parado frente a él observando. La luz se va y termina la escena.

Escena 4

JC duerme en un banco del parque y sueña (El sueño es relatado por una VOZ EN OFF)
VOZ: Sueña que es el compañero de San Francisco. Que cruza el río en un bote. En el otro lado está el ejército sarraceno. Van allá desarmador y solos a convertirlos. Ni bien desembarcan los soldados los muelen a palos. Sangrando y sin defenderse solo atinan a gritar: “Sultán, Sultán”.
Los soldados piensan que pueden ser mensajeros y los llevan al Sultán. El Sultán pregunta: ¿Traen un mensajero del rey? No ¿Del papa? Tampoco. Y entonces? Venimos a convertirlos al cristianismo.
¿Convertirnos Uds? Si nosotros lo que queremos es matarlos ¡Como van a convertirnos!
Y San Francisco dijo: Con las escrituras no podemos, porque Uds. No creen en eso. Con la razón y la lógica tampoco, porque la fe es más fuerte que la razón. Lo que yo propongo es que hagan una hoguera en la plaza, yo entraré en ella y si por mi fe Dios me protege de quemarme, todos Uds., ya mismo, se harán cristianos.
JC: Estaba muy asustado, los ayudantes del Sultán se escabullían nerviosos, el Sultán, un poco sorprendido, y mucho admirado, por la fe de este hombre dijo:
Mira, nosotros no queremos convertirnos, y tu ya me estás cayendo un poco bien, así que toma las llaves de la mezquita y ve allí a rezar a tu Díos, que buena fe le tienes, pídele que elija la religión que me mejor quede.
Se acerca un policía al banco y sacude el hombre de JC.
POLICIA: Señor, señor ¡está arrestado por acampar en la ciudad!

Escena 5

Un escritorio con policía sentado escribiendo. Entra el hombre que en la Escena 1 recibió la manta de JC., este está vestido de blanco y con sandalias. La manta está todavía sobre sus hombros. Le muestra un papel al policía. El policía lo lee y grita.
POLICIA: ¡Jesús Castillo, que traigan a Jesús Castillo!
JC aparece acompañado por otro policía.
POLICIA: Está libre, Jesús Castillo. Este hombre ha pagado la multa.
El POLICIA vuelve a escribir y el otro policía se va sin cruzar enfrente de JC.
JC: Al hombre con manta Gracias ¿pero como puedes?
HOMBRE DE LA MANTA: Jesús, tú esposa y tus hijos te necesitan en tu casa. Acá tienes un pasaje a Tenochiplan y un poco de dinero.
JC: Llorando Gracias, muchas gracias. No sé como puedo pagarte esto.
HOMBRE DE LA MANTA: Ya lo hiciste Jesús, ya lo hiciste.
Abraza a JC por el hombro, y los dos caminan lentamente por el escenario de derecha a izquierda.
JC repite: ¿Pero como puedes, un hombre tan pobre como tú, como puedes? ¡Es un milagro!
HOMBRE DE LA MANTA: Y si, desde aquello del agua en vino quye pasó en Canaan, ya me he ido acostumbrando.
Los dos caminan fuera del escenario.


FIN
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¿QUIEN ES EL ROBOT?

Adaptacíón teatral del cuento " ¿Quien es el robot?"

El cuento es escrito en 1971 por Pedro Ruggero
La adaptación Teatral es hecha en el 2007 por Fernando Zabala

Un periodista que se acerca con un micrófono, donde hay una suerte de hueco gigante en la tierra.

PERIODISTA: (tomandosé la corbata y acomodandosé el traje) Atención señores Televidentes, nos estamos acercando al lugar donde parece que descendió el Ovni avistado anoche.
Como podrán ver, solo se ve en el medio del campo, un tractor viejo y oxidado, invadido por la maleza.

(de pronto el reportero cae en un sueño vertiginoso, plagado de espirales de colores, del que despierta en un cuarto amplio, lustrado, en el cual hay un anciano, un jóven y una mujer. Parecen totalmente aislados uno del otro, de pronto el reportero despierta y sigue con su profesionalismo de llevar a cabo su nota)

PERIODISTA: (Al anciano) ¿Quien es usted?
ANCIANO: Yo soy el ingeniero constructor de los robots para practicar el coito. Mi finalidad es esterilizar, castrar a esa especie de seres humanos que estan arruinando el hermoso planeta Tierra. Le presento a Joe mi robot y a Coca, una de mis sujetos experimentales (señala a la mujer y al niño).
PERIODISTA: (sorprendido) Esto es increíble, debo hacerle una nota para el noticiero ¿Usted piensa destruir el mundo?
ANCIANO: No jóven, simplemente exterminar a esa especie de hombres llamada presuntuosamente por ellos mismos Homo sapiens, induciendolos a coitos masturbatorios que los lleven a la esterilización total. Para eso cuento con mi querido robot.
PERIODISTA: (Le pregunta al robot) Señor robot, Entonces ¿Usted es un monstruo que castra?
¿No sería mejor matar a todos los humanos?
ROBOT: Yo no soy ningún monstruo, yo soy un benefactor de los seres humanos, que pone a disposición de ellos confort, comodidad, alimentos, automóviles, celulares, alarmas electrónicas, plasmas gigantes, en una palabra, un mundo mejor diríamos.
PERIODISTA: Pero eso no coincide con lo que dice el ingeniero.
ROBOT: ¿Quien es el ingeniero? Yo actúo libre y espontáneamente.
PERIODISTA: ¿Y no cree que los seres humanos podemos negárnos a lo que usted ofrece?
ROBOT: Muy dificil, cuento con una amplísima campaña publicitaria en la gran televisión de hoy para lograr mi aceptación.
PERIODISTA: Es muy raro que eso ocurra, en el canal en donde yo trabajo no lo anunciamos ni lo haremos, podría hacer descender nuestro rating, más con los cuerpos esbeltos y maravillosos que se ven en la pantalla ardiente de Tv.
ROBOT: Usted no entiende, quizá me estén anunciando de forma subliminal.
PERIODISTA: (poniendosé de pié) Le repito que no lo vamos a anunciar, nosotros defendemos la familia, la propiedad y las buenas costumbres, y no anunciaremos a un monstruo como usted.
ROBOT: Es inútil, soy yo quien lo programo. Su capacidad de respuesta es limitada. Quizás las cosas que nombró que defiende su canal son parte de mí campaña subliminal para publicitar relaciones sexuales con máquinas.
PERIODISTA: Esto es horrible ¿y pueden reproducirse?
ROBOT: Por supuesto que no, son relaciones de tipo masturbatorio. No crea que son tan horribles, quizá usted las practique. Hoy en día se hace muy amenudo en internet, usted ingresa a cualquier sitio web para adultos y puede ver a una prostituta mover las tetas tranquilamente como si se tirara a tomar sol en el patio de su casa un día domingo.
PERIODISTA: Si, entiendo, pero yo jamás he cometido semejante acto de tiempo perdido, lo juro sobre la biblia.
ROBOT: Eso, según como se use, mire que puede ser otra tuerca de mí robot.
PERIODISTA: Sobre dos biblias entonces.
ROBOT: Sobre dos tuercas entonces.
PERIODISTA: Sobre tres biblias.
ROBOT: Sobre tres tuercas entonces.
PERIODISTA: Le voy a decir una cosa, lo voy a mandar al frente en mí programa con su clínica masturbatoria (dirigiendose a Coca) Y usted ¿Como se siente siendo objeto de experimentación de estos depravados? ¿No tiene miedo?
COCA: No, en lo absoluto, Joe es muy bueno.
PERIODISTA: ¿Dulce? ¿Que le ve de dulce a esta hojalata?
ROBOT: (Se pone de pie y lo toma por el saco) No le permito, yo soy un benefactor de la humanidad.
PERIODISTA: Entonces ¿Quien es el robot? ¿el ingeniero o usted?
ROBOT: Yo no soy el robot.
ANCIANO: Yo tampoco soy el robot.
COCA: Y yo soy una dama, asique menos.
ROBOT: Yo creo que el robot es usted (refiriendosé al periodista)
PERIODISTA: ¿Yo? ustedes están locos, yo soy un hombre libre, yo represento a un canal que se pone del lado del entretenimiento y la familia, de la patria y la propiedad, jamás podría ser yo uno de esos viles robots a los que se refieren.
ROBOT: ¿Y como imagina usted que son mis robots?
PERIODISTA: Supongo que monstruosos como usted.
ROBOT: Querido amigo, son más sutiles, pensamos que en esta galaxia hay que darle una oportunidad a la especie Humana, tal cual como se la dimos hace millones de años a los dinosaurios. Pobres grandotes, vivieron en paz durante millones de años comiendo yerbitas de mierda que los que parecen que viviran ustedes.
PERIODISTA: Usted me engaña, es un estafador. El hombre es superior a un robot, es el que ha creado toda la inmensa tecnología pesada que hay en el mundo, ustedes son nuestras herramientas, simples herramientas de uso.
ROBOT: Quizá, y quizás tampoco quede un solo humano sobre la tierra.
PERIODISTA: ¿A que se refiere? es una amenaza contra el canal seguro, pero no lo permitiremos le digo desde ya, nosotros ponemos contenta a la gente.
ROBOT: Querido amigo, que ingenuo eres. Millones de mis robots hace milenios que andan por la Tierra. No son metálicos, no tienen tijeras, pero si castran, castran induciendo a la satifacción de los impulsos libidinales con mecánimos masturbatorios, esterilizando poco a poco. Mis robots toman forma de botellitas de gaseosas, de autos sports, de celulares, de lanchas a dos motores, de cigarros, de ropa interior, de armas químicas para la guerra, de nalpalm. Pero sus piezas, sus metales, están en la mente de cada uno de ustedes.
Los voy edificando desde hace siglos, cada generación se vuelve más robótica, y si la especie no da un salto a lo fugaz y a lo evolutivo, la masturbación la exterminará poco a poco.
PERIODISTA: Usted si que se ha escapado del borda hombre.
ROBOT: A lo mejor tengan alguna chance de salvarse, hay algunos hombres que no entran en las medidas de las estadísticas, es el caso de Neron, Marx, Borges, Cortazar, Arlt. Pero en general están encerrados o algo así.
COCA: No le hagas caso Joe ¿Quieres acostarte con el?
PERIODISTA: Pero por quien me han tomado, jamás me acostaría con un hombre.
ROBOT: Dijiste un hombre, ¿Quien es entonces el robot?

TODOS SE ACUSAN: Usted, no usted, usted, si usted, no usted.

(De nuevo el reportero se pierde en un espiral vertiginoso de ruidos y colores)
Estimados telespectadores, un inconveniente técnico cortó nuestra transmición, como ustedes pueden obcervar, solo hay un tractor viejo y oxidado, nada a lo que el hombre pueda temer, ahora nos vamos a una pausa material, perdon, comercial.
(Luego de la pausa)
¿No tendrá algo de cierto lo que soñé? Este viejo tractor parece una semilla metálica, estéril, castráda ¿Podría dar frutos y flores alguna vez un tractor? No creo. Me impresiona este montón de hieros tratando de penetrar mastrubatoriamente a la tierra y como la tierrra lo envuelve con hierbas y malezas...

FIN
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jueves 28 de junio de 2007

EL AUTOR (INVITADO)

Soy Alberto Drago, un dinosaurio que pasó por el circo, el Parque Retiro, la fotonovela, la publicidad, el café concert, el teatro, la radio, el cine, la televisión. "Teatro Abierto '81". La Escuela Nacional de Arte Drámatico. La fundación de "Club de Autores". La Escuela Municipal de Teatro de Avellaneda. La movida de "Solomonólogos". "La Cocina de los Dramaturgos de Argentores". La dirigencia de Argentores en Consejo Profesional de Teatro (dos períodos). Jurado de Sec. de Cultura, nacional y muncipal. De Instituto Nac. de Teatro. De Festival Infantil de Necochea. Asistente Técnico de CFI. Como autor, traté de asimilar los nuevos códigos orales de los medios, y sin ponerme colorado escribí mis tres últimos textos de esa manera: "Escenas románticas a la putanesca", "Parecido no es igual", e "Historias con ¡Oh, my god! homenaje a Norma Aleandro". ¡Me gusta el asado al horno con morrones y vino tinto Malbec, Racing, que todavía tenga ganas,y se me pare, el Teatro, y todo lo que tenga que ver con hacer, dar, pedir, robar, o conseguir prestado ... el amor!
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IGUAL ES IGUAL

NOCHE. AMBIENTACIÓN EN BUENOS AIRES, ARGENTINA.
ESTAÑO DE BOLICHE CON CARACTERÍSTICAS DE LOS AÑOS 1930, AUNQUE ES ÉPOCA ACTUAL.
DOS HOMBRES DE ASPECTO TOSCO (MORO Y PÚA) CON SENDOS VASOS DE GINEBRA SERVIDOS, EL PORRON AL LADO. MORO ES EL QUE ATIENDE EL LUGAR. AMBOS CON TRAJE. USAN SOMBRERO.
POSTER TAMAÑO AFICHE CON FOTO DE UNA MUJER EN ACCION DE CANTAR QUE ANUNCIA “TOTA BAZAN”, LA ALONDRA DE MONSERRAT VOZ Y SENTIR DEL TANGO Y DERIVADOS. PRESENTACION CADA DOS HORAS. SABADO ABIERTO LAS 24 HORAS DE CORRIDO.
PUA: No ha venido ningún parroquiano …
MORO: De día se hace difícil. ¡La noche es otro cantar!
PUA: Si usté’ lo dice. ¡Y la Tota, canta igual, con o sin público!
MORO: Ta’ entrenada pa’ aguantar. Ayer cantó pa’ unos ahorristas “desorbitaos” del corralito, gente del Nito Artaza, a la cabeza. Entraron para ir al baño y tomarse algo fresco. ¡”Desgañitaos”, estaban, “deshidrataos”, viera! La Tota apareció, y sin decir palabra, arrancó con “Madreselva”, siguió con “De mi barrio”, “Besos brujos” y “La pulpera de Santa Lucía”. ¡Cómo media hora la aplaudieron, mire! Y ella, humilde y entregada, les hizo dos bises con los valses “Desde el alma” y “Palomita blanca”. Pa’ despedirse les cantó “Pobre mi madre querida”. ¡Lloraron a moco tendido, querían prenderle una vela a sus madres muertas, viera! Y se fueron … coreando, “Tota, Bazán, no pares de cantar, Tota Bazán …”.
PUA: ¡”Ej” la vida e los artistas!
MORO: ¡Así “ej”, nomás!
PUA: ¿Cómo?
MORO: Y … como “ej”.
PUA: ¡Ta’ “güeno”! Digo …
MORO: Diga, nomás …
PUA: Creo sería auspicioso, poner en la vidriera un cartel anunciando a la Tota en inglés. O “cambearle” el apellido …
MORO: ¿La apellido? ¿En un cómo por de ejemplo?
PUA: ¡Y no sé! ¡Por ahí, Tota “Teylor”, como la “Elízabe” americana! ¡Por el turismo, ¿vió?
MORO: La Tota es muy sentida con sus orígenes. Gringo que se apersone que aprenda a leer en “crestiano”. A más … turistas, turistas, por aquí … algún contingente ‘e jubiladas en día ‘e disfrute, y gracias.
PUA: Mire si se le aparece el Robert Duval. Viaja seguido de “incónito” a la Argentina … Dicen, que anda por la zona visitando tanguerías …
MORO: ¿”Ej”, algún hermano e la María?
PUA: ¿Qué la María?
MORO: La Duval …
PUA: No ¡”Ej”, un actor de la “Usa”! Norteamericano. El milonguero Virulazo, “paz descanse”, lo conoció en su gira con “Tango Argentino”, que fue éxito mundial. Le hizo “amistá” y lo trajo a Buenos Aires pa’ que baile tango, de tan “deslumbrao” que estaba el gringo. Luego, se lo llevó a San Justo pa’ que disfrute unos buenos asados. Después, él, se “acollaró” con una argentina. Y en cuanto puede, el Duvall, se toma un avión y se viene pa” la urbe nuestra. Yo supe avistarlo en la tanguería “del Chino”, bailando de mi flor, meta churrasco y vino tinto, viera …
MORO: ¿Y “usté”, piensa que puede “allegarse”?
PUA: ¡”Naides”, sabe que puede destinar el destino ni a que destinatario!
MORO: ¡Así “ej”, nomás! Con tal que no me lo “intercete”, un piquete …
PUA: ¡Lo que va a ser … “ej”! ¡Ta’ escrito en algún “lao”! A su “salú”.
AMBOS LEVANTAN LAS COPAS Y BEBEN.
PUA QUEDA EN POSE EXPECTANTE MIRANDO HACIA LA PUERTA. PAUSA.
MORO: ¿Anda de espera, don Púa?
PUA: Ajá. A mi compadre Fierro, espero.
MORO: Va a tardar.
PUA: ¿Ajá?
MORO: Tuvo un percance …
PUA: ¿Qué le pasó?
MORO: (BEBE LARGO TRAGO) ¡La “paica”, lo cagó!”
PUA: ¿La mujer? ¿La propia parda Encarnación?
MORO: ¡La misma!
PÚA: ¡Tenía otro hombre!
MORO: No, tenía diarrea.
PUA: Ah, como “usté”, dijo …
MORO: Que lo cagó. Si tenía diarrea …
PUA: (BEBE) ¿Y, cómo?
MORO: Y, no se apartó a tiempo cuando se “disgració”, y lo llenó de …
PUA: ¡El compadre Fierro, no se aparta de la “güella”, aunque vengan degollando con rayo láser, mire!
MORO: En esta no venían degollando, sino cagando …
AMBOS BEBEN. PAUSA.
PUA: ¿Y qué hizo mi compadre Fierro?
MORO: ¡”Indinao”, agarró el cinturón y empezó a los lonjazos a la “paica”, en la cama!
PUA: ¡Muy bien!
MORO: ¡Muy mal!
PUA: ¿Mal? No me diga, don Moro, que “aura usté”, está con eso de “la comisería de la mujer”, y los derechos de la “salú”, y el vicio del feminisno.
MORO: No, don Púa, “mientraiga”, con qué. Le digo “mal”, porque Fierro empezó a los lonjazos en la cama, con el cinturón, que “usté” sabe usa ancho. Y cada lonjazo que daba, meta salpicarse con el producto de la diarrea.
PUA: ¡Cómo un diluvio e´ pozo ciego! ¿Y después?
MORO: ¡Dejó a la cagona en la cama, y tuvo que limpiar todas las paredes salpicadas, antes de bañarse!
PUA: ¡Bañarse, además! ¡Ya después, “cualquiera disgracia”! ¿Y la “paica”?
MORO: “Asigún” me dijo, lloraba, se “reía” … lloraba, se “reía”, y le gritaba “Es por tu culpa, Fierro, es por tu culpa”. ¡Y meta llorar y “raírse”, vea!
PUA: Claro, don Moro, quedó medio loca la pobre …
MORO: No. Es que el Fierro, “usté” sabe que es “contentador”, con las mujeres. A la mañana, había “pasao” un moreno gritando, “Durazno a cuarenta el ciento, “sándia” calada y colorada, “sándia”, Y como ella es loca por los duraznos …
PUA: ¡Le compró!
MORO: ¡”Maj”! ¡La inundó! ¡Le compró doscientos duraznos y tres “sándias”, vea!
PUA: ¡Y ella, se atracó de duraznos!
MORO: A cuatro manos. De ahí la “flojedá” de vientre. Cuando volvió de la fábrica e salchichas pa’ panchos “ande” trabaja, se iba en agua’e duraznos la pobre. ¡Encima él, la recibió con mate amargo!
PUA: ¡No se puede ser tan “osequioso”, don Moro!
MORO: “Custión” de costumbres, y de hembras. Yo, a la Mora, le hablo y le doy lo justo.
PUA: Es lo mejor, de si no, sé mal acostumbran. (BEBE) Cuando estoy por la esquina ‘e mi casa, yo, ya pego el grito …”Toy” llegando, “caracho” …
MORO: ¿Y?
PUA: Nada. Que “aviséo”. ¡”Maj” que entrar, estiro la mano, y ya el mate aparece “ricién” cebao, y con gotas de grapa, y los biscochitos “dáiet”, como es mi gusto!
MORO: ¡”Ta güeno”, don Púa, si está … Yo, cuando llego, desde la puerta me saco las alpargatas y las tiro al medio el patio. ¡Viera como corren todos en el conventillo! ¡Apagan los televisores, las radios, paran la cumbia …
PUA: ¿Y son muchos en el conventillo?
MORO: Ahora, la Mora y yo. Pero, antes del aviso’e desalojo, no había pieza vacía.
PUA: ¿Y de qué pasó, don Moro?
MORO: El gobernador de la ciudad de los “Güenos Aires”, el Ibarra, hizo una transa, y colocó a todos en un hotelito ‘e Villa Crespo, apuntando pa’l Palermo “Jolivú” que le dicen … catorce piezas, cocina a gas natural, y cuatro baños con agua lista pa’l mate.
PUA: ¿Eh?
MORO: ¡Caliente pues, con cañerío de termo tanque!
PUA: ¡Amigo, el progreso’e la “ciberna” en la casa!
MORO: ¿Cuál “ciberna”?
PUA: ¡La “cibernática” ‘e la computación! ¡Hoy si no se computa, deja de existir p’al censo e cristianos!
MORO: Eso “ej”, mariconéo de gringos brasileros, don Púa!
PUA: ¡Epa, ¿le parece que Pelé y el Lula del Brasil son gringos?
MORO: Y de no. Dele un tiempito y van a ser mas blancos que el “Mikel Yason”. Con la oxigenada, ya no hay “enias”! ¡Antes, un negro era un negro, y la Mireya la Mireya! ¡”Aura”, hasta los japoneses aparecen de pelo “colorao” y con rulos ¡El Pelé, ya “ej” diplomático, y el otro presidente! ¿Qué se puede esperar de ese cambio? ¡No, sí de … (BEBE).
PUA: Acláreme quienes corren en su conventillo si ya no hay “nadies”. Me ha “dejao intrigao” … ¿Quiénes apagan los televisores?
MORO: Y, la Mora sabe verse sus teleteatros, y hasta de a tres, a la tarde.
PUA: ¿Y la radio?
MORO: Y “endemientras”, escucha los boletines de la informacion. Además, está el “Marley”, que sabe ser perro bravo, y el “Shuler”, gato como pocos … ¡Viera como corren todos!
PUA: ¿Y el apagón de cumbia? ¿Quién lo hace?
MORO: Los travestis del altillo de al “lao”, que me “rispetan” y “codicéan” …
PUA: ¿Lo “codicéan”?
MORO: ¡Con insistencia ambigüa, como hombres y como mujeres! La Mora, se ha “dao” cuenta y los tiene “atravesaos”. La otra noche bochincheaban y la Mora les gritó insultos caseros desde el patio e casa, “Locas, mal distribuidos, a ver si hacen silencio, maricas”.
PUA: ¿Y los “travestos”?
MORO: ¡Amigo … la “reputearon”, viera! ¡Y le gritaron, “Negra loca de mierda, no nos jodas porque nosotras somos locas del culo, y cuidate que nos gusta tu marido”. Y ahí nomás pusieron la cumbia y bailaban pa’ que yo los viera, haciéndome meneos en la medianera, pa’ mostrarse …
PUA: Y “usté”, inalterable …
MORO: ¡Cómo acero inoxidable! ¡Que una cosa era Devoto y la necesidad de franco higiénico, y otra cosa la otra cosa!
PUA: Medio parecido, ¿no?
MORO: Una cosa es parecido y otra cosa es … ¡Igual es igual, no parecido!
PUA: Me estaba contando de sus alpargatas en el medio ‘el patio, don Moro … ¿Qué pasa con ellas?
MORO: Ahí quedan pues, al sereno, toda la noche. La Mora, no las quiere adentro’e la pieza, por la alergia. A más, ella perfuma la pieza, y con las alpargatas, no hay perfume que pueda … Así que … me trae las ojotas, y así ando … como “jagüaiano” de los arrabales.
PUA: ¡Y sí! Hay que acostumbrarse a lo bueno. ¡Acabo ‘e comprar el teléfono “de la cédula”!
MORO: Ah, no. La Mora me lo pidió. Pero estoy denegando. Después a uno lo “ceduléan”, todo el día. ¡Ni siesta se puede dormir!
PUA: Vea, don Moro. Pa’ mi es algo útil. Por un de ejemplo, cuando vamos al “suoermarquét” …
MORO: ¿”Usté” va al super mercado? ¡Lo desconozco, Púa!
PUA: No, pero yo no compro. Me pongo en la cola a leer el diario, y cuando estoy cerca’e la caja, le ceduléo a la Romualda, “Venite , Negra, que estoy llegando”, Y ahí la Romualda que tiene chango propio con bocina a pila, arremete de “ande” esté, y ganamos tiempo.
MORO: ¿Pero, “usté” me está hablando de … dos teléfonos “de la cédula”, don Púa? ¡Uno pa’ “usté”, y otro pa’ ella!
PUA: ¡Fue la oferta! ¡Cómo el cable “televisero”!
MORO: ¿Qué cable ni cable? En mi casa se mira canal siete, que “ej l’ único” que agarra el televisor blanco y negro que me quedó de la rifa, ‘e cuando estuve en Devoto. ¡Y “usté” me habla de cable!
PUA: ¡Dos cables, también! Otra oferta. Como tenemos dos televisores ... Y bien de “tenícolor”, como en el cine. Pusimos un cable en la pieza y otro en el baño … arriba’el “bidé”, que no tiene uso práctico, salvo cuando criamos la albahaca …
MORO: ¿”Nel baño”? ¿En la santa intimidad?
PUA: ¡Claro¡
MORO: ¿Pero, como va a estar haciendo fuerza y mirando televisión? “Usté” no tenía esas ideas!
PUA: ¡Y, no! Pero, en el Centro Cultural de abajo’e la autopista uno aprende cada cosa. ¡Hay maestros para todo, vea!
MORO: ¡”Usté”, me está “piqueteando”, don Púa! ¡No me deja pasar una! ¡Ah, se me entrecorta la respiración de la sorpresa! Me deja “pasmao” …
PUA: ¡Véngase “usté” también al Centro Cultural. Si tiene problemas de la “osigenación”, pa’empezar a hacer conmigo la yoga. ¡Ah, y una cosa pa’ pensar mejor, “el reki”!
MORO: ¿Qué Riki, ni Maravilla? ¡Lo único que le falta es aprender a tejer, don Púa …
PUA: Hay curso’e tapices, vea …
MORO: ¿No digo? Computación, dos teléfonos de “la cédula”, dos cables pa’ televisión, va a hacer la cola al súper, la yoga pa’respirar, “el riki”, no se pa’ qué … y tapices¡Don Púa, antes de hacerse modisto, hágase ver el mal de ojo! ¡”Clavao”! ¡”Clavao” que lo han “ojeao”! Póngase vinagre ‘e vino en la frente y abajo’e los brazos. ¡Y si lo aguanta … en las partes colgantes, don Púa!
PUA: Siempre fui “relojeao” por el “mujerío”, pero no hay vista fuerte que pueda conmigo. A más’ toy armonizando la energía, con el “taichichuán”, y ando hecho un relojito.
MORO: ¿Qué es lo que es eso? ¿Ahora trabaja pa’la empresa’e luz?
PUA: No, Moro, la energía de uno. Una gimnasia asiática o de la India, no sé muy bien, pa’estar mejor.
MORO: ¡Va estar mejor. Va a estar mejor! ¡Que va a estar mejor con eso! ¡La Asia, la India, y “cualesquiera” lugar del planeta! ¡Si se están viniendo de todas partes para acá, tierra santa como pocas … Dentro’e poco “vamoj” a comer “asao” con palitos, o un choripán de soja si se sigue así!
RUIDOS CALLEJEROS. BOMBOS GRITOS. BOMBAS DE ESTRUENDO.
MORO SE ACERCA A LA PUERTA Y MIRA.
MORO: Estamos listos.
PUA: ¿Qué anda pasando?
MORO: Ojalá anduvieran pasando. En una esquina están los piqueteros “duros” de Castells, y en la otra los “blandos” de D’Elía.
PUA: ¡Estamos sitiados! De un “lao” y del otro …
MORO: ¿Cómo van a venir clientes? Si no hay paso.
PUA: Con razón ni uno. Mire, si andaba cerca el Robert Duval. No puede pasar
¡Y si se dan cuenta “qués” de la USA, menos!
MORO: ¡Así se frustra el ascenso de nuestra música popular hacia otras esferas! ¿Cómo va a triunfar la Tota? Y “usté” quería que se ponga “Teylor”, pa’ atraer turistas … ¡Ni aunque se ponga Gardel, con los piquetes no se puede!
PUA: Mejor me voy yendo.
MORO: No puede.
PUA: Y de no … vivo a la vuelta.
MORO: No pasa “nadies”. Va a tener que acampar aquí. Desensillar hasta que amaine, digo hasta que “desempiqueten”.
PUA: ¡”Caracho”, “sitiao”, y sin provisiones! (SACA TELEFONO CELULAR) Voy a llamar a la Negra … (PULSA NUMERO. CORTA) No, mejor no. A ver si se “alarméa”, y se quiere venir a romper el piquete …
MORO: Por la provista no se “aflisione”. Hay de sobra. Todavía tengo paquetes de fideos que compré cuando el cacerolazo’e de la Rúa.
PUA: ¿Se aprovisionó e vituallas cuando el cacerolazo?
MORO: Y, uno que vivió de milico en milico, en cuanto suena un pito, a comprar comida, por las dudas …
PUA: Tiene razón. ¡”Mientraiga”, hay, si no hay, no hay! Poco no es lo mismo. Puede ser parecido pero …
MORO: Parecido no es igual. ¡Igual es igual!
SE ESCUCHAN COMPASES DE INTRODUCCIÓN DEL TANGO “MADRESELVAS”, TOCADO POR TRÍO DE BANDONEON, GUITARRA Y BAJO. APARECE TOTA BAZAN. ESTÁ VESTIDA CON ROPA MUY CEÑIDA COLOR NEGRA. GRAN ESCOTE. . UN PAÑUELO DE GASA COLOR BLANCO, ENGANCHADO EN UN ANILLO QUE LLEVA EN SU MANO DERECHA. LARGOS AROS DE STRASS. TRAE UN APOYO DESLIZABLE, COMO UNA VALIJA DE VIAJE. ARRIBA DEL APOYO UN CENTRO MUSICAL
Y UN TRASTO ESCENOGRÁFICO QUE REFERENCIA UNA CALLE CON EL CLASICO FAROL DE ALUMBRADO ANTIGUO.
TOTA, ENCIENDE EL CENTRO MUSICAL, SE ACOMODA EN SU ESCENOGRAFÍA Y COMIENZA A CANTAR.
TOTA: “(CANTA) “Vieja pared, del arrabal, tu sombra fue, mi compañera.
De mi niñez, sin esplendor, mi amiga fue, tu madreselva.
Pasaron los años, y mis desengaños, hoy vengo a contarte,
Mi vieja pared”
DESDE EL CENTRO MUSICAL SALE UNA SALVA DE APLAUSOS Y VITORES A LOS QUE SE SUMAN MORO Y PUA. UN LOCUTOR ANUNCIA:
LOCUTOR: (OFF) ¡Tota Bazán, la alondra de Monserrat, está con nosotros! ¡Fuerte el aplauso para nuestra estrella!
SALVA DE APLAUSOS Y VITORES. TOTA AGRADECE ELEGANTE, LUEGO APAGA EL APARATO Y ABANDONA SU ESCENOGRAFIA APAGANDO LA LUZ.
PUA: Aquí llegó la Alondra con sus trinos. Aunque no hay clientes, Tota. ¿Pero, qué pasó con el trío?
MORO: Están con el conjunto “Chipá y chipá”. ¡Se pasaron a la cumbia con la otra Tota, la Santillán! Menos mal que la nuestra, tenía la pista grabada, de sí no …
TOTA: ¡La Alondra canta hasta morir …
PUA: ¿No era el pájaro?
TOTA: ¿Y la Alondra qué es, un mamífero? Por favor, don Púa, esta Alondra canta hasta morir, con público o sin público! Le dije don Moro, que había que reforzar la publicidad. ¡Hay que defender el legado tradicional tanguero! ¡Hace falta estar en televisión!
EXTRAE DE SU CARTERA INHALADOR PARA EL ASMA. (VENTOLIN) SE PULVERIZA DOS VECES EN SU BOCA, LUEGO LO GUARDA NATURALMENTE.
MORO:Lo que pasa es que … estamos “sitiaos”, Tota. Nos han “piqueteao” las llegadas y salidas.
TOTA: No lo entiendo.
PUA: Hay piqueteros en ambas esquinas. Los “duros”, de Castells y los “blandos”, de D’Elía. No hay “aceso” posible, a este templo tanguero.
TOTA: ¿Y que quieren de esta débil mujer esos hombres? ¡Mi amor no se vende!
MORO: No “ej” personal, Tota. ¡Ellos cuando joden, joden a todo el mundo, sin pelos ni marcas! ¡Sean de Racing, o de Independiente, el puente Pueyrredón, se lo cortan igual!
TOTA: Tengo que saber cuál es su reclamo.
TOTA AMAGA SALIR A LA CALLE. MORO SE INTERPONE.
MORO: ¡No, Tota, no! Así en traje de luces, que ni la vean …
TOTA: Quiero preguntarles porque no me dejan cultivar mi arte. ¡El sonido prístino de mi voz, cantando a los poetas populares! ¡No se puede callar a la alondra! ¡A ésta humilde mujer de pueblo, entregada a su sacerdocio tanguero totalmente desinteresado, con alma y vida!
PUA: No se deprima, Tota. No van a estar todo el día …
MORO: ¡Ojalá que’l americano no haya querido pasar!
TOTA: ¿El americano? ¿Qué americano?
PUA: ¡El del cine, de las películas …
TOTA: ¡Un americano, cine …películas, Holliwood! ¡El anuncio de mi numerólogo!
PUA: … del Marlon Brando y la mafia italiana en Estados Unidos.! El que le llevaba la “contabilidá”, al padrino … ¡El Robert Duval!
TOTA: (EUFORICA) ¡Me lo dijo mi vidente! ¡Y vienen por mí! ¿Cómo no lo van a dejar pasar? ¡Es mi futuro en Hollywood, seguro es la Paramount, como con Carlitos! (CANTA A CAPELLA) “El día que me quieras, la rosa que engalana, (HACE TRINOS)
MORO: Bueno, de seguro no es …
TOTA: Nunca se sabe, hombre de poca fe. ¡Que lo dejen pasar, que lo dejen pasar! ¿Dónde habré dejado el guión que me escribió Narosky?
MORO: Se podría alcanzarles un escrito, un petitorio, un reclamo, Púa. “Usté” que es “cedulero” pa’l teléfono, hombre de televisión a cable, cliente del Centro Cultural de la autopista, piense en algo con urgencia …
TOTA: ¡No se puede parar la música! ¡Además, tengo vestuario nuevo, copiado de un diseño de Roberto Piazza! ¡Ochenta mangos, me costó!
DE LA CALLE COMIENZAN A SONAR BOMBOS Y REDOBLANTES.
TOTA: ¡Ah, no! Quién quiera oír que oiga … Voy a conmover sus corazones, y si tengo que pedirles de rodillas, de rodillas se lo pediré, señor!
TOTA EN UN IMPULSO SE ACERCA A LA PUERTA Y GRITA PARA AMBOS LADOS CON ACENTO DRAMATICO.
TOTA: ¡Por favor, compañeros! (LOS BOMBOS SIGUEN) ¡Soy una mujer de pueblo, una cantante popular, luchando por su destino …(ESCUCHA LOS BOMBOS) ¡Canto cada dos horas, con público o sin él, por que lo mío está más allá del horizonte! ¡Mi nombre es … simplemente María, y me dicen Tota, pero soy como una rosa de lejos, que se enciende cada día! Soy la Alondra de Moserrat! ¡Por favor compañeros, no impidan que el señor Robert Duval, que viajó especialmente para verme, amenazado por la mafia y Marlon Brando, pueda llegar a escuchar mi melodía de arrabal! ¡Es mi segunda oportunidad, porque justo cuando iba a debutar en “Grandes Valores del Tango”, bajaron el programa y a Soldán, que me admiraba! ¡Y ahora … Robert Duval, por favor! (SIGUEN LOS BOMBOS) ¡Nada, nada los conmueve! (GRITA HISTERICA) ¡A ver si se callan, negros de mierda! ¡Negros de una mismísima mierda y la reputa madre que los parió! ¡Y métanse los palos y el bombo en el culo! (LOS BOMBOS PARAN DE GOLPE. ELLA SE TRANSFORMA. HABLA DULCEMENTE) ¡Gracias queridos, gracias hermanos, gracias compañeros, fui un poco dura con ustedes, pero, yo he conocido la ronda seguida de polenta con manteca, y … (CAE SOBRE ELLA UNA LLUVIA DE HUEVOS, TOMATES, BOTELLAS DE PLASTICO, ALGÚN COHETE. ESPANTADA SE INTRODUCE AL BOLICHE CERRANDO LA PUERTA TRAS DE SÍ. SE AYUDA CON EL INHALADOR PARA EL ASMA. DOS PULVERIZACIONES.
TOTA: ¡Me tiraron huevos, tomates, botellas … ah! ¡No me entendieron, no me entendieron!
PUA: A mí se me hace que sí.
MORO: ¿Qué se le v’ hacer?
PÚA: Hay que relajarse y esperar. Préndanse conmigo.
COMIENZA A HACER EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN RELAJANTES DE YOGA. TOTA Y MORO LO MIRAN HACER.
TOTA: ¿Qué le pasa?
MORO: Está “yogando”.
TOTA: ¡Que barbaridad, cada día un “saque” nuevo! Ya la bolsita y el pegamento, son historia. (SE DA CON EL INHALADOR PARA EL ASMA).
MORO: Hasta le da por hacer tapices … Una gimnasia del Asia pa’ darle energía a la compañía ‘e la luz, y mira televisión en colores en el baño …
TOTA: ¡Que milenio, qué milenio! ¡Y recién empieza … Pero, no me voy quedar de brazos cruzados. (CASI LLORANDO) ¡Por algo terminé el secundario en los cursos del sindicato de Luz y Fuerza! (LLORA) ¡Soy bachiller, y me tiene que servir, me tiene que servir para algo ese título de mierda! (SE CALMA. SE SUENA LA NARIZ) Ya pasó, ya estoy bien … Escuche; Moro, usted siempre supo tener amistad con las manzaneras de Chiche Duhalde, ¿cierto?
MORO: (MIRANDO A AMBOS LADOS) Baje la voz, que puede oír la Mora …
TOTA: Pero, si no está aquí …
MORO: ¡Vaya uno a saber! ¡Hasta las paredes oyen!
TOTA: Bueno, entre usted y yo … ¿conoce o no, a las manzaneras de la Chiche?
MORO: ¡Y de no! ¡Siempre he sido “procurao”! Les vendía el agua mineral pa’ las concentraciones …
TOTA: Necesito ese contacto. Le explico. ¿Se acuerda de ese vals que cantaba Alberto Castillo, sobre cien barrios porteños?
MORO: ¡Un éxito popular!
TOTA: Yo tengo otro en la manga …
MORO: (LE MIRA EL BRAZO) ¿Dónde que no?
TOTA: Es un decir. Escuche la oferta. He compuesto una canción de alabanza a la provincia de Buenos Aires, que nombra los ciento treinta y cuatro municipios …
MORO: ¿Todos?
TOTA De a uno. Si usted me hace el contacto, le voy a dar una serenata a la Chiche a Lomas de Zamora. ¡Le dedico el vals de los municipios! Nadie hizo un tema musical de ese estilo, con los ciento treinta y cuatro … ¡Y de ahí … a la eternidad!
MORO: ¿Y se me iría del boliche?
TOTA: ¡Jamás! ¡Este es mi lugar en el mundo! ¡Aunque ya me estén buscando de Hollywood … no me importa, me voy, hago una película y vuelvo, me vuelvo a ir, hago otra película y vuelvo, y hago otra y otra y otra, pero, siempre volveré, al lugar de mis amores, de mi esencia!
MORO: A lo mejor en alguna película, podríamos aparecer aquí, en el boliche, digo, pa entusiasmar a los turistas … Yo, siempre en el estaño, eso sí, ricién afeitado y con pilchas nuevas, ¿no? (SONRIE FELIZ) ¡Buah, después las llamo a las manzaneras … De mientras porque no hace el tema. Ya es hora de su número. Y de paso nos lo muestra …
TOTA: No sé. Lo tengo poco ensayado …
PUA: (QUE VUELVE DE SU GIMNASIA RESPIRATORIA) Alcancé a escuchar … me muero de ganas de oír esa exclusividad, en su voz, Alondra.
TOTA: ¡Estoy, tan nerviosa … los piqueteros, estar así sitiados, Robert Duval, dando vueltas por la zona … no sé!
MORO: Y entrénese, ensaye, nosotros somos su público. Más mejor, no hay. Le decimos lo que nos parece de verdad.
PUA: Recuerde que en el Centro Cultural, ya fui jurado dos veces, pa’ el campeonato de truco, y pa’ el de bochas.
TOTA: ¡El arte no es deporte, Púa!
PUA: ¡Pero un “jurao”, es un “jurao”, siempre!
MORO: Claro. Hay que saber ser pa’ ser justo. ¡Un “jurao”, es un “jurao”, tiene razón el Púa!
TOTA: Está bien, me convencieron. (DECLAMA CON ACENTO LACRIMOGENO) Pero, abramos las puertas para que la música llegue a la calle. Trepe por los árboles. Se enriede en las rejas floridas de los balcones de Monserrat, y corra por las veredas de estas calles de arrabal, llegando a los corazones indiferentes, y al alma de los niños … Soy una humilde mujer, que puso el alma en este vals, y canta para su pueblo …
MORO Y PUA APLAUDEN EMOCIONADOS.
MORO: ¡Claro, el alma que canta!
PUA: ¡Alondra, pa’ mí “usté”, es alondra, calandria, zorzala, ruiseñora, y cualquiera pájara que se le cuadre! ¡”Ej”, como si fuera la hija de Gardel y la Maizani, o Magaldi, y la Merello, o Hugo del Carril, y la Liber, o la Simone, la Virginia Luque, la Susana Rinaldi, y todas las que se le ocurran, vea!
MORO: Que poeta sabe ser cuando quiere, don Púa …
PUA: Y, el roce con el Centro Cultural …
TOTA: Bueno, vamos a prepararnos. Ustedes, siéntense como si fueran parroquianos … primero, bajemos las luces … ay, que nervios, me parece un estreno … voy a grabarlo para después escucharme y mejorarlo.
SE RETOCA EL MAQUILLAJE.
MORO Y PUA, ACOMODAN UNA MESA COMO PARA TENER BUENA VISIÓN DEL SHOW. MORO SIRVE GINEBRA EN LOS VASOS.
MORO: Estamos listos, Tota.
PUA: Cuando guste. ¡La escuchamos!
TOTA ACONDICIONA EL CENTRO MUSICAL. COLOCA EL C.D. CON LA PISTA GRABADA. PREPARA UN PEQUEÑO GRABADOR PARA REGISTRAR SU PRUEBA. CENTRA EL FAROL DEL DECORADO. APRIETA PLAY, Y SE PONE EN POSE PARA COMENZAR.
DEL APARATO SURGE MUSICA VALSEADA TOCADA SOLO CON GUITARRAS.
TOTA ESPERA LA INTRODUCCION Y LUEGO CANTA.
TOTA: “Quiero cantarle esta noche
Con pasión con alma y vida
A todos los municipios
De mi provincia querida.
Sé, son ciento treinta y cuatro, provincia de Buenos Aires,
Y, los ciento treinta y cuatro, he de nombrar con donaire.
Porque ciento treinta y cuatro, cantando yo recorrí,
En los ciento treinta y cuatro, cantando fui muy feliz”.
RECITADO: “Cada uno tiene un nombre,
Nacido del sentimiento.
Esta alondra, hoy les canta
¡Suenen, suenen, suenen guitarras al viento!”
CANTA: Alberdi, Arrecifes, Adolfo Alsina, Azul,
Bahía Blanca, y Pilar,
Balcarce, Berisso, Carmen de Areco, Colón,
Berazategui y Daireaux (Deró)
Cañuelas, Chacabuco, Florencio Varela, Pila,
Carlos Casares, y Puán,
Bolivar, Ayacucho, Lomas de Zamora, Merlo,
Carlos tejedor, y Morón,
Moreno, Mar Chiquita, General Villegas, Luján,
Magdalena, y Lanús,
Campana, De la Costa, General Rodriguez, Junín,
Monte Hermoso, y Lincoln,
Ciento treinta cuatro, municipios de amor
Ciento treinta y cuatro, en mi corazón.
COMIENZA A ACELERAR EL RITMO.
Bragado, Ensenada, general Lamadrid, Monte,
Leandro N. Alem, y Maipú,
Dolores, general Paz, San Andrés de Giles, Tigre,
Vicente López, y Tandil,
San Miguel, San Nicolás, Presidente Perón, Tornquist,
Tres de Febrero, y Salto,
Ciento treinta y cuatro, municipios de amor
Ciento treinta y cuatro, en mi corazón.
ACELERA UN POCO MAS.
Navarro, Necochea, General Las heras, Rojas,
Nueve de Julio, y Quilmes,
Castelli, La Matanza, Coronel Dorrego, Lobos,
Olavarría, y Rauch,
Adolfo González Chávez, Florentino Ameghino,
Hipólito Yrigoyen, San Antonio de Areco,
Ciento treinta y cuatro, municipios de amor
Ciento treinta y cuatro, en mi corazón.

ACELERA UN POCO MÁS. SE DA CON EL INHALADOR Veinticinco de Mayo, Coronel Rosales, Exaltación de la Cruz, General Lavalle, General Madariaga, General Pueyrredón, Malvinas Argentinas, Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría,
General Belgrano, General Alvarado, General san Martín,
General Arenales, General Viamonte,
Ciento treinta y cuatro, municipios de amor
Ciento treinta y cuatro, en mi corazón.
ACELERA EL RITMO FRENETICA.
Almirante Brown, Avellaneda, Benito Juarez,
Coronel Brandsen, Coronel Pringles, Coronel Suarez,
General Alvear, General Guido, General Pinto,
San Cayetano, Ituzaingó, Hurlinghan,
EL RITMO ES DESENFRENADO. SE LE CAE EL INHALADOR.
Chascomús, Chivilcoy, Baradero, Escobar,
José C. Paz, La Plata, Lobería, Laprida,
Patagones, Guaminí, Pellegrini, Las Flores,
Pergamino, Marcos Paz, Punta Indio, Mercedes,
Rivadavia, Pehuajó, Roque Pérez, Saavedra,
Saladillo, Ramallo, saliqueló, Pinamar,
Ciento treinta y cuatro, municipios de amor
Ciento treinta y cuatro, en mi corazón.
TOTA ACELERADA CASI INCOMPRENSIBLE SU AUDICIÓN DE UN AGUDO INSOPORTABLE. TAMBALEA.
San Fernando, San Pedro, San Isidro, Suipacha,
San Vicente, Zárate, Trenque Lauqen, Tres Lomas,
Tres Arroyos, Tordillo, Villarino, Ezeiza,
Villa Gesell, Tapalqué.
Ciento treinta y cuatro, municipios de amor
Ciento treinta y cuatro, en mi corazón.
TOTA CAE PARA ATRÁS. QUEDA RÍGIDA, CON LOS OJOS ABIERTOS.
ESTÁ MUERTA.
ELLOS NO SE DAN CUENTA.
PARA LA MUSICA.
MORO Y PUA APLAUDEN ENTUSIASTAS.
PUA: ¡Que final! ¡Que dramatismo! ¡Parecido a …
MORO: ¡No es parecida a nadie, es igual a ella! ¡igual es igual, no parecido! ¡Mi Alondra! ¡La Chiche Duhalde cuando la escuche, la condecora, mire!
PUA: ¡Cuándo la oiga el americano, loco se va a quedar! ¡Que Sinatra, ni Doris Day, ni Valeria Linch! Oiga, Moro …
MORO: No hago otra cosa …
PUA: ¡Hemos asistido a un acto artístico, fundacional! ¡”Usté” y yo, fuimos testigos! Hay que asentarlo en algún lado … ¿Tiene un libro de actas?
MORO: Y … no. Pero, tengo el libro ‘e quejas del boliche.
PUA: ¿Le parece?
MORO: Y, libro pa’ escribir, “ej”j
PUA: ¿Tiene tinta negra y lapicera con pluma?
MORO: Tengo birome …¿Pa’ qué la tinta negra y la pluma?
PUA: Porque vamos a documentar. ¿O acaso “usté”, alguna vez vio l’ acta de la Constitución con birome?
MORO: ¡Cierto, de “verdá” ¡
PUA: Cuándo se fundó la “sociedá” ‘e fomento, “Fuerza, que podemos”, ¿cómo se escribió l’ acta? ¡Con tinta negra y a pluma!
MORO: Veremos de conseguir. Ahora, no “ej” popular …
PUA: ¡Por eso, se fundan pocas cosas! ¡El progreso también atrasa, vea!
MORO: Preguntémosle a la Alondra. Por ahí, ella no quiere asentarlo en ningún lado, sea libro o lo que sea … ¡Mírela, todavía está conmovida de la interpretación del vals de los municipios!
LOS DOS SE ACERCAN A TOTA. LA MIRAN. SE MIRAN ALARMADOS.
PUA: Tota … Alondra … ya está bien, m’hija.
MORO: ¡Cantora gaucha, que no sea lo que estoy presintiendo!
MORO QUIERE DESPERTARLA Y TOTA CAE INERTE PARA UN COSTADO.
MORO: (GRITA AGARRÁNDOSE LA CABEZA, DRAMATICAMENTE. ¡Nooo, no puede ser! ¡Sus ojos se cerraron, y el mundo sigue andando! ¡Madreselvas en flor que la vieron nacer! (QUEDA COMPUNGIDO)
PUA: (AUSCULTANDO A TOTA) No respira … Perdón, Tota, con todo respeto me voy a apoyar … (APOYA SU CABEZA EN EL PECHO DE ELLA) ¡Y de no … no respira! ¡Ha muerto!
MORO: ¡Murió la paloma!
PUA: ¿Qué paloma? ¡Alondra, don Moro, no se confunda ‘e pájaro!
MORO: ¡Me v’iá confundir … “ej” licencia poética mortuoria! ¡Me v’ iá confundir! “Usté”, tendrá mucho Centro Cultural de abajo ‘e la autopista, pero sepa que yo hago las palabras cruzadas de “Crónica” y del “Popular”. ¡Alondra, carajo! ¡Morirse ahora, en pleno triunfo autoral!
PUA: Se ahogó con tanto nombre, no le alcanzó la respiración.
MORO: Víctima del asma, pobrecita …(TOMANDO EL INHALADOR) No le alcanzó el aparatito éste …
PUA: ¡Víctima de tanto municipio, don Moro! ¡Ciento treinta y cuatro! Por algo Alberto Castillo, le cantó a los “cien”, barrios porteños! …
MORO: ¡Que no eran cien! Yo, se los he contado …
PUA: Los porteños, se la saben todas … Con la provincia ‘e Buenos Aires, nadie puede. Haya o no haya elecciones. ¡Claro, ciento treinta y cuatro municipios! A mi me pareció que a lo último, medio boqueaba, la Alondrita. ¡Claro, se iba yendo! ¡Ciento treinta y cuatro municipios! ¡Mierda, que son muchos!
MORO: Y eso, por ahora … Y ella, pobrecita, que nació pegada al puente de Liniers, que divide capital de provincia …
PUA. ¿De qué lado?
MORO: Abajo, abajo ‘el puente …era su cruz de identidad, pobre. La madre iba en un transporte público, se descompuso, y se “abajó”, con el marido, padre ‘e la Alondra, y ahí nació la chica. De “casualidá”.
PUA: ¿Pero, de qué lado?
MORO: ‘Nel medio. Ni Capital, ni provincia. ¡Su cruz! ¡Era una “custión pendiente! A veces, con un moscato de más, lloraba y gritaba … ¿De qué lado ‘e mierda he nacido, carajo! ¡Años haciendo al analis, con el terapéutico, y sin definir la cosa! Si la madre se hubiera descompuesto, una cuadrita antes o después, la Alondrita, hubiera sido de un “lao”, o del otro. ¡Pero, justo n’ el medio del puente se descompuso, la parturienta! ¡Pero, el corazón de la Alondra, era rural … Le tiraban Merlo y Moreno …
PUA: El vals de los municipios, fue su póstumo homenaje …
MORO: Mire, a mí me gustó, vea. ¡Es lindo, tiene sabor a pueblo popular!
PUA: ¿Y quién dice lo contrario?
MORO: Y, como le parece “póstumo”, no sé.
PUA: Pero, no, hombre. Póstumo, quiere decir l’ último que cantó.
MORO: ¡Ah, bueno … y … ¿ahora que hacemos con la finadita?
DE LA CALLE GRAN BATAHOLA DE BOMBOS.
MORO SE ACERCA A LA PUERTA Y MIRA. VUELVE.
MORO: Se están dispersando. Cada piquete para su lado.
PUA: Tenemos de llamar a la prensa, a la televisión …
MORO: Primero, tenemos que acomodarla. ¡Que esté linda! ¡Ponerle unas velas, flores, la foto de Gardel, la de Ada Falcón, que se fue un convento. ¡Qué no sea así nomás, vea!
PUA: Don Moro, hay que avisar pa’ que nos hagan el certificado de defunción.
MORO: ¡Así “ej”, nomás! ¡ Lo legal, “ej” lo legal!
PUA: Y … el vals, el vals … (SE LE ILUMINA LA CARA) Ella puso todo para grabarlo … (LO VE) aquí está, don Moro, aquí está … esto es oro en polvo.
MORO: (CAE DE RODILLAS) ¡Milagro, milagro de la Alondra, milagro en Monserrat!
PUA: ¡Epa, hombre! ¿Qué le anda pasando, vea?
MORO: ¿No se da cuenta? Ella, nos dejó su legado. ¡La grabación del vals de los municipios!
PUA: ¡Tiene razón! ¡No lo tiene nadie! ¡Nadie sabía!
SE MIRAN LOS DOS. MORO SE PARA. SIRVE DOS COPAS DE GINEBRA.
MORO: Nadie lo conoce, nadie lo sabe, nadie de nadie …¡”Salú”!
PUA: (PAUSA) ¡Por … “ nuestro”, vals de los municipios! ¡”Salú”!
AMBOS BEBEN.
MORO: A ella, paz descanse, ya no le sirve.
PUA: No le sirve, no. Dónde está, tiene todo solucionado, ¿no?
MORO: Claro, pues. Cambio nosotros, tenemos de seguir …
PUA: Y … seguiremos. La tanguería, va a ser el santuario de Alondra de Monserrat. Se lo dedicamos a … los ciento treinta y cuatro municipios de la provincia … Antes de cantar, ella bendijo a cada uno de los intendentes. ¿La oyó, no?
MORO: ¡Seguro! Clarito, clarito los nombró la santa. Hacemos las estampas con su foto, y pasamos de fondo todo el día el vals, que supimos escribir, y la Tota cantó …
PUA: Vea, Moro, o le decimos Alondra, o le decimos Tota … la gente si no, se va a confundir …
MORO: ¡La Alondra de Monserrat! ¡La primera santa municipal del tango!
PUA: ¿Vio? ¡Los piquetes fueron como un camino para el milagro! ¡Cortaron la calle, y nació una santa! Por algo, ella los bendijo, al D’Elía, y al Castel …
MORO: Claro, primero bendijo al Hugo Moyano, de la C:G:T:, y después a los piqueteros … ¡Lo oímos clarito, clarito!
PUA; ¡Cómo le gustaba bendecir gente a la Alondra!
MORO: (QUE MIRO HACIA LA PUERTA) Espere, me parece que hay alguien dando vueltas por la entrada …(VA A VER. PAUSA. VUELVE SONRIENTE) ¡El americano está en la puerta!
PUA: ¿Está seguro? ¿Cómo sabe que es él?
MORO: Usa pantalón corto, camisa a cinco colores, cámara de fotos, gorra con visera, mastica chicle y tiene una botella de gaseosa en la mano … ¡No sé, mapuche, seguro no es!
PUA: !Preparémonos … a ver, acomode a la Tota … (COMIENZA A ENCENDER UNAS VELAS)
MORO: (HACIENDO) ¡Alondra, es Alondra la santita bendecidora!
PUA: ¡Sí, Alondra, Alondra … arrime aquellas macetas, las que tienen flores …
MORO: ¿Le cierro los ojos?
PUA: ¡No! Así está más natural, hasta que la hagamos embalsamar …
MORO: ¿Embalsamar?
PUA: ¡Y, para que dure!
MORO: Claro … ¿y ahora?
PUA: Pongamos la grabación, y vayamos copiando la letra. Ya veo a la gente viniendo en manadas …(DECLAMA COMO SI FUERA UN LOCUTOR) “Pasen, señoras y señores, pasen a escuchar en su lugar original de muerte, a la Alondra de Monserrat, que dio su vida por los ciento treinta cuatro municipios de su querida provincia de Buenos Aires. Pasen y escuchen la grabación del vals que con mi compañero Moro, y quien les habla, el Púa, compusimos exclusivamente para nuestra Alondra. Con ustedes, el vals de los ciento treinta y cuatro pedazos de corazón de la Alondra de Monserrat, la santita bendecidora de los intendentes, dedicado al amigo americano, Robert Duval, que sabemos está por el barrio”.
ARRANCA TEMA MUSICAL CON LA VOZ DE TOTA CANTANDO, MIENTRAS ELLOS SE ACOMODAN Y COMIENZAN A BAILAR SONRIENTES EL VALS

FIN DE LA OBRA.
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ESCENAS ROMANTICAS A LA PUTANESCA

PUTANESCA UNO”. “¿SEÑORA, DE QUÉ?”.
RÁFAGA DE AIRE MUSICAL ITÁLICO, COMO PRESENTACIÓN. DECRECE AL HABLAR EL LOCUTOR.
LOCUTOR: (VOZ EN OFF) Eme Efe tres, 903, punto dos, radio “Cocina Intelectual”, en la información de cultura culinaria, jejé … ¡La putanesca! jejé … esa aromática salsa con que sabemos acompañar la pasta elegida, apreciada Carina, de Merlo, debe el origen de su nombre a un ancestro, jejé … prostibulario. ¿Qué tal? ¡Sí, escuchó bien, Marisa de Saavedra, jejé … En los prostíbulos de la antigua Italia, las pupilas cocinaban, suculentos spaguethis, vermichelis, y demás delicias, con salsas preparadas por ellas, que degustaban los clientes, jejé … ¡La putanesca, jejé!
AIRE MUSICAL DESAPARECE. CAMBIA POR AIRE FLAMENCO ESPAÑOL CON PROFUSIÓN DE PALMAS Y TACONEOS. SE VA FUNDIENCO CON SONIDOS DE VOCES DE EL Y ELLA. DISCUTEN. MUSICA DESAPARECE. HABLAR ALTERADO DE LA MUJER SOBRE LAMENTO LLOROSO DEL HOMBRE. ËL CON ACENTO ESPAÑOL.
EN EL FRAGOR DE LA DISCUSIÓN SALEN AL BALCÓN, ENTRAN A LA CASA. VUELVEN A SALIR Y A ENTRAR. ELLA RECOGIENDO COSAS QUE VA METIENDO EN UN GRAN BOLSO. SEGÚN CRITERIO DE PUESTA.
EL: ¡Ajajajayyy … cállate puta! ¡Eres una puta mala, miserable! ¡Escoria de mujer! ¡Ajajajayyy!
ELLA: ¡Terminala, gallego, me tienen podrida, vos y tu vieja!
EL: No la nombres, no la nombres ni con un halo de tu pecaminosa voz … ni una mínima frase. ¡Mi madre, mi “marecita”, mi santa, santísima “mare”! (GRITA) ¡Ajajajayyy, que a ti te encontré en la calle!
ELLA: ¿Y dónde querías encontrarme? ¿En un plato volador, gallego boludo? ¡Vos, y esa vieja amargada, que siempre anda quejándose …
EL: ¡Lava tu boca con agua de cien rías antes de hablar de ella! Que nada me dijo en tu contra … ¡Ajajajayyy, que nunca dice náa, menos que náa! ¡Que anda como una pavesa! ¡Que no gime ni suspira …
ELLA: No, claro. Pero las caras de orto que pone, se ven desde Japón. ¿Quién me mandó darte bola? Yo sola me ensarté con vos y tu historia de “yoyega”(1) laburante. ¡Justo que me iban a presentar en la tele, para hacer un casting!
EL: ¡Y yo que te llevé al río creyendo que eras mozuela, honrada …
ELLA: ¡Ni me hagas acordar! Estabas recaliente, me llevaste a “fifar”(2) a la costa del río en Quilmes. ¡Una “baranda” (3) a pescado podrido! Me tiraste en la tierra, me rompiste el vestido, no tenías ni preservativo … tirada en medio del barro … ¡Cogida y gratis! ¡Peor que Isabel Sarli en “Sabaleros”! ¿Y encima querías un virgo, gallego de mierda?
EL: Así me pagas, así me pagas haberte dado mi nombre, haberte hecho mi mujer. ¡Una señora de su casa, una reina! Como mi abuelo a mi abuela. Como mi padre a mi madre … Honrada, respetada por la gente … Pero, nada, tienes alma de ramera, eres puta, meretriz, callejera, puta, puta, puta …
ELLA: ¿En el peringundín de Quilmes, donde fuiste de levante … que esperabas encontrar? ¿Una carmelita descalza, arrepentida y con botas?
EL: ¡Que te ví, y perdí la cabeza! ¡La honradez, la hidalguía, mi hombría de bien … ¡Tu olor a hembra húmeda! ¡Golfa, perdularia, esperando, bebiendo cerveza del pico de la botella! Fumando tabaco negro. Sentada, las piernas abiertas, sin trusa, ajajajayyy …
ELLA: Tenías una calentura madre …
EL: No la nombres …
ELLA: ¿A la calentura? ¡Si hervías, gallego guacho, me miraste y ya me estabas violando … ¡Quedé muerta cuando te ví! Y querés que no hable de tu calentura …
EL: No, de mi madre, de mi madre. ¡Que una madre no se encuentra … ¡Y madre, hay una sola! ¡Ajajajayyy!
ELLA: Menos mal, si hubiera dos como la tuya, habría que deportarlas …
EL: ¡Que eras volcán de vagina hechando lava! ¡Y esa noche, “montado en potra de nácar …”.
ELLA: ¡No, García Lorca, ahora no! Gallego calentón … Me gritabas, “mamita, olé y olé, mamita, hazme el tobogán, la carretilla, el kamasutra que elijas, y olé y olé”, y te sacabas la ropa chapaleando el barro. Yo media en pedo por la cerveza, el calor, el olor a podrido, las hortigas y el pasto pinchándome el culo, y vos al palo, hacía lo que me pedías. ¡Y te gritaba, “hala, toro, hala, dame el cuerno, hala, hala”.
EL: Fue la noche más feliz y lujuriosa que pasé en mi vida. ¡Me hechizaste, gitana, mora, bruja de todas las brujas … ¡Trotacalles, manceba, yegua!
ELLA: Me sacaste del peringundín para hacer me tu mujer … casarnos, y lavar, planchar, hacer las compras, cocinar … hacer todo ese laburo de sierva de puta madre, que nos regala el matrimonio, por una libreta de tapas duras, del Registro Civil. Siempre con la vieja pegada a mí, oliéndome el culo! Pero, no sólo por eso me voy … ¡Me tira el puterío, la noche, la bailanta, el porro, la birra, y todo el pogo! ¡Salute, gallego, yo nací para modelo de Play Boy, no para sierva gratis, y encima de concha libre. ¡No los banco más! ¡Ni a vos, ni a tu vieja! ¡Vuelvo a lo mío! ¡Me voy, huyo, escapo!
EL: ¡Y, sí … la cabra al monte tira! ¡Cabra, diez veces cabra! ¿Qué diez? ¡ ¡Cien!
ELLA: ¡Mas cabra será esa gallega de mierda que tenés por madre …
EL: No le faltes, no le faltes, que me pierdo …
ELLA: Que no nos dejó vivir. ¡Ni coger tranquilos! Golpeando la puerta de la pieza a las tres de la mañana … a cualquier hora …
EL: Por sus calambres, que la atormentan, para que le dé friegas su hijo, ya que su nuera no quiso, nunca …
ELLA: (GESTO OBSCENO CON EL ANTEBRAZO Y EL PUÑO CERRADO) Que se la frieguen es lo que le hace falta. Hace treinta años que enviudó, y no mojó más la figaza (4) … ¡Cómo para no estar histérica!
EL: (RESPIRA PROFUNDO. CALMO DE PRONTO) Está, está mujer, está. ¿Te quieres ir? “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. ¡Pues, vete! No te lo voy a impedir. Vuelve a la calle, al fango … ya que eliges, que ese sea tu lugar. ¡Feminista! ¡Eres puta y feminista! Solo te importa el hombre como penetrador, y con bolsillos llenos. ¡Vete a la calle! Que … “A esta hora justamente, hay un niño en calle”. Hazlo cuando yo no esté. No quiero verte partir … Sacaré a madre de la casa, “pobre mi madre querida, cuántos disgustos le he dado”, y no volveré hasta el día siguiente. Pero, recuerda, alguna vez, que aunque ya no sea tu “marío”, ni tu novio, ni tu amante, soy el que más te ha “querío”, con eso, tengo bastante. ¡Ajajajayyy!
EL HACE MUTIS DRAMATICAMENTE.
ELLA: (MIRANDO POR EL BALCÓN) Por eso también me voy. ¿Sabés lo que es aguantar a un tipo que te hable como una antología poética todo el día? ¡Dejame de joder …
CORTINA MUSICAL DEL PRINCIPIO.
FIN PUTANESCA UNO.

“PUTANESCA DOS. “CAMINITO DE GLORIA Y …”
RÁFAGA MUSICAL AIRE TANGUERO. DECRECE CON LOCUCIÓN.
LOCUTOR: (VOZ OFF) Eme, Efe, tres, 903, punto dos. Radio “Cocina intelectual”, tu radio de cultura culinaria, jejé. Y te seguimos contando sobre “La putanesca”, tu salsa de hoy, consecuente Vilma de Tres de febrero, jejé, y su descendencia de burdel de la antigua Italia, jejé. Cada trabajadora del sexo, jejé, hacía su propia salsa. Los clientes, juvenil Jackeline, de Sarandí, comían gustosos la rica pasta, que, me pregunto …¿sería casera? Jejé. Imagínense trasnoches amasando después de la tarea diaria, jejé, en el patio de atrás de la casona. ¿O tendrían muchachas contratadas para amasar especialmente, eh Araceli? Jejé … preguntas que nos sugiere “La putanesca” …tu salsa de hoy en … tu cultura culinaria, jejé.
RÁFAGA MUSICAL. EMPALMA CON SONIDOS DE TRÁNSITO CALLEJERO.
ELLA ESTÁ PARADA CON CARTERA DE COLGAR AL HOMBRO. FALDA CORTA. ALTOS TACONES. BLUSA MUY ESCOTADA. ESTÁ MUY PINTADA.
PLAZA FLORES, AL LADO DE UN ÁRBOL SOBRE CALLE ARTIGAS.
ELLA: Polvitos … polvitos … nueve pesos, con noventa y nueve el polvito … no se quede con las ganas … polvitos, polvitos, voy a domicilio … polvitos, polvitos …
SE ACERCA UN HOMBRE DE ASPECTO AFABLE. TIENE UN AIRE GARDELIANO AL HABLAR.
EL: (CANTA) “El día que me quieras …” (HABLA) ¿Qué tal, nena?
ELLA: (SONRIE SUGESTIVA) Y, ya lo ves, trabajando. O al menos intentando.
EL: Y, sí. La “yeca” (5) está dura. (CANTA) “…la rosa que engalana, se vestirá de fiesta … ” (HABLA) Todo el mundo está en la lona.
ELLA: No me puedo quejar. Tengo clientela fija, que responde.
EL: Y, sí. Cartera de clientes, seguro de trabajo.
ELLA: Me conocen. Soy sana, limpia y económica …
EL: Y, sí. Teniendo tantas virtudes. Digo, sin ánimo de ofender. ¿Y cuánto?
ELLA: Nueve pesos con noventa y nueve, el polvito. Accecible, ¿no?
EL: Cómo de oferta. (CANTA) “Y un rayo misterioso, hará nido en tu pelo …” (HABLA) ¿Y qué servicio?
ELLA: Un polvito, en quince minutos.
EL: Y, sí. En quince minutos es un servicio pero, para vos, ¿Qué son quince minutos? ¡Una rapidona …
ELLA: No creas. ¡Quince a full, está bien! No voy a estar una hora por nueve pesos ...
EL: … con noventa y nueve.
ELLA: En una época, aquí hubo algunas que cobraban “tres” pesos.
EL: ¿Tres? ¡Y, sí! ¿Y qué hacían? ¿Te la tocaban y se iban?
ELLA: No. Hacían de todo. Como eran indocumentadas … con diez clientes por día, iban tirando. Después se fueron.
EL : ¿Las echó la cana?
ELLA: No. Consiguieron documentos.
EL: ¡Y, sí! Pero, volvamos. (CANTA) “Y al viento las campanas, dirán que ya eres mía …” (HABLA) ¿Por qué quince minutos?
ELLA: Un modelo radiofónico. Mi tía Luisa, contaba que cuando era chica escuchaba radio “El Mundo”. Había un ciclo de un policial que se llamaba “Peter Fox, lo sabía”, de un cuarto de hora. Música, con un tal “Héctor y su jazz”, otro cuarto. Y dos cuartos más con “El Glostora tango club” con Alfredo de Angelis. y un radioteatro que se llamó “Los Pérez García”. Sí cada quince minutos pasaba todo eso por la radio, ¿cómo no voy a organizarme para cuatro turnos, si no tengo que hacer un policial, tocar jazz, ni tangos, ni escribir un radioteatro? En una hora, solo debo transar cuatro clientes …
EL: Y, sí. Pero ir hasta el hotel, nada más, ya lleva un tiempo. ¿Qué le queda a uno? ¿Un polvo maratónico?
ELLA: ¡No, hotel, no! Aquí en la otra esquina está el Centro Cultural Marcó del Pont” …
EL: ¡Y, sí, lo conozco, voy a milonguear! (6) (CANTA) “Acaricia mi ensueño, el suave murmullo …” (HABLA) ¿Cómo se te ocurre ahí dentro?
ELLA: No. Ahí no. Pero enfrente, pegado a la vía, hay un caminito que sale a la calle, Fray Cayetano. Bueno, ahí, en el caminito …
EL: ¡Y, sí! ¿De parado?
ELLA: Claro.
EL: Por ahí pasa gente …
ELLA: Pasa.
EL: ¡Y uno bombeando contra el alambrado!
ELLA: Hay una parte que es firme, en vez del alambrado.
EL: ¿De parado y vestido?
ELLA: Con cliente desnudo en el caminito, nunca probé. Pero, bueno, siempre hay una primera vez …
EL: Pero, la gente, la gente que pasa … hombres y mujeres … ¿qué van a decir cuándo nos vean?
ELLA: ¡Nada! ¡Miran, pasan y se van! ¡Alguno que otro, para avisar que está pasando, y viene con chicos, tose discretamente. Entonces … penetrada pero inmóvil, la inmovilidad absoluta. Porque … el respeto por la familia, siempre. Es gente muy buena, muy solidaria la de San José de Flores … ¡Por ahí de cuando en cuando, alguno, se detiene, y hace como que se está abrochando los zapatos! ¡Para mirar un poco! ¿Viste? Ahí, yo me esmero en el ritmo y el sonido. O sea movimientos pélvicos y suspiros, algún quejido … pero nada sobre actuado, eh. ¡Teleteatro barato, no! Porqué, un mirón de hoy, puede ser un cliente de mañana … ¡Tendría que poder darles una tarjeta, cuando miran!
EL: ¡Y, sí! Tenés todo calculado. La verdad … es emocionante, de pronto alguien muy puritano, puede insultarnos, gritarnos … “Degenerados, vayan a hacer esa porquería a otra parte. Este es un caminito decente, familiar. Pasan niños, discapacitados y ancianos”. O por ahí, la cana, la yuta …
ELLA: Quedate tranqui … ni equivocados pasan por ahí. Está todo okey …
EL: O un asalto, un choreo erótico, me afanan a mí y te violan a vos. Y yo con mi cuchillo, defendiendo tu honor …
ELLA: ¿Qué cosa?
EL: ¡Y, sí! ¡La mujer que está “congomi” (7), está “congomi”. ¡Cómo sea y donde sea, ante quién sea! (CANTA) “Como ríe la vida si tus ojos negros , lalala, lalá …”
ELLA: Papito, ¿qué te pasa? ¿Vas a hacer uso o no? ¡Estoy trabajando, ché!
EL: Claro, claro, retomemos. Decime ¿hablas por teléfono? ¿Le das al tubo?
ELLA: Celular no uso. Para no gastar saldo en casa, voy al locutorio …
EL: No, mi diosa. Lo que te pregunto y si le das al tubo, al sexo oral …
ELLA: ¡Ay, que ingenua, yo pensando en Telecóm! ¡No, oral, no!
EL: ¿Y de culata? ¿Curtís? (8)
ELLA: ¿Querrás decir por atrás?
EL: Claro. Sí es culata. ¡Sexo anal! De parado se puede …
ELLA: No, lo intenté … pero duele tanto. No, de culata, tampoco.
EL: ¡No sé como laburás! ¡Oral, no! ¡Anal, no! ¡Y encima quince minutos …
ELLA: Trabajo bien con los jubilados, y otros señores mayores. Nueve pesos con noventa y nueve, es razonable. ¿Y más de quince minutos, para qué? A veces lo logran … cinco para calentar, cinco para fantasear y cinco para terminar … Si no pueden en quince, bueno … ¡De ilusión también se vive! ¡No voy a estar todo el día!
EL: ¡Y, sí! ¡Lo que hay que oír! ¡Hasta el puterío está globalizado! ¡Y yo cantando como un “dolobu” (9) “El día que me quieras” , (AL CIELO) Perdoname, Carlitos …
ELLA: ¿Y qué querés? ¿Qué me mate haciendo de todo? Bastante tengo con sacarme los “fiolos” (10) de encima. Pago mi peaje … y las jinetas me dejan tranqui. Con hacer cinco servicios a la mañana, y siete u ocho a la noche, me hago el día. Pago el peaje, el monotributo, (11) como, y vivo en un barrio tradicional y decente, como San José de Flores. Dentro de poco, me compro la P.C. ¡Con internet en casa, puta virtual ¡Y cháu, “al caminito al lado de la vía” …
EL: Que onda “progre” (12) que tenés. Pero, basta. ¡Me calentaste! Quiero vivir la aventura del caminito, que menos mal que el tiempo no ha borrado. ¡Tomá la guita! ¡Dame un cuarto de hora …
ELLA: Gracias. Vamos. Vas a ver que lindo cuando lo estamos haciendo y pasa un tren … (REMEDA RUIDO DE TREN EN MARCHA) Chucu, chucu, chucu, chucu … Es como que te marca el compás. (RISITA COMPLICE) Jejejé … Ah, con los nueve pesos con noventa y nueve, se incluye el preservativo. Gentileza, y control de calidad, para mí. ¿Me chateás?
EL: ¡Sí, vamos, computame mamita, computame!
SALEN RUMBO AL LUGAR MIENTRAS ENTRA RÁFAGA MUSICAL.
FIN PUTANESCA DOS.

“PUTANESCA TRES”. “PUTÍSIMA Y ESTRESADA”
RÁFAGA MUSICAL. DECRECE CON LOCUCIÓN.
LOCUTOR: (OFF) Estás en, Eme, Efe, tres, 903, punto dos. Si, radio “Cocina intelectual”, tu radio de cultura culinaria, y … “La putanesca”, jeje. En este bloque vamos a recurrir a tu sabiduría putanesquera, Gilda Inés, jejé, ¿se dirá así? ¿O putanescófila? Jejé. ¿O putanescala, Rebeca, de Villa Crespo? Jejé … A ver, a ver … aparte de la cebolla, el ají, y el tomate … ¿qué más lleva esta salsa erótica, eroticona, eroticonísima? Jejé, jejé, jejé … Bien vale una triple sonrisa nuestra salsa. Apórtame datos, antes que cierren “Super mercados Traqueté”, y podamos comprar al mejor precio los ingredientes … Y llegó el primer llamado, a ver, a ver, Lucía, de Villa Martelli, dice que … unas buenas aceitunas negras, son principales para … La putanesca, jejé, jejé, y jejé …
RÁFAGA MUSICAL AIRE JAZZ.
UN ESPACIO INFORMAL. MESA CHICA CON ELEMENTOS Y VAJILLA PARA DESAYUNO. EL, BEBE CAFÉ Y HOJEA EL DIARIO. ESTÁ CAMBIADO, COMO PARA TERMINAR Y SALIR.
ELLA, ENTRA. VISTE ELEGANTE BATA MUY SUGERENTE. SU CARA DEMAQUILLADA Y CON CREMA NUTRITIVA. EL PELO SUELTO, SENSUAL. SE APOYA EN LA PUERTA, SE ENMARCA EN ELLA Y DESDE AHÍ DICE CON ACENTO CASI DRAMATICO
ELLA: ¡Estoy estresada! ¡Absoluta, definitivamente estresada!
EL: (CALMO) Sentate, y toma un café.
ELLA: (SIN DEJAR LA POSE) El café negro me va a estresar más, todavía.
EL: Te lo corto con leche …
ELLA: ¡Odio la leche, los tambos y los yogures diet! ¡Vos lo sabés!
EL: ¿Con qué lo corto, entonces?
ELLA: ¡Con pernod, con suissé! ¡Estoy estresada, muy estresada!
EL: Mi amor, ya no existen en nuestro país esas bebidas. Lo decís en un parlamento de tu última película.
ELLA: ¡Ya lo sé! Pero suena bien para mi estrés. ¡Estrés, suissé, pernod!
EL: Bien. Mientras seguís enmarcada en la puerta, pensá con que te corto el café, y me lo decís …
ELLA: (ACERCÁNDOSE) Está bien. Ginebra o gin, o lo que te parezca.
EL: Ginebra. (COLOCA GINEBRA AL CAFE)
ELLA: ¿Por qué, por qué ginebra?
EL: Porque está en la mesa, y no tengo que levantarme.
LE PASA EL CAFÉ.
ELLA: (PAUSA. LEVANTA EL POCILLO PERO NO BEBE EL CAFÉ) ¡Se fue, me dejó, me abandonó, huyó, escapó! ¡Ah, estoy estresada, mortalmente estresada! ¡No podré hacer la nota para televisión
EL: Es una nota telefónica … no te ven.
ELLA: Pero, escucharán mi voz! ¡Y estoy tan estresada!
EL: Fue un abandono anunciado. No había que ser vidente para darse cuenta, No es ninguna novedad …
ELLA: Duele igual.
EL: La juventud, busca la juventud. ¡Además, un futbolista, tan ordinario! Siempre se durmió en el teatro.
ELLA: Sólo con los clásicos, y las nuevas tendencias.
EL: No sé qué le viste.
ELLA: (NATURAL, MIENTRAS UNTA UNA TOSTADA) ¡Coge muy bien! Debe ser el entrenamiento, el aislamiento antes de los partidos. Realmente lo hace muy bien. Además, creo que … lo amaba. ¡Ah, estoy estresada, muy estresada …
EL: Te dio indicios. Su enredo con la modelito de la gaseosa, fue llamativo.
ELLA: Sí, la publicidad nos benefició a los tres.
EL: La chica del peinado afro, en la entrega de premios, fue mas fugaz.
ELLA: Si la hubiese peinado Giordano, por lo menos. Se le veía el estilo barrial en todo. Esa ropa de feria americana, ese escote …
EL: ¡Esa juventud!
ELLA: Lo único que falta es que te complazcas en atormentarme. ¡No te importa lo estresada que estoy! ¡Estoy estresada, muy estresada! No voy a tomar el café … el alcohol arruina la piél, el hígado, la energía creadora, y no sirve para el estrés …
EL: Claro. Bebé un poco de jugo de naranjas …
ELLA: Sabés que el jugo de cualquier cítrico, me produce gases. ¡Ah … que horrible la gastroenteritis! ¡Que enfermedad vulgar!
EL: Al curarse produce un gran alivio.
ELLA: Sí. Me dejó, me dejó por una muchacha diez años menor que yo … ¿Cómo no voy a estar estresada?
EL: ¡Mi amor, por favor …
ELLA: Bueno … quince años menor que yo … ¡Mi estrés es un infierno!
EL: ¿Quince? ¡Mi vida, conmigo no tenés que fingir!
ELLA: (HISTÉRICA. SE PARA) ¡Está bien, hijo de puta! ¡Torturame, torturame con los veinte años que le llevo a esa pendeja prostituída que me lo sacó! ¿Cómo no voy a estar estresada?
EL: ¿Por qué no redondeás?
ELLA: (CAE SENTADA EN UN GRITO) ¡Bueno, está bien, veintidós años le llevo a la guacha, a la mocosa de mierda, que yo misma elegí para la obra!
¿Cómo no lo pensé? ¡Si ya le había pasado a Bette Davis en “La malvada”! ¡Estoy estresada, muy estresada, virtualmente estresada!
EL: Recapacitemos. Es la sexta vez que te ocurre con un chico jóven. Desde que nos casamos, tu colección de amantes fue de exposición. Edades, profesiones, abolengos, altos, bajos, rubios, morochos … pero, últimamente se te dio por los péndex. (SONRIE) ¡Funcionarios! ¿Te acordás cuándo la huelga de líneas aéreas, que mandaron el avión aquel … a buscarte a Tucumán?
ELLA: ¡Una gentileza! Ya habíamos terminado la relación. Yo tenía que venir a grabar televisión. Lo hizo por mí, como lo hubiera hecho por la hermana …
EL: (RIENDO) ¡Incesto, incesto!
ELLA: (RIE TAMBIEN) ¡Ay, que ocurrente sos! ¡Ese humor sarcástico tan argentino que … (DE PRONTO CAMBIA) ¡Hijo de puta, vos que sos mi marido, hacés bromas a mi costa! ¿Cómo no voy a estar estresada? ¿Cómo, cómo, cómo no voy a estarlo si vos, justamente vos …? (TRANSICIÓN) ¿Por qué estás cambiado? ¿Vas a salir? ¡No me dejes así! ¡Estoy estresada, muy estresada, acaban de abandonarme, de dejarme …
EL: Querida, hace veinte años cuando nos casamos, te amaba totalmente …
ELLA: Me consta, ya lo sé, y …
EL: No me interrumpas. Cuando descubrí tu primer infidelidad con el maquinista del teatro, lo digerí, lo hablamos, te amaba mucho, mucho … y pude perdonarlo. No olvidar, claro. Es mentira que uno olvida una puñalada al hígado …
ELLA: Querido, mi único querido que me quiso de verdad. ¿No sería mejor una puñalada al corazón?
EL: Cada uno elige su metáfora. Tu segunda, tercera, cuarta aventura, ya me dio categoría de reno. ¡Mis cuernos eran los más grandes del ambiente! Estaba tan atontado por la desesperación, que pensé en matarte …
ELLA: ¡Nunca me lo dijiste! ¡Cuánto amor!
EL: Bueno, decirlo, hubiera sido publicitar mi posible crimen! ¡Me mandaba en cana solo¡ ¡Cornudo sí, pero boludo no!
ELLA: ¿Cómo pensabas matarme?
EL: ¡Degollarte …
ELLA: (GRITO) ¡Ay, que guacho! ¡En las fotos del crimen, hubiera estado horrible!
EL: Hasta que me convencí, que si una puta se hace, también se nace. ¡Okey, okey, reflexioné, me enamoré de una puta!
ELLA: Fue cuando me revelaste todo lo que sabías sobre mí.
EL: Y apareció tu ofrecimiento. Ser tu mánager, vivir a tu costa … hasta que me quisiera ir. No tenía voluntad, no podía crear, escribir una línea …no podía pensar que hacer … no podía sacarte de mi cabeza, pues te seguía amando.
ELLA: ¡Que amor, que tesoro … y yo putaneando por ahí, como “La dama de las camelias”.
EL: Ha pasado tanto tiempo … han pasado tantos hombres por tu cama … ha pasado, ha pasado, la vida. ¡Y también mi amor!
ELLA: ¿Viste que no era para tanto!
EL: Guardé dinero, tuve sexo sin amor … y un día de pronto, dejé de amarte … para dar paso a …
ELLA: Lo imagino. A la ternura de un compañerismo, que nos une … Al cariño casi filial, entre nosotros. A mí me pasó algo parecido. Por eso te pedí no hacer trámites de divorcio. ¿Para qué? Gastar dinero en abogados, pérdida de tiempo, levantarse temprano para ir a Tribunales … ¿para qué? ¡Ni siquiera servía como publicidad! La casa es grande, desayunar sola es aburrido, nos conocemos bien, no tengo familiares, descendencia. ¿Qué mejor que lo mío te quede a vos, si algo me pasara … ¡Es una fortuna!
EL: Si algo te pasara, te pasará a vos. No entendiste nada. ¡A mí ya me pasó! Quiero comenzar una nueva etapa. ¡No podría vivir con vos, un solo día más … ¡Te tengo una inmensa lástima, me das tanta pena! ¡Pobre puta que no puede amar a nadie! ¡Me voy!
ELLA: ¿Qué?
EL: Que me voy de aquí.
ELLA: ¿Me dejás?
EL: Sí …
ELLA: ¿Vos también?
EL: Sí. Yo también. Ayer te dejó el pendejo. Hoy te deja el pelotudo. Que dejó de ser el pelotudo en duplex con vista al río. Porque conoció el sentimiento piadoso, de sentir lástima por una pobre puta como vos. ¡Fijate, ni siquiera digo, una pobre mujer. Eso te quería decir cuando entraste con tu estrés inesperado. Que me voy. Dejo en órden, todas tus cosas. Me llevo solo lo mío.
ELLA: ¡No, por favor …
EL: ¡Sí, sin favores …
ELLA: ¡No te vayas así!
EL: No hay otra manera …
ELLA: ¡Es preciso que me entiendas! ¡Estoy tan …
EL: ¡Ya sé! ¡Tan estresada, pero tan estresada …
ELLA: No. ¡Tan … hecha mierda!
EL: ¡Estás, hecha de mierda! ¡Sos … una puta de mierda!
ELLA: ¿Aunque sea por tu lástima, quedate … unos días, un tiempo … ayer,me dejó el pendejo, bueno … es un pendejo. ¡Pero, vos sos un hombre grande! ¡Además, el único con el que me casé! ¡Es distinto, casi humillante! ¡Nunca me dejó un amante mayor, siempre los dejé yo! ¡Pero, si me dejás vos … me quedo …
EL: (COLOCÁNDOSE EL SACO) ¡Estresada, muñeca, estresada! No es novedoso. Hasta que aparezca el próximo, para la colección. ¡Un poco mas de lo mismo, estresada, putísima, y estresada! Adiós, mañana vienen por mis cosas …
EL HACE MUTIS. ELLA LO MIRA SALIR. SE LEVANTA ENCIENDE UN CIGARRILLO. BEBE UN SORBO DE CAFÉ. ESTÁ FRÍO, LE DESAGRADA. SE SIRVE WISKY CON HIELO. DISCA NÚMERO EN CELULAR.
ELLA: ¡No está mal! ¡Putísima y estresada”. ¡Qué buen título para una obra! (AL TELEFONO) Hola, Alberto querido … ¿Cómo está Mariano? Dale mi cariño cuando se levante. Una cosita, mi amor … ¿Vos querías hablar conmigo para escribirme algo, sí? ¿podés venir al mediodía … hacemos cama solar juntos … ¡Ay, te lo agradezco … si querés, vení con Mariano, y hacemos cama solar los tres … (RIE) Hoy estoy estresada, muy estresada, putísima y estresada! (RIE) ¡Putísima y estresada! ¡Te espero, dulce! ¡Adoré!

FIN PUTANESCA TRES.


PUTANESCA CUATRO. “LA CULPA ES MÍA, YO LO PROVOCO”
LOCUTOR (OFF) Sí … Eme, efe tres, 903, punto dos. Radio, “Cocina Intelectual”, tu radio de arte culinario … En el compacto sobre … ¡La putanesca! Jejé … Tu salsa transgresora, nos dicen Hilda de Barracas, y Jésica de Villa Tesei, se hace con anchoas lujuriosas. ¡Que perfuman el aliento de los amantes novios, jejé … ávidos de … buena pasta, jejé … ¿Qué pensaron que iba a decir? Picaronas Hilda de Barracas, y Jésica, de Villa Tesei, jejé … ¡Propónganse, una putanesca para un fin de semana íntimo, pero … compartido, a la luz de las velas, jejé … ¡Y tu vida será, antes, antes y después de la putanesca de “ese”, “ese” y no otro fin de semana, jejejé … RÁFAGA MUSICAL Y CORO CON AIRE WAGNERIANO.

MUJER SENTADA FRENTE A SUPUESTO AUDITORIO. VESTIDA FORMALMENTE. USA PELUCA DE CORTE SOBRIO. TIENE AFERRADA CON SUS DOS MANOS LA CARTERA. . BAJO EL BRAZO UNA CARPETA DE GRANDES DIMENSIONES. UN TERAPEUTA CON CHAQUETA CORTA BLANCA LA MIRA SONRIENTE.
EL: Puede comenzar cuando quiera …
ELLA: Me traje ayuda memoria … (ABRE CARPETA Y MUESTRA LAMINA QUE DICE: “ENSAYO PARA TERAPIA DE GRUPO” “AYUDA MEMORIA 1, PRESENTACIÓN AL GRUPO Y TERAPEUTA”) Me llamo, Celia Elizabeth Cortiglione de Altamira. Casada. Treinta y seis años. Ama de casa y artista plástica como hobby, pintura. ¡Escultura, no! ¡Odio el polvo de los bloques de piedra, del mármol, y todo material que segregue polvo! (PAUSA. SONRIE) Estoy aquí tratando de resolver un problema de violencia familiar en ciernes. ¡Es con mi esposo! ¡La culpa es mía, yo lo provoco, es mas fuerte que yo! Es como inconsciente. (CAMBIO. SONRIE Y RECUERDA) Lo conocí en la antigua confitería “Las Violetas”, de Medrano y Rivadavia …(CAMBIA LÁMINA QUE ANUNCIA: “AYUDA MEMORIA 2, ENCUENTRO Y FLECHAZO”)
El:¿Las Violetas? ¡Mire, usted! ¡Yo, tomaba café en “El Greco”, de Primera Junta, cuando había un pianista que satisfacía pedidos … disculpe la digresión, prosiga …
ELLA: Habíamos terminado el secundario. Eramos de escuelas distintas, pero fuimos a celebrar al mismo salón. (RISITA) ¡La fiesta de fin de curso, que alegría! (CANTA RECORDANDO) “Para bailar la bamba, para bailar la bamba se necesita …”. Alquilamos un trencito todo iluminado y decorado como un árbol de Navidad … (REMEDA RUIDO DEL TREN) “Chuuú, chuuú, chuuú … cantábamos y cantábamos … (TARAREA TEMA DE RAFAELA CARRÁ, EL TERAPEUTA SE ENGANCHA) “Cero tres, cero tres, cuatro, cinco seis nanananá, nanananá , el teléfono suena y tú no estás, nanananá, nanananá …
TERMINAN DE CANTAR Y BAILAR.
EL: Disculpe, disculpe, es que, el recuerdo …
ELLA: No es nada. Después a desayunar a “Las Violetas” …
EL: ¡Esas medialunas calentitas …
ELLA: Era la primera vez que desayunaba luego de un baile. Esa noche había probado cerveza … “Pero, Celia, bolú, ¿cómo vas a brindar con gaseosa, bolú? Tomá un poco de cerveza, bolú …”. Y para no ser una pendeja bolú, tome y tomé … Estaba algo mareada cuando lo ví, y quedé muerta con él …
EL: Claro, la cerveza … a mí me pasó con fernét cola. ¡Se sube a la cabeza …
ELLA: ¡De la emoción, cuando estuvo al lado mío, le tiré una taza de café con leche encima, con medialunas y todo!
EL: ¡Que enchastre …
ELLA: Un lío de mozo y … “Las Violetas, ahora con las reformas, quedó más “vidriera” … antes era distinta. A él, le gustan los lugares menos a la vista. Yo me olvido y si hago una cita con amigos la hago ahí, en “Las Violetas”.
EL: Ah, de todo te olvidas cabeza de novia … jejé, disculpe …
ELLA: Cuando volvemos a casa, se pone como loco. ¡No es que me pegue, alguna zamarreada, algún empujón contra la puerta …
EL: Bueno, es su marido …
ELLA: “¿No te dije, tarada, que no me gusta ir a esa confitería? ¿No te lo dije, Celia? En realidad, ahora, no sé muy bien qué le puede gustar.
EL: Uno más convive, menos se comprende …
ELLA: No salimos casi … (DA VUELTA OTRA LÁMINA. AYUDA MEMORIA 3. “LO SOCIABLE” Antes, era más salidor, más sociable.
EL: ¿Ah, es de los tipo ostra? ¡Momia, bah …
ELLA: ¡No, no … es de los “poca conversación”, pero es sociable!
El: ¡No redima, no redima …
ELLA: No, no. (SE MOLESTA) Porque una cosa es un charlatán … esos que siempre quieren ser el centro de todo, y no paran de hablar. ¡Cómo el marido de Nélida, que sabe, vio, y conoce todo, y cuenta lo mismo una y otra vez! ¡Y todos tenemos que decirle “formalmente”, “Que gracioso, pero que gracioso” (ALTERADA. EN UN GRITO) ¡Mientras Nélida, parece una planta en las reuniones, callada, sonriendo, fumando en silencio, mientras vaya uno a saber en qué estará pensando! ¡Si eso es ser sociable …
EL: ¡Pobre Nélida, es una mártir …
ELLA: Se rumorea que tiene intenciones de separarse …
EL: ¡Bien hecho …
ELLA: Debe ser para poder cantar. Porque le gusta cantar …
EL: ¡Seguro que hace Chavela Vargas …
ELLA: A veces comienza en una reunión a entonar una canción, y de pronto, él se le acopla, Ella termina callándose, y él, atormentando a todos con su voz meliflua, haciendo el tema entero, el estribillo en un agudo insoportable, y rematando el final, con el único “pasito” de zapateo americano que aprendió cuando hizo “El espantapájaros” de “El mago de Oz”, en la escuela primaria …
DA VUELTA OTRA LÁMINA. “AYUDA MEMORIA 4, AMISTADES, ANECDOTARIO Y GUSTOS)
EL: ¡Pobre Nélida! ¿Y qué dicen sus amistades?
ELLA: Y, ¿qué van a decir? Somos un grupo normal … una buena comilona, un buen vinito, algún champancito importado … alguna película condicionada seleccionada por mayoría, (RISA TONTA) para comentarla científicamente y hablar con propiedad …
EL: ¡Si están con sus maridos, querida, todo vale!
ELLA: Volviendo a Nélida, pobre, parece que toma …
EL: ¡No! ¿Dónde?
ELLA: ¡Por ahí … en esos bares mitológicos … o cuando está sola en la casa … ¡Dicen, no sé, yo no la ví!
EL: ¡Hum, cuando el río suena … agua trae y quién sabe que otras cosas …
ELLA: Ella empezó cuando el padre se fugó con la tía, que lo cuidó cuando lo operaron de la cadera.
EL: ¡Seguro le pondría la chata …
ELLA: Hablo de la hermana de la madre, ¿eh? No la hermana del padre, claro, sino sería incesto …
EL: ¡San Expedito bendito, no me abandones que te necesito!
ELLA: ¿Quién puede vivir con un incesto? ¡Así terminó el pobre Edipo, destruyendo a toda su familia! Que si Edipo mataba al ciego que era el único que sabía que él, había matado al padre, y se casó con la madre sin saber, todo hubiera quedado lo más bien. ¡Si nadie se enteraba! ¡Pero no, se le ocurrió contárselo a todo el mundo, sacarse los ojos, y la pobre Yocasta se ahorcó con el cinturón! ¡Mientras el ciego de mierda, siguió lo más campante después de joderle la vida a una familia, y al público, de los que vamos al teatro San Martín, a ver esas tragedias griegas … hágame el favor!
EL: ¡Hay cada historia en la vida de la gente en Europa! ¡Hay que estar agradecidos de ser argentinos, querida! ¿Y usted toma alguna copita?
ELLA: ¡A mí, alguna copita de licor dulce, sí … en invierno, ¿no? Anís, licor de cacao, de huevo. El anís me hace acordar cuando mamá contaba que antes … ¡Ay, no me acuerdo que contaba mamá del anís … (DA VUELTA OTRA LÁMINA. AYUDA MEMORIA 5. “MAMA, EL ANIS Y LOS VELORIOS, MI TV, Y LICOR DE HUEVO) ¡Ah, sí, ya sé … mamá contaba que el anís se tomaba antes mucho en los velorios! Café, y anís … a mí, el anís, no. ¡El licor de huevo, sí, me puede, me gusta mucho …
EL: ¡Tengo! ¡A mí también me gusta mucho! ¿Una copita? (SE LEVANTA Y SIRVE LICOR PARA LOS DOS MUY CONTENTO) ¡Cómo coincidimos con el de huevo! (LOS DOS BEBEN) ¡Salud … (SIRVE OTRA COPA)
ELLA: ¡Tiene como una connotación erótica, ¿no? Mientras miro televisión tomo alguna copita. A él, no le cae bien. Tomo y me lavo los dientes cuando está por llegar. Pero, cuando viene antes de hora y me huele … ay, ay …
EL: ¡Pobrecita, por un licorcito de huevo …
ELLA: “Ya estuviste tomando, borracha de …”. A veces me dice “Borracha de mierda”, otras, “Borracha puta de mierda”, y otras, “Borracha puta de mierda y la puta que te parió”.
EL: ¡Que boquita, ¿eh?

ELLA: ¡Se desboca, se desboca y enseguida se arrepiente! Piensa que le puedo contar a mamá … ¡Porque, él, a mamá, la quiere y la respeta! ¡Y ella, a él! (REMEDA A LA MADRE) ¡Menos mal que encontraste a Leopoldito, nena! ¡Tanta vuelta que diste, yo creí no te casabas más! Hoy en día, hay pocos muchachos como él. ¡No toma, no fuma, no juega, no trasnocha, y no eructa en la mesa como el marido de Mónica! (TRANS.) ¡Tiene razón, mamá! ¡Él, es un santo, y yo lo provoco con mis cosas, lo provoco, y un día de estos va a pasar una desgracia!
COLOCA LÁMINA QUE ANUNCIA: Ayuda memora 6, “LOS MUÑECOS Y LOS UNIFORMES”.
ELLA: Cuándo me siente olor a alcohol, no me pega, pero me tira cosas, un zapato, un plato, un muñeco … Sí, porque tengo varios muñecos, eso sí, todos de uniforme, ¿eh? ¡Cualquier muñeco, no! ¡Me encantan los muñecos de uniforme! (ANGUSTIADA) ¡Y él, los detesta! ¿Para qué tengo tantos muñecos si él, los odia? (TRANS.) ¡No sé que me pasa con los hombres del ejército, de la marina, de la aeronáutica! (TRANS. A VÍCTIMA) ¡En cambio a Leopoldo, todo lo que sea castrense, lo pone loco! ¿Yo que tengo que ver con el tío que le desapareció? ¿Qué tengo que ver? ¿Qué culpa tengo? ¿Sí no molesto a nadie con mis muñecos? Bueno … a él, sí, claro …
El: ¡Uno puede coleccionar cualquier cosa! ¿Se es libre o no? ¿Estamos o no en democracia?
ELLA: (REMEMORA FELIZ) ¡Mi colección es fantástica! Tengo, un Napoleón que es maravilloso. Parado, las piernas abiertas el petiso, y ese sombrero … ¿Será cierto lo que dicen del pene de Napoleón? ¡Pobre Napoleón, después de muerto … que hablen así! ¡Otro es Alejandro Magno, el gran guerrero! Que … parece que iba y venía el Magno … ¡Claro, tanto campamento, tanto campamento, hombres solos … ¡Otro es el almirante Brown, que seducía a todas las damas, como el entrerriano Urquiza! ¡Un comandante de aeronáutica! ¡Ay, nunca supe quien podría ser! Pero, de la fuerza aérea no tenía nada … ¡Tengo un Mariscal Solano López, refuerte el morocho paraguayo! ¡Un Fidel Castro, un Mussolini … ya sé que Castro y Mussolini, nada de nada, pero, son muñecos, nada más … ¡San Martín … es una belleza el correntino, con las patillas, y ese sable que tenía! ¡Por algo le decían “El santo de la espada”! ¡Ah, un San Jorge matando al dragón y todo! ¡Y una Juana de Arco, divina, pero no en la hoguera, toda chamuscada, pobre, sino de armadura y a caballo! ¡Hermosa mi colección!
EL: ¡Ya, deliro por verla … deliro, le juro …
ELLA: (LASTIMERA) Bueno, cuando lo provoco, me da y me da, muñecazos y muñecazos … pero nunca me los rompió, ¿eh? ¡Claro, yo le pido entre sollozos conmovedores, de mis mejores clases de declamación, mientras me da … (DECLAMA CON ACENTO ESPAÑOL) “Cuidado, no los estropees, pégame si quieres, pero no los rompas que no se consiguen”.
EL: ¡Charo López … tal cuál!
ELLA: Después se arrepiente y es un dulce …
CAMBIA LÁMINA. SE LEE: AYUDA MEMORIA 7, “RECUERDOS DEL CORAZÓN”
ELLA: (RELATANDO NORMAL) Cuando conocí a Enrique, la primer vez que rompí mi noviazgo con Leopoldo, fue distinto …
EL: ¿Una ruptura? Claro, tanto va el cántaro a la fuente que al final …
ELLA: … se rompe. Porque algunas peleitas tuvimos con Leopoldo.
EL: Tiene su carácter, claro …
ELLA: Bueno, Enrique se enojaba y me arrastraba de los pelos. Me escupía, el canalla … “¿Cómo podés ser tan calculadora y mentirosa, hija de puta"” me decía después de “abusarme”. ¡Una vez hasta me orinó!
EL: ¡La abusó, la orinó … violador y zorrino!
ELLA: Menos mal que volvió Leopoldo …
EL. (CANTA FRASE TEMA “VOLVER”) ¡Siempre se vuelve al primer amor …
ELLA: Sí, entre las idas y vueltas de Leopoldo, conocí también a Emilio y Luciano.
El: Ah, Enrique, Emilio, y Luciano …
ELLA: Estos dos coincidían en llamarme “yegua del menage a trois”, cuando me pegaban, después de seducirme a cuatro manos …
EL: ¡La seducían, claro …
ELLA: Eso sí, de a uno, ¿eh? En cambio Federico, no. Era más de retorcerme el brazo, pero no me insultaba cuando me forzaba …
EL: ¿La forzaba, Federico?
ELLA: Sí. Yo no quería, pero me forzaba nada más, no me insultaba … ¡Julio en cambio, sí, una cloaca. Igual que Alejandro, totalmente asqueroso haciendo el acto …
El: ¡Julio, una cloaca! ¿Y después el “acto” de Alejandro?
ELLA: ¡Lastimaba los oídos escucharlo … ¡Y decidí defenderme! Por eso a Zalamar, que había sido boxeador y trabajaba en el Congreso, la última vez que me pegó, le di un rodillazo en los testículos que casi lo desmayo …
EL: (GRITO) ¡Ay, como si me lo diera a mí …
ELLA: (MUY DIGNA) ¡Hay que aprender a defenderse! ¿Qué pasó con los hombres en mi vida? ¿Por qué se les daba por la violencia conmigo? ¡A mí nadie me levanta la mano si yo no quiero, que joder! ¡Por eso cuando Leopoldo volvía era como …
EL: … que lo estaba esperando al cornudo, digo, al pobre santo!
CAMBIA DE LÁMINA. SE LEE: AYUDA MEMORIA 8, “VIA LIBRE. HABLAR DE LO QUE SE SIENTA”
ELLA: ¡Hace ya, doce años que estamos casados¡ Acabo de cumplir treinta y seis … (TIERNA) ¡Lo agarré en la quiniela al treinta y seis, en la nacional, a la cabeza, y en provincia a los diez premios. Cobré más de mil pesos. A Leopoldo no le gusta que juegue … ¡Yo, como lo respeto, no juego en el barrio!
EL: ¡Sé, ya veo …
ELLA: Juego algún pesito, nada más, eso sí, todos los días. Él, no se da cuenta. Son “vueltitos” de las compras. Cuando gano le compro una “espumita de afeitar”, algún “autito” de colección … ¡él se pone de contento con mis regalitos! (CAMBIO. APRENSIVA) ¡Si se entera que es plata del juego, la que se va a armar! (ACONGOJADA. LLOROSA) ¡Y la culpa va a ser mía, porque lo provoco y lo provoco, y algún día de éstos, va a pasar una desgracia! (SE CALMA. CUENTA CONFIDENCIAL) El sábado pasado, se estaba preparando para ir a la oficina. Están sacando trabajo atrasado. (ORGULLOSA) ¡Porque él, es contador! ¡Mejor promedio de su promoción, con medalla dorada! ¡Ese es mi marido! Egresó de la facultad, y ya tenía trabajo. (SONRIE. ÍNTIMA) ¡Era virgen cuando nos casamos …
EL: ¿Virgen? (GRITA ) ¡Milagro, milagro!
ELLA: ¡Yo no, él, claro!
EL: ¡Ah …
ELLA: Él, nunca quiso. Yo, para que esté contento, me hice dar una puntadita con un ginecólogo de Villa Dominico. ¡Cómo nueva! Él, soñaba con la ceremonia. Como la madre le contó que el marido fue su primer y único hombre, él nunca quiso, “una prueba de amor”, digamos.
EL: ¡Sí, a esta altura, digamos cualquier cosa …
ELLA: Él, soñaba con la luna de miel, la noche de bodas, y todo eso que le contó la madre, pobre, que aburrida. ¡No digo que esté mal, no, pero … (PAUSA, MUY SENSUAL) Me di una ducha. Salí del baño y entré a la habitación. Me desanudé la toalla, me di vuelta y estaba él, por vestirse … como Dios y la partera lo trajeron al mundo. ¡Me vio así, recién bañada, perfumada, desnuda … solamente sonreí, y me recogí el pelo con una mano! ¡Con la otra le acaricié el miembro! “Hola, amor”, le dije … (RECUERDA Y SE VA EXCITANDO. EL TERAPEUTA TAMBIEN) ¡Se puso …
EL: (LIBIDINOSO, SOBRE ELLA) ¡Me imagino, me imagino, como se puso …
ELLA: (SE SIENTA EN EL PISO)¡Fue en el piso, contra la puerta del placard …
EL: (SE SIENTA A SU LADO EXCITADO) ¡El placard, el placard …
ELLA: … encima de la alfombra persa … y no podía parar, no podía …
EL: (ENCIMA DE ELLA) ¡No se puede, no se puede …
ELLA: … yo, como loca, agradecida. ¡Él, un sátiro, tres toros juntos … ¡Una imaginación, que imaginación …
EL: (VIVE EL ROL DEL MARIDO) … me imagino, me imagino …
ELLA: … cómo nunca! ¡Muerta quedé! ¡Acabada!
EL: (CAE EXTENUADO ENCIMA DE ELLA) ¡Ah … así vale la pena acabar!
ELLA: (LO HACE A UN LADO, EL ESTA NOKAUT, ELLA SE PARA) ¡Y de pronto, mira la hora, salta, grita, patalea, se viste apurado, me insulta … “Yegua, tenías que tentarme justo cuando me tengo que ir a trabajar. ¡Celia, sos una puta casera a la hora de la siesta”. (LLOROSA) ¡Y siempre insultándome, (LO PATEA A ÉL) me dio tres patadas en el culo, se vistió y se fue. ¡Y yo, doctor, tirada ahí en el piso … violada y golpeada, por amor! ¡Ahora, soy una mujer golpeada! ¡Por eso, doctor, he venido a hacer terapia de grupo, con otras desgraciadas como yo, porque después, cuando las cosas pasan ya es tarde! ¡Y yo sé que la culpa es mía, porque lo provoco y lo provoco, aunque sea por amor … y algún día de estos, va a pasar una desgracia!
CORTINA DE SONIDO: SIRENA DE UNA AMBULANCIA A FULL.
FIN DE PUTANESCA CUATRO.

EMPALMA CON MUSICA PARA RELAX. BREVE CORTINA HASTA QUE SE VE DETALLE ESCENOGRAFICO DEL CUADRO SIGUIENTE.
PUTANESCA CINCO. “BÓVEDAS EN MI VIDA”
LOCUTOR: (VOZ OFF) Seguimos en eme, efe, tres, 903, punto dos. Radio “Cocina intelectual”, tú radio de información de cultura culinaria, jeje, en la onda putanesca … jeje … Sí, Noemí de San Nicolás, sí, Gladis de Villa Luro, sí. Cebolla blanca, y de verdeo, ají, tomate, anchoítas pecaminosas, aceitunas negras insinuantes, y … pimienta negra, en grano y molida. ¡Ah, las chicas sacerdotisas del amor de la antigua Italia, cuánto spaguethi, cuanto vermichelli, cuánta pasta bendijeron con su putanesca! ¡Cuantos felices consumidores de los dos productos de las chicas del placer, mancharon sus camisas, con la afrodisíaca, la inolvidable … putanesca! ¿Qué les parece, invisibles amigas del aire. Si sorprenden a sus hombres esta noche? ¿Cómo? ¡Con una buena … putanesca!
FRENTE DE BOVEDA DE CEMENTERIO EN CHACARITA. MEDIA TARDE. MUJER ELEGANTEMENTE VESTIDA CON DETALLES DE GRIS Y BLANCO. SOMBRERO CON TUL SOBRE LOS OJOS. ESTÁ SENTADA.
HOMBRE SE ACERCA MIRÁNDO HACIA LOS COSTADOS.
ELLA: (SIN LEVANTARSE) ¡Oh, al fin llegó! Creí no vendría … Buenas tardes.
EL: No muy buenas. Problemas con el tránsito. ¿Cómo está?
ELLA: ¿Algún piquete? ¿Alguna manifestación en contra?
EL: ¿En contra de quién?
ELLA: De alguien. Siempre que se corta el tránsito, es por estar en contra de alguien. Un ministro, un juez, un gremialista en la picota … ¡Ay, los gremialistas, son unos … ¡A mí me encanta la C.G.T.! ¡Adoro a Hugo Moyano! ¡Tan … Anthony Quin!
EL: A veces, hay accidentes. Suele haber accidentes, y entorpecen el tránsito.
ELLA: Sobre todo los accidentes en el subterráneo, es tan práctico para quitarse la vida. No falla. En las bocacalles que cruzan las vías del tren y hay barreras, también, hay accidentes … Alguien que cruza descuidado con el auto, y no vio el tren, algún suicida, alguna manifestación en contra, y se corta el paso, perdone mi reiteración con el asunto de “en contra de …”. (SE CRUZA INSINUANTE DE PIERNAS)
EL: No, no, tiene razón en su afirmación. (LE MIRA LAS PIERNAS) Pero, esta vez, ni piquete, ni manifestación, ni accidente. Simplemente, un, un, un tránsito endemoniado. Pe, pe, pero, ya estoy aquí, con usted.
ELLA: Lo noto nervioso.
EL: Y, sí. Esta situación es entre excitante y algo promiscua … Soy una persona culta, relacionada. ¡Un contador nacional! ¿Cómo no voy a estar un poco … un poco … poco …
ELLA: Ese término que usó …
EL: ¿Cuál? ¿Qué? ¿Cuál?
ELLA: ¡Endemoniado!
EL: (ALGO MOLESTO Y ALTERADO) ¡Ah, no sabía que las personas nerviosas no deberían usar la palabra “endemoniado”, para referirse a algo endemoniadamente, endemoniado! ¡Que demonios!
ELLA: No. No es por eso. Está fuera de moda. Hoy se dice … “un tránsito del carajo”, “un tránsito pedorro”, en fin, pero “endemoniado” … Perdone la licenca poética, con mi carajo y mi pedorro … Siéntese a mi lado, que le hago unos masajes para descontracturarlo. ¡Usted tendría que leer a Buscay!
EL SE SIENTA DE ESPALDAS A ELLA QUE LO MASAJEA.
EL: Generalmente, no frecuento ese vocabulario, de su licencia poética. Me, me, me parece tan vulgar, tan soez, tan ríspido …
ELLA: Claro, ya veo que usted hablando es un teleteatro a la hora del té, de los años sesenta. No lo hablará, pero lo escucha, con seguridad … Aunque hoy en día, hablar de la seguridad de algo … Seguridad, seguridad, solamente aquí, en la santa paz de los sepulcros.
EL: ¡Si usted lo afirma!
ELLA: Claro. Años, trabajando en esta zona los lunes …
EL: ¿Y, todo bien?
ELLA: Nunca tuve un sí ni un no.
EL: ¡Lógico, si están todos muertos! (RIE)
ELLA: (SONRIE) Veo que va recuperando su aplomo.
EL: Y, un poco de humor … ¿No? (SEÑALA) ¿Esta, es la bóveda?
ELLA: Sí. ¡Familia respetable! ¡El abuelo, que la compró, fue el rey de la quiniela clandestina! Ahora, la familia, tiene varias agencias oficiales, y algunas truchas, para no perder el estilo.
EL: ¿Y … es cómoda?
ELLA: ¡Una pequeña suite, mortuoria, claro! Sin baño privado, esteee … algún florero para un caso de apuro, hay. Pero, nunca se hizo uso.
EL: Mire si viene alguien … y nos ve. ¡Que desprestigio, yo, un contador de la nación! ¡Dirán que somos necrofílicos!
ELLA: ¡Que digan lo que quieran, yo hago mis controles todos los meses! Además, aquí viene solo la viuda del último difunto. Y ya vino esta mañana.
EL: ¿Usted, la vio?
ELLA: Claro. Estaba en la puerta de la bóveda del arquitecto, aquella de los ángeles rosados, bailando en la cúpula, esperando a otro cliente.
EL: ¡Ángeles rosados bailando en la cúpula!
ELLA: ¡Gustos son gustos! El arquitecto era medio “pasame la polvera”, ¿vio?
EL: ¿Gay?
ELLA: Totalmente. Le decía que vi venir a la viuda, como todos los lunes. Siempre trae gladiolos, o claveles, blancos y rojos … siempre blanco y rojo.
EL: La muestra de su devoción al esposo amado, hoy, en la santa gloria …
ELLA: No, es que él, era fanático de River …
EL: ¡Ah, claro! ¡Así que … los lunes, usted “hace” Chacarita!
ELLA: Sí. Tengo diez bóvedas oficiales, reconocidas y supervisadas por mí.
EL: ¿Diez? ¿Por qué, diez?
ELLA; ¡No repito bóveda usada con los clientes!
EL: La exclusividad, claro …
ELLA: Me muevo en dos hectáreas a la redonda. Hice una buena selección. Todas con esculturas sobrias, que no llaman la atención. Ninguna de personaje famoso.
EL: ¿Cábala?
ELLA: No. Por los turistas. Sobre todo los europeos. Se la pasan haciendo tour por cementerios … Que la tumba de tal cantante, que la de tal deportista, que la de tal actriz, que la sobrina nieta de Bonaparte … ¡No se imagina, la Madre María, y Gardel, el rating que tienen! ¡Ah, y Eva Perón, por supuesto …
EL: Entiendo, usted elige las bóvedas de gente más … común, digamos …
ELLA: Claro, así no jode, perdón, no molesta ningún mirón. ¡Que ni coger tranquila en un cementerio se puede ya. ¡Ay, disculpe de nuevo! ¡Quise decir fornicar!
EL: Está bien, está bien … Su vocabulario es tan … descriptivo y burdo.
ELLA: Lo que pasa es que miro mucha televisión … “Locas de amor”, “Criminal”, “Mujeres asesinas”. ¡Y tiene una boca esas actrices!
EL: No miro casi televisión. Algún documental … de vez en cuando.
ELLA: ¿Y que hace de su vida para informarse?
EL: Leo. El diario, novelas, revistas … Pero, volvamos a lo nuestro. ¿Entramos?
ELLA: ¡Ay, le agarró el apuro! ¡Estás calentito, papi! ¿Te hago servicio completo? ¿La triplona?
EL: ¡Ah, usted me, me, me apabulla con su lenguaje de, de, de lupanar! ¡No es por halagarla, pero, ya me habían dicho que era una gran ramera!
ELLA: ¿Ramera, te dijeron?
EL: ¡Bueno, una gran puta! ¡La puta más yegua y más puta de Buenos Aires! (ANSIOSO) ¿Qué me dijo del servicio completo? ¿Qué es la triplona?
ELLA: ¡Oral …
EL: ¡Ah …
ELLA: … anal …
EL: ¡(UN GRITO AHOGADO) ¡Ah, ah, ah …
ELLA: … y vaginal ¡Bah, por la boca, por atrás, o sea por él c …
EL: ( LA INTERRUMPE NERVIOSO) Sí, sí, sí, ya entendí. ¡No sea tan gráfica! ¿Con todos se comporta así? Soy un contador de la nación. ¡Mi léxico está lejos de vulgarismos y entelequias populistas! ¡Ah, ah, y ah …
ELLA: Sí, sí, sí, la mayoría, vienen muy compuestitos, muy de calzoncillo nuevo. ¡Pero cuando entramos a la bóveda y le empezamos a dar … ¡las cosas que me dicen y que me piden que les diga! ¡Y los de Recoleta son los peores! ¡Gente muy viajada! ¿Será por eso?
EL: La verdad lo suyo es atrapante. ¡Hacer la puta en los cementerios! Me pone loco, de la cabeza, ah, ah …
ELLA: ¡Epa, papi, te “sarpaste”! ¡Vas entrando en calor!
EL: ¡Cuénteme, cuénteme, sus días, sus turnos, sus clientes! ¡Salomé, Mesalina, Pompadour!
ELLA: Bueno, cuento. Pero, primero “clinc caja”, como decía mi amiga la “Velo rosado”, en un cabarute que abrió. ¡Guita en mano, culo en tierra¡
EL: No entiendo su exigencia, soy contador nacional, respetable y respetado ,,, (SACA DINERO QUE LE ENTREGA A ELLA) ¡Tome, tome …
ELLA: Ya me pasó dos veces, contame, contame, y después se fueron a pajear por ahí, y me dejaron colgada.
EL: ¡Ah, sería un sexópata oral! Enfermos, son enfermos … les gusta que les cuenten y no operan en concreto. También hay “boayeurs” …
ELLA: ¿Qué boya?
EL: Mirones … que miran, nada más. Sigamos, sigamos … cuénteme, cuénteme, cuénteme …
ELLA: Bueno, te cuento. Sentate. ¿O querés que tomemos un café?
EL: ¿Quién piensa en ir a un bar, ahora? ¡Cuénteme, cuénteme …
ELLA: (SACA UN TERMO Y VASOS) No hace falta. Aquí tengo. (SIRVE Y SE SIRVE) Todo comenzó, cuando acompañé a una amiga al cementerio de Flores. Tenían bóveda. Estaba un tío de visita. Muy cariñoso el tío. Saludo va, saludo viene, manejaba las manos que era un director de orquesta. Cuando nos fuimos, él viejo, dijo que el jueves siguiente iba a volver, y me guiñó un ojo. Mi amiga no fue, pero yo sí. Así debuté en la bóveda nupcial. Me dio un juego de llaves para que lo espere adentro, todas las semanas, y unos buenos pesos. Fue mi primer cliente y mi fuente de inspiración. ¡Lo demás son … bóvedas en mi vida!
EL: ¿Y después? ¿Cómo se organizó? ¿De dónde sacó las llaves de las bóvedas? ¿No le impresionan los ataúdes, las urnas? ¡Ah, que puta, que putarraca, cuántas la estarán envidiando … ¿Cómo elige las bóvedas?
ELLA: ¡Ah, no, en cualquier bóveda, no! Solo en las que tienen como una antecámara, ¿viste? A la vista de los cajones y las urnas, no. ¡Una será puta, pero hay que respetar! ¡Con eso, no se juega! ¡Se coge, pero, no se juega! En la antecámara es como si fuera de visita a … divertirlos un poco. ¡A veces les pongo una florcita, no creas! Y lo de las llaves, secreto profesional.
EL: ¡Chacarita, Flores, y Recoleta!
ELLA: Sí. Mañana y tarde. Lunes, aquí en Chacarita. Miércoles, en Recoleta, y viernes en Flores.
EL: ¡Tres veces a la semana!
ELLA: Bueno, los jueves, voy a La Tablada, pero de tarde nada más, porque hago tarifa a mitad de precio.
EL: ¿Por qué?
ELLA: ¡La colectividad es tan dura … ¡Coger, todos quieren coger, pero pagar sin descuento, no encontrás uno!
EL: Que notable. Tiene libres, martes, sábado y domingo. ¿Qué hace esos días?
ELLA: ¡Estudio portugués! Por el Mercosur, viste. No es tan difícil. Con los de Recoleta, aprendí algo de inglés, ese que sirve solo para viajes. Aquí, en Chacarita, me entretengo en el panteón de actores, cuando muere alguno famoso. ¡Una de artistas! Pero, no te quieren dar autógrafos, es comprensible, ¿no? ¡Un finado siempre es un finado!
EL: ¿Adentro de, de, de … nos podemos sacar toda la ropa?
ELLA: Claro.
EL: ¿Y … es, pa, pa, parados, sen, sen, sentados? ¿Cómo lo hacemos?
ELLA: Aquí en el bolso tengo una colchoneta inflable de plaza y media …
EL: Debe ser cansador armarla …
ELLA: No, tengo un aparatito inflador. Todo bien. Todo pensado.
EL: Bueno, no sé que estamos esperando.
ELLA: Que me tutees …
EL: ¿Te, te, te, parece?
ELLA: Me calienta más. Si yo te digo “reventame, guacho” es mejor que “reviénteme huérfano”. ¿No te parece?
EL: ¡Entremos, entremos! ¡Me estoy volviendo loco de calentura! ¡Que reventada, que prosti, que terraja, que putona que sos! ¡Me ca, calentás, me ca, ca, ca, calentás, me calentás, trola! ¡Ah, cómo … ¿cómo te llamás?
ELLA: ¡Pura!
EL: ¿Qué?
ELLA: ¡Pero, para vos “Rosa Carnívora”!
EL: ¿Rosa Carnívora? ¡Ah, ah, ah, devórame, putona, cómeme todo, todo, todo, todo …
ELLA: ¡Vamos, entremos, que a las cinco tengo dos hermanos viudos …
EL: ¿Dos?
ELLA: ¡Sí …
EL: ¡Te vas a bajar a los dos! ¡Qué puta mundial !¿Los dos juntos?
ELLA: ¡No, cada uno en su bóveda! ¿Qué creés, que soy una degenerada?
EL: (MIENTRAS VAN ENTRANDO A LA BÓVEDA) ¡Ah, ah, ah … estoy ca, caliente, estoy muy, muy, ca, caliente, estoy reca, ca, caliente, ah, ah, ah …
MUTIS DE LOS DOS.
FIN DE PUTANESCA CINCO.
FINAL PARA TEMA MUSICAL QUE CANTAN LOS INTERPRETES.
FIN DE LA OBRA.
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domingo 3 de junio de 2007

EL AUTOR

Es docente y dramaturgo, es socio fundador de la Asociación de dramaturgos de Córdoba, escribe en la revista digital ¨Critica Teatral¨ y "Clon" de México en Xochimilco. Es autor de siete obras editadas por su propio sello editorial independiente ¨Ediciones del hombre solo¨. Las obras editadas son ¨Hombres Coléricos¨ que es una versión libre de ¨La soledad de los campos de algodón¨ de Bernand Marye Koltes, ¨Los monstruos de Bomarzo¨ es una adaptación de la novela ¨Bomarzo¨ del legendario escritor Argentino Manuel Mujica Lainez, ¨Yo, Dostoievski¨, ¨El suicida¨, ¨El sueño de Assur¨, Jardines en Kordalkof¨, y su última obra de teatro recientemente presentada ¨A contrasangre¨.
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A CONTRASANGRE

Año en que fue escrita: 2007

Obra de un solo acto y una sola escena.
Personas:

IRIS DIWINSKI
HERMAN DIWINSKI
NORMAN ADELIEVICH
RABINO PETROSKI

(En un pueblo de Argentina, en el año 1955, en un viejo sótano, de donde solo hay polvo y algunas cajas metálicas, herrumbradas. Un pequeño foco ilumina el lugar con poca luz.
Herman Diwinski baja por una escalera que se halla hacia el foro del escenario, de donde se desciende al sótano desde la superficie, hasta que se encuentra frente a frente con Norman Adelievevich que lo espera en una silla, hacia el centro de aquel depósito
).
NORMAN ADELIEVICH: ¿Vas a hablar o no?
HERMAN DIWINSKI: (Lo mira fijamente). Es extraño mirarte.
NORMAN ADELIEVICH: (Riéndose en tono de burla). Me has mirado toda tu vida, si me querías pedir algún préstamo, no hacia falta que me trajeras hasta el sótano.
HERMAN DIWINSKI: No es dinero lo que he venido a pedirte, no he venido a pedirte nada de hecho.
NORMAN ADELIEVICH: Entonces quieres algún consejo, de esos que te he dado la semana pasada para que puedas tener un mejor encuentro con Gloria.
HERMAN DIWINSKI: Tampoco quiero un consejo.
NORMAN ADELIEVICH: Entonces habla de una buena vez, en dos horas debo pasar a buscar a Eva por el colegio.
HERMAN DIWINSKI: ¿Hace ya cuantos años que nos conocemos?
NORMAN ADELIEVICH: Sinceramente no llevo la cuenta, pero desde hace ya más de...Se pone a pensar. Bueno cuando nació Eva, vos viniste de Estados Unidos, deben ser ya unos 5 años.
HERMAN DIWINSKI: Si, seguro que 5 años. Recuerdo haberte conocido sin bigotes.
NORMAN ADELIEVICH: Pero ¿a que viene todo esto?, no me digas que te has puesto nostálgico y quieres que nos emborrachemos como en año nuevo.
HERMAN DIWINSKI: Emborracharse seria lo mejor en este caso, es mejor que tomes una bebida fuerte Norman, a lo mejor un vodka.
NORMAN ADELIEVICH: (Levantándose y buscando una botella de vino en una de las cajas metálicas). Pero hombre, hubieras dicho antes, solo que lo único que tengo es un vino, aunque sabes que tengo que ir por Eva e Iris, si me ven así no será una imagen muy agradable, ni de padre, ni de esposo. Riéndose.
HERMAN DIWINSKI: No te preocupes por tú imagen, tienes un buen traje ahora.
NORMAN ADELIEVICH: Abriendo la botella y sirviendo en unas copas. ¿Aque te refieres? Ya lo se, ahora te reirás de mí, seguro que Iris te ha estado contando de aquel traje que me compro en la tienda del señor Abul. Me parece ridículo, es más, no es auténtica ceda Italiana, no como el que Iris me trajo de Buenos Aires.
HERMAN DIWKINSKI: Tomando una copa. Pues aquellos trajes te quedan mejor que los que en los últimos días he tenido que descubrir.
NORMAN ADELIEVICH: No me digas que Iris ya te mostró el saco que me ha traído el sastre, no importa, pienso lo mismo que vos, pero hay que darle tiempo, es a penas un esbozo, dentro de todo el pobre viejo se ha esforzado.
HERMAN DIWINSKI: (Palmeándole en la espalda y pasando hacia el otro rincón se queda de espaldas a el). Verdaderamente, querido cuñado, tú vida ha sido un esbozo.
NORMAN ADELIEVICH: La verdad que si, pero algunas cosas he concretado.
HERMAN DIWINSKI: (Irónicamente). Ni que hablar.
NORMAN ADELIEVICH: (Dándose cuenta del tono irónico). ¿Que te traes entre manos? Porque nunca nos juntamos a las diez de la mañana, en un sótano con olor a polvo y tomando vino, mayormente conversamos en el almuerzo, algo has venido a contarme y no te animas, quizá estás enojado conmigo, ya lo ce, no te preocupes, a vos también te invite a la cena que se organiza en el Jockey Club.
HERMAN DIWINSKI: No pensaba en la cena, en absoluto, ni siquiera se me había pasado por la cabeza.
NORMAN ADELIEVICH: Que bárbaro, y yo que cuento las horas para reencontrarme con amigos.
HERMAN DIWINSKI: Si...(Pensativo por un momento). Últimamente te has acercado mucho al señor Hanssen. Diría que hasta te he visto tomando café en el bar con el.
NORMAN ADELIEVICH: Seguramente querido Herman, son de suma importancia los negocios que estoy trazando con este hombre, pues fíjate, tiene una fábrica de zapatos, a lo mejor, podríamos ser socios con el, y hacer una fabrica de medias y calzados, es original, ¿no te parece?
HERMAN DIWINSKI: Es original ¿porque dudarlo? pero ¿Cómo lo conociste?
NORMAN ADELIEVICH: Vive en un pueblito del sur, llamado Villa Langostura, solo que anduvo por aquí por otros asuntos, por supuesto, relacionados con su demoledor emprendimiento.
HERMAN DIWINSKI: Seguramente que no solo los negocios te deben unir a el, a lo mejor una vieja amistad.
NORMAN ADELIEVICH: Es verdad, lo conocía desde antes, se me había pasado contarles a ustedes, pero creo que, desde que vine a la Argentina, no recuero si habíamos hablado en el barco, es un alemán, pero jamás ha discriminado un judío, te lo puedo asegurar.
HERMAN DIWINSKI: (Mirándolo fijamente a los ojos). Yo conozco ese hombre, es un viejo comandante nazi.
NORMAN ADELIEVICH: (Pensativo y sorprendido después). Si pero yo no lo sabía, ¿Cómo lo sabes vos?
HERMAN DIWINSKI: Lo ce y nada mas. Uno recuerda a los torturadores, los tiene muy presentes para olvidárselos así nomás como si nada, me lo ha mostrado mi padre, cuando estábamos en Auswitch, me había dicho, que era el asesino de mama, de mis abuelos, luego lo mató a el, y finalmente la supuesta guerra terminó, y con ella el desgraciado duelo para todo un pueblo.
(Silencio prolongado).
NORMAN ADELIEVICH: (Que se ha quedado mirando hacia el suelo). Ese hombre ya no es el mismo, te lo aseguro.
HERMAN DIWINSKI: (Enojado y furioso). Patrañas, se afeitan, se dejan la barba, se cambian de país, de ciudad, de cultura, de religión, de vida, pero siguen siendo iguales, los mismos asesinos repugnantes disfrazados de seres morales y educados.
NORMAN ADELIEVICH: No lo discuto en absoluto, yo...
HERMAN DIWINSKI: (Interrumpiéndolo). Vos nada, no tenes que decir nada, vos sos otro, uno que se dejó seducir por un sistema que privilegiaba el asesinato a sangre fría, entregaste en bolsa a todos tus hermanos.
NORMAN ADELIEVICH: (Perdiendo el control). ¿De que estás hablando? Levantándose de la silla. Tengo que ir por Eva, me espera en el colegio.
HERMAN DIWINSKI: (Saca de su chaqueta un revolver). Vos no vas a ningún lado hijo de puta, sentate mierda, tenemos que hablar.
NORMAN ADELIEVICH: (Sentándose). ¿Qué es todo esto?
HERMAN DIWINSKI: (Tomando un diario de su otro bolsillo, se lo arroja al suelo). Lee basura.
NORMAN ADELIEVICH: (Tomando el diario, muy despacio, lee en voz baja, luego agacha la cabeza). Se han equivocado, este no soy yo.
HERMAN DIWINSKI: Te buscan en Chile, en el sur, en un pueblo pesquero, te van a encontrar, estamos a un paso de Chile.
NORMAN ADELIEVICH: Se han equivocado.
HERMAN DIWINSKI: Nosotros nos hemos equivocado, nosotros, Iris, y la pobre Eva que es una víctima como nosotros. ¿Qué te ofrecieron aquellos asesinos, porque nos cambiaste? Quiero saber.
NORMAN ADELIEVICH: (Resignado). Cumplía ordenes, de ese modo no solo me mantenía con vida, aseguraba un lugar, un ser alguien en mí vida, pero eran otras épocas. Yo soy distinto, yo no soy el de antes, te lo juro.
HERMAN DIWINSKI: Los asesinos, son asesinos.
NORMAN ADELIEVICH: Yo jamás le apunte a nadie, jamás tome un arma entre mis manos.
HERMAN DIWINSKI: Si que lo hiciste, manipulaste un arma tan asquerosamente repugnante como la traición a tu propia sangre, a tus orígenes, a tu religión, a tu familia y a tu puta condición. NORMAN ADELIEVICH: Me cambie de nombre cuando llegué a Buenos Aires, también quise cambiar mi vida.
HERMAN DIWINSKI: Y no tuviste mejor idea que casarte con una mujer judía, una de tantas que habrás entregado cuando eras un infiltrado matando por la boca para los nazis.
NORMAN ADELIEVICH: No es como vos pensas, eran tiempos difíciles, para todos los judíos, nos perseguían a todos, yo así pude sobrevivir, no fui el único.
HERMAN DIWINSKI: ¿Y como esperabas sobrevivir matando a tus hermanos?
NORMAN ADELIEVICH: No se sobrevive, uno se muere día a día.
HERMAN DIWINSKI: Y decidiste colocar el pasado en un nicho y sepultarlo en el cementerio de tus memorias fallidas, cuando la besabas a la pobre desgraciada de mi hermana, cuando comías con nosotros, o cuando acariciabas a tu amada hija Eva, ¿No te acordabas de aquellos miserables que murieron en la miseria? ¿No se te venían a la cabeza, aquellos rostros, llenos de dolor y de angustia, de hambre, de sed y de muerte?
NORMAN ADELIEVICH: Una y otra vez, todo el maldito tiempo.
HERMAN DIWINSKI: Vienen por vos.
NORMAN ADELIEVICH: ¿Qué vas a hacer?
HERMAN DIWINSKI: ¿Qué se supone que debo hacer?
NORMAN ADELIEVICH: Soy tu cuñado, somos como hermanos, juro que...
HERMAN DIWINSKI: (Interrumpiéndolo). Somos lo que somos, somos dos desconocidos, porque tengo vergüenza de salir a la calle, imagínate el daño que nos has causado, a tu pobre mujer que te ha cuidado como si fuera tu madre, tu hija que lleva tu sangre de mierda, y yo, que cuantas noches he llorado en tu hombro, acordándome de mis padres, y de todos mis amigos cuando en Auswitch les hacían cantar el himno Alemán en medio de la nieve, azotándolos como si fueran animales.
NORMAN ADELIEVICH: Podemos irnos todos juntos a Turquía, puedo conseguir los pasajes, puedo vender todo y esto se acaba.
HERMAN DIWINSKI: (Acercándose con furia). ¿Pretendes que olvide que fuiste un judío perro de los nazis?
NORMAN ADELIEVICH: Yo no mate a tu padre, tampoco fue a el que lo delate, ni a tus amigos.
HERMAN DIWINSKI: Tu no mataste solo a mis padres, terminaste con la vida de tu propio pueblo y eso debe doler aquí, en el pecho, como si te explotara el corazón.
Silencio prolongado.
NORMAN ADELIEVICH: No me entregues por favor.
HERMAN DIWINSKI: Entregaste a centenares de judíos y ahora pretendes que no lo haga con vos, resulta que tengo al animal acorralado y lo debo dejar ir, luego que se devoró mi mundo. Cuantos judíos quieren estar en mí lugar, cuantos de ellos pagarían fortunas para escupirte sus años de impotencia, de silencio que se les ha vuelto un tumor que los consume con el tiempo.
NORMAN ADELIEVICH: Imagínate a Iris, a Eva, lo dejemos entre nosotros, mira nada más a tu lado, está el padre de Eva, vos sos el tío, como la van a criar sin su padre, se burlaran de ella, la humillaran hasta en la Universidad, no dejes que eso ocurra, es el futuro de mí hija el que está en juego.
HERMAN DIWINSKI: La verdad, es ante todo, una verdad, y ante ella, aunque no crea en las verdades, porque siempre son a medias, como tu vida que ha sido toda una mentira inventada, no se puede mirar para otro lado, prefiero criarla yo, pero nunca, jamás que lo haga un hombre que mató a los de su sangre.
NORMAN ADELIEVICH: (Parándose de pronto). Ella es mi hija.
HERMAN DIWINSKI: (Enfrentándolo y agarrandoló de la chaqueta). Ya no lo es, por fortuna no.
NORMAN ADELIEVICH: (Sentándose nuevamente). Solo los tengo a ustedes.
HERMAN DIWINSKI: Si supiese tú hija que mataste a su propio abuelo.
NORMAN ADELIEVICH: Sabes que yo no estaba en la ciudad en donde residía tú padre y tú madre por esos años. ¿Qué harás conmigo? ¿colgarme de algún árbol y sentirte héroe por haber matado a un judío perro nazi? ¿La comunidad judía te ofrecerá un premio por haber cazado a un hombre sin alternativas?
HERMAN DIWINSKI: Esa no seria una actitud noble y heroica de un judío que cree en la justicia. Yo nunca mataría como mataron a los de mi condición, no utilizaría aquellos métodos salvajes como los de tú amigo Hanssen, que bien lo conocías, porque vos trabajabas para el, y el hijo de puta se vino a la Argentina porque vos le devolviste el favor que te hizo, el de dejarte ser alguien, hasta salvó tú vida y por eso te sentiste en deuda con ese hurón. Le abriste una fabrica y luego nos dirías que el se uniría a la gran sociedad Adelievich, como en los viejos tiempos de casería Judía, los dos amigos volverían a estar juntos al fin de cuentas.
NORMAN ADELIEVICH: No es así, no es un amigo, nunca lo fue ¿Cómo puedo ser amigo de un hombre que me quería mandar a los campos de concentración.
HERMAN DIVINSKI: Ni siquiera pensaste en sumarme a la fábrica, pero el maldito nazi que no es ni siquiera era de tú familia, le ibas a dar hasta tú apellido si era necesario para ocultarlo de la naturaleza que descubre los rostros de los cobardes.
NORMAN ADELIEVICH: No tenía otra opción, el había amenazado con matar a Iris, no podía dejar que eso ocurriese.
HERMAN DIVINSKI: No es momento para mostrar una conmovedora imagen paternal. Bien sabias que el tenía muchas acciones, que la fábrica se duplicaría sin tener que invertir nada de tú bolsillo, eso fue la verdad.
NORMAN ADELIEVICH: Estás juzgándome sin saber nada de nuestras conversaciones.
HERMAN DIVINSKI: En sus cartas nunca enunció que mataría a Iris si no lo convocabas para la sociedad, por el contrario, te rogaba participar en ella y te tentaba con ofertas millonarias.
NORMAN ADELIEVICH: Nunca me lo escribiría en una carta, el tipo no es ningún tonto, me lo dijo por teléfono, me llamaba a la fábrica en reiteradas ocasiones.
HERMAN DIVINSKI: (Enojado). Basta de mentiras. (Sacando un papel de un sobre, se lo arroja a la falda).
NORMAN ADELIEVICH: ¿Qué es esto?
HERMAN DIVINSKI: Un testamento.
NORMAN ADELIEVICH: Entonces, ¿me vas a matar?
HERMAN DINISKI: Abajo tenes que firmar, toma la lapicera.
NORMAN ADELIEVICH: (Lo mira resignado unos instantes y luego firma). No me has contestado, entonces, ¿me vas a entregar?
HERMAN DIVINSKI: (Tomando el testamento y guardándolo). No hay nada que yo pueda contestarte.
NORMAN ADELIEVICH: Te estás llevando mí vida, son años de trabajo.
HERMAN DIVINSKI: El dinero que tienes en el banco será para Eva, no te preocupes, solo para ella, la fábrica la administraremos con Iris.
NORMAN ADELIEVICH: Cuando se entere Iris ¿crees que te va a perdonar?
HERMAN DIWINISKI: (Riéndose irónicamente). ¿A mí me tiene que perdonar?
NORMAN ADELIEVICH: No dejará que el padre de su hija quede en la ruina.
De pronto, reaparece detrás de unos tambores, Iris Divinski, tiene anteojos negros y un pañuelo, lleva una diminuta cartera.
IRIS DIWINSKI: No creo que sea así.
NORMAN ADELIEVICH: (Sorprendido, se levanta de la silla). ¿Qué haces aquí?
IRIS DIWINSKI: Siéntate mejor, hace rato que escucho la conversación, Herman me mostró el diario en el que aparece una fotografía tuya, pero al principio no le creí, pensé que se había confundido, pero cuando me enseñó el artículo que decía que se trataba de un judío nazi, quede en la más plena incertidumbre. Cuando lo asumiste hace pocos minutos, se me oscureció la vista, pensé que me moría, te juro que se me derrumbó el mundo Norman. (Al borde de las lágrimas, mientras que Herman Divinski se retira lentamente, doblando su saco). Todos estos años vivíamos con tanto amor, y los proyectos que teníamos. Hubiese preferido enterarme que tenías una amante otra mujer no ce, pero nunca esto.
NORMAN ADELIEVICH: Puedo explicarte...
IRIS DIWINSKI: (Interrumpiéndolo de un grito). ¿Qué vas a explicar? ¿Que defendías tú vida haciendo correr la sangre de otros?
NORMAN ADELIEVICH: No era Jesucristo Iris, estaba presionado, piensa que si no lo hacia me mataban, me liquidaban, tú también lo hubieses hecho.
IRIS DIWINSKI: (Sacando un revolver de la cartera). No hables por mí basura, no me nombres más, no con esa boca llena de gusanos, la de todos esos muertos que te rondan, esas son las voces que escuchas, las que siempre me dices a media noche que te acosan, son ellos los que te buscan.
NORMAN ADELIEVICH: Guarda ese revolver por favor, discutamos como adultos, te lo ruego por nuestra pequeña hija.
IRIS DIWINSKI: No la metas a ella en todo esto, no intentes salvarte usándola en contra mío porque no lo lograras.
NORMAN ADELIEVICH: No es eso lo que quiero, pretendo que no vea todo esto, seguro que está arriba...
IRIS DIWINSKI: (Interrumpiéndolo). No está, la dejé en el colegio. Nos vamos del pueblo, nos das vergüenza, nos has humillado a todos.
NORMAN ADELIEVICH: ¿Qué harás? ¿me vas a matar? ¿Qué le dirás a nuestra hija? ¿Qué mataste a su padre porque salvaba su vida, sin quedarle otra opción que ser un delator a punta de pistola?
IRIS DIWINSKI: (Sacando un papel de su cartera). Firma esto ahora.
NORMAN ADELIEVICH: (Lee el documento). No puedo hacerlo Iris, es nuestra hija, no puedo renunciar a ella.
IRIS DIWINSKI: (Apuntándole de más cerca). Tú eliges, además yo soy la madre.
NORMAN ADELIEVICH: ¿Cómo pretendes criar a nuestra hija sin su padre?
IRIS DIWINSKI: No estaré sola, Herman me ayudará, siempre ha sido un buen hermano.
NORMAN ADELIEVICH: Herman que nunca supo ni como cambiar un pañal, como cuando nos íbamos a las reuniones de los Hartevis y teníamos que llevar con nosotros a la pequeña Eva.
IRIS DIWINSKI: Nuestra hija ya está grande y cuando sea adulta entenderá una sola cosa, que su madre y su tío la sacaron de un infierno.
NORMAN ADELIEVICH: ¿Qué le dirás?
IRIS DIWINSKI: Que su padre ya no está, que no lo busque tampoco.
NORMAN ADELIEVICH: Destruyes todo lo que tengo.
IRIS DIWINSKI: ¿Y cuantas familias enteras has destruido tú? ¿Te falta el aire? ¿Sientes que te asfixias?
NORMAN ADELIEVICH: (Desabrochándose la camisa). No he tomado mí remedio para el asma, hay mucho polvillo aquí, no seas cínica por favor. Iris, eres mi esposa, olvidemos todo, ya tienes la casa, la fábrica, el dinero en el banco y lo más importante, te llevas a mí hija, todo, ¿Qué más quieres de mi?
IRIS DIWINSKI: (Poniéndole el revolver en la cabeza, jalando del seguro, todo el parlamento lo dirá apretando los dientes con mucha ira). Quiero mí venganza, aunque me tiemble la mano, deseo lo peor, te maldigo con toda mí alma, quiero destrozarte, quebrarte los huesos, sacudirte de un lado hacia el otro, quiero envenenarte una y mil veces, este es tú naufragio no el mío, no el de nuestra hija, es solo tuyo.
NORMAN ADELIEVICH: (Que ha caído arrodillado, poniendo sus manos en su rostro). No por favor, no me mates, no lo hagas, te lo suplico, no mates a un fracasado, admito mí culpa, no me quedaba más remedio, no me mates.
IRIS DIWINSKI: (Jalando el gatillo en falso). Ya estás muerto. Iris que ha tirado el revolver, se retira llorando, mientras que Herman Divinski ingresa al sótano con un rabino, el hombre lleva un pequeño bolso que lo abraza contra su pecho, (Norman lo mira tratando de reconocerlo pero no logra divisarlo con tanto acierto).
NORMAN ADELIEVICH: ¿Usted quien es?
HERMAN DIWINSKI: No lo conoces, pero el te conoce a vos.
RABINO PETROSKI: Es así señor, como dice su cuñado, ya hemos estado hablando con el hace unos minutos sobre el tema que ha convulsionado a toda la comunidad judía del país.
HERMAN DIWINSKI: Intuía que Iris no se atrevería a disparar sobre tú cabeza querido Norman, has tenido una esposa que no te merecías. Yo, por mí parte, tengo asuntos que atender, los dejo caballeros, me retiro.
RABINO PETROSKI: Lo hacía mas avejentado, se ve que la buena vida lo tiene a usted muy bien.
NORMAN ADELIEVICH: (Pensativo y nostálgico). Era octubre cuando la conocí a Iris, toda la nostalgia de un hombre abandonado está sobrevolándome, juro que veo esos pájaros de mal augurio sobre mí cabeza. Pero, ¿usted no me dijo quien era?
RABINO PETROSKI: Pues bien, le paso a contar, mi nombre es Dante Petroski, soy hijo de Eliseo Petroski y Nadina Erlinch.
NORMAN ADELIEVICH: No entiendo.
RABINO PETROSKI: Lo comprendo, usted no recuerda a mí padre, porque fue uno de los muchos judíos que mando a los campos de concentración de Auswitch, yo si lo recuerdo a usted, porque caminaba con el coronel Hanssen en esos días de frío, en donde nos tiraban agua a baldazos mientras la nieve caía sobre nuestros cuerpos congelados, también tengo presente su pulgar, señalando a mí padre.
NORMAN ADELIEVICH: No ha sido nunca mi intención, yo estaba amenazado se lo he dicho a mí esposa y a mí cuñado. El comandante Hanssen era muy joven cuando me conoció, me sacó de una fila, yo iba directo a los campos de concentración, el me dijo: Servirás para algo, servirás para la patria y para el Furer. Me tomó del brazo y me llevó a su oficina, me hizo sentar, y dejó que yo durmiese en su despacho, ese hombre salvó mí vida, y por todo ello estas consecuencias terribles. Me sentaba a escuchar a donde se ocultarían aquellas familias, algunos eran Rumanos, otros eran Rusos y así, cuando me acostaba de noche, apagaba rápido la luz, no quería pensar en lo que estaba haciendo, solo cumplía con mí deber, así me mantenía con vida. Entonces yo me iba hasta las oficinas de Hanssen y le decía a donde, en que casa o galpón se escondían de los soldados Alemanes. Cuando la guerra terminó, sentí que no había hecho lo correcto, creí que no lo toleraría, que me llegaría tarde o temprano la depresión y me suicidaría. Los nazis me tenían atado, no podía hacer otra cosa, usted sabe como eran, como actuaban.
RABINO PETROSKI: Usted los conoció mejor que yo. Deja el pequeño bolso sobre una caja, se saca el sobre todo. Es usted el que se ha quedado sin casa, sin fábrica, sin su hija, en definitiva, sin nadie.
NORMAN ADELIEVICH: Usted se equivoca, aún tengo a alguien.
RABINO PETROSKI: (Abriendo el bolso y revolviendo dentro de el como buscando algo). ¿A quien si se puede saber?
NORMAN ADELIEVICH: Aún lo tengo a Dios.
(El sótano empieza a oscurecer Norman queda pensativo con una mirada perdida, mientras que el rabino lo mira fijamente unos instantes y cuando vuelve la vista a su bolso, la luz ya no estará encendida).
TELON FINAL
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JARDINES EN KORDALKOF

Año en que fue escrita: 2006
Personas:

PUERREDON Medico psiquiatra.
SATIRNA Medico residente
ROWELLO Medico residente
LARRELO Paciente
FUGANI Paciente
ALMOZ Paciente
URRITILLA Paciente
PAGEMO Paciente

El sótano de un Psiquiátrico, hay un color azul tenue en toda la habitación, muebles antiguos, de donde en la vidriera de los mismos se ven remedios amontonados, mas hacia el foro y hacia el costado izquierdo hay camillas con brazaletes y taloneras. Tres asientos a la derecha y un cuadro colgado en esa misma pared que tiene a un hombre de traje y de edad, en la parte inferior dice: Eulosio Kordalkof.
Cuando empieza la obra, ingresan Larrelo, Fugani, Almoz, Urritilla, y Pagemo, todos tienen pijama celeste, estos son ubicados por un enfermero en el centro del sótano, luego ingresan Puerredon, Satirna, Rowello, que llevan sus casacas blancas y debajo tienen traje.
PUERREDON: Encendiendo un cigarro y sentándose en una de las sillas. Como verán estamos aquí reunidos para algo muy especial, hoy, colaboraremos con la ciencia muchachos, por cierto, me olvidaba, perdón, les presento a dos médicos practicantes que ha mandado la Universidad y la Escuela de Medicina, el doctor Satirna y Rowello.
Como les decía, hoy es una jornada para la historia, ustedes son los elegidos, deben de sentirse orgullosos por este acto en donde le abriremos las puertas de la ciencia al mundo, la psiquiatría se renueva cada día.
Procederemos a un trabajo en donde ustedes serán herramientas de esa ciencia, mejor dicho instrumentos para brindarle el futuro a la humanidad.
Es por ello que el doctor Satirna y Rowello me acompañan felizmente en esta prueba, que bajo ninguna circunstancias ustedes saldrán dañados de aquí. Proceda cuando quiera doctor Satirna.
Satirna tiene unas vendas que se las colocara a los cinco pacientes tapando sus ojos, mientras que Puerredon seguirá hablando.
No tengan miedo, ya les dije que deben confiar en nosotros y entregarse para ser héroes y mártires ante el enigma que tenemos a descifrar. Muy bien, el tema es que es de vital importancia para la salud como les decía, ustedes a ustedes se les suministrara unas pastillas, que junto a un bioquimico amigo y colega hemos indagado sobre las mismas, para ello hemos necesitado de su voluntad y empeño en pos de la ciencia y la verdad. Ahora mismo, el doctor Rowello, pasara a entregarles dicho medicamento con un vaso de agua que ustedes van a digerir para empezar el complejo proceso de trabajo.
Rowello pasa a darles la pastilla, todos están en fila, mientras tanto Puerredon sigue hablando.
Para terminar, nosotros esperaremos unos minutos aquí a ver si el medicamento que hemos fabricado, tiene lo que en nuestras hipótesis hemos manifestado, doctor Rowello, doctor Satirna, los invito a sentarse y a esperar los efectos de la Pecirina.
Rowello y Satirna se sientan, Puerredon esta sentado en el medio, saca una libreta para tomar notas, mientras tanto, Rowello y Satirna se copian de Puerredon y sacan sus libretas correspondientes con cierta timidez.
Queridos aspirantes a médicos de la mente, procederemos a un sistema de hipnotismo para que los pacientes entren en el clímax necesario para abordar nuestra operación, si les parece bien, empezare ya mismo.
A penas un punto en el espacio vamos a imaginar, una pantalla negra y nosotros a penas un punto blanco, pronto los puntos se duplican y dirán conmigo: Dejare la puerta abierta de mi mundo interior.
Vamos, repitan.
PACIENTES: Dejare la puerta abierta de mí mundo interior.
PUERREDON: Muy bien, ahora dejaran su mente en blanco, pero antes subirán por una escalera, posteriormente saltaran al vacío, cuando lo hagan, dirán todos juntos: Me dejo llevar por lo que acontezca en mi.
PACIENTES: Me dejo llevar por lo que acontezca en mi.
PUERREDON: ¡Excelente!, ahora estén atentos, dejen fluir lo que aparezca en este momento, el que quiera tomar la posta lo puede hacer espontáneamente en soliloquio por favor.
LARRELO: Hay flores por doquier, estoy rodeado de ellas, hace calor, el sol es radiante y tibio, son florcillas lilas, se mezclan con otras mas amarillas, casi como si fueran girasoles, son realmente bellas, también hay cardos, pero trato de sortearlos y lanzarme sobre algunas otras flores de algodón, hay un profundo silencio, se siente mucha paz aquí.
Puerredon le hace una seña a Rowello, este se levanta y le pega una cachetada a Larrelo, pero este sigue, igualmente le seguirá pegando.
En el aire flota una pluma liviana, hace vueltas y vueltas en forma de un espiral, detrás de los arbustos hay un floripon.
Puerredon le toca el brazo a Rowello para que para que deje golpearlo, Larrelo prosigue.
Hay un picaflor que se acerca y deposita su pico dentro de las margaritas, es muy bello, de diversos colores.
PUERREDON: Bien, que nuestro amigo siga contándonos sobre aquel jardín, ahora quiero que lo haga el siguiente, adelante Fugani, lo escuchamos.
FUGANI: Estoy sobre el césped, esta cortado muy prolijamente, veo rosas blancas, rosas rojas y amarillas.
LARRELO: Tengo orquídeas en mi jardín, pero son lilas y marrones.
FUGANI: Hay abejas que se sientan en los pétalos, las rosas tienen espinas.
LARRELO: Las rosas de el anden son lisas, solo algunas tienen espinas.
FUGANI: Mis rosas tienen un rico aroma, se esparce por todo el aire llegando a mi nariz con un olor existió.
Puerredon le hace una seña a Rowello, este toma un balde de agua y se lo arroja en el rostro, Fugani no reacción y sigue su soliloquio.
El viento a lo mejor ha cambiado de dirección, ahora va hacia una piletita de piedra y mica, en el fondo hay agua y pececitos.
Rowello toma otro balde con agua y se lo arroja, pero Fugani no reacciona.
Otra vez el viento cambia de dirección, es increíble estar aquí, con tantas flores y animalitos que se echan a dormir debajo de ellas.
PUERREDON: Muy bien, ahora sigamos con el otro, le toca Almoz, sigue usted, concéntrese y dénos lo mejor del mundo en donde te halla.
LARRELO: Son flores puntiagudas, hasta parece que hablan muy bajito.
ALMOZ: Hay niebla, tierra fresca y húmeda, como si hace unos momentos hubiese llovido allí, es como un patio gigante, hay flores de distintos tamaños.
FUGANI: Una larva le sube a la flor azul, es alargada y babosa.
LARRELO: No veo los pájaros, los escucho solamente.
ALMOZ: El aroma es el que se siente cuando ha caído la lluvia sobre las plantas, se confunde todo, pero veo flores con forma de campanas.
LARRELO: Es una flor pirámide, si es una flor pirámide.
ALMOZ: Hay otras flores, pero todas son de color negro, dan una mala impresión, no me siento muy cómodo aquí.
Puerredon se levanta de su silla, se pone atrás de Almoz y le vuelve a meter el dedo en el culo, este no reacciona.
Igualmente me paseo entre ellas, en sus pétalos todavía hay agua, siguen húmedas en su interior, las gotas pesan sobre el suelo.
Puerredon le vuelve a meter el dedo en el ano, pero Almoz sigue sin reaccionar como si nada pasara.
ALMOZ: De repente he visto una flor con tallo largo, es muy largo.
FUGANI: Flores que tienen delfines adentro, como si estos buscaran refugio allí.
PUERREDON: Muy bien, que siga el próximo que se unirá a estos soliloquios, adelante Urritilla, lo escuchamos, déjese llevar por su relato.
URRITILLA: Un campo todo dorado, una barca gigante se ha asentado en el, en el centro de aquel campo, yase un pequeño jardín con flores naranjas y blancas, me acerco hasta el, la barca sigue allí pero todavía no he subido a explorarla.
ALMOZ: Las flores negras se abren cada vez más.
FUGANI: Da la sensación que son flores que alojan dedos en su interior, los dedos se mueven hacia todos lados.
URRITILLA: Ya estoy en la barca, hay muchas flores, pero todas son de piedra, no ce porque, pero igual sus pétalos se mueven.
Puerredon le hace una seña a Rowello, este saca el artefacto eléctrico de su casaca, lo choca contra el estomago de Urritilla, este no reacciona y prosigue con su narración.
Las flores empiezan a flotar, flotan alto y lejos, yo también estoy flotando con ellas, me siento una hoja que se desliza por los aires.
PUERREDON: Ahora que venga el último, con este experimentaremos algo diferente, empiece de una vez.
Pagemo se saca el vendaje, corre para salir por la puerta, pero Rowello lo detiene de un empujón, Pagemo cae al suelo.
PAGEMO: No me siento bien, déjeme en mi habitación, en el patio en cualquier sitio, yo no pertenezco a su circo.
PUERREDON: Comience su narración o le aplicare calmantes que lo dejara exhausto por dos días.
PAGEMO: ¿Qué clase de institución mental es esta? Yo no estoy aquí por voluntad propia.
PUERREDON: Se me acaba la paciencia, empiece o lo mandare al electroshock.
PAGEMO: Ese método es criminal y antiguo y lo sabe bien.
PUERREDON: Llévenlo a la sala.
PAGEMO: Esta bien, esta bien. Se coloca la venda en los ojos, vuelve a la fila. No veo flores, no veo campo ni jardín alguno, solo veo vacío, el vacío ha llegado y no puedo ver nada, no ce que ha ocurrido pero no hay nada ante mis ojos.
LARRELO: Flores de arroz y de maíz, todas se entrelazan para cantar un cancionero.
FUGANI: Algunas rosas muerden, otras te acarician, y otras me han pasado la lengua por las manos.
ALMOZ: Hay flores carnívoras, huyo de ellas cada vez que las veo.
URRITILLA: Flores que bailan un tango.
PAGEMO: Sigo sin ver nada, no hay horizonte alguno.
PUERREDON: Eso quiere decir que solamente a usted le ha hecho efecto, porque no ha tomado la primera, la segunda ha fluido porque no se ha bloqueado con la primera pastilla, quiere decir que no se ha producido la mezcla entre ambos medicamentos, eso es bueno, es positivo, prosiga usted por favor.
PAGEMO: Quizás un resplandor a lo lejos, se mueve incesantemente.
PUERREDON: ¿Siente sus manos? ¿Sus pies y piernas? ¿Siente su cabeza?
PAGEMO: No puedo sentir nada, porque soy nada, siento no existir.
PUERREDON: ¿Como seria no existir?
PAGEMO: No existo y nada mas, no puedo explicarlo tanto.
URRUTILLA: Flores de cristal.
LARRELO: Flores de chocolate.
FUGANI: Flores con escamas.
ALMOZ: Flores con sombrero y casco también.
PAGEMO: Me siento un punto muy diminuto en el universo, a penas un punto.
PUERREDON: ¿Cada vez se hace más pequeño ese punto?
PAGEMO: Se esta disolviendo como si me chupara un hoyo negro, profundo, no le veo el final, sigo cayendo, no hay forma de parar, sigo y sigo mas hacia lo hondo.
Puerredon le hace una seña a Rowello, toma el encendedor y se lo pasa por la pera, Pagemo no reacciona.
De pronto siento un liviano calor en mi cuerpo, he dejado de sentir miedo, me siento un poco mas seguro ahora.
Veo algo a lo lejos, atravieso un jardín por un sendero de piedra, este me conduce hacia una habitación, la puerta abierta, algo así como un garaje, hay un hombre con un cuchillo, su mano tiembla, la niña no lo ve, el se acerca.
Puerredon empieza a sentirse incomodo, se mueve para un lado y para el otro sobre su asiento, casi ni quiere escuchar a Pagemo.
Ella deja caer su osito de peluche sobre el suelo, el hombre corre hacia ella, con la navaja le corta el cuello a la niña, ella cae sobre la alfombra gris dejando fluir toda la sangre.
Puerredon se acerca a Almoz, saca un artefacto filoso y se lo pasa por el cuello a Almoz, este cae al suelo desangrado, rápidamente Satirna y Rowello se encogen en un rincón tembloroso, mientras que los otros cuatro se han sacado el vendaje de sus ojos para asistirlo a Almoz.
LARRELO: Te dije que esto seria peligroso, ¡enfermero! ¡Enfermero! ¡Rápido aquí!
ROWELLO: Nosotros no hicimos nada, no nos lleven al privado por favor.
SATIRNA: Yo apenas jugaba con mis manos, solo vi que jugaban, solo es un juego, así lo explico el doctor Pagemo, no hay de que preocuparse, pero por favor no nos lleven al privado.
PAGEMO: Por favor no les hagan daño, ellos no son culpables de esta tragedia.
Entran dos enfermeros, agarran a Rowello y a Satirna y se los llevan del sótano.
FUGANI: Esto fue idea tuya Pagemo, ahora no se que le diremos a los medios de prensa, a nuestros superiores, nos iniciaran juicio a todos, a todos maldita sea.
URRITILLA: Diremos que estábamos experimentando con los enfermos escupe en el suelo. No ce que clase de bayaspirina nos dieron esos infelices, espero que no le hayas dado el rebotril Pagemo.
LARRELO: Claro, diremos que estábamos experimentado y así nos congelaran la profesión a todos, además de acusarnos y mandarnos a la cárcel por negligencia cuando descubran la manera en que trabajábamos aquí, señores, nuestra brillante carrera se ha dilatado en un día, esto es increíble, ¿quien se atreve a soltar a tres tigres a fuera de una jaula con domadores Desarmados? es una locura.
PAGEMO: Una locura que tiene una causa noble, ¿acaso no se dan cuenta que estamos en medio de la historia en la psiquiatría moderna?
URRITILLA: Tu eres el único que piensa en la psiquiatría moderna, aquí tenemos un problema grave Pagemo.
FUGANI: Hay que pensar en alguna solución ahora, debemos ser lo mas objetivo en ella.
LARRELO: Tenemos un problema, el director esta sacando los últimos archivos de su oficina para mudarlos al nuevo nosocomio, al menos dijo que en estos días iba a venir.
PAGEMO: Imposible, me lo encontré ayer, el viene hoy, pero no se me ocurrió que todo esto podía acontecer.
URRITILLA: Entonces debemos ver como sacar a Almoz de aquí sin vida.
FUGANI: ¿Pero que ideas tienes? ¿Piensas que andaremos todos con un cuerpo a la rastra? ¿Crees que somos asesinos para llevarlo embolsado y arrojarlo en alguna zanja por algún campo, que nadie se dará cuenta? Por favor, estamos en una situación critica, insisto debemos ser cautos y pensar que vamos a hacer con Almoz.
URRITILLA: Parece que tu tienes mejores ideas.
LARRELO: Por favor, ahora no se peleen, voy a llamar al enfermero, que averigüé si esta el director. Toma un celular y marca. ¡Hola Luís! Si, soy yo, necesito que subas al tercer piso, que te fijes si en la oficina esta el director, cualquier cosa me llamas. Cortando el celular. Se esta yendo para allá, mientras tanto, tengo una idea, podríamos quemar la habitación, arrojar el cuerpo de Almoz adentro, si se quema todo, encontraran el cuerpo calcinado.
FUGANI: Te olvidas de que cuando el forense lo revise, se encontrara con un corte en la parte inferior de su cuello, además llamaría la atención rápidamente del director, vendría hacia aquí y se daría cuenta de todo. Larrelo, eres medico, no puedo creer de tu ingenuidad. Pero no esta mal tu idea, lo que si creo es que podríamos argumentar que el paciente le corto el cuello, arrojo algún químico combustible y le prendió fuego a la habitación.
URRITILLA: Yo creo que debemos llamar a la policía, no podemos esperar de que esto se nos vaya de las manos, no debemos dar tantos rodeos, me parece mejor la idea de decir que el paciente le corto el cuello y listo, lo del incendio no es creíble, ¿de donde saco el encendedor el paciente? Si Almoz fumara al menos, entonces ahí se podría decir que tomo su encendedor, pero no es así, debemos analizar todo no podemos saltearnos nada, si no de lo contrario todos iremos a la cárcel.
Suena el celular de Larrelo.
LARRELO: Esta en su despacho, acaba de llegar.
URRITILLA: Debemos pensar en como sacarlo de allí, del edificio mejor dicho, alguno de nosotros podría ir con la excusa de invitarlo a tomar un café o de pedirle información acerca de los nuevos ingresos al nuevo nosocomio.
LARRELO: ¿Cómo lo sacamos si viene a buscar sus últimos archivos, por lo que dijo ayer eran demasiados, seguro le tomara como más de dos horas, suficiente para que nos descubran con el cuerpo.
FUGANI: Ahora si que estamos en líos.
LARRELO: ¿Cómo que viene hacia aquí? Bueno, espera, trata de detenerlo, nosotros vamos a esconder el cuerpo.
URRITILLA: Debemos llevar el cuerpo de Almoz, ¡rápido! ¡Ayúdenme! tu y Fugani tómenlo de los pies, yo lo sujetare de los brazos, luego tendremos que dar aviso a la policía, no podemos esperar a que el director sospeche de nosotros.
LARRELO: ¿Que le diremos a la policía?
FUGANI: Diremos que un enfermo perdió el control y lo mato, así nadie tendrá problemas, me parece mejor idea.
URRITILLA: Te piensas que la policía científica no va a investigar el caso, en absoluto, caeremos todos, es una locura, nadie puede burlar a los investigadores, estoy de acuerdo con que llamemos a las autoridades policiales, pero no se piensen que no estaremos bajo la lupa.
FUGANI: Entonces demuestra una mejor idea doctor de cuarta, porque hasta ahora lo único que has hecho es estar de brazos cruzados sin exponer algún argumento serio y coherente, ya te pareces a tus pacientes.
URRITILLA: Dirigiéndose a Fugani, Pagemo se interpone. Mira pedazo de...
PAGEMO: Yo me hago responsable de todo, yo voy a entregarme, es necesario e importante para que el experimento no se haya hecho en vano, yo llevare adelante mi declaración en la justicia.
FUGANI: Hablas como si te importara un bledo la muerte de Almoz.
PAGEMO: Los entiendo a todos, comprendo su enfado, pero créanme hemos descubierto una clave que hasta nuestros días no estaba revelada.
URRITILLA: No podemos permitírtelo, te van a presionar, el fiscal, es muy agudo y allí en un mínimo descuido, caeremos todos.
PAGEMO: No hay forma, lo tengo todo arreglado, voy a declarar ahora, junto con el experimento como culpable de la muerte de Almoz, no me importa ir a la cárcel, solo quiero que lo que hicimos hoy, vea la luz y se proyecte como un camino alternativo en la ciencia. Ustedes me conocen, saben que no tengo familia, que mi vida esta dedicada por completo a mi profesión.
LARRELO: Creo que tiene razón, el se hará responsable de todo, pero recuerda Pagemo que dirás que estabas tu, Almoz y el paciente, a nosotros no nos nombres.
Suena el celular de Larrelo.
Si, te escucho, bien, ahora nos vamos.
FUGANI: ¿Qué sucede?
LARRELO: Viene hacia aquí, no pudo darle conversación, vamos, rápido, mejor dejemos a Almoz en el suelo, te quedas tu con el cuerpo, suerte camarada.
URRITILLA: Suerte amigo.
FUGANI: Es lo que te toca, suerte colega
Pagemo ha sacado un radio grabador que tenia en el bolsillo de su pijama, lo enciende, piensa y luego habla.
PAGEMO: Hoy sábado 7 de julio del 2006, en el Psiquiátrico Kordalkof, soy el doctor Pagemo, estoy al frente y a cargo de el experimento: “ La ficción en la mente ”, hemos registrado cambios intensos, he corroborado mi hipótesis acerca del paciente que interpreta su personaje convincentemente que hasta puede convencer a cualquiera de lo que hace y dice, también en cuanto a la provocación consciente, ya, que se que iré a la cárcel por lo que voy a revelar, antes, se debe de saber que el viernes 6 de julio a las diez de la noche, le practique una hipnosis al paciente Puerredon, la orden la recibió y la cumplió, había un código, sabia que al enunciar su historia: “ La muerte de su hermana “, este procesaría dicho comentario, reviviéndolo y por consecuencia actuaría por impulso asesinando al azar a un hombre, en este caso fue Almoz, fue la liquidación de uno de mis amigos y colegas del grupo experimental del nosocomio, el doctor Almoz ha servido de mucho, ha sido muy valioso y ha prestado su cuerpo, sacrificándolo para abrir una puerta nueva, descubriendo que los pacientes cuando ingresan en la ficción, se sienten cómodos en ella, se despegan de su patología, y cortan rápidamente su personaje con el enunciado de un problema de niñez o de su vida.
A lo mejor nos hemos equivocado con mis colegas al comprar el psiquiátrico Kordalkof, porque hemos comprado con el, aquellas tres victimas que nos acompañaban en dicho laboratorio, y espero que sean mejor tratados en otro nosocomio, ya que no ha sido nuestra intención acabar dañando sus mentes enfermas, asumimos la culpa de todos los accidentes ocasionados, sobre todo por la muerte del doctor Almoz, quien era parte del equipo medico.
Para concluir, dejo una copia de esta grabación en los archivos de Kordalkof, que nadie se olvide de ella antes de que se destruya el edificio, para que se siga investigando estos importantísimos sucesos que acabo de describir, para el beneficio de la psiaquitria moderna, para que la muerte de Almoz no haya sido en vano, para el bienestar de nuestros enfermos mentales.
Llega Fugani con un revolver, este ha estado escuchando la grabación de Pagemo, le apunta firmemente a su cabeza.
FUGANI: ¡Asesino de mierda! así que era al azar, total que mate a cualquiera de nosotros esta bien, tu te salvabas porque el relator esta siempre exento de todo peligro, pero nosotros, debería volarte los sesos, ahora, ya mismo, ¡arrodíllate! ¡Rápido!
PAGEMO: Déjame que te explique.
FUGANI: ¡Cállate mierda! Sabia que ibas a actuar de este modo tan característico de ti, cuando entre a trabajar aquí lo intuí, tu mirada, tenia ese misterio propio que levanta la incertidumbre, la ambigüedad de tu persona nunca me cerro, sabia que algo ocultabas, querías llevarnos a nosotros a tu infierno, ni siquiera te importo nuestra familia, la esposa y la hijita del pobre Almoz, debería matarte ya, ahora.
Tira el gatillo para atrás, se prepara para disparar, pero rápidamente ingresa Almoz corriendo a evitar que Fugani le dispare a Pagemo.
ALMOZ: Levantándose del suelo. ¡Espera! ¡Espera por favor! estoy bien. Pagemo le puso una navaja de goma que contenía sangre, los enfermeros ya sabían de esto.
PAGEMO: No veía la hora de que salieras detrás de la puerta, por poco me matabas Fugani.
FUGANI: ¿Porque no me dijeron nada? ¿Por qué? si hasta los enfermeros conocían el juego.
ALMOZ: Siempre pasa lo mismo, te vives quejando e ignoras que así son las reglas, al menos nos hemos divertido, además tu no viniste a la reunión del jueves, entonces decidimos no decírtelo.
FUGANI: Siempre me hacen pasar por idiota, la otra vez fue con el holgazán de Urritilla. Claro, ¡como no me di cuenta! el director hoy viajaba a un congreso a Paris. Bueno, la verdad que deberíamos brindar, al menos la hipótesis que manejábamos la hemos comprobado.
PAGEMO: Lo importante es que tenemos el experimento como tú dices, ahora debo irme al ministerio de salud, debo presentarlo formalmente y registrarlo también.
LARRELO: Suspendan todo, no presentes nada, Puerredon se lanzo del tercer piso, esta muerto.
Las luces empiezan a descender, la música sube con un violonchelo desafinado., todos se miran con preocupación.

TELON FINAL
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viernes 1 de junio de 2007

LA ISLA DE FIN DE SIGLO

Personajes

Ema, la novia de Freud

Hugo, el vendedor de libros

Charles Darwin

Antoine de Saint Exupéry

Adela, la cantante lírica

El amanecer en el desierto, a orillas del mar. Llega Charles Darwin empujando su carrito-laboratorio. Abre uno de sus innumerables cajones, toma una hoja de pergamino y echa un vistazo a sus probetas, cerciorándose de su contenido. Al mismo tiempo escribe una nota, buscando no olvidar ningún detalle.

CHARLES- Ema.
Llega Ema, silenciosa. Distante.

Ema.
no hay respuesta.

Estoy escribiendo una carta, Ema. Es un pedido de insumos a Inglaterra: a la sociedad científica de Londres.

EMA- Ah.


CHARLES- En efecto. Necesito una provisión de triabosis en solución alcalina al tres por
mil.
Pensaba si por el mismo correo no quiere usted enviar algún mensaje a Berlín.

EMA- No.

CHARLES- Disculpe, pero teniendo en cuenta las distancias entre Londres y Berlín...
viendo estos territorios, puede decirse que las dos ciudades están una al lado
de otra. Por demás, como necesito las drogas con cierta, digamos, “premura”,
el mensaje ha de llegar rápidamente.

EMA- No necesito ninguna carta. Gracias. Me vienen a buscar.

CHARLES- Como usted desee.
Charles terminaba su nota. Revisa entre sus probetas y coteja. De uno de los cajones saca una botella vieja y mugrienta. La limpia un poco.
Ema busca el mejor lugar para su sillón hamaca.

CHARLES- ¿Qué hace?

EMA- Tal vez hoy el sol no salga, Charles. Una nube, allá.

CHARLES- Sombras del amanecer en el horizonte.
Bueno, creo que el mensaje está listo.
Se oye un ruido descomunal, lento: algo gigantesco que desmorona, desplomándose pesadamente. Ni Charles ni Ema hacen caso. Charles mete su papel en la botella y la tapa con su corcho a pruebas de largas travesías. Luego se aproxima a orillas del mar.
Llega el vendedor de libros, a toda velocidad. Trae su gran maletín:

HUGO- Ema!
Profesor Darwin...
Ema, mire lo que he encontrado para usted. “La etapa ezquizo-paranoide en el
Niño, el conflicto pecho bueno-pecho malo y las ansiedades persecutorias. Un
Estudio exploratorio”, por el licenciado Pedro Eusavio de De las Cuevas. Tome.
Ema, tome. Lo conseguí. Es suyo. Es para usted.

1

EMA- No.

HUGO- Profesor, qué hace!
Charles mira la hora en su reloj de bolsillo. Luego tira la botella al mar. Se oye el canto lento de las olas.

CHARLES- Envío una nota de pedido a Londres. Es urgente.
Charles vuelve a su laboratorio: comienza a trabajar.

HUGO- Pero qué está haciendo? Eso es completamente inútil. ¡Una botella al mar, nada
Menos!!

CHARLES- Ah, sí? . No me diga, jovencito. Nadie puede impedir que un mensaje marino
Llegue.
El destino respira como el mar.

HUGO- El mar respira con la voz de los niños ahogados, profesor. Y pronto llegará el día,
otra vez.

CHARLES- Total, ya lo hice, no es cierto?

HUGO- ¡Ema!
Acepte el libro. Por favor!

EMA- ¡No!

HUGO- Pero, ¿por qué?

EMA- Por qué. Por qué!
Mi Sigmund no estaría de acuerdo, señor. Él es muy severo. Estricto.
Y está por llegar: Viene, se acerca y encuentra que tengo entre las manos un
ejemplar de... ¿cómo se llamaba eso?...no...no importa. Entonces, hágame el
favor, ¿quiere?

HUGO- Pero, Ema...escúcheme...se lo ruego...si el doctor Freud...en realidad..
¡bueno, basta!: cuándo va a escucharme de una vez por todas!
Un poco más y el sol llegará y estará allí, colgado del cielo: el sol, allí, arriba,
que seguirá succionando el potasio de la tierra!. Por todas partes, en todos los
rincones, el sol ha abierto su herida y devora el potasio, y sin potasio la tierra se
está desintegrando, se quiebra: se convierte en islas!!
Ema!. Y usted profesor, me oye?!: Claro que me oye?
Ema, antes de llegar, en ese momento, terminaba de hundirse Río Gallegos!. ¡Los
Sobrevivientes de Bariloche corrieron al lago, pero el sol ya había convertido el
agua en cristales!!
Y pronto, todo el mar será lo mismo: cristales salinos, mientras caen los rayos y se
tiñen de plomo!
Otra vez, el mismo sonido enorme y lento.
Hugo recibe un aviso por el comunicador inalámbrico que porta en la cintura:

VOZ- Vendedor 17!. A Escuela 235!: 23 enciclopedias, 37 diccionarios polilingües, 24
enciclopedias summa artis, 27 tomos de la Eneida!

HUGO- Tengo que partir, Ema.
Ema se encoje de hombros, Hugo se está yendo:

2

EMA- En Berlín es otoño.

HUGO- ...Ema... yo quiero explicarle que yo... por usted
Hugo, tímido, no puede concluir su frase. Sale a la carrera, llevando su maletín

EMA- El otoño en la plaza de Alejandro viene con la campanita de los tranvías.
Sí. A Sigmund le gusta salir a pasear cuando concluye la labor en el consultorio.
Le admira ver la manera en que los obreros toman su bolso cuando salen del trabajo.
“Ema”, me dice, “si yo no me dedicara a la medicina, quisiera saber fabricar gorras”.
Entonces dirige sus ojos tristes a los paseantes que piensan en un buen vaso de
cerveza. Y yo le contesto: “-pero Sigmund, tu eres psicólogo, qué cosas dices!”: y el
se sonríe. Se inclina, recoje una hoja amarillenta y recorre sus nervaduras con las
yema de los dedos: observa el bosque, luego gira y me mira los labios: “-te casarías
conmigo, Ema?
Llega la luz solar. Cuando Charles lo advierte se cubre la cabeza con algún sombrero extraño. Como ve que Ema no hace lo mismo, corre y trata de cubrirla. Pero Ema vuelve a descubrirse de inmediato:

“-Te casarías conmigo, eh?”

CHARLES- Ema, por favor! El sol ya salió: cúbrase, ¿quiere?

EMA- ¡“- Y tú, aprenderías a bailar, Sigmund?”!

CHARLES- No puedo ocuparme de usted, Ema. Protéjase. Tengo trabajo en el laboratorio,
tengo que continuar y ...

EMA- “-Yo, a bailar?. Ema, no, por favor, que nos están viendo!”
Y Ema baila, en su otoño berlinés. Charles, abstraído, trabaja en su laboratorio.

CHARLES- La composición del suelo, sí, es cierto, cómo no. Pero no podrá ser con etano,
eso sí que no. Pero es lo que debemos comprobar ahora. Sí, veamos un poco.
Eso es señorita Ema, creo haber sido ya lo bastante elocuente, ¿me escucha? :
no son tiempos de juegos, son tiempos de catástrofe. Y usted parece ignorarlo.
No estamos en la beliner Alexander Platz, estamos en la Patagonia, permítame
recordárselo. O, mejor, en lo que queda de ella.
La Patagonia, quién hubiera dicho, ah...
El científico continúa con sus experimentos, sin pausa. Vuelve el ruido con su lentitud devastadora:

Ema! Por, favor: los rayos del sol!
¿Cuál será el curso de las investigaciones de mis colegas en la academia de
ciencias de Postdam y de Pekín?. Habrán ya podido encontrar una fórmula
para detener la pérdida absoluta de potasio en la superficie terrestre?. Son
profesionales altamente meritorios.
Para donde se mire, para donde se vaya, todo es menos que la arena: un
pantano seco que hace desaparecer la vida en cualquiera de sus formas.
Pues bien...lo vi en el curso de mis investigaciones y, si se me permite, creo
que existen posibilidades ciertas de llegar a una conclusión... por eso, lo que
yo quiero demostrar es que... pero será cuando reciba el pedido de Londres,
que precisamente...
Se oye el ruido, en este momento, del motor de un viejo avioncito y las explosiones que
le causa un vuelo en dificultades. Ema se detiene, deja de bailar:

3
EMA- Allá!
Profesor Darwin...!
Charles, un avión...!
CHARLES- ¿Qué dice usted?

EMA- Allá, le digo ¡Mire!
Sigmund, aquí estoy...!. Aquí!. Soy Ema. Sí, sí...!

CHARLES- Oh, es sencillamente extraordinario. La Patagonia guarda secretos inagotables
para la ciencia. Un ave gigantesca... vamos a anotar eso, mejor... un ave
gigantesca girando en círculos como en una ceremonia fúnebre: dato a tener
en cuenta: tiene sus alas inmóviles... ah, ja...
El sonido del avión aumenta. Ema continúa llamando a su Sigmund

Bien, veamos a agregar lo siguiente en esta página del diario: hoy, en horas
de la mañana, hemos podido percibir un extraño ejemplar sobrevolando la
costa patagónica: Ave de contextura gigantesca de alas inmóviles y de gran
tamaño, inmóviles, conjeturamos, a causa del siniestro de pérdida de potasio
ya descripto. El ave emite un graznido regular con gritos intermitentes de
volumen diferente. Nota: por su tamaño debe tratarse de un anseriforme
prehistórico sobreviviente.

EMA- No, no!
El sonido del avión decrece, se disuelve entre las olas

Aquí, aquí!

CHARLES- Vuela con gran velocidad.

EMA- Sigmund, por aquí!. Soy Ema...!

CHARLES- Ya vamos a tomar nota de su velocidad, es mejor: este ave desarrolla
una velocidad considerable que por mis aparatos de medición podríamos
afirmar que se encuentra dentro de los 17 nudos, línea de ecuador.

EMA- Sigmund!

CHARLES- Vamos, Ema. El pájaro, como sea que usted lo llame, volverá. Las especies,
aquí, en la Patagonia, incluyendo este ejemplar sobreviviente, usted ya sabe,
las he estudiado muy bien cuando llegué a estas costas con el Beagle, el
barco, hace ya algún tiempo. Lo que quiero decirle es que los pájaros emigran.
Sus migraciones son regulares y constantes, con lo cual el ave regresará una
vez que el invierno concluya. Y ahora, que vivimos un estado de emergencia
extrema, este ave, que por sus características, le explico, es del neolítico, con
más precisión, del neolítico superior, el ave, decía, ha ido en busca de la
primavera. Lo que no sabemos es cuál será su comportamiento cuando
descubra que ya no hay primavera, ni estación alguna sobre el planeta a causa
del potasio.

Llega el vendedor de libros, con su maletín, a toda velocidad:

HUGO- Ema.
Profesor Darwin...
Ema, ¿qué ocurre?

4
Hugo se acerca a Ema con otro libro, pero ella lo rechaza:

Ema, yo... pero, rápido, por favor, cúbrase, cúbrase!

CHARLES- Tampoco a mí me ha hecho caso, Hugo.
Pero no se inquiete.

HUGO- ¿Qué ha ocurrido?

CHARLES- Pasó algo que dentro del estado de desastre podría inferirse como previsible:
un ave prehistórica, difícilmente clasificable, por el momento, hasta que reúna
más datos, emitiendo graznidos, apareció sobre el firmamento siendo,
exactamente, las 10 horas 52 minutos...
Luego de consultar su reloj de bolsillo, el profesor Darwin regresa a su laboratorio

HUGO- Sí, sí. Entiendo, profesor...
Ema...

EMA- Era Sigmund.

HUGO- Ema, por favor, escúcheme. Cúbrase y escúcheme.

EMA- Me ha visto, lo sé. Busca una pista de aterrizaje. Y si no es una cuestión aérea
será una barda, una gran meseta, para que el avión pueda carretear. Si no es un
aeropuerto, será una playa...

HUGO- Ya no hay aviones en la Patagonia, Ema.

EMA- Se abrirá la portezuela, descenderá la escalerilla:
“-Dónde está Ema?
-Por aquí, Doctor Freud. Lo ayudo a descender?. Qué tal el viaje?
-Bien, gracias. Creo que las rosas que traje para Ema no sufrieron demasiado.
Vengo a buscarla. Vamos a casarnos. Estoy un poco cansado. Aún en avión
el viaje desde Berlín es algo largo...”

HUGO- Ema. Ema, mire lo que le he traído. Fíjese. Es un solo instante. Véalo, es algo
que le va a gustar...

EMA- “... Por aquí, Doctor Freud.
-¿Dónde está Ema?
-Primero, Por favor, los trámites de migraciones de aduanas.
-Sí, de acuerdo. Pero yo no voy a permanecer más que unas horas. Nos esperan
en Berlín, la ceremonia ya está preparada: tengo que ver a Ema. Es mi
colaboradora y asistente en mi consultorio y pronto será mi esposa...
-Sigmund... aquí estoy...!”

HUGO- Ema,tome. Mire. El título es “La neurosis fóbica a través de sus implicancias
Relacionales, en el triángulo padre-madre-hijo”, por el licenciado Pedro Eusavio
de De las Cuevas. Le va a gustar. Se va a entretener.
Ema toma el libro y lo tira con violencia.

EMA- Salga de aquí. ¡No quiero tratos con un vendedor de libros. Un vendedor ambulante,
callejero!

HUGO- Pero, Ema...
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EMA- Siempre fastidiándome. Siempre molestándome. Insiste y vuelve a insistir para
venderme sus porquerías!
HUGO- No!
EMA- Lleva ese maletín lleno de literatura barata, literatura de fantasía, de perdición. Y
lo peor es que yo sé, a mí me consta, que usted no sabe nada de libros. Para usted un
libro es pura mercadería...!
HUGO- No, Ema. Por favor, eso no es cierto...

EMA- ...Pura mercadería, que entrega a cambio de monedas y créditos sobre la ilusión!
A eso llama “un libro”!. Pues tendrá que saber, señor, que la obra que se ocupa de
la teoría del campo psicológico es la del doctor Sigmund Freud!

HUGO- ¡ Han quemado la obra de Freud, Ema!

EMA- Miente!

HUGO- No miento, no!: en Berlín levantaron una pira con libros y le prendieron fuego!.
En esa pira tiraron los libros del doctor Freud, también. El quería salvar unos
manuscritos. Lo ha intentado.

EMA- ¡Cállese!

HUGO- No puedo callarme. Le pido disculpa, Ema. Pero no puedo. El doctor Freud
envolvió sus manuscritos, reunidos durante años, en papel de carnicería, y los ató
con soga de cordeleros apátridas. Partió en el tren nocturno hacia Leningrado y
cuando llegó, al dejar atrás la estación central, no conocía qué calle tomar: llegó
a orillas del río Neva: no había nadie. Encontró un grillo y él le dijo que era Lenín
y lo invitó a jugar una partida de ajedrez. El doctor Freud dejó el grueso paquete a
su lado, se quitó el grueso capote para cubrir sus páginas. Creo que el grillo le
ganó la partida y lo condujo a un lugar seguro.
Pero, ¿existe Leningrado todavía o ya no es otra cosa que un puñadito de arena
que dibuja lágrimas en el rostro de un ciego?

EMA- Usted no sabe lo que está diciendo.

HUGO- Sí. Tal vez no sepa lo que le estoy diciendo. Porque no sé si soy yo, Hugo, quien
le habla o es mi ...mi... Ema... yo... escúcheme... por favor...
El vendedor recibe un nuevo aviso en su comunicador inalámbrico:

VOZ- Vendedor 17. A escuela 189: 7 enciclopedias, 11 diccionarios sin tomo
suplementario, ninguna summa artis y segundo volumen, repetido, de
“las ingeniosas historias de Don Quijote de la Mancha”
Hugo ordena su maletín se prepara para partir.

EMA- Miren, allí se va nada menos que Don Quijote!

HUGO- No el Quijote, Ema. Pero Rocinante, su caballo. Sabe?. Los caballos tienen
mirada lateral. Comprende qué significa eso?. Que usted se pone frente a frente
de un caballo y el caballo no la ve. Si usted se coloca, entonces, en el campo
visual de su ojo izquierdo nada suyo será percibido por el ojo derecho. El mundo
del caballo es un mundo de presentimientos, se construye de ausencias. El no
puede nunca llegar a saber si lo que ve es real. Si su realidad, su única realidad
es el galope, es andar; el ritmo sostenido de sus patas hace que todo lo que ve gire,
gire en torbellino y se transforme en una mancha.

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VOZ- Vendedor 17! Escuela 189!: 6 enciclopedias, 10 diccionarios...!

HUGO- ... una mancha, Ema, cuyo nombre es “necesidad”. Ema, ¿qué es la necesidad?

VOZ- Vendedor 17!
Hugo toma su maletín y parte a la carrera.
Vuelve a escucharse el estampido sordo y lento de un desprendimiento gigantesco

CHARLES- ¿Acaso no lo sabe, Ema?: Los niños esperan a Hugo en las escuelas. Los
niños esperan los libros que Hugo les lleva: los leen y así conocen cómo
era el mundo cuando había potasio. De lejos lo ven llegar con su maletín
cargado de libros pequeños y grandes mientras trata de llegar evitando los
lugares que se derrumban, los precipicios que forman nuevas islas... es así
Mientras Charles habla vuelve a escucharse el sonido del avión.

EMA- Yo sabía!

CHARLES- Los niños pasan una página, luego pasan otra, ven los dibujitos y reproducen
las formas en los cuadernos. Pero ya Hugo salió para otra escuela con más
libros.
El ruido del avión es ensordecedor. Charles sigue hablando, pero ya no escucha lo que dice, Ema, feliz, saluda al aire.

EMA- Ahí está el aeroplano!. Tengo que arreglarme un poco, llega Sigmund. Cómo me
va a encontrar así?
Entre su sillón hamaca Ema encuentra un guardapolvo:
Que me encuentre como cada día, en el consultorio, atendiendo cada paciente que
llega a la sala de espera:
“-Si aguarda un instante, el doctor ya lo va a atender, ¿sí?
El guardapolvo de Ema es muy elegante y le queda muy bien:

“-Doctor, llegó el señor Röntgen.”
Y Sigmund pone su mano en mi hombro, eso es un signo de complicidad, claro, y
me dice:
“-Hazlo pasar. Ve. Luego hablaremos tú y yo...eh?”
“-Es que esa idea de abrir un gabinete en tierras australes,
no creo, francamente...”


Un estruendo fenomenal. El avión se ha estrellado: se advierte un resplandor lejano:

¡No!. ¡Sigmund!


CHARLES- Sin duda no se trata del Cygnus nigricollis, no. Tendré que estudiar muy
detenidamente esta especie. Geografía prodigiosa la patagónica. El ave
debe corresponder, por su estructura ósea aparente, a una época anterior
al megaterium. Ahora bien, era bastante curiosa su línea de vuelo buscando
posarse: siempre con sus alas inmóviles perpendiculares a la cabeza también
rígida.
Mientras Darwin hace este comentario científico, Ema va de un lado al otro llamando
a su amor:

EMA- Cayó hacia allá, en la playa!

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CHARLES- Bueno, no son los únicos en hacer su nido ahí. Esto vamos a anotarlo:
Cygnus nigricollis, descartado.

EMA- Sigmund, mi amor!

CHARLES- Ema, Cúbrase, ya se lo he dicho!

EMA- Que está bien, que haya podido aterrizar. Sigmund, respóndame. Y ni siquiera
se ve, entre qué dunas se posó...

CHARLES- Por favor, Ema será mejor que se tranquilice: todo lo que usted ve son
pequeños zorros de tierra que agoniza: islas. Compréndame. Y el pájaro
habrá encontrado una donde todavía queda un poco de arbusto para construir
su hogar...

EMA- Allá!

CHARLES- Qué, Ema...

EMA- Allá! Es Sigmund...!!!. Viene hacia mí...!

CHARLES- ¿Dónde?

EMA- Doctor Freud!. Soy Ema. Sí, amor mío, sí. Estoy aquí. Ten cuidado. Hacia allá,
no, ten cuidado, que la tierra se deshace a cada paso. Así. Despacio. Muy despacio.
Eso es. No. Pon atención, ¿quieres?. Estas no son las escaleras de tu estudio.
Sigmund. Vamos, levántame. Tiene el sombrero puesto?. Cúbrase de inmediato,
el sol gira en agonía. No lo veo. Se perdió. Atolondrado. Sigmund!.
Que no le haya pasado nada. Y ahí se abre justo un precipicio! Sigmund, ¿estás
Bien?. Respóndame!!
Un gran silencio hecho por el sonido de las olas.
Llega Antoine de Saint Exupery, viste su traje de aviador o, mejor, lo que queda de él,
luego del accidente en la playa. Trae su saca de correos:

EMA- Sigmund!
Ema corre hacia el recién llegado pero se detiene bruscamente

ANTOINE- Pardon?
Bonjour, Madame. Bonjour, monsieur.
Mi avión sufrió una avería. Estoy cubriendo el servicio postal patagónico
he encontrado que las condiciones atmosféricas han destruido todos los
aparatos de medición de mi nave...

EMA- ¿Dónde está el doctor Freud?!

ANTOINE- Pardon?

EMA- Usted sabe muy bien: un pasajero de Alemania, el doctor Sigmund Freud!

ANTOINE- Creo que hay una equivocación, Madame. Mi servicio aéreo no transporta
Pasajeros. Transporta mensajes, paquetitos y correspondencia. Y a propósito
de mensajes: al caer en la playa el avión destruyó una botella.
Adentro estaba este papel.

CHARLES- Permítame, señor.
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ANTOINE- ¿Con quién tengo el honor?

CHARLES- Charles Darwin.

ANTOINE- Encantado. Antoine de Saint Exupéry. Perdón, la señora es...

EMA- Retírese

ANTOINE- Disculpe, señora. Pero le repito, no es un servicio de pasajeros, si por mí
fuera....

CHARLES- Al menos no se ha extraviado

ANTOINE- No comprendo a qué se refiere.

CHARLES- Mi nota de pedido a Londres: una provisión de triabosis en solución alcalina
al tres por mil.

ANTOINE- Jamás llegará ese pedido tirando una botella al mar, señor. Permítame decirle
que ése es un método absolutamente inadecuado. Tendría que observar el
océano desde el aire, es un extraño fenómeno: ¡el agua se trastoca en sal!:
¡ha atrapado las naves de los fugitivos y ellos ya no huyen, buscan hacer
puentes entre los transatlánticos para poder encontrar provisiones: algunos
esconden debajo del bote salvavidas las reservas de agua dulce, pero hay
capitanes que comercian con ellas!: así que la botella, con todo respeto,
creo que no es lo más adecuado a las circunstancias. Y qué es lo que quiere
con esa sustancia...?

CHARLES- Muy simple. Con triabosis puede recomponerse el sistema de potasio del
Planeta.

ANTOINE- Pero, doctor Darwin, aún suponiendo, con todo respeto, que lo que usted
afirma sea cierto, con una botella será imposible... si mi avión, en fin...
pero...le aseguro que yo comenzaré a arreglarlo de inmediato.

CHARLES- Un ave del paleolítico, un ejemplar sobreviviente, claro. Comprendo:
¿dónde podría ir entre los rayos del sol que abren llagas en los animales,
en los ríos, en la espesura?: el efecto sobre los seres animados y el mundo
mineral se ha extendido: el mismo clima en la Tierra del Fuego, el cabo de
Buena Esperanza y en Tasmania. Aún en el estado más imperfecto, el hombre
es la forma animal que, por una cicatriz resultado de una fuerte quemadura,
modificó, de una vez, de una forma permanente, los huesos de la cara... y
entonces, el pobre pajarito, él también...
Charles ha encontrado una nueva botella en su laboratorio. Vuelve a colocar el mensaje y lo arroja al mar. Luego mira su reloj de bolsillo:

... pero, como científico, advierto que una segunda quemadura por ausencia
de potasio, será la extinción de la especie. Cúbrase el rostro, Ema!. Señor,
haga lo mismo, de inmediato...!

ANTOINE- ¿Cómo dijo que se llama la señorita?

CHARLES- La señorita se llama...

EMA- Ema
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ANTOINE- Ema?

EMA- Krankheit.

ANTOINE- Permítame que revise mi correspondencia, por que yo creo que... Lo que
ocurre es que con el accidente se desordenó un poquito. Veamos, sí me
parece que... Ema Krankheit, yo creo que... hay una, tal vez, veamos un
poco... el Perito Moreno, lago Nahuel Huapi, ésta no... Juan Benigar,
Aluminé, tampoco, ésta no, ésta no... Sayhueque, Junín de los Andes,
tampoco... Martín Bressler, unidad penitenciaria Neuquén, no: general
Julio Argentino Roca, Fortín y tercera retreta, no, ésa tampoco... ah, sí,
no me equivocaba... ¿Berlín, señorita?... Fräulein Ema Krankheit...
¿ja?, señorita, por favor, firme aquí... reciba la carta, por favor...
Ema permanece inmóvil

... se lo ruego... es mi trabajo. Usted tiene una carta. Bueno, qué hago?.
La dejo aquí?. ¿Sí?. Me permite, doctor?
Darwin no contesta absorbido por su trabajo. Apenas se corre un poco y Antoine apoya el sobre en un lugar bien visible:

Bien, allí está. Luego me firmará la planilla, ¿de acuerdo?
Llega Hugo a toda velocidad con su maletín de vendedor

HUGO- Ema! Ema tengo algo para usted. Mire lo que rescaté!
Hugo toma un libro de su maletín. Está agotado, ha llegado a toda velocidad como nunca antes:

Mire, Ema!: “Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad”, de Sigmund Freud!
Tome. La catástrofe ha hecho que la cubierta esté algo quemada, pero el interior
está intacto. Es suyo.
Tome. Tómelo, Ema.
Hugo consigue que Ema reciba el libro. De inmediato ella, lo tira. Nuevamente llaman
a Hugo:

VOZ- Vendedor 17. A escuela 489:5 enciclopedias, tres tomos suplementarios, ningún
Diccionario, segundo tomo de la Odisea, versión resumida!
Hugo parte de inmediato.

ANTOINE- Señorita Ema. Allí tiene su carta. Léala.

EMA- ¡No!

ANTOINE- Léala y después me firma la planilla, ¿sí?

EMA- No!. Yo no espero carta. No es una carta la que ha de venir a buscarme!
Antoine ha encontrado una carpeta. La abre, se acomoda y comienza a escribir.
Papeles metidos en un sobre que al ir de un lugar a otro cambian el lugar de las
letras, porque el movimiento que las sacude es constante: una abre una carta y las
letras se resbalan: van del recuerdo al olvido. Y cada letra busca la palabra
“invierno” para que el viento te abra la camisa cuando el sueño no te deja respirar.
Ema no sabe si buscar su cartera o no: tomarla o dejarla donde está.

Una carta para Ema. Como si Ema fuese una niña a punto de abrir una cajita de
música.” –Eres tú, Sigmund?. Me sonríes o no me sonríes?. ¿ Volverías a escribir
la misma carta si supieras en qué momento exacto voy a abrirla?
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Ema guarda la carta entre sus ropas.
Llega Hugo, a la carrera. Con su maletín y una pieza mecánica

HUGO- Señor Saint Exupery?: tome
Antoine estaba abstraído, escribiendo.

ANTOINE- ¿Cómo, qué me trae?

HUGO- Una parte de su avión, señor. Las piezas... puede reconocerlas en una playa
cercana, rodeadas de algún arbusto
Entre su trabajo de laboratorio, sin interrumpirse, Darwin comenta:

CHARLES- Un nido, como lo suponía.

ANTOINE- ¿De qué habla?. ¿Qué nido?

HUGO- Es un gran investigador.

ANTOINE- Sí, por supuesto: el gran naturalista que recorrió las costas de la América
del sur, por el Atlántico y el Pacífico; que, de las islas Galápagos llegó a
Australia, hacia 1830, cruzando luego el cabo de Buena Esperanza... sí,
claro, pero lo que no logro entender es...

HUGO- Lo que usted no comprende yo se lo explico: En realidad, cuando Darwin llegó
a la región de Tierra del Fuego, los marineros de Beagle, el barco en el que hacía
su gran travesía de estudio alrededor del mundo, se rebelaron: estaban hartos ya de
no poder andar en cubierta calentándose un poquito. El profesor había llenado
todo de huesos, plantas, arbustos, huevos de avestruz, carpetones de clasificación,
amuletos, boleadoras, lomos de carpinchos, pedazos de Negalonyx dispersos a
babor y estribor. Entonces lo tiraron, lo echaron del barco con todas sus
pertenencias. Quedó solo en el mundo. No tan solo. Porque lo recogió una familia
de pingüinos. Buena gente, los pingüinos. Le dieron de comer. Le enseñaron a
ponerse aceite para protegerse del frío. Le enseñaron a zambullirse en el mar para
cazar y las canciones para enamorar cuando llega la estación para aparearse. En
realidad, el profesor Darwin no cree que el hombre descienda del mono. El
sostiene otra cosa, pero no la dice mucho, porque nadie le creería.

ANTOINE- Ah... ¿Usted conoce de aviones?

HUGO- Sí, cómo no!: yo conocí a un sobrino de Jorge Chávez a quien Jorge Newery lo
invitó a ir a dar una vuelta para ver el Río de la Plata desde arriba, pero cuando
iba a subir al avión se asustó y no quiso.

ANTOINE- Sí... pero...

HUGO- Con el tiempo fue encargado del galpón en el aeródromo de Salsipuedes...!

ANTOINE- Ah. Sí, comprendo. Porque voy a necesitar que alguien me ayude a rearmar
el avión.

HUGO- Para lo que guste mandar, mi amigo. Aquí estamos para ayudarlo. Eso que tiene
ahí, ¿es el plano del aparato?

ANTOINE- No exactamente. Es el borrador de mi último libro. Todavía no terminé...

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HUGO- Su último libro, claro. Yo tengo varios títulos suyos en mi catálogo. Los piden
Bastantes. ¿Y cómo se va a llamar su último libro?

ANTOINE- No tiene título, todavía. No sé. Estoy pensando. Precisamente, estaba
trabajando alrededor de una frase. Creo que será una buena síntesis para
mi obra: “lo esencial es invisible a los ojos”

HUGO- ¿Cómo dice la frase?

ANTOINE- “Lo esencial es invisible a los ojos”

HUGO- Eso es una barbaridad. Una frase atroz, una frase llena de terror!: todo aquello que
es esencial se ve bien clarito!: los continentes, las selvas, los valles, las montañas, el desierto, la estepa: todo está quemado por el sol que les extrae el potasio! La vida se extingue y entonces los sobrevivientes buscan la Patagonia, el último rincón del planeta!. Pero no es así. La Patagonia ha comenzado a desmembrarse, a partirse en islas donde se reúnen los que hasta el momento van salvándose, todos bajo el sol de la muerte, sin otra suerte que la espera de un nuevo hundimiento...
Se oye, otra vez, el sonido lento y devastador que paraliza la atmósfera.

Oye?: pues allí está lo esencial, que es absolutamente visible. El estrago colectivo, mensurable, regular, constante, creciente: La naturaleza caníbal que gime ante su completa desaparición!. No, Saint Exupery, quite esa frase de su libro. Aquello que es esencial, por su misma razón, por su propia ley, es íntegramente visible. Mire el sol, comienza ya a inclinarse sobre el horizonte: es el costillar de un animal decapitado, rodeado de moscas. Y el horizonte, como una guillotina, se tiñe de sangre porque no hay verdugo que limpie su acero todavía húmedo, todavía caliente!

ANTOINE- En mi vuelo, allá, sobrevolando el corazón de la miseria, Monsieur, cruzando
las nubes que se deshacen entre el potasio, formando una superficie gris azulada con el que el sol abandona la tierra, veo a hombres y mujeres luchar en sus islas rodeadas de abismos en ignición, buscando que sus criaturas no caigan en los precipicios que se abren uno detrás de otro!. Y esa fuerza arrancada del horro, esa fuerza por no abandonarse, qué es!. Díganmelo!: de dónde sacan esos seres la voluntad de hacer de su agonía y el estrago un
puñado de tenacidad!

HUGO- La toman de sí, de lo que reconocen con sus propios ojos: en condiciones
extremas, el los límites de la vida, el corazón genera un tejido de protección y sobre él se forma otra capa y otra, y el corazón se transforma en una estrella que sólo vive en la estación del silencio, cuando su luz tenue se dispersa como el frío!!
Un gran silencio, entre las olas del mar.

ANTOINE- Voy a decirle algo. Este vuelo de correo me llevaba a Viedma, pero Viedma
ya no existe, aprisionada entre los cristales del océano. Entonces mi avión cayó allí, usted ya sabe dónde...

HUGO- Continúe, lo escucho.

ANTOINE- Es que no sé...

HUGO- Vamos, dígame.
Charles presta atención a las palabras de Antoine.

12
ANTOINE- Cuando los aparatos de mi aeroplano, los de navegación, digo, se detuvieron
por completo y yo ya no tenía el curso de navegación... allá, hacia el poniente, vi un pequeño planeta, suspendido en el horizonte.

HUGO- Claro, sí, perfectamente comprensible. Tranquilícese: pronto llegará la noche. La
noche, sabe, y podremos descansar, salir, dar unos pasos y ...

ANTOINE- No, no!: ése era un planeta y en él habitaba un hombrecito pequeño, ¿oye?.
Por eso, luego del accidente, lo primero que hice fue tratar de escribir en mi libro el lugar preciso, la ubicación... Habré que volar hacia allá. Arreglar el avión, primero.
Ema toma la carta que recibió.

HUGO- Arreglar el avión...

ANTOINE- Para que todos nos vayamos al planeta.
Ema parece estar decidida a romper el sobre y leer la carta.

HUGO- Habrá que reunir las piezas y el instrumental que quedó en la playa.

ANTOINE- Naturalmente. Y entonces sí, luego, todos a volar...!
Desde el teléfono inalámbrico se oye:

VOZ- Vendedor 17!. A escuela 278!: segundo tomo repetido de diccionario, ninguna
enciclopedia, ninguna summa artis, anulado el pedido de Cervantes, un extracto de
la comedia de Dante. Luego, fin de sus servicios. Repito: fin de sus servicios!

HUGO- ¿Qué? ¡¿Que mi trabajo se terminó?!: eso es imposible. Algo muy raro está
pasando: mi trabajo es fundamental: los niños necesitan los libros!!

ANTOINE- Hugo, venga, iremos a la playa a buscar las piezas y después, usted conmigo,
poco a poco, iremos...

HUGO- No. No puedo...!

ANTOINE- Sí que puede!. Y en el avión, antes de ir haca el planeta, iremos más rápido a
esa escuela...
HUGO- En avión...En avión, me dice?
No. Pero no puedo. Dígale al profesor Darwin que lo ayude. Pídale a Ema: están
por quitar los libros a los niños. No puedo permitirlo, no!
Hugo sale a la carrera.

ANTOINE- No entiendo. En mi avión ya estaríamos allá.
¿Profesor Darwin?
Darwin está abstraído en su laboratorio.

¡¿Profesor Darwin?!

CHARLES- No necesita gritar. Un laboratorio precisa de silencio. Es el hogar de la
ciencia. Aquí nadie eleva la voz, sólo así podrá escucharse el mundo de lo que aprendemos cada día.

ANTOINE- Discúlpeme. Necesito su ayuda.

CHARLES- Dígame.
13
ANTOINE- Se trata de mi avión: tenemos que arreglarlo. De esa manera todos podremos ir
a un planeta que descubrí, donde vive un hombre chiquitito y ...

CHARLES- ¿Un avión?: nunca escuché esta palabra. ¿De qué me está hablando?. Le ruego
que comprenda, jovencito: la noche está llegando, y en el actual estado de las cosas, en medio de este desastre de proporciones planetarias, no es el momento de importunar a un investigador en su estudio!

ANTOINE- Un avión es... un avión, ¿cómo le explico?. Un avión es una máquina que
vuela!

CHARLES- Joven, ay, joven!: descanse. Y tome esta medicina. A ver, espere un poco. Por
aquí yo tenía, sí, arbustos patagónicos. Son excelentes para los estados de demencia pasajera. Tome: chupe esto.

Antoine chupa la hierba y, a causa de su sabor asqueroso, escupe acto seguido:

ANTOINE- ¿Pero qué estoy haciendo, yo?
Señorita Ema, necesito su ayuda.

EMA- Qué.

ANTOINE- Tenemos que armar el avión, señorita y...

EMA- Ah, sí?

ANTOINE- Tiene que ayudarme, por favor. Tenemos que ir hacia aquella playa e ir
trayendo una a una las piezas y los instrumentos...

EMA- ¿Quiere un consejo?: llame a los mecánicos.
Antoine, resignado, se va.
Ema, entonces, abre el sobre. Lee la carta. Lego va haca el sillón hamaca y se sienta.
Mira el horizonte infinito en absoluto silencio.
Darwin está abstraído en su laboratorio.
Una emanación de potasio, en forma de humo que se difunde con lentitud, aparece en la superficie. Ema ha comenzado a hamacarse.
Llega Adela, elegante con su gran sombrero de plumas grises y blancas:

ADELA- ¡Esto el colmo!

CHARLES- ¡Ya lo creo!

ADELA- Nadie ha venido a recibirme!. Me invitan, me telegrafían y me ofrecen un
contrato. Yo llego y no hay nadie esperándome en el puerto. Días en el muelle, a
merced de espías y contrabandistas, sin que el empresario se haga presente...
Antoine regresa trayendo un pedazo de ala y algunas herramientas.

ANTOINE- Bonjour, Madame.

ADELA- Ah, c`est vous, finalment!

ANTOINE- Moi?

ADELA- Sí, usted!
Adela canta a modo de presentación:
14
ADELA- ...partir, a partir
En el sur la montaña se viste de novia cuando llega el invierno y la luna del
verano se desnuda cuando los marineros sueñan con un país lejano...

Interrumpe su canción y pregunta:

¿Es que nadie va a enviar a buscar mil maletas al muelle?!. Exijo que venga mi
empresario!
Antoine ya se ha puesto a trabajar en su avión

Es que alguien va a recibirme!. Sonno Adela Antonia Campi!. Sonno stata
invitata per inaugurare un grande teatro in Patagonia.
Antoine interrumpe su trabajo, la saluda y continúa el rearmado de su aeroplano.

ANTOINE- Enchanté: Antoine de Saint Exupery.
Llega Hugo a la carrera, ya no trae su maletín. Cruzado al pecho lleva un cinturón de balas y en su cintura, un largo revólver y no un teléfono inalámbrico. Deja junto al avión otro pedazo y se acerca a Ema con una flor:

EMA- Ema. Tenga: Permítame. La encontré. Es para usted. Estaba próxima a ser
Consumida; pero, mírela, conseguí salvarla. Es suya, Ema. ¿Qué le pasa?. ¿Me está
oyendo?. Contésteme, por favor. Es una flor, ¿la ve?, la última; aguarda un poco de
humedad. Deme la mano, tome. Observe sus pétalos.

ADELA- Una flor? Entonces mi empresario es usted! Aquí estoy, soy Adela Campi, la
cantante. Y, ¿Qué está esperando?. Me va a hacer el recibimiento o no?
Adela quita la flor de las manos de Hugo.

Muy bien, dígame dónde están mis habitaciones. Y luego que me acomode iremos al teatro con la orquesta para un ensayo: Teatro Italiano de Trelew, no?

HUGO- Ya no existe, señora. Se hundió. Cayó con gran estruendo y sin que nunca se haya
escuchado en él una sola nota musical. Su derrumbe sonó como una sinfonía al
potasio...

ADELA- Ma, comme...!
Adela se prepara para cantar:

...partir, partir al sur...!
Pero Hugo la interrumpe:

HUGO- Potasio. Potasio...! Profesor, ahí!
Hugo ha reconocido la emanación

Ema, Antoine, hay que salir de aquí!
Se oye otro gran derrumbe

Me oyen?. ¡Ema!
Adela comienza su canción. Charles y Antoine escuchan, entusiastas:

ADELA- ...Partir, Partir al sur
La travesía abre un surco en el mar
para que el cielo se fecunde de horizonte y azul
el viaje abre un surco en el corazón de los marineros

15
para que olviden el nombre del enamorado
que las redes tejen al mediodía...

HUGO- ¡Pero es que no lo entienden! Hay que dejar este lugar. No es posible esperar un
segundo más. Ema, usted comprende perfectamente lo que estoy pidiéndole!!

ANTOINE- Muy bien, sublime. Usted canta maravillosamente!

HUGO- ¡Pronto quedaremos atrapados!

ANTOINE- Muy bien, Hugo. Tendremos el avión si usted se decide a ayudarme. Hay que
volver a reunir las piezas, ajustar las tuerquitas, calibrar el motor, limpiar el instrumental...
Adela, canturreando, ha llegado a orillas del mar. Encuentra una botella. Hugo se la arrebata:

HUGO- La botella: profesor Darwin, mire!
Darwin mira su reloj de bolsillo, va en busca de la botella, pasa apurado al lado de Adela cuya presencia, sencillamente, lo ha conmovido.

ANTOINE- Otra vez con lo mismo!
Charles abre la botella. En su interior encuentra un tubito de laboratorio con la sustancia solicitada y una nota.

HUGO- Lea, profesor!. Lea!

ANTOINE- Pero cómo?!. Entonces, resultó!: Si usted quiere, profesor, como se trata de una carta...

HUGO- Bueno, profesor, qué dice!
Charles lee la carta: durante su lectura se demora y mira de reojo, con vergüenza a Adela:

CHARLES- Sociedad Científica de Londres.
Profesor Dr. Charles Darwin, su despacho.
Distinguido y querido colega:
Mucho apreciamos recibir noticias suyas. Esperamos que al recibo de la presente se encuentren todos bien. Aquí va su pedido según detalle:
10 gramos de triabosis en solución al tres por mil. Adjuntamos factura correspondiente por el importe de su pedido.
Post-data: nos sentimos honrados de que nos haya distinguido con su preferencia. Su labor científica en mucho contribuye al bienestar de los pueblos, la paz mundial y el equilibrio de las naciones del orbe. Hacemos propicia la oportunidad para hacerle presente a usted las expresiones de nuestra altísima consideración.
Firma: Adam Stevens Wedgwood.

HUGO- Muy bien!

ANTOINE- ¿Dice algo más?

CHARLES- Es personal.


16

ANTOINE- Diga, diga!
Charles está turbado ante la presencia de Adela. Lee en voz baja a Antoine:

CHARLES- Muchos saludos y recuerdos de Miss Clementine.

HUGO- Dr. Darwin, recibió lo necesario?

CHARLES- Así es... veamos.
Charles va a su laboratorio. Consulta sus anotaciones. Busca algún instrumental, lo selecciona:

Muy bien, muy bien.
Prueba alguna muestra de Triabosis en alguna probeta:

¡Perfecto!. ¡Excelente!
Se vuelve a oír un nuevo desprendimiento. Hugo, inquieto, preocupado, comienza optar el horizonte. Adela, siempre elegante, se pasea cantando algún fragmento de una canción predilecta.

HUGO- Han recomenzado, otra vez.

CHARLES- Hagan silencio, señores. No señorita, no lo decía por usted... Debo trabajar.
Trataré de probar con mi fórmula es posible interrumpir la cadena de extinción del potasio, por efecto de los factores que conforman los elementos naturales de la tierra...
Charles se inclina en el suelo. Toma un palito, lo frota, como si quisiera hacer fuego. Mezcla el contenido de la probeta con algunas hojitas en un a pequeña vasija. Cuando la mezcla está lista se incorpora y comienza a dispersarla por todas partes

Ya está. Ahora hay que esperar unos instantes.
Lleno de vergüenza contempla a Adela. Va a esconderse. Hugo sigue interrogando el horizonte:

HUGO- Van a volver. No fue suficiente con la lección que les di!.

CHARLES- Schhh...no hable.
El humo casi ha desaparecido. Charles vuelve a inclinarse sobre la tierra. Toma una muestra. Va a su laboratorio y hace una inspección con su gran lupa.

ANTOINE- ¿Qué está haciendo ahora, profesor?

CHARLES- Un momento, por favor. Tenga la amabilidad de no interrumpir el curso de las
investigaciones.

ANTOINE- Pero, ¿qué es?

CHARLES- Los resultados estarán con mayor celeridad si nadie interrumpe el proceso de
experimentación.

ANTOINE- Pero es que yo quiero saber.

CHARLES- Todos queremos lo mismo. Pero nadie sabrá absolutamente nada si no me deja
tranquilo!


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ANTOINE- Mírelo, Hugo, el profesor no me deja...

HUGO- No hable! Creo que ya vienen, de nuevo!!

CHARLES- ¡¡Eureka!!

ANTOINE- ¿Qué pasa?

CHARLES- La ciencia ha dado un paso adelante. Hemos encontrado la fórmula de
restablecimiento del sistema en los elementos de la tierra!. La solución es
ésta:
Charles muestra un pergamino lleno de fórmulas

Aquí.

ANTOINE- ¡Extraordinario!
Hugo, que no deja mirar el horizonte, pregunta al profesor:

HUGO- Halló la solución, profesor Darwin?

CHARLES- Así es. La ciencia ha triunfado.

ANTOINE- ¡Estamos salvados!

ADELA- ¿mi teatro?

ANTOINE- Le haremos uno nuevo. Grande, inmenso. Con una acústica excepcional,
mejor que ninguno y usted, Adela, lo va a inaugurar!. A quién va a dedicar su primera interpretación?
Adela mira a todo el mundo. Charles se esconde.

ADELA- Ya lo pensaré.

ANTOINE- Pero, por qué? Usted dijo que había encontrado una respuesta. Que de ahora
en adelante la tierra tendrá potasio... ¿No?. ¿No es así?

CHARLES- Será así, sí, mientras cuente con más triabosis en solución alcalina al tres por
mil. La Sociedad Científica de Londres sólo me envió 10 gramos. ¿Qué
espera que haga con sólo 10 gramos?. ¿Encontrar la solución para la falta de
potasio para el planeta entero?

HUGO- Se necesitan más insumos. Sin demora, profesor, sin perder un solo instante:
escriba!

ANTOINE- ¿Pero cómo va a llegar el pedido?

HUGO- El profesor sabe cómo!
Charles escribe una nota. La mete en la botella. La tira al mar. Luego mira su reloj de bolsillo.

ANTOINE- Ah, claro, cómo no lo imaginé antes!
Hugo, ahora tendrá que ayudarme con el avión, ¿eh?: tenemos que terminar
de armarlo.

HUGO- No puedo. La noche ya está aquí.
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ANTOINE- Por qué no puede. Cuando el profesor tenga la fórmula preparada iremos hasta
el planeta donde vive el hombrecito y desde allí dispersaremos la sustancias, bien de lo alto, y no habrá rincón de la Patagonia ni del mundo entero que no reciba una parte...

HUGO- Tengo que irme, ya no puedo demorarme. Con la catástrofe hay quienes entran en
las escuelas y quitan los libros a los niños. Yo no puedo permitir eso. Les quitan los libros, se los arrancan de las manos!. Llegan y arrasan y dicen y amenazan que,” en el estado de emergencia, que la catástrofe, hay una sola y única historia:
una, igual para todos y que todos deben aprenderla: que ese es el camino de la salvación, la única salvación!!”

ANTOINE- ¿Qué hacen, después con los libros?

HUGO- Los usan para tapar los precipicios, las grietas del potasio!

ANTOINE- ¿Quiénes son?
Hugo parte a la carrera:

HUGO- Todos saben quiénes son... !!! Adiós, Ema!

ANTOINE- Y yo solo, nunca voy a terminar con el avión.
Antoine se va en busca de otros pedazos del aeroplano. Adela canta; Charles, la escucha embelesado:

ADELA- ...partir, es el tiempo de partir
Los puertos son nubes
y las nubes en el cielo tienen el color del deseo
que el que desea coma el fruto del goce
marineros,
que el que goza coma el fruto del olvido...
Charles quiere tocar el sombrero de Adela, cautivado por sus plumas

¡salga de aquí!. ¿Qué hace?

CHARLES- ...en los terrenos calcáreos se originan a veces grutas, debido a la acción
disolvente del dióxido de carbono y el agua, que forman la sal soluble, el carbonato ácido de calcio...

ADELA- ¡qué hace!. ¡Atrás, no de un paso más!

CHARLES- ...el monóxido de carbono y el ácido oxálico son dos gases que se producen
conjuntamente, por eso... ¡por eso hay que separar el ácido oxálico haciendo
burbujear la mezcla a través de una solución de hidróxido de sodio..!
Charles, con su verbo inflamado, expresa su amor:

ADELA- ¡Sáquenme este bicho de aquí!!. Ayuda!!

CHARLES- ...las rocas que forman la corteza terrestre, con excepción de las rocas
calizas y dolomíticas, tienen silicio en su estructura...

ADELA- Señora, usted, ayúdeme
Pero Ema no responde.



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ADELA- Qué hace. Qué quiere de mí. Mi sombrero? ¡Le doy mi sombrero, pero aléjese!

CHARLES- Cuando el carbonato ácido llega a una caverna o una gruta abierta dentro de la
corteza terrestre, por disminución de la prisión, se produce una reacción de
derecha a izquierda con la separación de carbonato normal insoluble...

ADELA- Sí, sí. Creo entenderlo. Pero no puedo amarlo, no...

CHARLES- ¡El carbonato normal insoluble forma estalactitas, caen del techo de la gruta,
en el suelo se denominan estalacmitas!

ADELA- No. El amor es otra cosa, señor profesor. Compréndame. Yo estoy entregada al
arte. El canto es mi vida. Viajar. Entregar lo mejor de mi al público. Navegar en
el vapor, con la compañía, de una capital a otra. ¿Me comprende?. Mi existencia
está entregada a la soledad de la inspiración. Y cuando el recital concluye y las
luces del gran teatro se apagan una a una, hay otra voz que habla en mí, que no
surge de mi garganta: es mi sueño que está hecho de nieve, porque cuando nieva
los pájaros buscan refugio en el hueco de un árbol, y yo quisiera estar allí, hasta
que el último copo se disuelva en una canción menos triste..


CHARLES- En la playa un ave del paleolítico ha hecho su nido!

ADELA- Lo siento, no puedo corresponderle.
Regresa Antoine con otro pedazo de aeroplano.

ANTOINE- ¿Qué le pasa?

ADELA- Sáqueme esta cosa de encima. ¡es horrible!. Le di mi sombrero. Le encantan
las plumas, parece!

ANTOINE- Plumas de pingüinera? Tal vez esas plumas le traigan recuerdos, Madame...

ADELA- Este salvaje quiso arrastrarme a su nido!

ANTOINE- El profesor Darwin?. Profesor?

CHARLES- eh... yo...

ANTOINE- Debería usted saber, señora que el profesor Darwin, con su descubrimiento,
se ha convertido en el sabio más importante que existe en todo el mundo: su fama no conocerá fronteras, será recibido por los altos dignatarios y reyes y recibirá honores en los grandes centros de estudios de las más antiguas universidades...

ADELA- Bueno, yo, claro, por supuesto, siempre supe que el profesor, tan atento...

ANTOINE- Un insigne estudioso. Gracias a su descubrimiento la humanidad será salvada
de...
Pero Antoine se interrumpe. Otra vez regresa al lento ruido de un desplazamiento de tierras gigantesco. Pero, esta vez, entre el sonido devastador, se escuchan voces que piden auxilio:

ADELA- Eso es... ¡un llamado!. ¡¿De dónde viene?!

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ANTOINE- ¿De dónde viene?: de aquí, de ahí, en las dunas, del confín del océano. De
todas partes.
De nuevo el ruido, más cercano: se oyen voces de auxilio todavía más nítidas

La noche es clara: muy útil para encontrar cilindros de avión dispersos en la
playa!
Antoine se va.
Adela se adelanta, preparándose a cantar. Darwin ha vuelto a su laboratorio:

ADELA- Profesor, ¿quiere venir un momento?
Profesor...
Adela se dirige al público:

Querido público. Esta noche inolvidable en que inauguramos este hermoso
teatro, quiero dedicar una canción a alguien que ... a alguien que... bueno,
me han emocionado los aplausos. Un recibimiento como el que he tenido esta
noche lo llevará aquí, para siempre; no los olvidaré. No olvidaré estos palcos anchos, generosos, cubiertos de ramilletes, ni un bullicio alegre en las graderías.
Un artista cree que cuando la luna aparece en el cielo, la noche se transforma en caracola para que los niños hagan una promesa. Por eso, ahora, si son tan amables, escuchen mi canción:
... que la sonrisa de esos pequeños
madure como un fruto sin luz
en el corazón de la luna

que la luna mienta a las barcas
y nadie encuentre el sueño en el mar
que el mar traiga a mí
viajero
dame tus ojos para dibujar el horizonte
una estrella con mi soledad
dame tu boca para dibujar en el último amanecer
la palabra amor

que el amor te traiga a mí
viajero
que las barcas unan sal y olas donde reflejar
un solo instante tu rostro...
Darwin se esconde, emocionado. Adela se inclina ante Ema

señora... muchas gracias... gracias, de nuevo...!
Regresa Antoine con más pedazos de su avión. Su trabajo ya va demostrando algún resultado: parte de la hélice sobresaliendo de lo que ha quedado de las alas, entre las ruedas destrozadas del tren de aterrizaje, dan la imagen, muy precaria, del perfil de un viejo avión:

ANTOINE- ¡Es un milagro. Lo encontré intacto!
Llega Antoine con un tanque a cuestas

¡Profesor. Ema!: la bencina: la carga de combustible, miren, está intacta!
Llega Hugo, cansado.

HUGO- Buenas noches, Ema. Tengo algo para usted.
Hugo desenvuelve un paquete. Le ofrece a Ema una cajita de música

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Mire. Ábrala. La tapita, ¿ve?. Es suya, alguien la olvidó en la cordillera, en un valle, donde antes el eco traía la voz del cóndor.
Antoine ha vuelto al trabajo. Adela se pasea cantando bajito alguna canción.

¿Quiere escuchar, ¿sí?
¿No es cierto que sí?
Hugo abre la cajita y se oye entonces su música de miniatura

¿Le gusta, eh?
Ema, yo quería decirle que... ¿por qué no viene conmigo?. No, por favor, no
vaya a pensar que yo... digo: trabajar conmigo... comienzo a recuperar libros.
Algunos. Otros se han perdido para siempre. Pero cuando llega la noche alguien
tendría que abrir las ventanas de las escuelas para que el rocío, lo que resta,
dibuje una sonrisa en la pupila de las criaturas. Y yo pensé que tal vez usted...
Una vez más un desprendimiento ahogado y devastador

... por vez primera, en la historia de la civilización, a causa de éste catástrofe,
podemos afirmar, con alguna precisión “- tengo este tiempo para vivir”. Es un
tiempo construido con la seguridad del plan que amasan las hecatombes: la
harina es la diferencia; la sal, la estupidez, y el agua que une esos elementos,
el poder que despoja. Pero el agua, ya lo ve por todas partes, el agua se ha
transformado en cristales derramados en la cavidad del corazón.
Ema... Ema, yo... ¿el amor es una larva? ¿Qué es?: ¿es una forma de vida o es un
fantasma?. ¿Qué es, Ema?. ¿Está escrito en los libros?. Yo sé que usted puede
decírmelo, basta con que me mire. Basta con que nos miremos a los ojos, una
sola vez. Nada más, Ema. Será suficiente, ¿me oye?: los ojos están limitados por
tres membranas. Estas membranas son cosidas en el taller de los ciegos. Ellos
quitan el hilo necesario de una estrella fugitiva, extraviada en las hullas de las
palmas de las manos...

ANTOINE- Hugo, venga. Necesito que me ayude. Es una operación muy delicada.
Tengo que unir la carga de bencina, al compartimiento de la caja de explosión
en el motor y solo encontré cable achicharrado. Tengo miedo de que si no
logramos rearmar el sistema de combustión no nos será posible remontar
vuelo...
Hugo le ofrece un trozo de cable

HUGO- Aquí tiene. ¿Es lo que necesita?. Lo encontré donde termina la playa.

ANTOINE- Tenemos suerte!. Está casi entero. Venga.

HUGO- Ahora me voy. Se ha cumplido el giro de la media noche. Me espera una gran
lucha. No sé qué hago aquí, todavía.

ANTOINE- Quédese!

HUGO- Adela, usted podría ir con Antoine!
Pero Adela canta uno de sus fragmentos musicales preferidos.

Ema!
Yo no puedo quedarme más tiempo: ¡Usted puede ayudarlo. Sé que me está
escuchando: es la oportunidad para todos, aquí: viajar a ese territorio: un planeta
donde vive ¿quién, Antoine?


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ANTOINE- Bueno, no lo había dicho hasta ahora, pero quiero expresarles que se trata
de un principito...
Adela interrumpe la canción:

ADELA- Un pequeño príncipe!. ¿De qué corte?. Tal vez ya nos conozcamos. Es muy
posible que, en alguna de mis giras estuviese escuchándome, en un pequeño
salón, íntimo, entre cortinas que la brisa transforma en ahogado suspiro...

HUGO- Profesor Darwin, ¿cuándo llega ese cargamento?
Charles no responde

Profesor, contésteme. ¿Qué pasa?. Ese cargamento no tendría ya que estar aquí,
con la triabosis?
Conteste!
Charles mira su reloj de bolsillo. De hecho, lo ha estado mirando de tiempo en tiempo.

CHARLES- Ya tendría que estar aquí.

ANTOINE- Y bueno, también... ir a pedir insumos esenciales para recuperar el potasio en
la tierra, para salvar a la especie humana y confiar en una botella tirada al mar,
francamente, qué quiere que le diga...

ADELA- ¡Cómo se atreve a importunar al profesor Darwin, señor!. ¡Qué coraje, qué
insolencia!. ¿Acaso no sabe que el profesor será condecorado con la más alta
distinción que otorga el gobierno de Su Majestad?. Habráse visto tamaña
insolencia!. Para la ocasión ya ofreceré un recital con las canciones preferidas
de Charles, para que sepan!; y no sé si a usted le va a llegar la invitación...!
Mientras Adela habla, Hugo se va, extenuado. Ema lo sigue con la mirada, tal vez haya dicho alguna palabra que nadie oye

Y este otro señor se fue. Qué desconsiderado. Una gran lucha, ¿dijo?. ¿y
contra quién es esa batalla?. ¿Nadie me contesta?
El gas potasio vuelve a surgir de la corteza terrestre

¿Charles?
Charles se refugia en su laboratorio

Está bien querido. Sigue con tu trabajo. Yo cuidaré que nadie te importune, ni
siquiera los aviadores de línea, ¿sabes?

ANTOINE- ¡Hay que ver un poco la ocurrencia!: Una botella tirada al mar un pedido
de insumos a Londres, nada menos. ¿Por qué me habré dedicado a la aviación,
yo?: otros colegas escriben libros y hacen periodismo, otros, cuidan recién
nacidos; otros, van a los Alpes para curarse la tuberculosis!.
Antoine toma una pieza, trata de darle una ubicación adecuada.

Y esto, dónde iba?. No me acuerdo, ahora. Era por este lado. No, parece que
no. Era en el tablero?. No, tampoco. Entonces?. A ver: parece que aquí podría
encajar, podría ser...
Charles mira su reloj constantemente. Está muy abatido.

ADELA- Vamos, Charles. Ya va a llegar. Algún problemita en las remesas o en el tráfico o
alguna demora.
Charles se esconde, avergonzado, triste.

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CHARLES- No. No había posibilidad de error. Se trata de otra cosa: es mi fracaso.

ADELA- ¿Su fracaso?: usted, el científico más célebre que exista! ¿A quién le dice eso, a
su Adelita?

CHARLES- El fin de mi carrera. ¿De qué han servido tantos años de estudio?

ADELA- ¡Su descubrimiento es el comienzo de una carrera de éxitos en el gran escenario
de la ciencia.

CHARLES- No. Es el fin. He trabajado solo. Soy un salvaje, por eso?. Soy un primitivo.
¿A qué tribu pertenezco, en definitiva?. No provengo de la división catirrina o de los semiadeos?: un pez, un mamífero, un ave, un anfibio, un reptil, ¿qué soy?: todo partidario de la evolución admitirá que descendemos del mismo prototipo, ya que estas clases de vertebrados tienen entre sí, sobre todo durante el estado embrionario, gran número de caracteres comunes...

ADELA- Cómo habla, qué encanto!

CHARLES- ...a los que no han seguido los recientes progresos de la Historia Natural, les
parecerá monstruosa la opinión de que, animales tan distintos entre sí como un mono, un pingüino, un elefante, un colibrí, una serpiente, una rana, una trucha, hayan podido, todos, descender de unos solos mismos antecesores. Esta opinión implica la existencia anterior de eslabones intermedios, encadenado estrechamente entre sí todas esas formas; en la actualidad, tan distintas. Encadenando todas, sí menos a un fracasado como yo. ¡No hay lugar para un fracasado en el reino de la naturaleza...!

ANTOINE- Emanaciones de potasio otra vez, profesor!. Por todas partes. Habrá que
apurarse, ya no hay nada que esperar.
Saint Exupery toma una palanca, la sujeta al nudo de la hélice y la hace girar lentamente.

Veamos si funciona. A ver. No. Otra vez.
Se oye por unos instantes al motorcito del aeroplano que resopla, hace esfuerzo y se apaga, extenuado.

ADELA- Lo está consiguiendo!

ANTOINE- No. Así no va. ¿Cuánto tiempo nos quedará? Los desmoronamientos llegarán
aquí cuando menos nos demos cuenta!

Antoine trata, desesperadamente de hacer funcionar su nave, mientras llega el sonido terrible de un desmoronamiento cercano. Antoine saca un pedazo de motor: busca, enchufa y desenchufa cables, pega martillazos:

Charles?. ¿No tendrá por casualidad en su laboratorio un lubricante para poner
un poquito aquí, fíjese, entre el pistón?. Porque sabe, lo que creo es que es este cilindro, ve, el que no llega a darme la rotación, ¿me explico?. Digo, profesor, algún lubricante, de esos industriales o para la casa, que se utilizan a diario...

CHARLES- Sí, sí, espere. Tengo, ¿pero dónde?, ésa es la cuestión, porque con este trabajo,
de un tiempo a esa parte, no sé, déjeme ver...

ANTOINE- Un poquito que le sobre, aunque más no sea, para este cilindro...
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CHARLES- Usted querrá decir una vértebra.

ANTOINE- No, profesor, un cilindro para que dé la rotación y podamos salir lo antes
posible. No sabemos cuánto nos queda para que venga el desmoronamiento!!
Se escuchan ahora explosiones siniestras entre un griterío agónico. Adela, asustada, vuelve a cantar:

ADELA- ...escuchen los que navegan
el porvenir es un precipicio abierto como el dolor
y los tiempo que vendrán dibujarán en el cielo
el reposo de los enamorados entre una tormenta perdida en la razón...

ANTOINE- Apure, profesor!

CHARLES- Creo que algo encontré!.

ANTOINE- Menos mal,dígame¡

CHARLES-Sí, a ver: esto es... llantén, que usted debe conocer como plántago major,
bueno para el dolor de riñón y entumecimiento de la musculatura; y acá, además, le traigo una hojitas de matico, que usted debe conocer como angustifolium, que da muy buen resultado para el dolor de nuca, la ciática y la artritis en los pies...

ANTOINE- Por favor, sáquenmelo!

CHARLES- Ahora, si combinamos el llantén con el matico, vamos a tener lo que usted
anda necesitando.

ANTOINE- ¡Fuera!. Déjeme trabajar: qué cree que me está trayendo ahí?!

CHARLES- Lo que usted me pidió, Antoine. Para curar el patagoniopetecus, si las
complejidades hipotalámicas de su encéfalo lo dejen, con esta mezcla que preparé yo mismo vamos a andar bien con la lipogénesis, ya va a ver: déle, déle que tome, que en un ratito ya se va a sentir mejor y ya se va a levantar, va a salir y se va a refrescar en el aire que nos va quedando, ¿me entiende?

ANTOINE- No puede ser!. Por qué a mí!. Por qué no me dieron el avión correo para ir ala
Martinica!
Las emanaciones crecen. Ema se mueve, mira a su alrededor, inquieta... Antoine tira el preparado que Darwin le alcanzaba
Ya no hay nada que hacer.

ADELA- Cuide sus palabras cuando se dirija a mi Charles!. Más respeto!

ANTOINE- Discúlpeme, profesor. Estoy agotado. Le agradezco su intención, pero me
temo que usted no tiene la clase de lubricante que necesita mi pájaro, eh, quiero decir eso que tengo ahí. Déjeme que le ayude: vamos a juntar una por una las hojitas del llantén y matico. Total, ya no podemos hacer nada. El tiempo se acabó. Es el fin..
Antoine recoge las hojitas. Entona una de las canciones de Adela:
Cuénteme, señorita Adela, cuál fue su último recital antes de ser contratada
por el empresario patagónico?. Por qué no me habla, también, de sus giras, de
sus éxitos. ¿Conoció a Toscanini?. Sabe por qué lo pregunto, porque el

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maestro Toscanini, en una ocasión, por una emisora, creo que de Nueva York, hizo un homenaje sinfónico a la bahía de Nápoles y si mal no recuerdo usted era la solista, ¿puede ser?. ¿Eh?.
Y había sido, nomás, Adela. Así que, en homenaje al recuerdo de Saint Exupery, comienza a cantar una típica canción napolitana. Unos instantes después, Charles la interrumpe:

CHARLES- ¡Qué hora es?!

ANTOINE- No sé...será, tal vez...cerca de las cuatro de la madrugada ya...

ADELA- Oh, me asustaste!. No uso reloj, querido. Es mi empresario que me dice siempre
a qué hora comienza el espectáculo.
Llega Hugo, malherido. Trae un bulto de papeles teñido de sangre.

HUGO- Faltan catorce minutos para la cinco de la mañana. Es el último amanecer.

CHARLES- Ya me parecía. Ya me parecía. No podía esperarse una informalidad
semejante, por supuesto!

ANTOINE- ¿Y ahora, qué le pasa?

CHARLES- ¿Saben qué hora es en este momento en Londres?: las cero horas cuarenta y
seis minutos exactos!

ANTOINE- ¿Y con eso, qué?

CHARLES- Qué había olvidado la diferencia horaria y que desde hace tres minutos
debemos tener noticias!
Charles va a orillas del mar y toma la botella que llega de Inglaterra vía marítima

¡Aquí está!

ANTOINE- Increíble ¡C’ est superbe!
Adela y Antoine se arremolinan alrededor del profesor. Hugo apenas sise mueve. Charles abre la botella. La botella contiene una carta.

ADELA- Lee, Charles. ¿Qué dice?

ANTOINE- Cuente!

CHARLES- Sociedad Científica de Londres
Profesor Doctor Charles Darwin. Su despacho.
De nuestra mayor consideración:
Hemos recibido su atenta nota por la que se
nos solicita el urgente envío de una entrega de triabosis en solución alcalina al tres por mil. Lamentablemente no podemos dar curso a su pedido por cuanto no se ha recibido hasta el presente el importe de la factura de la remesa anterior. Cuando se haga efectivo el pago procederemos, de acuerdo a las existencias del momento, a cumplimentar la solicitud. Atentamente.
Firma: Adam Stevens Wedgwood.
ANTOINE- ¿Dice algo más?

CHARLES- Es personal.

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CHARLES- post-data: muchos saludos de Miss Clementine.

ANTOINE- Esto es intolerable: Miserables!

CHARLES- No comprendo. La sociedad Científica de Londres fue destinataria de mis
mejores esfuerzos dedicados al estudio, la investigación...
Hugo, en el límite de sus esfuerzos, se acerca a Ema.

HUGO- Ema. Le he traído algo. Algo que usted, sólo usted puede conservar. Leningrado
ya no existe. Entre sus ruinas, en el sótano de la gran Biblioteca, cuando luchaba contra los saqueadores, encontré esto. Podría perderse, hasta que en un futuro, quizás, se reconstruya la ciudad. Quizás. Ema, escúcheme. Por favor, guárdelo. Es la obra inédita de Sigmund Freud. Por favor. He venido a dejársela. ¿Me escucha?. Me voy...

CHARLES- No, no se va, Hugo. Yo voy a curarlo. Venga, permítame.

ANTOINE- Déjeme, doctor Darwin. Vamos a acomodarlo aquí. Así. Eso es.

ADELA- Qué quiere que le cante?

HUGO- No puedo. Tengo que seguir. No puedo abandonar ahora!

CHARLES- Mire, tome un poco de esto. Tiene rico gusto, ya va a ver. Es el mejor
lubricante que se consigue. No hay otro mejor, es para el cilindro y el pistón. Así la rotación va a andar mejor: sí, con confianza, es un preparado del llantén y matico, no hay mejor lubricante!
Hugo bebe.

CHARLES- Adela, usted, con su hermosa voz, cante algo, una canción sencilla, para que
Hugo se reponga.

ADELA- ...el tiempo, escuchen los que navegan
no es ni piel ni fiebre, ni la vergüenza de los delatores
el tiempo es un timón de náufragos
y una voz en el cielo deshecho
atrapada con cada amanecer en el rocío...

CHARLES- ¿Ya está bien?. ¿No es cierto que sí?ANTOINE- ¿Rico el tecito?
Hugo se levanta y, con nuevas fuerzas, sale a la carrera:

HUGO- Adiós, Ema!. ¡Hasta siempre. La llevo en mi corazón!: ¡Ahí voy: se acabaron los
verdugos...!!!
Una claridad extraña invade la atmósfera.

CHARLES- Miren...

ANTOINE- Allá!.
Darwin, Saint Exupery y Adela, fascinados, contemplan el firmamento

ADELA- ¿Qué es?

CHARLES- ¡es el cometa del fin del siglo...!
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Ema ya no se hamaca y casi va con los demás para ver el paso del cometa:

EMA- Si la mujer que vive a orillas del mar se golpea el pecho, el corazón de noche suena
como una campana que llama al pescador cuando la tormenta se aproxima. Si la mujer mira en el fondo de las olas cómo se deshace la luna llena, su vientre crecerá como la curva de una almeja. Pero el pescador, todavía en alta mar, tira su red, una y otra vez, para hacer con los huesitos de un pez un sonajero que el sueño agitará en una cuna.

Antoine hace girar la hélice de su avión:

ANTOINE- Suban!!!. Partimos!!

Charles y Adela se ubican detrás de Antoine, ya en el avión.

ADELA- Pero el aeroplano no funciona. No anda, señor!. ¿Qué quiere que hagamos aquí
arriba?!

ANTOINE- Ya sé, Adela. Ya sé.

CHARLES- Entonces, dónde vamos?. No es este modo de tratar a las aves!

ANTOINE- No me responde. No sé. Parecía que...

CHARLES- usted nos había hablado de un planeta donde vive un pequeño hombre. Un
principito. Y bueno, entonces, vayamos allá!. Cuando lleguemos le pediré un
préstamo para enviar a la Sociedad Científica de Londres.

ANTOINE- Es que...

ADELA- ¿Qué pasa?. Usted dijo que...

ANTOINE- Sí, yo dije, sí!. Pero el principito y su planeta están en mi libro y el libro
todavía no está terminado y entonces no sé cuál es el camino. Era para allá? Para allá...?
o, no, me parece que era...
Se escucha ahora, con toda potencia, el sonido del avioncito: el vuelo va a comenzar. Y, enseguida, entre el ruido del último desprendimiento, se oye:

VOZ- Atención. Todos listos. Nuevo pedido para las escuelas!:
Enciclopedias, diccionarios, summa artis, novelas de caballería, cuentos de hadas, cuentos de la buena pipa, historias de amor, historias de terror, leyendas y mitos, cuentos de nunca acabar. Repito: enciclopedias, diccionarios, summa artis, novelas de caballería, cuentos de hadas, cuentos de la buena pipa, historias de amor, historias de terror, leyendas y mitos, cuentos de nunca acabar.


FIN
_____________________________________

VIEJOS HOSPITALES

Personajes
Una mujer, con su bebe
Un linyera

Indicaciones para una puesta en escena
Aún cuando no hay marcaciones técnicas en el texto, sí están señalados, en intervalos expresivos, los diferentes momentos en los que el personaje femenino habla con su hijo, recuerda, o imagina qué es lo que puede depararle su larga espera. De esta manera, estas mismas situaciones que fluctúan permanentemente entre la realidad, el pasado y el futuro de esta mujer, expresan, también, un diálogo.
Igualmente, la vida que comienza cada amanecer en una ciudad cualquiera, crece y acompaña a los personajes durante todo el transcurso de la obra.

La noche se va, un día de verano, en una plaza. Una plaza pobre, de árboles tristes, delante de un viejo hospital. En una esquina de la plaza hay tres bancos despintados. Sólo uno de ellos está ocupado: a todo lo largo, duerme un linyera. A su lado tiene un par de atados de ropa donde guarda todo cuanto le pertenece. De a ratos, agitado, pareciera que va a despertarse pero, no: continúa durmiendo, y vuelve a cubrirse son su manta de hojas de diario. La madrugada de anuncia cuando a lo lejos se escucha el canto de un gallo. Entonces llega una mujer. Una mujer que lleva un chico en brazos, bien envuleto, bien abrigado. Llega lentamente, está cansada: ha andado mucho para llegar hasta allí. Elige un banco y se sienta y descansa. Después busca entre sus ropas hasta que encuentra un trapo. Con él va a secar de tanto en tanto, la frente del chico. Con el canto del gallo también llega, imperceptiblemente, el canto de los pájaros. Y, a su vez y en voz baja, la mujer entona:
MUJER: “Duermase mi niño,
duermase mi sol,
duermase pedazo,
de mi corazón”.
duermase pedazo, de mi corazón.

Acá. Acá vamos a estar bien.
Ese hombre. Ahí. Parece dormido.
Y usted?. Así, bien abrigadito. Va a estar mejor. Con la ropa que le puse. Que no se me vaya a enfriar.
Vamos. Duérmase otro poco, que ya se va a poner mejor. Se va a poner sanito.
Y ya no va a llorar más. No va a hacer falta llorar más. Y nadie, nunca más, lo va a oír llorar porque se va a poner fuerte, porque el sueño le va a venir, solito, sin hacer ruido, va a venir nada más que para mi chiquito. Nada más que para él.
El sueño sabe traer cosas buenas a la cabeza cuando se es así, un chiquito.
El sueño que me le cuenta historias. Cuando se sueña, es como si a una le hablaran. Como si a una le dijeran como tendrían que ser todas las cosas. Eso está bien.
Así que, duérmase. Vamos.
Vamos.
Que soy la primera que llegué, ¿eh?. Que no va a haber ninguna antes que yo, ¿sabe?. Y, entonces, no habrá que esperar tanto: primero, me lo van a revisar.
El primer número para nosotros. No va a ser como las otras veces.
En los hospitales hay que andar con números:
“Ochenta y nueve. Pase!.
Noventa!”.
“-¿Y el número de historia clínica?”.
El número de hsitoria clínica.
“-¿En sala número siete, me dijo?”. Dónde quedará esa sala.
Así es que son los hospitales.

Ese hombre. Dormido, así. Qué.
A la vuelta, por allá, me pareció, cuando estaba llegando, que había otro. Dormido, medio dormido, igual. Se irán, después, y juntarse entre ellos, a contarse que soñaron, que alcanzaron a soñar. Y entre todos, cada uno pondrá lo que se acuerda, y armarán uno solo, que alcance para todos, menos triste, que sea. No, si yo también sé que los sueños la acompañan a una. Parece que le hablan y le vuelven a decir lo que le contaban, de chica, no sé.
Como para que una deje de pensar, de repetirse. Dejar de acordarse, y dormirse.

Por qué irán a hacer las plazas, delante de los hospitales. Para qué. Igual que esas plantas que crecen, adentro, en los patios. De dónde.
Para quién serán las flores, en los hospitales. Qué son. Los enfermos, buscan cerrar los ojos, dormir un rato. Olvidarse, también.
Flores en los canteros, esos. Las pondrán para que crean que se parecen a qué.
“-Miren por las ventanas, mirenlás”. Ah, ésas, ahí: qué tendrán. Qué enfermedad será esa que las hace crecer medias arrinconadas, contra la pared.

Medio abrigadito que te traje. Me van a atender primero. Vas a ver.
Deben faltar como dos horas para que empiecen a atender.
Dos horas y voy a ser la primera para sacar turno.
Ya conozco bien cómo funcionan los hospitales, yo. El que llega tarde se queda sin turno, y tiene que volverse. Si son diez turnos por día, son díez y nada más. Qué pensarán que hay después de esos diez enfermos:
“-Otra vez habrá que venirse más temprano”.
“-A ver, pase. Venga”.
“-Sí, doctor”.
“-No sé doctor. Empezó con que no me quería dormir”.

Ahora está bien tapadito. Mirenlé la carita.
Y cuando una menos se da cuenta, ah. Qué.
Y así, flaco, irá a ser. Crecerá. Manos grandes. Dedos largos.
Ah, conozco esas manos, yo.
Pero vas a ser más alto, vos. Más alto, sí. Y el pelo parecido al mío vas a sacar, ¿no es cierto?
El crío más lindo, vas a tener que ser. Si no es nomás tu madre que te lo dice, no. Pero quién tiene esos ojos, ¿eh?. Esos ojos. Que te miran, que siempre te están mirando, como buscándola a una.

Hasta qué edad es que no ven las criaturas. Es así como dicen.
Los chicos, cuando nacen, son ciegos. Después, de a poco, empiezan a ver. Primero, las formas: primero, la madre. Y la escuhan y dan vuelta la cabecita para donde ella está:
“-Mamá!, estás ahí entre todas esas sombras que no sé lo que son?!
¿Estás ahí?”.
“-Sí, hijito. Tu mamá está aquí.
Acá.
Te traje al hospital, ahora. Nos van a atender, primero. A nosotros, antes que a nadie”.

Y, en este momento, el linyera, simpre dormido, sufre un ataque convulsivo. Se queja. Grita alguna palabra incomprensible. Después se calma. Silencio:

Qué tendrá. Se habrá venido para acá, creyendo que aquí lo van a atender. Se habrá tirado a dormir, para esperar. Pero aquí no es donde tiene que ir para que lo curen. No sabrá dónde es que tienen que atenderlo, que se quedó ahí?
Llamaba a alguien, me parece. De donde vendrá. O dormirá siempre acá, en ese banco.
¿Qué edad tiene?, vaya a saber.

Ahora sí que ha dormido bien, ¿eh?: usted. Y abrigadito, también.
¿Así que cuántos meses, ya?. Tan rápido. A veces, tan rápido. A veces, no: A veces me parece como si no creciera nunca. Lo veo, así, igualito que cuando nació.

Se acordarán ellos de cuando nacen. De cómo nacen. Mejor que no, digo yo. Para qué.

Las hileras, en las sala. Grande, la sala. Las camas. Cuál es la que me darán. La sala helada.
Qué es lo que tienen puesto las mujeres acostadas, esas.
No. Que no se acuerde, mejor. Que no sepa.
No!. Que no sepa!

No, si los chiquitos deben ver, antes que nacen. Deben mirar qué es lo que hay adentro del vientre de la madre. Antes de nacer abrirán los ojos y buscarán. Por eso es que se mueve, así. Lindo, como se mueven. Lindo, es: mirarán lo que hay adentro. Las venas. La piel, adentro del vientre. Qué será el corazón, para ellos.

“...Toc-toc-toc-toc...toc...toc...toc...” Oyen eso y después se moverán para querer alcanzar ese ruido. ¿De dónde viene eso?

Un ruido, un golpe que viene atrás de otro; igual que cuando no se siente nada. Cuando una tiene que esperar para cualquier cosa, está eso mismo, siempre, que se repite.

El, que no quiso saber nada, hasta el último momento:
“-Para cuando esperás vos?”.
toc-toc...toc-toc...
“-Para cuando esperás, vos!?”.
Para cuando es que espero, yo?.

“-¡A ver, abrí las piernas: hay que ver en que posición está!”.
Allá, ésa que viene. Eh, ¿vendrá para acá?. Que venga, va a ser el segundo turno.
Después de mi.
No, va sola.
Dio la vuelta. Cruza.
Mujeres solas. De madrugada. Mujeres sin hijos enfermos.

Y la madre de ese hombre, ahí.
Y el hombre, ¿se acordará?.

“-Empezó que no quería dormir. Después la fiebre, sí. Era la fiebre. Tenía que ser eso lo que no lo dejaba dormir. Le quemaba la cabeza”.
“-Hace cuánto que le empezó con la fiebre”.

Me acuerdo, cuando me lo dieron, esas manitos. Esos puñitos.
“-Va a ser mejor que lo perdás”.
“-¿Perderlo?. ¿¡Perderlo!?”.
Esa carita, ah.
Después te llevé, me fui, esa mañana. Y él te vio.
Carlos.
Este hospital es más grande que la maternidad, parece.
La maternidad, más grande que esta plaza.
Antes, me gustaba salir. Que él me dijera que demos una vuelta. ¿-Te acordás que salíamos?.

Ya deberá estar por llegar el personal de la mañana:
“-¿Qué quiere?”.
“-Quiero el primer turno. A la que espera más le toca el primer turno”.
“-Pase, el primero”.
“-Soy yo”.
Ah, sigue dormidito. No se mueve, chiquitito. De cansado, que no se mueve.

Había que esperar, también. Para que a una le dieran la cama.
Había que seguir, por los pasillos. Delante de esas puertas medias amarillas se pasaba. Y las mujeres que miran, desde adentro:
“-¿Para cuándo esperará, ésa?.
En los pasillos hay un poco de sol de patio. Las salas son oscuras; no, medio oscuras. Se levantan, las otras, con los camisones blancos, ésos. Van para el baño, y esperan.
Si pueden.
“-¿En qué sala me internan a mí?”.
Esperar. Para todo. Lo que sea. Esté una donde esté. Y lo que hay que andar para venir a esperar.
No se aprende a esperar, se nace.
“¡Cierren esas puertas!”.
“-¡Que nadie pase por aquí!”.
“-¡Fuera, todo el mundo!”.

Ese hombre, ahí.

Dos semanas de pecho, es que le dí. Me salía muy aguada, era eso: leche de gata.
El tarro de leche, ese.
“-¿Cuántos kilos me va a dar?”.
Leche de mujer; no alcanza, no.
Qué será el olor de las plantas de los patios.
Las plantas encerradas.
Dónde es que dejan que salgan al patio los enfermos?. Para que tomen sol.
Como si fueran a encerrar los olores que andan por los pasillos.
Dos semanas de pecho. Poca leche que tuve, nomás. Tienen más, otras. Se mojan de tanta que tienen.
Pero el olor ése de las flores no quedan encerrados. Se quedan sin olor, porque se mezclan con los de adentro.

Se hará el dormido?. Se irá a despertar, en seguida?
No. No.
“-¿Abortar?. ¿Eso es lo que querés?. ¿Qué lo pierda?”.
“-¿Y con quién?. ¿Sola?. ¿Como se lo hizo la Estela, ésa?”.
No, así no va a ser. Yo lo voy a tener, a mi chiquito.

Sigue dormido.
Qué le va a decir el doctor que está así, dormido.
¿Y si me lo internan?. ¿Y si lo tengo que dejar, solito, para que me lo traten. Lo irán a poner en una cunita. Cuánto, será:
“-Lo van a ser quedar, doctor?”.
“-¿Cuándo me lo voy a poder llevar?”.

A lo lejos, se escucha la sirena de una fábrica:
La sirena. Qué hora irá a ser, ya. Una fábrica, debe ser.
Todavía, no. A las siete todavía es más claro. Pero ya no debe faltar tanto.

En las salas ésas siempre parece que es de noche. Los techos altos, oscuros. Qué se ve: nada. Las mujeres, nomás, que tienen los ojos fijos, ahí.
Cuántas camas habrá en cada una. Cuántas salas es que habrá.

¿Y si no es la sirena de las siete?. La sirena de más temprano es más larga, dura más.
Tendrá que llegar más lejos, antes de apagarse.

Vamos, mi chiquito. Ya lo va a ver el doctor. Habrá que ir despertándolo.
Nacen más de noche que de días, los bebés. Por qué será. En la maternidad, la noche está llena de gritos. Desde la sala, una no sabe bien qué grito es ése. Si es que es la madre. Si es el hijo. O sí, no, si se sabe bien.
“-¡Vamos!. ¡A aguantarse!”.
Aguantar.
Aguantar, qué.
“-¡Dejenmé verlo!.”
Por qué se lo llevan?!”.
Aguantar que se lo lleven.

Para quién serán las sirenas. Qué hora será.

“-¿Cuándo empezó la fiebre?”.
“-Una semana, doctor”.
“-¿Cuántas mamaderas le prepararás al día?”.
“-Y, doctor, depende...”
“-¿Cuántas medidas?”.
“-No sé... y, más o menos...”
“-¿Cuántas?!”.
“-Eh... de a dos cuharaditas... Para que me dure el tarro, para tener para darle y no se me acabe”.

Se conversa poco, en la maternidad.
Una, de noche, en lo oscuro, me preguntó si era el primero:
“-El primero, sí, es”.
-Ah, es la primera vez que venis”.
Otra, que nos había escuchado, se reía. De qué cama vendría esa risa:
“-Eh, ¿y vos, cuántos hijos es que pariste?”.

Se va despacio la noche. Como si no fuera a irse o fuera a esperar, también.
Ah, estará esperando a ese hombre, ahí.
Cuando llegue el invierno, con los días más cortos, la noche es como si se quedara dormida. Sin ganas, como el hombre ése, que no tendrá adónde ir.

Carlos. ¿Tenía, acaso, que ponerle tu nombre?. No. No se lo iba a poner. ¿Dónde es que te iban a dar trabajo?. ¿Cuándo es que dijiste éso?.
“¿Para quién hay trabajo?”
Para qué me vas a contestar. Qué. Salir de acá. Irnos. ¿A dónde?. ¿Cómo?
“-Un trabajo que sea fijo, digo. Uno que tengás todos los días. Para saber que mañana va a haber... “Qué es lo que va a hacer mañana.”

Tan dormidito que está. Ni se mueve. Cómo está de dormido, mi chiquito. Como si nada lo fuera a hacer despertar:
“-Sáquele la ropa”.
“-Sí, doctor”.
“-Desp ués de la fiebre tuvio vómitos, doctor”.
Póngase acá, apoyadito, así: va a escuchar mi corazón y se va a dormir. El latido del corazón que le quita la fiebre. La calor ésa que se le sale de la cabecita se le va, como un animal fiero que se va perdiendo entre el pasto y no lo ves más. O se esconde.
Pero ahora ya está mejor. ¿No?. Debe haber sido la fiebre, nomás.
Ni se mueve.
“-Siéntese ahí y espere. Ya la van a llamar”.
Cuánto habrá que esperar cuando una tiene el primer turno.
Nada, debe ser.
“-Traigo mi chiquito para que lo vean”.

La Estela. Toda chorreada.
Ir a meterse una aguja de tejer. Ir a esconderse, sola, para meterse la aguja. Para perderlo.
Y la sangre que no paraba.
Y después, qué: estaba casi de tres meses, yo creo.
Eso es un aborto.
Cómo será un chiquito a los tres meses?. Empezará a tener brazos y piernitas. Y ojos. Cómo será.
Después, sola fue y se lo saco. Y habrá ido y lo habrá enterrado. O, qué: lo habrá tirado, nomás, por detrás. Medio envuelto, en un trapo. El mismo trapo donde buscaría limpiar eso que se metía?

Son viejos, los hospitales. Más viejos que la enfermedad, deben ser. Por eso será que no necesiten quejarse. Esperan que los demás vayan. Que una vaya y pregunte:
“-¿Es aquí donde sacan el dolor?”
“-El dolor no existe, ¿me oye?. Los enfermos vienen aquí porque el dolor no existe”.
“-Vengan. Vengan todos. Que todos me muestren su enfermedad. Que todos me muestren eso que llevan adentro”.

Abrirán. Tendré que ir, ya. A qué hora empezarán a atender.
“-Cuándo comenzó con los vómitos?”.
“-Siguió con que no quería comer. Devolvía todo, doctor. Nada me quería comer”.

El techo de la sala. Oscurecido, negro. Una busca, ahí. ¿Estarán los ojos de mi hijo entre esas sombras?: Todas las mujeres quietas, en sus camas, miran arriba, buscan en lo oscuro del techo. Y le hablan:

“-¿Cómo será mi hijo?”.
“-¿Tu hijo?
Tu hijo será como todos. Mujer”.
Y el techo es largo, también. Sale de la sala donde estoy y se va a las otra, nunca cambia y, si por ahí se encuentra alguna luz, prendida y sola, sigue, como si fuera a escaparse.
Una lucecita, para que una le pregunte:
“-¿Cómo será?”
“-¿Cómo será, qué?”.
“-Nada, preguntaba, nomás”.
Nadie le lleva el apunte a una. Nadie le contesta, para qué. Hay suficiente silencio entre grito y grito.
Dan de comer, en el hospital. A todas nos dan de comer.
“-¿Quién será la próxima que vendrán a buscar?”.

Casi cuatro meses, ya. Cuatro meses. Qué poco creció. Irá a ser, cómo.
Las cuadras que son, hasta acá.
Cuando se camina la noche parece más clara, todavía.
Y ese hombre, habrá andado. Cuánto. Desde dónde.

¿Tiene frío, mi chiquito?
Con esta misma mantita lo traje de la maternidad, ¿se acuerda?
Una de las mujeres, lo iba a dar, al suyo.
El chiquito nacía y se lo llevaban. Sin que ella lo viera. Sin que ella lo conociera, se lo daban a otra.

“-¿Quién le cambió eso?”.
“-ya le dije, doctor: así duran más. Así duran hasta que me dan un tarro nuevo.
Pero me devuelve todo. No tragaba nada. La fiebre ésa que lo tiene molesto”.
“-¿Qué es lo que tiene mi chiquito, doctor?”.

Me voy a otro banco, mejor. No vaya a ser que... Qué. Es un enfermo, ése, también.

Las salas, esas, se acordarán. Tendrán recuerdos, así de grandes como lo son, los hospitales?:
“-¿Cuántas veces caíste por acá, vos?
“-¿Quién es el que pregunta?”.
“-Soy yo, el hospital: ése, el de las paredes que antes eran blancas”.

“-¿Qué número de historia clínica, doctor?”.
“-No. No me voy a olvidar”.
“-Aprendé como se hace. Cómo se le da: el agua tiene que hervir cinco minutos. Por cada mamadera, son tres cucharadas de éstas, bien llenas”.
“-El agua que se consigue, doctor. La que tenemos nosotros”.
No es agua, ésa. Qué es. Lo que corre, ahí, abajo, hasta que se estanca.
Un ómnibus que pasa: va a ser la mañana.
Se ha quedado quieto. No va a tener más vómitos, ya. Va a venir, el sueño.
Va a descansar.
Qué hago. Iré ahora. O será demasiado temprano.
Viene la mañana.
¿Tendrá hambre mi chiquito?
Cuando se despierte, ¿eh?. Ahora no, si se ha dormido.

“-Tiene que empezar a darle dos veces por día”.

Esa pielcita, toda arrugada, parece.
Como la de los viejos, mi niño.
Qué dormido que se ha quedado. A esta hora, que siempre le sabe venir el hambre.
-Qué pasa?. ¿Qué no tiene hambre, hoy?. Que tanto se ha dormido?. ¿Eh?.

“-Cincuenta gramos de carne. Bien cortadito, bien picado: que lo pueda tragar con facilidad”.

“-Lo que tiene este chico es...”
“-¿¡Qué!?”

“-Espere. Espere aquí. Ya le van a dar cama”.
Cuándo irá a nacer. Esperará la noche para nacer. O será el techo ése, alto, escondido de alto, que sabrá, desde allá, qué me va a decir.
El médico va, por algunas camas. Dos, tres enfermeras.
“-Puede llamar al doctor?. Creo que va a nacer!”.
“-No es tu turno, todavía!”.
Qué sabrán, ésos. Qué podrán saber. Saber lo que es un hijo.
Un hijo.
¿Y aquí, a qué hora se irán las enfermeras. Por qué puerta irán. ¿Por esa, la grande?
¿Por alguna otra, medio escondida?.

Una nueva y más violenta crisis convulsiva del linyera. Ahora, sin embargo, se escucha con toda claridad aquello que dice, entre sueños:

-¡No me toque!.
¡No!.
¡Déjenme!. ¡Sáquenlos!.
¡No!. ¡Dejenmé salir!.
¡¿Por qué?!

Entonces, agotado, se calma. Silencio:

-Qué tendrá.
De qué estará enfermo. Sueña. Qué Será lo que sueña.
Cuando una viene vieja qué es lo que se aparece en el sueño. Qué, acordarse es una cosa, pero se sueña eso que viene de donde una se ha querido ir olvidando. Ese hombre, ahí, no parece que sea de edad. A los cuantos años es que empieza a ser una, una vieja: cuando se empieza a estar sola, debe pasar. Cuando una habla, habla, y parece que los demás estuvieran ahí, al lado, pero al lado no hay nadie, y eso que contesta es nada más que una misma. Así es que debe ser.
Y éste, cuando empiece:-ma-ma
“-¿Qué?: ma-má?”.
Acá estoy. Acá estoy. Acá está su mamá que lo mira dormir.
-¿Quiere saber qué decía ese hombre?
No sé, hijo. No se entiende. Será que también anda con fiebre.
-”Pero él decía algo?”
-Sí, hijo. Sí. Pero debe ser que hablaba para que nadie lo escuche, ¿sabe?. O para que lo escuche alguien que está lejos de acá.

Quietito, está. Dormido y quieto.

Serán más de las siete. Habrá que ir.

Se fue sola, la Estela. Despacio, igual que se le fue ese hijito. Dónde irán los chiquitos abortados. Si todo lo que conocen es la sangre. La sangre que no corre más. La sangre detrás de los canteros. En la zanja. Entre los yuyos.
Un aborto, yo. Ah.
-Aunque sea, somos dos, ¿no?
De noche, las cigarras, repiten su nombre: “-Estela -Este-la...” la llaman. Pero su hijo no era una cigarra. Tenía que ser como vos, mi chiquito.
-¿Oye los pajaritos, mi hijo?. ¿Oye qué lindo que cantan, qué lindo que están, allá, entre los árboles, ésos?.
No se mueve. ¿Qué tiene?

“-Te sacás la ropa, te ponés el camisón. Esa es tu cama”.
“-¿Esa es toda la ropa que te trajiste?”.
“-Esta manta, va a ser para mi chiquito”.
“-¿Y si no hay más camas?”.
“-¿Cómo te creés que nacen los chicos, eh?”
Se quitan el guardapolvo, las enfermeras, cuando se van. Se van a su casa y duermen.

“-¿Qué tiene mi chiquito, doctor?”.
“-¿Qué le preparás, de comida?. ¿Qué le das de comer?.
“-Para qué es eso, doctor?.
Hay cuadros en los consultorios. Cuadros de flores, de paisajes. Crucifijos.
“-¿Cuándo va a empezar a estar mejor ?”.

Pronto va a llegar el otoño. Iré a conseguir trabajo. No está fácil. Y, ahora, con el chiquito.
“-Por cuanto necesita, señora”.
No quieren mujeres con chicos.

Viene la lluvia con el otoño. Ah, me va a traer trabajo, la lluvia.
Esa lluvia que no para, a la mañana, cuando hay que salir.
¿Por qué está así?: quieto.
¿Qué tiene?
¿El cansancio, es?. ¿El cansancio de haber caminado tanto hasta aquí?. Qué.

Esa mujer, me acuerdo: ¿qué edad tenía?
Estaba despierta, yo. No me podía dormir. Eran casi como las cuatro de la mañana. Casi las cuatro, cuando la trajeron.
Eran dos hombres, que la llevaban.
Estaba esposada, ella.
Y así la acostaron, también: vestida, y con las manos que no las podía mover.
Como si una mujer que va a tener un hijo pudiera irse, fuera, así, a escaparse a alguna parte.
Ninguna enfermera, había.
Los hombres, después, se fueron a un costado de la sala y fumaban y hablaban, de a ratos.
Y la mujer se empezó a quejar.
Se ve que para ellos, esa era la noche en que tenían que hacer-nacer el hijo.
“-¡Suéltenme!”.
La levantaron, entonces. Se la llevaron. Y cuando la sacaron, fue que dejó de quejarse.
Y ningún grito se oyó, después.
Y tampoco, nadie apareció.
Y fue el día siguiente que nació éste, mi chiquito. Eh, mi nenito:

Pero, ¿qué tiene?. ¿Qué pasa que está así?
Ya no se mueve.
Hace rato que no llora.

“-Después, le vinieron los vómitos. Lo que alcanzaba a tragar, lo devolvía. Un tecito, sin azúcar, solo, lo largaba todo. Y la fiebre no le bajaba. Ya va a hacer una semana, doctor”.
Pero se me va a poner mejor, ¿eh?. No va a hacer venir a su madre a buscar el primer turno, usted. Los dos, solitos, ahí, caminando mientras amanece, para venir hasta aquí.
Cuando sea grande, va a ayudar a su mamá, ¿no es cierto?. Y yo le voy a contar qué pasó esa mañana temprano cuando lo arropé para llevarlo a que lo revisen porque no andaba bien y nos hicimos caminando vaya a saber cuánto. ¿Quién lo sabe?. ¿El hospital, acaso?
No.
Pronto va a empezar con que tiene hambre, ¿no es cierto?. Pero hoy no hay nada, mi hijo. El remedio que le den cuando lo revisen, nomás.
Algún remedio que le den y lo cure, sí.
Vamos, dígame algo.
Por qué no se mueve.
Tiene hambre. ¿Eh, tiene hambre?. ¡No tiene que dormir así, tanto!.

Ahora el linyera se despierta. Se incorpora, lentamente. Busca sus bártulos y, con cuidado, hurga en ellos para ordenar, después, vaya a saber qué. Prepara sus pocas pertenencias para irse, y se demora un instante para doblar las hojas del diario que lo cubrían y meterlas en uno de los atados. Antes de alejarse, se detiene un instante delante de la mujer y con dificultad, le dice:

-El nenito.
Los bebitos.
Las criaturas.

Silencio. Se marcha, ya:

-Un niñito, señora. Niñito.
Pero la mujer no le responde:
-Adonde irá. Vendrá cada noche a acostarse ahí, a buscar dormirse, a buscar algún sueño que perdió. Vaya a saber.
Habrá que ir, ya.
“-Qué quiere, tan temprano?. Todavía no se atiende a nadie!”.
“-¿¡A quién van a atender primero?: mi hijo está enfermo!”.
“-Acá, todos están enfermos.
Toda esa hilera que está ahí es de enfermos.
Acá no hay más enfermos que otros: hay una fila!”.

Siente mi corazón, usted?. ¿Siente como late y lo acuna y lo duerme?
¿¡Lo siente!?.

Late más fuerte al nacer. Más rápido. Más apurado. Para alcanzar ese latido suyo, pedacito del mío.
“-¡Ah, te quejás, ahora, eh?!
¡¿Duele, eh?!
¡Pero bien que te gustó acostarte con el que te lo hizo, ¿eh?. Todas, lo mismo: ahora se quejan, pero bien que les gustó que el tipo las moviera, que les abriera las piernas y se les metiera, eh!

Cuando vea la primera enfermera que llega voy y me meto.

El otoño. La lluvia que se queda, que no se va.

“Sí, los vómitos. No tragaba nada”.
“-Después de los cuatro meses le das puré de papas con zanahorias, con carne”.
“-Sí, doctor”.
Puré, para mi chiquito. Qué, de qué?. De papas sólo, habrá de ser. Un poco de zapallo. ¿Fruta?
“-Primero, al mediodía. Hasta que tenga seis meses”.
Y, más adelante: sopa de fideos. Los fideos son buenos. Caldito con un poco de fideos, para mi chiquito.
“-Pero se me va de vientre, doctor. A cada rato. Le pongo el pañal, y de nuevo.
Después, siguió haciéndome líquido”.
“-¿De qué color?.
“-De un color verde, doctor. ¿Olor?; feo, doctor. Olor a podrido”.
“-¿Hay sangre, en la caca?”.

Un trabajo, aunque sea lejos, qué se va a hacer. Aunque tenga que pasar delante de acá, para ir. Más temprano, todavía. Pasar por acá, delante de esos portones y seguir, porque ya no hay que esperar más.
Aunque venga la lluvia y tenga que salir, entre los charcos.
No. No me va a importar.
Mi chiquito:
“-Está dormido, doctor.
Dormido, ¿comprende?
No lo despierte, ¿sabe?

Sí, no se mueve.
No se mueve porque cuando sueña, se está bien quieto.
Así como está él.
Y tendrá sus cosas que pensar. Cuando se sueña no hay nada que esperar, ¿no es cierto?.
Schh... no hagan ruido. ¡¿Por qué no se callarán esos pájaros?!. ¡¿Por qué no se irán de una vez?!.
Nos vamos a levantar, ya. Vamos a buscar turno, ahora. Está llegando la mañana.
La mañana, y los portones, ésos, abiertos siempre.

La mujer se levanta, arropa a su hijo inmóvil, y después se va. Ha dejado el trapo con el que secaba la frente de la criatura en el mismo banco. Canta, muy lentamente:
“...duermase mi niño,
duermase mi sol...”
pero ya no se escucha el final de la canción.
La plaza ha quedado desierta, invadida por el canto de los pájaros.
Despacio, con sus bultos, regresa el linyera. Se detiene frente al banco donde hace un momento estaba la mujer. Toma el trapo que ella ha dejado y lo examina detenidamente. Después, abre uno de sus atados y busca en él hasta dar con un envoltorio que también desenvuelve. Dentro de él, y atados entre sí, hay otros trapos de distintos tamaños, colores y formas. Sujeta por un extremo el que acaba de encontrar y hace con todos ellos, un lento dibujo en el aire. Luego con la misma precaución, guarda el envoltorio y cierra el paquete para meterlo, con cuidado, entre sus bártulos.
Finalmente, levanta todas sus pertenencias y se va.

FIN
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ANTOLOGIA TEATRAL

ESTA ¨ANTOLOGIA TEATRAL¨ QUE TIENE COMO FIN MOSTRAR Y DIFUNDIR LOS TEXTOS INEDITOS, O YA EDITADOS DE LOS AUTORES QUE FORMAN PARTE DE LA ASOCIACION DE DRAMATURGOS DE CORDOBA.